CAPÍTULO 14:"El Plan de Locominot"

Fue así como el ejécito  se puso en marcha rumbo a las montañas Varsowots y al cabo de un par de días se encontraron en la entrada de aquel desfiladero, que era el único paso que permitía franquear dichas montañas para acceder a la aldea de Aotet, la villa más alejada del reino de Varesocor.

Pero al momento de llegar se dieron cuenta de que una enorme cantidad de rocas obstruía el paso hacia el interior.

_ Esto debe de ser producto de algún derrumbe, ya que no creo que exista un ser en este mundo capáz de arrojat tamañas rocas desde lo alto del desfiladero. Comentó Varjacia.

Locominot se le acercó cautelosamente y le dijo.

_ Si que lo hay Señor...Existe un engendro, es decir un monstruo capáz de hacer esto, yo le conocí cuando aún era solo un muchachito y ya era un buen poco más alto que vuestra merced, es una criatura salvaje que vive en las partes más altas e innacesibles de estas montañas, os juro que no me agradaría que nos enfrentáramos con aquella bestia.

Varjacia ordenó a sus hombres que comenzaran a quitar aquellas piedras y entonces cincuenta de ellos con sus bestias de carga iniciaron dicha labor.Era un trabajo muy arduo y demoroso, los hombres valiéndose de cuerdas trasladaban aquellas pesadas piedras desde la entrada y las fueron amontonando a orillas del camino.

En aquella labor ocuparon el resto de aquel día, hasta el anochecer y Varjacia esperó a que amaneciera el nuevo día.

_ Es un sitio perfecto para que nos tiendan una emboscada, pero lamentablemente no existe otra  alternativa para franquear la montaña, pero tomaremos ciertos resguardos. Comentó el Loq.

Fue así, como al amanecer envió un destacamento compuesto por cien jinetes para que avanzaran hacia el interior del desfiladero, ellos alcanzaron a penetrar unos doscientos metros sin encontrar ningún obstáculo. El cielo estaba amenazante y unas nubes oscurísimas anunciaban que en cualquier momento se desencadenaría una nevazón, pero no fue eso, precisamente  lo que ocurrió, de pronto el cielo se oscureció aún más y una lluvia de flechas lo cruzaron para ir a clavarse en los sorprendidos jinetes de Varjacia, los cuales fueron cayendo de sus cabalgaduras impactados por aquellas.

_¡Replegarse! Alcanzó a ordenar el jefe de aquel destacamento.

En aquel momento se sintió un gran estruendo, todos miraron instintivamente hacia lo alto y entonces vieron, horrorizados como una enorme avalancha de rocas y polvo se deslizaba por una de las paredes laterales de aquel cañón, las cuales cayeron detrás de ellos impidiendoles retroceder.

Cuando el polvo se disipó., entonces lo vieron:Una figura de gran tamaño, más parecido a una bestia que a un ser humano se deslizaba por entre las rocas, en una de sus manos blandía una una pesada maza, la cual hacía girar sobre su cabeza de manera amenazante, entonces aquel gigante comenzó a descender, afirmándose con singular destreza y agilidad en las paredes rocosas del desfiladero, los hombres aterrados no alcanzaron a reaccionar y aquel monstruo comenzó a atacarles con su arma provocando la quebrazón de huesos y craneos, algunos intentaron defenderse pero el coloso los tomó con sus fuertes manazas y los arrojó con fuerza contra las rocas, como si fueran livianos muñecos. Todo aquello fue muy rápido, cuando los sobrevivientes comenzaron a preparar sus arcos y flechas ya la criatura se encontraba nuevamente en lo alto del desfiladero, lejos del alcance de aquellas.

El Jefe de aquel grupo había sobrevivido, ordenó a los sobrevivientes que retrocedieran, abriendose paso por entre las rocas y dejando unos veinte o treinta muertos y heridos regados sobre el suelo ensangrentado.

Cuando se encontraron junto a Varjacia, este, al ver a sus maltrechos hombres, montó en cólera:

_ ¿Me estás diciendo que tan sólo un hombre les causó todas esas bajas, matando e hiriendo a más de veinte de mis mejores hombres?

El tembloroso Comandante, tartamudeaba frente a su jefe:

_ Aquello que nos atacó no era un hombre...Era una bestia, un gigante de casi tres metros de estatura y de más de doscientos kilos de peso, no obstante aquello se movía con una agilidad y velocidad portentosa, se nota que es una fiera que está acostumbrada a vivir en estas montañas y reo que si no nos hubiéramos replegado con rapidez, eso hubiera acabado con todos nosotros. 

Varjacia estaba ciego de ira, apretaba sus puños con fuerza, al fin logró controlarse.

_ Ninguna bestia o monstruo, por fuerte que sea va a impedir que nuestro ejército atraviese esta montaña, solo logrará retrasar nuestro avance, esperaremos aquí a que llegue nuestra artillería,ahí quiero ver si aquella criatura puede enfrentarse a nuestros cañones.

Varjacia tuvo que prolongar su estadía allí por tres días, hasta que pudo llegar el resto de su ejército, los cuales traían cuatro grandes y pesados cañones de hierro, los cuales estaban montados sobre grandes carromatos tirados por varias yuntas de duhocats.

_ ¡Ahora si que te llegó tu hora maldita bestia! Exclamó el Loq.

Pero entonces Locominot, el astuto sabio se le acercó para decirle:

_ No es con esos cañones con los cuales podrás vencer a esa criatura Señor,piensa que si usas esa cañones para dispararle a la bestia, ésta con toda segurida que va a esquivar las pesadas balas de hierro y lo único que lograrás será provocar enormes avalanchas de roca que impedirán más aún el paso de tu ejército...Pero si me dejas a mí...Yo tengo la solución.

Varjacia le escuchó con atención, comprendiendo que en eso, aquel viejo tenía mucha razón:

_ ¡Habla y dime! ¿Que es lo que propones?

El astuto hombrecillo comenzó a exponerle su plan:

_ Es muy sencillo, lo he pensado durante estos días y sé que va a resultar...Necesito que me proporciones diez hombres, deben ser los mejores arqueros que tengas y además otros diez que serán los señuelos...

_¿Acaso crees que veinte hombres serán suficientes? Ya viste como esa bestia casi acaba con un destacamento completo...

_Lo sé Señor...Para eso necesito a los señuelos, ellos haran que el monstruo descienda de lo alto del desfiladero para atacarles y mis otros diez guerreros, armados con sus arcos y flechas le dispararan al mismo tiempo, pero no serán flechas comunes, pues estarán untadas con esto.

Al decir aquello, el hombrecillo le mostraba  a Varjacia un pote de cristal en donde había un líquido rojizo muy espeso.

_ Este es un poderoso somnífero elaborado por mí,a base de "mirirat" , aquel que usaban los antiguos qejviats en sus dardos, con una cantidad adecuada voy a capturar viva a aquella bestia

_¿Y porque mejor no la matamos ? No me gustaría que permaneciera vivo aquel engendro_ Exclamó Varjacia.

_ Esperad Señor, mi idea es mucho mejor,quiero capturarle vivo para administrarle una poderosa droga que yo he preparado, la cual hará que aquel monstruo haga lo que yo desee, así lo convertiremos en un aliado nuestro...¿Te imaginas si lo logramos?

Ahora Varjacia contemplaba con admiración al pequeño hombrecillo, recordaba como su padre le había dicho lo inteligente y astuto que era y tenía razón, si le resultaba su plan , la victoria sería segura.

_ Está bien Locominot, puedes contar con todo lo que necesitas.

