CONFIESO QUE HE VIVIDO     AUTOR. Manuel Machuca Delgado.

Hoy les quiero presentar a un gran amigo, es "el profe Manuel", fue quien nos guió y fue nuestro líder en los años en donde junto a un pequeño grupo se pobladores nos organizamos para luchar por un mismo ideal: La recuperación de la Democracia en nuestro país, eran los años oscuros de la Dictadura Militar en Chile, trabajábamos en la clandestinidad arriesgando nuestras vidas y tratando de convencer a nuestros compatriotas de que si nos uníamos podríamos lograr nuestro propósito, así aquel pequeño grupo que comenzó con cinco personas fue creciendo hasta llegar a convertirse en una fuerza irresistible que sumado a otros grupos que se organizaban en las distintas poblaciones de las grandes y pequeñas ciudades de nuestro país consiguió finalmente su propósito: Ganar el Plebiscito del año 1988 y posteriormente el triunfo del democrata cristano Don Patricio Alwyn Azócar, restableciéndose la Democracia y terminando con la nefasta Dictadura del General Pinochet.

Don Manuel Machuca D. además de profesor es un antiguo militante del Partido Socialista, parrticipó en el gobierno de Salvador Allende siendo electo como Regidor en la Comuna de La Granja, ubicada al sur de la capital de Chile. Después de ocurrido el Golpe Militar el fue detenido por los militares, pero logró escapar y para salvar su vida tuvo que permanecer oculto durante varios años, su historia es una verdadera novela, pero lo importante es que él, al igual que muchos continuó luchando en la clandestinidad en aquellos difíciles años, en donde miles de compañeros fueron eliminados, torturados o hechos desaparecer por la siniestra DINA y CNI, logrado el objetivo Manuel ha seguido activo y en la actualidad, pese a sus 87 años de edad continúa participando de manera activa, es así como ha constiruido el "Nucleo Michelle" en apoyo al gobierno y a la actual presidenta de la República, Su ejemplo de lucha y dedicación a los pobres es un modelo a seguir y por eso yo quiero destacarlo aquí, en mi blog y para ello he querido mostrarles un trabajo literario de su autoría, con el cual él está participando en un concurso de Literatura cuyo título es "CONFIESO QUE HE VIVIDO"

Santiago, Agosto del 2015.-

La lluvia y el frío me llevaron de regreso a aquellas noches de terror, de cuando, después del Toque de queda, dejaban los cuerpos semidesnudos con huellas de torturas regados por las calles solitarias de mi ciudad. Cada noche el zumbido de los helicópteros mantenían las calles de la población desiertas, con sus potentes focos alumbraban cada movimiento y tú buscabas mi calor, te acurrucabas a mi lado y entonces podí sentir tu suave pelo acariciando mi cuello y tu boca se apegaba a la mía, tus senos palpitaban como dos corazones y en la hora del éxtasis me pedías que te desenrredara tus trenzas y te estremecías cayendo desnuda  y rendida sobre mi pecho, que aún ahora te sigue esperando. Pero ya no estás...Son solo memorias  que se deslizan en el silencio de mi soledad, en tantos inviernos como el de ahora en donde despierto a medianoche, solo y agobiado por los recuerdos.

Ya no se escucha el monótono ruido de las aves de acero, ni las frenadas violentas, ni las carreras y gritos ...Ya no hay toque de queda y tú tampoco estás.Murió el Mamo (El General Contreras, jefe de la temida DINA) y también las esperanzas de que regreses, porque sólo ha sido partes de mis pesadillas y estas siguen vivas.Pienso que tal vez en cualquier momento, se abrirá esa puerta  y te veré llegar, con ubn cigarro en tus manos, colocarás la tetera  en el fuego y me contarás  como fue tu día, compartiendo el último te de la noche.

Nuestra historia de amor tuvo la intensidad y el secreto de nuestra vida clandestina en la Resistencia. Ahora camino libre, cansado y a pasos cortos por las calles de La Granja, San Miguel, San Ramón o San Joaquín y no te encuentro, ahí me convenzo de que en verdad has partido, dejándome sólo y con ese hijo al que no comprendo.