El sabio se sobaba sus manios con satisfacción, se retiró a su tienda de campaña y antes de ponerse a a trabajar miróhacia la entrada del desfiladero y exclamó:

_ ¡Ah poderoso  gigante...tus días de libertad están contados, siempre he sostenido que la astucia es más poderosa que la fuerza bruta y ahora lo voy a demostrar!  

 

CAPÍTULO 13: "El Monstruo del Desfiladero del Diablo"

El gigante Varjacia era uno de los hijos gemelos de Itlán y Cirra, acababa de cumplir recién, los veintisiete años y su padre ya le había nombrado Loq Mayor de uno de los ejércitos, el cual combatía contra los rebeldes en las cercanía de la Altas Montañas Varsowots,en donde aún quedaban algunos pueblos y aldeas que no se sometían al tirano y continuaban ofreciendo resistencia en forma de guerrillas, aprovechando la abrupta geografía de aquella región montañosa.

Itlán ya gobernaba ferreamente en las ciudades principales del reino y sus hombres se encargaban de ir desbaratando los focos de resistencia que a veces aparecían, se sabía que los rebeldes se reunían en secreto para adorar una efigie de piedra blanca, la que según ellos, poseía poderes sobrenaturales, pero ya habían logrado capturar algunas de ellas comprobándose que eran solamente unas inofensivas estatuas construídas con piedra volcánica, las cuales no poseían ningún poder, de todos modos el gobernante había ordenado encontrar y destruirlas a todas para así acabar con aquel especie de culto.Por esa razón se perseguía y castigaba de manera ejemplar a quienes eran sorprendidos en aquellas reuniones y así con el correr de los años, fueron muchos los que sufrieron el martirio y la muerte por esa causa, pero ni aún así, aquel culto desaparecía y cada vez que se apoderaban de una de esas estatuas otras más las reemplazaban y aquello continuaba multiplicándose, eso era algo que molestaba mucho al llamado Escorpión Negro, pero no era solamente aquello.Después de más de una década en el poder él presentía que pese a gozar de una excelente salud, con el paso de los años también envejecería y al igual que todos los demás, llegaría para él la hora de dejar este mundo, su mujer, que era mucho más joven que él, le había dado dos hijos, eran gemelos, pero, aparte del parecido físico, ambos eran muy diferentes en sus caracteres y desde pequeños nunca se habían llevado bien. A medida que fueron creciendo, su rivalidad se acrecentó y cuando se convirtieron en adultos, sa rivalidad se convirtió en un gran problema para sus padres. Por esa razón, Itlan decidió separarlos.

Entregó a Varjacia el mando del ejército del sur y a Volodia, el del norte, asegurándose así que ambos se mantuvieran alejados uno del otro, así no se producirían más problemas, pero lo que le inquietaba era lo que sucedería cuando él ya no estuviera en este mundo.

Cirra, su esposa, le había sugerido que una solución podría ser la de dividir el reino en dos,pero eso no le agradaba en absoluto y además nada impediría que su produjera entonces una guerra fraticida. Esas eran algunas de las inquietudes del Gigante Jorobado en aquellos días.

Pero había algo más, ultimamente se habían acrecentado los rumores de que, en algún lugar del vasto reino se ocultaba el hijo del difunto Joushar III, al principio él no había hecho mucho caso de aquellos, ya que no existía ninguna evidencia de que así fuera, pero con el correr de los años, aquellos rumores habían tomado mucha más fuerza y entonces Itlán decidió averiguar que tan cierto podría ser aquello.Su esbirros comenzaron a aplicar los más crueles métodos de tortura, cada vez que atrapaban a los sediciosos, incluso, él en persona asistía a aquellas sesiones en donde se interrogaba a los prisioneros, pero no se conseguía nada concreto.

Entonces decidió recurrir a Locominot, aquel siniestro hombrecillo que había abandonado muchos años antes, la Comunidad Iusse, renegando de ella y que se había unido a él, proporcionándole aquella terrible arma con la cual había logrado  destruir las más inexpugnables defensas de las ciudades ayudando de ese modo a sus conquistas.

Locominot, como hemos dicho, había pertenecido a La Comunidad Iusse, poseía una brillante inteligencia y seguramente hubiera logrado llegar a convertirse en una Gran Maestro, si no hubiera sido por su desmensurada ambición, la cual le creó muchos enemigos, así, cuando llegó el momento de su evaluación en La Orden, los siete Maestros votaron sin excepción en su contra, eso fue un duro golpe para aquel sabio precóz, quien juró vengarse de todos ellos y elaboró un astuto plan para poder ganarse la confianza de sus compañeros y así lograr que se le enviara al exterior con la misión de estudiar unos yacimientos mineros ubicados a los pies de las Montañas Varsowots, los cuales podrían servir de material básico para elaborar un compuesto para las nuevas armas que se estaban ya fabricando.

Así fue como aquel sabio, logró sus propósitos y cuando se vio afuera de la Comunidad, buscó de inmediato al Escorpión Negro, ofreciéndoles sus servicios, cuando Itán supo lo que aquel hombrecillo se traía entre manos, le ayudó, proporcionándole cuantiosos recursos materiales y humanos, fue así como éste pudo construir aquellas armas y con ella El Escorpión Negro llegó a convertirse en el amo de todo el reino.Una vez logrado el propósito, Locominot recibió su recompensa: En las cercanías de Nueva Sorgin se le entregó un enorme terreno, situado en medio de un bosque tenebroso, allí  el sabio hizo construir una verdadra fortaleza, dotada de un moderno laboratorio en donde se dedicó a realizar toda clase de experimentos e investigaciones. Con el correr de los años aquel enigmático hombrecillo se fue transformando en una verdadera leyenda popular, se decía que experimentaba con cadáveres de prisioneros y que en sus laboratorios existían toda clase de engendros y monstruos, que él mantenía en jaulas de hierro, de ahí el dicho que se hizo tan popular:"A veces La Naturaleza crea mosntruos, pero el Doctor Locominot, también"

Cuando Itlán hizo llamar a aquel sabio  a su presencia, y le preguntó si aquellos rumores acerca de un hijo perdido del fallecido rey eran verdad o solo una leyenda, el hombrecillo, recordando los que había escuchado durante los años en que había vivido en La Comunidad, le respondió:

_ ¡Oh Noble Señor, respecto a lo que vos quereis saber os puedo asegurar que aquellos rumores que corren por todo el reino, no son tan infundados, pues en los años en que viví en La Comunidad Iusse, ellos aseguraban que sí había nacido una criatura, fruto del pecado entre el pequeño Quipiwa y aquella bruja que hechizó, primero al padre y después al hijo, aquel engendro ya debe de estar convertido en hombre y tengo la idea de que se oculta en algún lugar de La Montañas del Sur, es más, os daré  algunas pistas de él para que lo puedas atrapar:

Debe ser un joven de poco más de veinte años, de gran estatura, casi tanto como la vuestra Majestad, debe ser fuerte como un toro, su tez de color blanca y sus cabellos rubios algo rojizos, hay una característica que lo hace ser facilmente ubicable: Es tuerto, sólo posee un ojos bueno, al igual que sus antepasados, los qejviats.

Ahora Itlan ya contaba con algo concreto, le ordenó a Locominot que se integrara al ejército de su hijo Varjacia, al cual le dio la orden perentoria de dirigirse más al sur, hacia la región montañosa de Varsowots, así le dijo a su hijo:

_ En algún lugar, puede ser una pequeña aldea perdida en medio de las montañas o en algún pueblo de criadores de aminots, se oculta un joven cuyas características las conoce muy bien Locominot, él puede convertirse en el futuro en un gran problema, especialmente para tí y tu hermano, por lo tanto urge que lo encuentres y que lo ttraigas a mi presencia, por eso ese ha de ser tu objetivo principal, a partir de ahora, recorrerás cada aldea y cada pueblo hasta hallarle.

Fue así como después de muchas jornadas de marcha el ejército de Varjacia llegó a las montañas del sur.

Estableció su campamento en los faldeos cordilleranos y enseguida envió a un pequeño destacamento para inspeccionar el terreno.

Permaneció por varios días allí, mientras tanto, sus hombres seencargaban de recorrer toda la región, causando estragos en los pequeños poblados, arrasando con todo, requisando los animales y todo lo que pudiera servir para su ejército.

Al cabo de diez días tuvo noticias de la avanzada que había enviado, del total de casi veinte hombres que habían partido, sólo regresaron tres y estos venían muy maltrechos y completamente agotados, cuando fueron interrogados por Varjacia, esto fue lo que contaron:

_ Avanzamos durante tres días sin encontrar ningún obstáculo, las pequeñas aldeas ubicadas en la ruta estaban todas deshabitadas, parecía como si sus pobladores las hubieran abandonado apresuradamente, logramos capturar a algunos aldeanos y al interrogarles ellos nos dijeron que la mayor parte de la gente había huído hacia una aldea que está situada detrás de una de las montañas, su nombre es Aotet y que la única manera de llegar hasta allí es cruzando un estrecho desfiladero al cual ellos llaman "El Desfiladero del Diablo". Hacia allá nos dirigimos para explorarlo, fue entonces cuando recibimos una enorme sorpresa y supimos porque le llaman así:

Alcanzamos a avanzar unos pocos metros por aquel angosto pasadizo cuando desde lo alto de aquellas paredes rocosas recibimos una andanada de piedras y rocas, de gran tamaño, lo cual nos hizo retroceder rapidamente, pero aquellos enormes proyectiles alcanzaron a varios de nuestros hombres, los cuales quedaron muy mal heridos.

Pensamos que tal vez  lo ocurrido fuera producto de alguna avalancha, aunque nos parecía extraño y después de estudiar  concianzudamente el terreno hicimos un segundo intento, esta vez logramos avanzar poco  más de cien metros, entonces lo vimos...

Varjacia, sus Loqs y Locominot escuchaban con mucha atención aquel relato, el enviado, después de beber unos sorbos de agua continuó:

_ Si, mi Señor, vimos desplazarse arriba en las rocas a un ser horrible, un monstruo muy parecido a un ser humano, pero de dimensiones colosales...Vos Señor, eres un hombre de gram envergadura física, casi tan alto como tu padre, pero ese monstruo os supera por casi el doble...No creo que sea un ser humano, posee una fuerza descomunal. le ví levantar sobre sus velludos hombros una rocas colosales y arrojarlas como si nada sobre los nuestros, nada pudimos hacer, solo tratar de ponernos a salvo, porque aquel engendro no solamente es fuerte como un oso sino que además es ágil, le vimos saltar de roca en roca con una rapidez prodigiosa...Él solo puso fuera de combate a nuestro destacamento, Señor, por fortuna nosotros alcanzamos a ponernos a salvo y hemos corrido para advertirte del peligro, Señor.

Varjacia era un hombre muy fuerte, de su padre había heredado sus anchas espaldas, algo encorvada, aunque no tanto como aquel, poseía unos bíceps enormes y su pecho estaba cubierto de abundante vello rojizo, al igual que su frondosa cabellera, su rostro era aguileño y su mentón pronunciado le cofería el aspecto de un hombre decidido a todo. Acostumbrado a lograr cuanto se proponía, miró fijamente al pobre hombre, diciéndole:

_ Has fracasado en la misión que te encomendé, has perdido a muchos de mis mejores hombres, en cuanto a eso de una criatura monstruosa ya veremos si es cierto nó...Por ahora te dejaré vivir, pero si me has mentido...Entonces vas a desear no haber nacido.

Luego ordenó levantar el campamento, había decidido marchar al día siguiente para internarse en las montañas y si aquella criatura gigante, en verdad existía, pues entonces vería como se le  iba enfrentar  a sus cuatro grandes cañones arrastados por yuntas de duhocats, capaces de derribar las rocas de la montaña con sus pesados proyectiles de hierro.

CAPÍTULO 12: "JOUSHAR IV, REY DE LOS IUSSES"

Han transcurrido  poco más de dos años desde el día en que el joven Waptton puso sus pies en La Fortaleza de Ut, durante todo ese tiempo recibió una instrucción acelerada, tanto física como intelectualmente, para ello se turnaban los siete Maestros de La Orden: Luobno,Quinhil, Lodiyar,Qolfo,Ic Jegorsi, Ruvo y Ruvola.

A medida que el aspirante a Iusse iba sorteando las cada vez más exigentes pruebas, se le otorgaban los grados correspondientes, el más alto grado al que podía aspirar, dado el poco tiempo de su entrenamiento  era el de " Tacbova", a partir de allí se requería mucho más tiempo para poder seguir escalando en la rígida estructura piramidal de aquella antigua orden, pero no obstante aquello, ya el Gran Maestro Luobno había tomado una decisión  trascendental, la cual ya se le había planteado al Consejo y había sido aprobada por unanimidad, por eso,comenzaron a preparar, sin que el joven lo supiera una Gran Ceremonia, a la cual ellos denominaron:CEREMONIA DE LA INVESTIDURA.

Un día, muy de madrugada el joven Waptton comenzó a ser preparado para participar en ella, él se sometió a todo, pensando que era una de las tantas en donde  se le habían ido otorgando los grados que iba logrando.Después del baño ritual de purificación se le entregó la túnica blanca con ribetes dorados y la capa roja que le indicaba que ya podía ser considerado como uno más de los Iusses de La Comunidad.

Así, ataviado se dirigió, acompañado de su Protector, el Maestro Quinhil hacia el Gran Salón de La Fortaleza, al entrar se dio cuenta de que éste estaba completamente repleto de asistentes, todos ataviados con sus ropas ceremoniales y sus armas plateadas.Aquello le impresionó gratamente.

_ ¿Qué va a suceder ahora? Le preguntó a su maestro.

_ Este es un día transcendental querido amigo, un día histórico, aquel que nos fue anunciado muchos años atrás y que esperaban nuestros antecesores, pero que recién ahora va ser cumplido...Y tú vas a ser el protagonista, cuando salgas de este salón ya no serás más el joven Waptton sino que te convertirás en Joushar IV REY DE LOS IUSSES y de todo el reino, como a sido profetizado desde que se creó esta Comunidad.

El joven se quedó con la boca abierta por la sorpresa, pero no tuvo tiempo para asimilar lo escuchado ya que se le conminó a subir por los escalones hasta el estrado en donde se encontraban los demás maestros de la Comunidad, mientras ascendía, al joven comenzaron a tiritarle sus piernas, pero él haciendo un gran esfuerzo se repuso tratando de que nadie se diera cuenta de lo que sentía.

Quinhil, que no se apartaba de su lado le indicó que permaneciera en un lugar determinado del estrado, luego él se colocó junto a su pares Iusses, entonces el Gran Maestro Lubno se adelantó y avanzó hacia donde estaba el confundido joven.Luego se volvió hacia los asistentes y comenzó su discurso:

_ Hermanos míos, monjes combatientes de La Comunidad Iusse:

Ha llegado al fin la hora, aquello que esperamos por tantos años.Todos ustedes saben que nuestra Comunidad fue fundada por nuestros antepasados con un fin, preservar la cultura y los conocimientos de nuestra civilización, la cual fue aniquilada por el Gran Cataclismo del cual todos ya habeis oído hablar.Se decidió en aquellos años tan lejanos que permaneceríamos aquí manteniendo nuestras costumbres y tradiciones y que defenderíamos con nuestras armas cualquier intento de  ser sometido por los pueblos que surgirían en el futuro, nuestras reglas fueron muy estrictas en el sentido de no permitir mezclarnos ni inmiscuirnos en los asuntos externos y así lo hemos hecho hasta hoy, pero también se nos dijo que llegaría un dia, cuando las condiciones así lo requerieran, cuando se cumplieran las señales de los cielos que este enclaustramiento finalizaría y entonces nuestros monjes combatientes saldrían al mundo para instaurar nuevamente aquel GRAN IMPERIO que fue el orígen de todo...Ese día ahora ha llegado.