Volveré a cultivar en mi jardín, mentas y suspiros, volveré al GOM en donde tendré una pequeña huerta, volveré a tu esquina y te esperaré bajo los acacios y sólo despues de una larga espera al convencerme de que no vuelves, seguiré mi camino, convencido de que me acompañarás en mis sueños como tantas veces lo has hecho.

¿Te acuerdas de aquella importante reunión en la Iglesia de Maipú? Esa en donde estaría el Ministro Traverso..¡Sí, futuro Ministro de Educación! Esa reunión que terminó tan tarde, muy cerca de la hora del toque de queda, ya no había locomoción para regresar y decidimos caminar hasta La Granja, la luna nos acompañó por el callejón de regreso, a la distancia divisamos los focos de un vehículo, sin dudarlo nos tiramos al canal y nos ocultamos entre las zarzamoras, luego cuando la patrulla militar se alejó nos pasamos a un potrero acomodándonos para pasar allçi la noche, bajo las estrellas. Era el comienzo de las movilizaciones populares, teníamos que organizarnos, perder el miedoy arriesgar nuestras vidas si fuera necesario, pero estábamos dispuestos a recuperar los derechos que nos habían arrebatado.

¡Llega un extra en la televisión! Se anuncia la muerte del General Contreras y entonces pienso en la enorme pena que nos hizo sufrir destrozando las vidas de tantos, arrebatando los futuros de otros tantos, estableciendo la ley del odio que ha dejado su herencia en el corazón de las nuevas generaciones  que cada año salen a destrozar y a provocar desmanes,  son los hijos de un país dolido que aún no ha sanado de sus heridas.

Mi vida en la Resistencia fue junto a mi mujer:Gloria y con Clotario( Se refiere a Clotario Blest un luchador incansable y fundador de la CUT  que es la organización que agrupa a los trabajadores del país), visitando las cárceles y la Vicaría, conmemorando a los caídos en misas proletarias del cura Marotto y las largas caminatas desde la Paraguay hasta Ricardo Santa Cruz para ahorrar esas monedas que nos servían para un pan con queso y luego viendo como uno a uno fueron regresando para arrebatarnos de las manos lo que habíamos ganado a costa de grandes sacrificios.Pasábamos las tardes redactando documentos para enviar al exterior, misión que Gloria cunplía junto a Don Clota, mientras las palomas ronroneaban en el patio a la espera del pan remojado de cada día y los gatos perezosos  que dejaban escapar a los ratones de aquella vieja casa colonial.

Cas oscura como salitrera abandonada, de patio encerrado entre los grandes corredores, en donde cada pieza desembocaba al patio a travez de enormes puertas dobles, casa que me transportaba a mi infancia vivida en la escuelita de los fundos de Cholqui y Codigua, cuando corríamos descalzos por el campo, en busca de hierbas silvestres y por las noches asustados  por la oscuridad infinita nos aferrábamos con mis hermanos en ese lazo indestructible que se forma cuando se comparte el miedo al destino y nuestra madre nos contaba historias  junto al fogón moribundo. Al poco nos separamos,  yo partí a Chillán con el escapulario al cuello y unos zapatos que alguién le dio a la mamá, pero que eran mas chicos que mis pies y que me dejaron para siempre los dedos agarrotados y mi maletín a los doce años. regresé a Santiago hecho casi un hombre y con el título de Profesor Primario. Nos reunimos todos nuevamente en el lugar que nos vio nacer, en la misma calle en donde corría una acequia, en esos tiempos en donde la mitad de las calles de  Santiago eran de tierra y San Miguel estaba bordado de grandes viñedos que poco a poco se fueron transformando en  poblaciones y en edificios de la CORVI (Corporación de la vivienda), para los trabajadores mas pobres. Me volví a sentir en familia y ahora, con las ganas de conquistar al mundo y cunplir con mis anhelos. fue cuando me uní al Club de Aviación y puse todo mi esfuerzo en el dominio del vuelo, mis horas de vuelo en los aviones de caza se cumplieron impecables y cada vez que despegaba y me alejaba de la tierra sentía ese poder mágico de los pájaros en vuelo, imité los vuelos de los cóndores, razante, crucero espiral hasta dominar las corrientes cordilleranas. Llegué a la resrva de la Fuerza Aérea y todavía resuena en mis oídos ese himno que me llna de orgullo, piloto resrva Nº 350. "Con las alas enarcadas...con supremo sed de vuelo....dejaremos camaradas...algún día la legión...el rumor de los aviones...quedarase en la hondonada... como un cofre de oro viejo...Camaradas en la vida y en la muerte... no olvidemos que la gloria...se ha prendido en el avión.