El anciano Luobno se aproximó al joven Waptton y colocándole una de sus manos sobre uno de los hombros le indicó que debía de arrodillarse, éste así lo hizo, entonces se acercó también Quinhil, seguido de los demás Maestros de La Orden y todos extendieron sus brazos tocando la cabeza del sorprendido joven, quien desde su posición escuchó las siguientes palabras:

_Con la autoridad que me ha sido conferida por La Comunidad, mediante esta acción os declaro a tí, joven Waptton, hijo del Rey de Varesocor, Su Majestad Joushar III y de Nuestra Sacerdotisa Mayor La Ciara, os declaro a partir de ahora como JOUSHAR IV Rey de los Iusses y del Reino de Varesocor.

El anciano hizo una pausa, en la sala no se escuchaba ningún sonido, todo permanecían expectantes, sabían que aquella era una ceremonia jamás vista anteriormente y también la trascendencia que ella tenía para toda La Comunidad.

_ ¡Majestad, ahora os pido que te levanteis y que les hables a tus súbditos, ya que a partir de ahora todos, incluyéndome, lo somos.

Joushar, se puso de pie, en verdad se sentía anonadado, pero al ver los rostros de todos aquellos guerreros que esperaba  con ansiedad que él dijera algo, se sobrepuso y comenzó a hablar:

_ En verdad, es que todo esto me ha pillado en completa sorpresa, no me lo esperaba de esta manera...Me habeis nombrado vuestro Rey  y sólo espero no defraudarles, prometo que me esforzaré para cumplir con este alto honor y estoy seguro, de que con la ayuda de todo vosotros, especialmente con los Grandes Maestros de La Orden podré salir airoso de esta prueba,...Hay algo más, algo que me ha estado dando vueltas por mi cabeza desde el día en que supe mi verdadera identidad, es la idea de que mi pueblo me necesita ahora más que nunca y por eso os digo:  Lucharé con todas mis fuerzas para recuperar el trono de mi padre en la ciudad de Nueva Sorgín y estoy seguro de que con la ayuda de todos ustedes, lo lograremos.

Cuando Joushar terminó de hablar comenzaron los aplausos y los vítores y aquel salón que antes había permanecido en completo silencio se convirtió en un verdadeo teatro o coliseo, los gritos de ¡Viva el Rey! o ¡Viva Joushar IV! se prolongaron por largos minutos.

Joushar permanecía de pie, se había tranquilizado y ahora su rostro mostraba una gran serenidad; a ambos costados suyos  se situaban los maestros Luobno y Quinhil, éste último hizo un comentario:

_ ¡Veo que no nos hemos equivocado...Él va a ser sin duda un Gran Rey!

CAPÍTULO 11:"En La Comunidad"

                    Caminaron lentamente hacia el poblado, pero antes de que llegaran, observaron un pequeño grupo de personas que se acercaban a ellos, todos vestían con túnicas blancas, lo que hacía resaltar sus rostros morenos  y sus cabellos negrísimos.A medida que ellos se les acercaban, Waptton pudo notar que todos, sin excepción, poseían excelentes físicos, eran delgados y esbeltos y aunque ninguno le sobrepasaba en altura, sus estaturas eran superiores a la media.

Cuando llegaron ante ellos, todos se inclinaron ante el Iusse Quinhil y le hablaron en una lengua desconocida, éste también les respondió de la misma forma, luego se volvió hacia el joven para explicarle:

_ Ellos no saben quien eres, aún no les puedo decir la verdad pues antes debe verte el GRAN MAESTRO, por ahora descansaremos del largo viaje en el poblado y mañana iremos a La Fortaleza de la isla.

Luego ambos fueron conducidos hasta el interior de una de las casas y allí fueron atendidos por hermosas jóvenes que llevaban sus cabellos atados con peines dorados y que vestían, al igual que los varones, con túnicas blancas. En el medio de aquel salón había una pileta con aguas que escurrían de entre las rocas, ellas sirvieron para relajar y asear a los viajeros, mas tarde, ya vestidos con túnicas, les fueron obsequiadas, frutas frescas, pescado y una bebida endulzada con miel.

Esa noche, por fin, después de tantos días, ambos pudieron reposar sobre un verdadero lecho y Quinhil pudo dormir como es debido, ya que antes siempre estaba con sus cinco sentido muy alerta por lo que pudiera suceder.

Al día siguiente, muy temprano, ambos fueron conducidos hasta un muelle, allí les esperaba una embarcación a remos. Subieron y de inmediato los remeros comenzaron a remar diriguiendóse hacia el islote en donde estaba erigida la imponente fortaleza.

Mientras avanzaban, desde lo más alto de la torre de la fortaleza, seis personajes les observaban.Uno de aquellos llevaba puesta una malla metálica y casco, su rostro estaba cubierto con un velo que  permitía que se le vieran solo sus ojos, al ver a la embarcación exclamó;

_ ¡Hoy es un día trascendental! En verdad os digo que esa pequeña embarcación que se dirige hacia acá va a cambiar la historia milenaria de nuestra Comunidad...Es el momento que hemos estado esperando desde que nuestro líder y fundador decidiera establecerse en este peñon y para eso nos hemos estado preparando, generación trás generación.

Los que le rodeaban inclinaron sus cabezas, uno de aquellos personajes se le acercó y le dijo:

_ Así es Gran Maestro, desde la época de nuestros antepasados hemos permanecido ajenos a los acontecimientos del mundo exterior y sólo muy de tarde en tarde hemos intervenido, enviando alguno de los nuestros para ayudar y lograr algunos objetivos muy concretos, pero ahora todo eso va a cambiar y aunque sé que así deberá ser, mucho me temo que con ello nuestra Comunidad va en camino a desaparecer y eso ¿Lo podemos permitir?

El llamado Gran Maestro se volvió hacia los demás:

_ Es verdad, pero todos sabemos que las señales que hemos estado esperando ya se han dado, en eso coinciden todos nuestros sabios y astrólogos, es el tiempo exacto y nada podrá evitar lo inevitable...El joven que viene junto al Maestro Quinhil es El Elegido, en él se conjugan, por un lado el linaje de los nobles varines, y la de nuestros ancestros...Él deberá de completar el ciclo y reinar sobre el Imperio, pero no podría hacerlo sin nuestra ayuda.

Así hablaba El Gran Maestro Luobno, llamado El Iluminado, ante los demás se veía como un hombre sabio y fuerte, pero si alguien hubiera podido introducirse en su mente, conociendo sus pensamientos más íntimos, hubiera podido darse cuenta de que aquel anciano, que ya tenía más de cien años de vida, se sentía muy cansado y pensaba muy seriamente en el retiro, si ellos aconteciera, le correspondería a alguno de aquellos cinco Iusses que le acompañaban ocupar su lugar y eso le hacía dudar, pues el momento que estaban viviendo requeriría  a un líder de cualidades muy excepcionales y según su criterio, el único que reunía aquellas cualidades era su hermano menor: Quinhil El Perfecto, pero éste aún era muy joven como para asumir como líder de La Comunidad.