Todavía vivo en mi calle,la de mis abuelos y bisabuelos, sólo que ahora el campo ya no existe y mi casucha se mantiene a la sombra de  rascacielos con departamentos para los que pueden aspirar al sueño del mundo moderno.

Y yo...Lleno de recuerdos entremezclados...De aquellos tranvías que nos llevaban a Franklin, los domingos para ver en el cine a Quintín El aventurero,, la carreta que nos llevó al campo después de la muerte de mi papá, de la enorme emoción que sentí cuando Allende resultó al fin elegido, la Sala Chile en donde nos reuniamos para tratar de torcerle la mano al destino,...De los aviones en vuelo razante que bombardeaban La Moneda aquel 11 de Setiembre, de mis días como profesor de escuela en la poblaciones textiles SUMAR y Yarur...momentos felices y tristes compartidos con colegas que ya han partido.

¡Mira como se me pone la piel cada  vez que te recuerdo! (Continuará)

Fecha. 13 de Setiembre del 2015.-

Con mis manos agarrotadas de pena por tu recuerdo, mientras mis colegas dejaban caer unas lágrimas por laemoción de conocer las penas del corazón junto a los tangos del amor fallido que les entonaba con mi voz apasionasa, pañuelo al cuello y sombrero a lo Gardel, en cada Día del Maestro en que festejábamos con una comida  en alguna escuelita.

"Quiero emborrachar mi corazón para apagar un loco amor que más que amor es mi sufrir...Y aquí vengo para eso, pá acallar antiguos besos..."

"Nostalgia, de escuchar su risa loca y sentir junto a mi boca su respiración..."

Muchos de mis alumnos de dicha escuela siguieron la carrera militar o de Carabineros, algunos como Cabos y los mejores llegaron a Sargento. Ellos, todos, se llevaron la imágen del profesor bueno que solidarizó con ellos y les educó pacientemente, de los paseos al Zoológico derl Cerro San Cristóbal y a los programas de televisión, gracias al Profe que les traía el aparato  televisor desde su casa a la sala de clases. Todos me recuerdan con afecto, ese afecto que guarda un pacto de respeto que muchos no entienden.Así fue como al encontrarme un día mucho tiempo después,fue en el año 73, al comenzar la primavera con sus árboles en flor, que no la recuerdo bien, porque de  aquella primavera mi memoria solo guarda la pesadilla del terror, de llevar cosida en la chaqueta una gran estrella roja, como en los campos de concentración, de vivir vigilado con  temor , de ignorar a los amigos... de erradicar palabras para siempre y de vivir un nuevo holocausto.