La embarcación ya estaba llegando hasta el muelle de desembarco, los hombres que custodiaban la entrada ayudaron a los dos viajeros a subir al entarimado de madera y luego les escoltaron hasta la entrada principal de La Fortaleza.

Allí el joven rubio que portaba su característico parche negro sobre uno de sus ojos se detuvo por unos segundos para observar la empinada escalinata que conducía hacia los pisos superiores de la torre, ésta le pareció mucho más alta que al principio, luego ambos comenzaron a subir. Cada cierto tramo había guardias armados con aquellos cilindros metálicos, al igual que el iusse Quinhil.

En verdad la escalera era altísima, pero Waptton, acostumbrado a escalar los cerros del lugar en donde se había criado, no experimentó la menor señal de cansansio o agotamiento. Al fin se encontraron en una amplio salón adornado con grandes esculturas de piedra blanca.

En una plataforma rectangular se encontraban de pie los mismos seis personajes que antes les habían observado desde la torre.

Quinhil se adelantó y uno de los personajes también lo hizo, ambos se fundieron en un cariñoso abrazo fraterno.

_ ¡Bienvenido a casa hermano!...Aunque han pasado solo tres años desde que partiste a cumplir la misión encomendada veo que has cambiado bastante en todo ese tiempo. Exclamó el anciano que llevaba el velo sobre su rostro.

_ ¡Así es hermano, estos largos tres años me han enseñado tanto o quizás más que todos los que me pasé preparándome para cumplir  mi misión, que ya he finalizado.

Al decir esto señalaba al joven rubio que permanecía de pie en medio del salón-

Ahora el Gran Maestro Luobno, miró al joven y le hizo una seña para que se le acercara. Waptton caminó lenta y serenamente y se detuvo a unos pasos de aquel, guardando una actitud de respeto, pues sabía, por lo que le había contado su compañero de viaje, que era un enorme honor poder ver y hablar con aquel Gran Maestro, ya que entre los mismos Iusses aquello era algo casi inalcanzable.

_Bienvenido a nuestra Comunidad noble joven,me imagino que mi hermano ya te habrá preparado para lo que te espera, ahora nuestra misión será convertirte, dentro del menor tiempo posible en uno de los nuestros, aquí aprenderás todo lo que sea necesario para convertirte en un Iusse, ya que por derecho de sangre, lo eres...Todos los que estamos aquí tenemos un sólo gran objetivo: Ayudarte a tí para que muy pronto puedas recuperar el trono que te pertenece, pero antes, tendras que superar algunas pruebas, al igual que lo hemos hecho todos nosotros, pero no temas...Tengo la absoluta certeza de que lo vas a lograr, noble joven.

Waptton de pie, no atinaba a nada, le había dicho que nadie podía hablar con el Gran Maestro, a menos que él se lo pidiera y por esa razón no se atrevía a decir nada, de aquello se dio cuenta el lider de La Comunidad, entonces se le acercó hasta quedar muy cerca y le preguntó:

_¿Hay algo que me quieras decir jovencito?

_ ¡Sí...Me gustaría que me enseñaran a usar esa arma que todos ustedes llevan sobre sus espaldas!

Todos se sorprendieron, ya que no esperaban que dijera algo así, algunos sonrieron y Luobno se apresuró a contestar:

_ Por supuesto que sí, muchacho, cuando llegue el momento se te dará una de ellas y te aseguro que no solo aprenderás su uso, sino que también, lamentablemente la tendrás que usar...¡Bien, es todo por ahora...Hermano...lleva al joven hasta su pieza para que descanse, luego recorrerás con él Nusetra Comunidad para que se interiorice con ella, pues a partir de mañana comenzará su verdadera instrucción.

Y así fue como a partir del día siguiente el joven gigante rubio, el mismo que algún día sería conocido como Joushar IV comenzó a transformarse en un Iusse, para eso debía de aprender y a practicar mucho ya que la instruccion de aquellos monjes era muy rigurosa y estricta, aunque en su caso los tiempos serían mucho más breves, pero igual, deberían de pasar a lo menos tres meses antes de pasar de su etapa de novicio, a la de "obicorsob", que era el Primero de los siete grados  antes de llegar a ser considerado como un verdadero Iusse.

 

CAPÍTULO 10: "Rumbo a La Comunidad Iusse"

Lo primero que se divisaba al llegar a los acantilados desde los cuales se precipitaban las aguas del río que antiguamente se llamaba Luwin 8Actualmente Laqueoca), en el Mar de Sonner, era la Gran torre que coronaba la fortaleza del monasterio, la cual fue edificada hace más de cuatro siglos, luego que fuera destruída por el último gran terremoto, provocado por una erupción volcánica.

Desde la altura de aquellos acantilados se podía observar el antiguo monasterio en donde habitaban LOS IUSSES o Monjes Combatientes, como se les llamaba.Estaba edificado sobre un pequeño islote, el cual distaba unos centenares de metros desde la extensa playa que a modo de herradura le rodeaba.

Ese fue el espectáculo con el cual se encontraron los dos viajeros al cabo de más de seis meses de recorrer por aquellas desconocidas tierras ancestrales, las mismas en donde antaño  habitaron los varines, varesios y qocerios, aquellas en donde se desarrollaron las cruentas guerras que aún siguen narrando los viejos "fadnits qoncorsits" que las trasmiten de generación en generación.

Habían recorrido más de ochocientoas verts, al principio lo habían hecho a pie, más al llegar a la meseta de Jnorgot, encontraon algunos rebaños de caballos salvajes, seguramente descendientes de los antiguos ludoccats, que otrora poblaban las praderas, después de capturar a algunas bestias, las lograron domar y con ellas el largo recorrido se les hizo mucho más fácil y menos arduo.

Ahora, al fin, parecía alcanzada la meta, la que no había estado excenta de algunos peligros y dificultades, más que nada por la geografía misma del terreno y desconocimiento de aquellas, en verdad éstas se encontraban completamente deshabitadas, pero era posibleencontrar restos de la civilización que un día las había poblado. El temor de que alguno de aquellos volcanes volviera a erupcionar había hecho que nadie se aventurara a permanecer en ellas.

Pero ya todo eso había quedado atrás, desde lo alto, el Iusse Quinhil, le decía a su joven compañero:

_ ¡He allí nuestra fortaleza! Ahora deberemos de iniciar el descenso hacia la costa, el cual es extremadamente peligroso, a no ser que se conozca el atajo secreto que atravieza el corazón de los acantilados y que, por supuesto, yo conozco.

_ ¿Un atajo secreto que atravieza el acantilado? No me lo hubiera imaginado_ Exclamó el joven Waptton.

_ Así es, nuestros antepasados excavaron numerosos túneles, aprovechando las cavernas naturales, muchas de las cuales están inundadas por las aguas del mar, de manera que quien se atreva a adentrarse en ellas sin conocerlas cabalmente, corre el riesgo de quedar atrapado en el interior y mas de algunos han permanecido por mucho tiempo tratando de encontrar las salidas, como lo atestiguan los numerosos esqueletos que encontraremos a lo largo de nuestro recorrido_ Respondió Quinhil.

Waptton contuvo su respiración, tenía un poco de temor, pero confiaba ciegamente en aquel hombre que parecía muy experimentado.