Despuçes de varios días de bandos militares y de la Canción Nacional a toda hora en la radio y la televisión y listas de los que se debían entregar, ya habíamos quemado todo indicio que nos marcaba de rojos. En las puertas de las parroquias aparecía una que otra arma mientras que el número de víctimas crecía y las embajadas ya estaban llenas de asilados, historias que circulaban como un rumor callado, mientras el terror se apoderaba de las conciencias. A los días se levanta el  toque de queda y  tuve que presentarme a la escuela en donde era su Director, había angustia en los pasillos, al toque de campana un gran silencio ocupó las aulas y el patio. De pronto todo estalló como una bomba y los niños aterrados escaparon saltando los muros para buscar refugio en sus casas, los profesores corrían a prestarle auxilio a una colega que se había desmayado. El Manchado, al mando de una patrulla entró a mi oficina para detenerme acusándome de sabotaje a un vehículo fiscal, las metralletas en mis costillas, no sé si resignado a mi suerte o aterrado de verme enfrentado tan de cerca a la muerte salí hasta el furgón, las calles estaban desiertas, tal vez sería lo último que vería, condenado a muerte: Director de Escuela, Regidor Socialista, saboteador,luchador, idealista, condenado a muerte, mientras en el mismo instante  mi cuñado Leonello  en Copiapó y muchos más seguían la misma suerte. En los ojos del Manchado ví a ese niño que un día fue, al que con mi alma de profesor le entregué las primeras letras...Y estoy vivo.

Han habido grandes sequías, terremotos, sunamis y toda clase de desastres naturales  en mis años de vida, el último fue esta sequía de tres años en donde la lluvia se acumuló hasta ayer  y se dejó caer sin tregua, el viento silbaba entre los huecos de mi casucha como aquella noche, también invierno en la mediagua con piso de barro en donde hasta las pulgas encontraban refugio entre las sábanas y se contaba que a medianoche pasaba el Diablo a galope por Antonio Ríos...Una brigada especial nos seguía los pasos, cansados, hambrientos y acorralados nos vencía el sueño sin dar lugar al amor y las pesadillas ocupaban los espacios de la mente. Necesitábamos más que nunca el regreso de la alegría, esa alegría escurridiza que seguíamos buscando por las calles sin poderla encontrar.La alegría ta viene y regresó, pero sin lo de antes, ya no pude encontrar a mi compañero El Patito vendiendo pescado frito en Santa Rosa, ni al sordo Valenzuela, el Comandante tal vez ya no salía a las calles y tantos otros que se quedaron en el camino. Pero un día brilló para mi la alegría y ya no tuve que ir nunca más a firmar a la Fiscalía.

Ese joven que fui, ya no está y me he quedado solo como en Chillán, y salgo a recorrer las calles que son las mismas, solo un vestigio del pasado,Ya no existen los grandes potreros, tierra de nadie,como fue en el 56, cuando una noche, ocultos en las sombras junto a Mario Palestro y los sin casa, agazapados entre la maleza, avanzamos a isntalar las banderas y así nació La Victoria. Lo primero que organicé fue la escuela en homenaje a mi madre, cada manzana dio una cuota de adobes y así de a poco la escuela tomó forma, comenzamos las clases hasta que el Gobierno la reconoció, fueron miles los que aprendieron sus primeras letras en esa escuelita que fue mi orgullo de profesor humilde y soñador, ya un poco distante de mis días de recién egresado en el San Pedro Nolasco.

Sentía que había alcanzado la cumbre, recibí mi título, servicio militar en la Escuela de Caballería, Profesor Primario en San Pedro Nolasco, toda esa energía de hombre joven y con mi alma todavía de luto desde la muerte del papá y la melancolía  del internado de Chillán. El colegio era un impresionante edificio, patios impecables, salas inmaculadas, todos íbamos a misa de las diez en la capilla con el Padre Herrera.Los días de retiro permanecía en silencio y muchos se quedaban en penitencia pot todo el día. los apoderadops siempre presentes al fin de cada jornada...Una tarde ví unos ojos claros y unos labios rojos carmín, sus manos suaves y tibias, su voz, su pelo, su todo entonces supe que era tú...Mi corazón se perturbaba en tu presencia y comencé a sentir el amor por primera vez en mi vida, ese amor que acorta o alarga los tiempos y que gobierna todos los sentidos, ese amor que fue creciendo junto al mar en las noches tibias y en la fría cordillera cuando el trencito nos trasportaba a lo alto desde Puente Alto, el Manzano, San José y el Melocotón, siguiendo el cauce del río. El mismo recorrido que muchos años después haría el General con su escolta de pájaros de acero.