_ Se dice que nuestra Comunidad tiene más de mil años de existencia y según cuenta la leyenda, fue fundada por el Prícipe de Ut, quien viajó desde aquella antigua ciudad, situada a muchas verts, cuando le fue comunicado por Los Dioses que una gran catástrofe estaba por suceder, la cual destruiría toda la civilización de aquel gran imperio. Muy pocos le creyeron y los que si lo hicieron, abandonaron las ciudades y se diriguieron hacia estos acantilados, en aquellos tiempos, ese islote que visteis, estaba unido al continente y se podía llegar hasta él, caminando durante el díam pero en la noche, al subir la marea, quedaba aislado del borde costero y rodeado por las aguas. Fue así, como  el Príncipe de Ut, decidió establecer allí su refugio, dando orígen a La Comunidad y estableciendo las reglas que aún hoy la rigen.

Cando ocurrió la Gran catástrofe que aniquiló las ciudades del imperio, sólo esta pequeña Comunidad pudo conservar los avanzados conocimientos que se habían alcanzado y su misión fue conservarlos e irlos acrecentando, mediante el estudio y la observación, así La Fortaleza permaneció aislada del resto del mundo por muchos siglos y cuando las tierras asoladas comenzaron de nuevo a poblarse, nuestra Comunidad prefirió no mezclarse con aquellos y sólo muy de tarde entarde, recibía a algunos externos y luego los envaiba a sus respectivos pueblos para que les ayudaran con la experiencia adquirida.Según nuestros estudios, ya sabíamos que aquellas catastrofes se volverían a producir cada trescientos o cuatrocientos años, por esa razón, enviamos a uno de los nuestros, para advertirles a los demás pueblos, pero no siempre nos hicieron caso, afortunadamente tu bisabuelo Joushar II, si lo hizo y organizó el llamado Gran Éxodo, hacia las tierras en donde actualmente habitan, de ese modo se salvó vuestra civilización, de lo contrario, todo sería muy distinto.

Mientras Quinhil le contaba todas esas historias al joven Waptton, ambos caminaban por el borde del acantilado, el Iusse examinaba las rocas, buscando al parecer alguna en especial.

_ No existen mapas de esta región, de manera que entrar o salir resulta extremadamente difícil, por lo demás no necesitamos hacerlo, ya que tenemos todo cuanto necesitamos en nuestra Comunidad. Afirmaba el Iusse.

Llegaron hasta un desfiladero y penetraron en él, a medida que avanzaban éste se iba estrechando más y más hasta que se hizo imperioso contar con algún medio de iluminación, pues la oscuridad se hizo total.

_ Ahora no debemos apartarnos y mantengamos nuestra conversación para no separarnos y extraviarnos, unos metros más adelante deberían de estar unas teas que nos serviran para adentrarnos en la caverna.

Y así ocurrió,adesdas a una de las paredes rocosas de la caverna se encontraban unas antorchas, Quinhil tomó una de ellas y también un gran trozo de piedra pedernal, la cual, al frotarla sobre la áspera superficie produjo chispas con las cuales encendió dos antorchas, al pasarle una de ellas al joven, le advirtió:

_ A medida que avancemos, el aire se irá haciendo más denso y escaso y nuestras antorchas tenderán a apagarse, por lo cual hay que procurar que ello no ocurra, ya que estos túneles constituyen un verdadero laberinto y quien no conzca las tenues señales que de trecho en trecho nos sirven de guías, con suguridad que al extraviarse en ellos encontrarán la muerte.

Así era en efecto, aquellas cavernas, algunas  naturales y otras artificiales se iban hundiendo cada vez más en las profundidades de la tierra, a veces se podía oír el rumor de las olas o el silbido del viento, pero luego se desaparecían, Waptton trataba de seguir el lento paso del Iusse, quien caminaba unos metros con cautela, deteniéndose de tanto en tanto para examinar las paredes rocosas en busca de alguna pista o señal que sólo él conocía.

Perdieron la noción del tiempo, ya era casi imposible saber si era de día o de noche, Quinhil trataba de tranquilizar  a su compañero,hablándole y asegurándole que muy pronto llegarían a lo que él llamaba: El primer descanso.

Entonces, de pronto, el túnel se comenzó a ensanchar y casi sin darse cuenta se encontraron  al borde del acantilado, pero muchos metros más abajo, era  como una boca horadada en la pared vertical y desde allí se podía ver el mar.

_ ¡Es un espéctáculo maravilloso, pero lo extraño es que el Monasterio no se divisa por ningún lado! Exclamó Waptton.

_ Es porque hemos estado descendiendo en espiral, aunque no lo parezca, estamos a mitad de camino, ahora estamos en la parte posterior, pero si avanzamos unos metros más abajo, nos encontraremos en otra salidacomo ésta y desde allí se podrá ver la fortaleza en toda su magnitud. Le respondió el Iusse.

descansaron por más de una hora, luego Quinhil comenzó a recorrer por la caverna, había varios pequeños túneles, al fin se decidió por uno de ellos, diciendo:

_ Espero que éste sea el correcto, de no ser así,estaremos dando vueltas y  al cabo de un par de horas nos encontraremos aquí mismo.

Quinhil, El Perfecto, recordaba muy bien aquella primera vez en que le había tocado cruzar por aquel pasaje, en esa ocasión se extravió y así durante muchas horas estuvo dando vueltas y vueltas hasta que pudo encontrar elcamino correcto. Aquello le había sucedido tres años antes, cuando junto a tres de sus compañeros habían salido de La Comunidad con la misión de encontrar al joven que ahora, al fin, le acompañaba.Al fin su misión  ya estaba casi cumplida.

Nunca olvidaría el joven Waptton, la impresión que le produjo la llegada a lo que su protector denominaba: El segundo descanso.En efecto, aquella caverna era mucho más grande que la anterior y desde ella, también se veía el océano y la imponente fortaleza, justo frente a ellos. En el piso de la  caverna habían charcos con agua de mar, lo cual indicaba que en algunas ocasiones, el mar subía hasta allí, inundándola.

_ Ahora abandonaremos el pasaje, ya que es muy arriesgado continuar por él, como puedes observar, durante las noches, al subir la marea, el agua se introduce en ellas inundándolas, de manera que es mejor descender por la pared rocosa hasta la playa, que ya está mucho más cerca de lo que parece, de manera que ¡Ánimo, ya falta muy poco!

Así lo hicieron,en aquella pared rocosa existía un estrecho camino que parecía haber sido tallado sobre ella y que iba descendiendo en zig zag.

_ Este camino fue construído por nuestros antepasados, aprovechando las salientes de la roca, fue un trabajo titánico y según consta en nuestros registros tardaron más de cincuenta años en conseguir terminarlo.

Continuaron descendiendo y poco antes de anochecer llegaron al fin a la playa, pero ya la marea comenzaba a subir, de manera que decidieron pernoctar en una pequeña caverna que presentaba signos de haber estado anteriormente habitada por seres humanos.Lo cual fue corroborado por el Iusse:

_ En efecto, hubo una época en donde muchas de estas cavernas estuvieron habitadas por nuestros antepasados, después, ellos se organizaron y fundaron un poblado, al cual pronto arribaremos, es allí en donde deberemos de esperar a que se nos de la autorización paraentrar a la Fortaleza para ser recibidos por nuestro líder, el Gran Maestro Luobno "El Iluminado", quien es además, mi hermano mayor.

Waptton le miró extrañado.

_ ¡Pero, yo pensaba que todos ustedes vivían en la Fortaleza y ahora me dices que existe un poblado!

_ Te entiendo tu extrañeza, tú creías que todos nosotros, los Iusses, vivíamos en el Monasterio, pero en verdad no es así, nuestros antepasados se establecieron aquí, hace muchos años, pero sólo los Elegidos, después de pasar por muchas pruebas pueden pasar al Monasterio, incluso, antes no se admitían mujeres allí, pero eso después cambió, y ellas también, después de una rigurosa selección pueden ser admitidas como sacerdotizas, tu madre Ciara, fue una de ellas, de manera que en verdad tu eres, mitad Iusse y mitad varín, eso, por tu padre, como ves, hay muchas casas que ignoras y que de a poco la vas a ir sabiendo. Le explicó Quinhil.

Pra Waptton todo lo que le contaba aquel Iusse era algo sorprendente, jamás, ni en sus más alocados sueños se hubiera imaginado algo como aquello. Así se durmió aquella noche, hasta que llegó el nuevo amanecer.Ahora el panorama se veía en todo su esplendor:

Muchas pequeñas cavernas que parecían talladas sobre las rocas, semejando un gran estadio, todas con vista al mar, formaban aquel poblado, se veían varios niveles y al acercarse a ella los dos viajeros se dieron cuenta de que casi todas esas viviendas estaban construídas sobre las rocas con las mismas piedras de color blanco que conformaban aquel cerro.

_ Éste es el pueblo en donde habita la Comunidad Iusse_ Exclamó Quinhil, señalando aquello.

_ Es realmente fabuloso, todo se ve tan ordenado y hermoso, pero lo más impresionante es el propio monasterio, allí, enclavado sobre aquel peñón parece verdaderamente invulnerable. Dijo el joven Waptton.

_ Todo esto ha sido el producto de muchísimos años, siglos en verdad, nuestra Comunidad está muy adelantada y el ella viven muchos sabios y hombres valiosísimos que día tras día se dedicana estudiar y descubrir nuevas tecnologías, otros se pasan día y noche escudriñando el cielo para descubrir alguna señal de Los Dioses.

Quinhil, se había puesto de pie y luego le dijo a su compañero de viaje:

_ Ya hemos llegado, ahora caminaremos hacia el pueblo.

 

CAPÍTULO 9:"En las tierras de los ancestros"

Ajenos a todos esos acontecimientos, al otro lado de las Montañas Varsowots, dos hombres caminaban serpenteando por las estrechas y peligrosas sendas rumbo a la Meseta de Jnorgot, para hacer más amena la jornada, uno de ellos, el de más edad le relataba al joven algunas historias del pasado:

_ Aquí en estas montañas vivieron hace muchos años vuestros antepasados, tu tatarabuelo Luwer, fue un notable cazador de yocosaths al igual como todos los de su clan, ellos eran  varines, pero en aquellos tiempos todo aquí era muy diferente.

El joven Waptton se detuvo un momento para descansar, tenía muchas dudas y por eso le preguntó a su compañero Iusse:

_ ¿Y porque razón, nuestros ancestros abandonaron estas tierras y se establecieron al otro lado de estas montañas?

El Iusse, permaneció por unos segundos cavilando, él conocía la respuesta:

_ Ocurrió, durante el reinado de tu bisabuelo Joushar II una gran catástrofe, primero, la erupción de un volcan, seguido de un gran terremoto, eso hizo que vuestro pueblo emigrara, bandonando las tierras del Valle de Varesocor para establecerse definitivamente en donde hoy se encuentran, así, estas tierras y las que pronto vamos a cruzar, han permanecido completamente deshabitadas por muchos años, ya que se teme que puedan volver a producirse esos cataclismos.

_ Pero...Vosotros, los Iusses de La Comunidad, habeis seguido habitando la antigua fortaleza y no la habeis abandonado, pese a todo.

_ Así es, pero debo decirte que nuestro monasterio está ubicado muy lejos de aquí, aunque también sintió los efectos del gran terremoto, la alta torre se desplomó y cayó  matando a muchos monjes, pero pronto fue reparada, nosotros no hemos querido abandonar nuestra fortaleza y así hemos permanecidos casi aislados del mundo, pero ya es hora de que abandonemos nuestro aislamiento, así lo han dispuesto nuestros líderes.

Waptton quería saber muchas cosas y mientras reemprendían la caminata seguía con sus preguntas:

_ ¿Porque no intervinieron antes, para detener al Escorpión Negro e impedir que éste tomara el poder causando tanto sufrimiento y dolor a nuestro  pueblo?

_ Hay muchas cosas que yo no las sé, pues soy muy joven, pero cuando lleguemos a La Fortaleza, se las podrás preguntar a nuestro Gran Maestro Luobno "El Iluminado" él es un anciano que ha vivido muchos años y de seguro que sabrá responderte mucho mejor que yo.

Despues de un día de marcha, llegaron a la extensa planicie llamada Meseta de Jnorgot y desde allí divisaron a lo lejos, las verdi azules aguas del Gran Lago Coxioc desde el cual, antaño nacía el Río Luwin, pero ahora ya no era así, pues este se había dividido en varios riachuelos que se juntaban en algún lugar cercano a la costa, para desembocarfinalmente en el Mar de Sonner.

Allí, los dos hombres decidieron hacer un alto, necesitaban descansar para reponer sus fuerzas y también solucionar el asunto de la supervivencia, pues los víveres que llevaban noles iban a durar por mucho más tiempo.

_¿De que nos vamos a alimentar durante el resto del viaje, por lo que se ve no hay muchos animales, sólo he visto algunas aves, las cuales son muy difíciles de cazar con nuestras armas? Pregunto Waptton.

Quinhil comenzó a desenrrollar el bulto que traía sobre su espalda, tomó aquel objeto cilíndrico que parecía un tubo con una empuñadura, como un especie de bastón, luego le dijo al joven:

_ Ahora te mostraré para que sirve esta cosa.

En aquel momento una sombra cruzó por el cielo, una gran ave de plumaje multicolor se posó sobre una roca, tenía un penacho de plumas rojas sobre su cabeza.El Iusse apuntó con su bastón hacia ella, antes de que Waptton dijera algo, se escuchó un fortísimo estampido, algo salió a gran velocidad desde el cilindro hueco y el ave cayó fulminada al suelo.

_ Bien, ya tenemos asegurado nuestro almuerzo_ Dijo el Iusse sonriendo, mientras el joven permanecía atónito, con su boca abierta.

_ Tú la mataste...con eso ¿Que clase de poderosa armas es aquella, que puede abatir un ave sin tocarla? Preguntó al fin.

_ Esta arma se llama Snodula, ha sido inventada por nuestros Monjes en La Comunidad y gracias a ellas las batallas y las guerras van a ser muy diferentes a partir de ahora.Como puedes imaginar, las actuales lanzas, espadas, escudos y cascos van a quedar completamente obsoletas, por ahora son muy escasas y en La Comunidad sólo los Elegidos pueden poseer una de ellas, pero con el tiempo, su uso se extenderá y seran estas armas las que decidiran el resultado de las guerras.

Mientras cogían el ave y comenzaban a prepararla para asarla en la fogata que habían hecho, el joven observaba maravillado aquel objeto cilíndrico, tratando de adivinar como podía funcionar.

_ He oído decir que Itlán posee una arma terrible que es capáz de derribar los muros de las ciudades como si estos fueran de cartón_ Comentó el joven Waptton.

_ Así es, lamentablemente uno de los nuestros nos traicionó y escapó de la Fortaleza llevando el secreto de esta arma,fue así como aquel traidor se pasó al bando del Escorpión Negro y éste se interesó y le dio todos los medios para que fabricara una réplica, pero de un tamaño mucho más grande que este  snodula, esa es el arma con que la cual Itlán pudo vencer en muchas de sus batallas, pero por lo que sé, aún no han podido desarrollar un modelo de menor tamaño, liviano y portátil como éste, aunque debe de estar trabajando para lograrlo.

Una hora después, ambos hombres disfrutaban de uin pequeño y sabroso banquete, basado en aquella exótica y deliciosa ave silvestre.