Nuestro amor recorrió las calles del viejo Santiago de tranvías y carretelas a fuerza de hombre, que salían cargadas  desde la Vega Central. Me llenó la vida y en cada despedida comenzaba la espera hasta el siguiente encuentro y en cada uno de ellos el gozo desbordante de amar y ser amado. Aprendí de tu vida  y tú de la mía, con el Silabario de las palabras de amor y silencios, traspasando  las barreras de dos mundos diferentes hasta que llegó esa mañana con la sórdida orden implacable y final, de poner fin a lo ilícito y escándalo de nuestro amor, entonces fue la despedida. Ese último abrazo quedó estampado en mi hasta ahora, cuando mi cuerpo rendido parece  no tener sensaciones y la soledad me acogoja. Siento la tibieza de ese día con tu sabiduría de cuarenta años que supo enseñarme con paciencia las ciencias del amor...Loré, lloré y lloré porque nunca más te encontraría aunque creí verte muchas veces  en otras sonrisas, en otras miradas, en otros cuerpos suaves y tiernos, que solamente eran tú, en mi memoria en donde seguías viva, hasta que tuve que resignarme a tu ausencia.

Me fui a trabajar a una escuela de barrio proletario y dirigí toda mi pasión amejorar la vida de la gente simple como yo, descubrí que esa barrera social era imposible de traspasaer y encontré en mi gremio de profesores mal pagados, sificientes motivos para vivir y luchar. Nos reuníamos en la sede de la calle Catedral, en la Unión de Profesores de Chile, en donde la mayor atracccion eran los discursos de Cesar Godoy, el capitán veneno, fue en esas reuniones en donde encontré  al Partido Socialista y me comprometí con la libertad  y la justicia. Reinvindicar  los derechos de los profesores era lo primordial y se comenzó con la planioficación de marchas y de huelgas en el Comando Organizador a cargo de Lautaro, como su nombre, un luchador, valiente, disciplinado, inquebranteable...Ya no era el mismo  aquel día del 73 cuando deambulaba confuso,  destruido ,dolido y lloroso por los pasillos del Comité Pro Paz en donde reconoció  en una joven a la niña que había crecido en las escalas de la casona  de la calle Catedral y en los pequeños patios de San Martín, al verla la envolvió en un abrazo consolador ysolidario secretamente entendió que el futuro no estaba perdido. Con Lautaro al mando del Comando de Profesores introdujimos técnicas practicadas por los rusos en  sus luchas proletarias y yo era el encargado de transportar  las cajas llenas de esas bombas incendiarias  y repartirlas en las manifestaciones callejeras, fue una defensa  poderosa contra la dura represión. En esos andares fue cuando encontré a la compañera que andaba buscando, ella, la que compartía mis aspiraciones  y luchas,  la que conocía el lenguaje de los ideales, pero hasta las sutilezas de las ideologías separan y en ese entonces, como ahora el tabú PS PC. Al comienzo no nos dimos cuenta pero al pronto todo se hizo imposible de continuar, tratamos de sobrevivir ese amor en secreto y ni de esa manera escapó a los ojos inquisidores que nos condenó. Nos despedimos un 31 de Diciembre en la cumbre del San Cristóbal en un largo abrazo que duró  la noche entera. No la vi de nuevo y la necesitaba tanto...Entonces muchas veces más  pasé a despedirme  en vuelo rasante sobre su escuela de El Castillo para que supiera que no la había olvidado. (Continuará)

Setiembre 15.

Por los años 60 tuvimos el gran paro de los profesores y nos insralamos en el Llano de Subercaseaux con una gran olla común, los ferianos, los carniceros y verduleros de Lo Valledor y del Matadero nos daban una cuota de sus productos en apoyo a la huelga y cada día se cocinaba y se servían los almuerzos a los profesores y sus familias. Durante todo el día se mantenía el fogón y la hora de la comida o el te no tenía límites de tiempo.Ahí llegaba la mamá con su inseparable bolso y su carade poeta a traerme algo de comer y aver si todo marchaba bien. Más de diez años después en ese mismo lugar los militares echaron abajo las estatuas de Salvador Allende y del Che y se quedaron a punto fijo con sus rostros tiznados con carbón y metralleta en mano.

El rumor del golpe me tenía inquieto desde que el General Prats paró el Tanquetazo en La Moneda.Veinte años de sacrificios y esfuerzos al impulso de mis ideas que solo aspiraban a un mundo mejor. Veinte años en los que fui profesor, taxista, cargador,con dos matrimonios, dirigente gremial y con cinco hijos. La noche del 10 de Setiembre las noticias fueron acerca de los últimos atentados a las torres de Alta Tensión, del Paro de los camioneros, del caos,del Plesbicito. En la madrugada me pareció que a la distancia se escuchaban sonidos de bombas y cuando me levanté en la mañana del 11, mi esposa Nora parecía inquieta junto a mis tres hijas. Berta, Nancy y Adriana, mis otros dos hijos estarían con su mamá, seguros, la radio sólo trasmitía boletines, estaban acallando las emisoras de radio fieles al Presidente Allende, bombardeando las antenas trasmisoras. Lasradios estaban siendo interferidas por los bandos militares que se sucedían cada cierto tiempo. Rapidamente corrí a ocupar mi lugar en la Subdelegación, al llegar ya esta destruida, solo vestigios de lo que había sido, muebles rotos,puertas detrozadas, papeles y en medio de todo ese desorden, un linchaco de bambú, inspiración de la guerra del Vietcong. Entonces partí a La Obra de La Bandera, en donde se debería concentrar  la mayor fuerza de resistencia, sólo me encontré a un grupo de pobladores dispuestos a dar la vida para defender al gobierno, esperamos las armas que jamás llegaron, escuchamos todos juntos, en silencio el último discurso de nuestro Presidente, mientras los helicópteros reinaban en el cielo circundándolo, las patrullas ya venían en camino. Todo estaba perdido, solo nos quedaba la vida, sin alma ni esperanzas, di la orden de salir en distintas direcciones, no huno detenidos y La Obra quedó muda y desierta.

Gloria, mi compañera, estaba a mi lado, caminamos buscando algún refugio y cada puerta se cerró a nuestro paso, la única que me recibiría en esos momentos, como tantas veces antes, era la de mi hermana Adriana, allá me llevaron los pasos. Esa primera noche fue el comienzo de una vida en la  clandestinidad. Nuestra primera noche en donde todo fue cambio.

Ahora camino desde el GOM hasta Lazo, mi calle, descansando de trecho en trecho para ganar fuerzas. Mi hijo Cristóbal me espera con hambre y listo para ir a comprar la Coca Cola del día. Mi calle Lazo, ahí en donde comenzó mi historia poco a poco vuelven los colores despues de haber permanecidos dormidos por la brutalidad del invierno, los aromos y ciruelos iluminan la calle con tonalidades blancas y amarillas. Entre los edificios quedan vestigios del pasado como mausoleos de mármol de los cuales salen espíritus  que se obstinan en no querer partir, me detengo por unos minutos para saludar al tío Julio que espera pacientemente sentado en la ventana de su casa pintada de color verde claro, luego me encuentro con mis hermanos Tato y Rubén, organizamos un te en la casa familiar...Pero...En realidad ellos ya no están, solo viven en mis memorias que trata de aferrarse al pasado para mantener viva nuestra historia a travez del ocaso para que se haga presente  cada amanecer en el futuro, en los inicios de esta nueva etapa en la que al parecer Don Dinero, es el poder supremo.

Por las ranuras mis lápidas resquebrajadas, se asoman las mentas en mi jardín y los suspiros se escapan por mi boca, la primavera ha regresado una vez más con su infinita persistencia de despertar a la vida para volver a empezar.

(Comienzo de la primavera a principios de Setiembre del 2015)

Manuel Machuca Delgado.

Un saludo,

ernesto miguel peña paez