Pasaron allí la noche a la interperie, cubiertos solamente por las mantas, tendidos cerca de la fogata. Como el cielo estaba despejado pudieron contemplar las estrellas.

Antes de quedarse dormido, el joven Waptton trató de buscar en su memoria algun rastro de sus recuerdos más lejanos, de su verdero padre no recordaba absolutamente nada, pero sí de su madre, aquella mujer cubiertya con un delgado velo, le pareció que  ella  le decía: 

_ Duérmete mi niño, duerme sin temor, recuerda que yo siempre estaré velando por tí y te protegueré de todo.

Waptton ahora sonreía,había recordado a su madre y se sentía seguro de que nada malo le iba a suceder, en realidad desde hacía ya rato que estaba dormido.

Pero quien no dormía, era el joven Iusse, quien al observar la faz sonriente del joven, exclamó:

_ Duerme tranquilo por ahora...¡Ay, si supieras todo lo que te espera en el futuro joven Rey!.

Capítulo 8: "El Desfiladero del Diablo"

Mientras Quinhil y el joven Waptton partían rumbo a las llamadas Tierras Antiguas,abajo, en la aldea de Aotet, el viejo Jonyar que ya había conversado con su hijo Gamir acerca de las revelaciones de Zise, había decidido reunir a la gente del pueblo frente a su posada, para comunicarles a todos las novedades.Cuando la mayor parte de los aldeanos ya se habían reunido en la plazoleta, el anciano les habló así:

_Amigos míos, tengo algo muy importante que decirles, algo que va a cambiar sin lugar a dudas toda nuestra vida que hemos tenido hasta ahora en nuestro apacible pueblo. Primero que nada les voy a decir, que aquel forastero que días atrás llegó a nuestro pueblo, era un emisario proveniente de la llamada Comunidad de Ut, un importante personaje que venía a cumplir una también importante misión: En efecto Quinhil, que significa EL PERFECTO, es un Iusse, un Gran Maestro enviado por La Comunidad para encontrar al verdadero heredero del trono de nuestro reino...¡Si, es verdad! Nuestroamado Señor Joushar III dejó un hijo y a él le corresponde ocupar aquel trono que está usurpando desde hace ya tantos años aquel tirano que se hace llamar El Escorpión Negro...Ese hijo, existe y muchos de nosotros le hemos conocido...¡Sí, el es el joven Waptton, quien ha vivido durante todos estos años bajo el cuidado de los viejos de la montaña!.

Se escuchó un fuerte murmullo, los hombres se miraban unos a otros con sorpresa, es verdad que muchos de ellos conocían al joven rubio al que le faltaba un ojo, pero nadie se había imaginado que aquel fuera el único hijo del fallecido monarca.

Jonyar continuó:

_Así es,eso ya está confirmado...Mi hijo aquí presente fue testigo de la revelación del viejo Zise y también vio, con sus propios ojos las joyas de la corona y todavía algo más sorprendente: Aquel importante Maestro Iusse apodado EL PERFECTO, se inclinó ante él, llamándole su soberano con el nombre de Joushar IV, ambos marchan en estos mismos instantes rumbo a la Fortaleza de Ut, para que La Comunidad de los Monjes Combatientes le reconozcan como el verdadero Rey de Varesocor, pero...hay algo más...

El viejo hizo una pausa para recobrar elaliento y luego prosiguió:

_Todo lo que les digo es absolutamente cierto ¿Acaso vosotros no recordais que en las principales ciudades del reino, son muchos los que se reunen en secreto para venerar la imágen de Nuestra Co Ciara, la cual anunció hace ya muchos años que enviaría a un Libertador para librarnos de la tiranía de Itlán y que ese Libertador sería su propio hijo? Pues bien,ya ha llegado la hora que tantos hemos esperado, pero ahora viene lo peor...Nuestra aldea, que durante todos estos años se ha visto excenta de tantas arbitrariedades y calamidades debido a nuestra lejanía del resto del reino, ahora está en el ojo del huracán.¡Si, así es! Muy pronto han de llegar hasta aquí los hombres del usurpador, ellos saben ya que el hijo del  fallecido Rey ha estado oculto en estas montañas y vienen por él, para capturarle y darle muerte, pero nosotros no se lo vamos a permitir.Por eso ahora les he reunido aquí, para que no les sea fácil lo que se proponen.

Ahora la gente comenzó a expresar sus opiniones en voz alta.Un fornido mozalbete alzó sumano para pedir la palabra, Jonyar se la concedió:

_Mi nombre es Huinsi, todos en el pueblo me conocen y me respetan, voy a dar mi opinión, que creo que es la de muchos de nosotros...Creo que ha llegado la hora de combatir y sé en donde poder  hacerlo...Debemos de marchar ahora mismo hacia el Desfiladero del Diablo, pues ese es el único acceso al pueblo, allí podemos detener a un ejército completo si sabemos hacerlo bien, conozco esa ruta ya que he tenido que cruzarla muchas veces, es un estrecho sendero que cruza la montaña y conozco la manera de llegar hasta la cima, desde allí podemos vigilar y dificultar la marcha de cualquier destacamento que intente cruzar por el desfiladero.

Durante varias horas los hombres de la aldea estuvieron debatiendo y haciendo planes,ellos eran casi todos simples aldeanos, nadie tenía conocimientos militares y tampoco sabían con certeza a que se enfrentarían, no se les pasaba por su mente que un enorme ejército, comandado por uno de los hijos de Itlán, formado por más de cinco mil hombres fuertemente armados y con carros de combate y aquellas mortíferas armas que podían derribar las torres y muros de las ciudades se acercaban hasta aquellos remotos parajes.

A partir de ahora toda la acción militar se trasladaría a aquellas tierras, pero muy lejos de allí, en las Montañas de Zita aun se seguía combatiendo.El ejército leal a Qerju se batía en retirada, dejando tras si, muchos cadáveres y  heridos, los cuales eran rematados por los hombres de Itlán, el propio Yoqosina, su comandante, había estado apunto de caer prisionero, pero había logrado escapar y ahora trataba infructuosamente de reunir a sus demoralizados hombres para continuar la larga guerra que duraba ya muchos años y en donde cada vez iba perdiendo más y más terreno.

Sus hombres marchaban cabizbajos, sin alimentos ni pertrechos, muchos ya habían perdido la esperanza, aunque confiaban en que ocurriría algun milagro que cambiaría la suerte de aquellas guerrillas.

Mientras, por el contrario, el ejército de Itlán se había hecho cada vez más fuerte, ahora contaba con dos líderes jóvenes y muy ambiciosos, eran los dos hijos gemelos del Escorpión Negro y Cirra, ambos había heredado la fortaleza física de su padre, los gemelos Varjacia y Volodia se disputaban el mando del ejército y por eso su padre, para evitar confrontaciones entre ambos dividió su fuerzas y así, Varjacia quedó al mando del ejército que combatíaen las Montañas de Zita,mientras que Voldia fue enviado al Sur para tratar de capturar al posible hijo del fallecido monarca y de paso afianzar su poder en las aldeas y pueblos de aquellas apartadas regiones.

Era así como el Gigante Volodia, un hercúleo guerrero de rostro simiesco y duro, encabezaba el ejército que se dirigía raudo hacia las montañas Warsowots, había sido un larguísimo viaje pero ya estaban llegando a los faldeos de las altas cumbres, las cuales como si fueran unas murallas gigantescas les impedían seguir adelante.

Por eso Volodia había establecido allí su campamento, consultando los  mapas de la región ya había comprendido que la única manera de cruzar aquella cadena montañosa era atravesando aquel desfiladero que los aldeanos llamaban "El Desfiladero del Diablo". Como buen militar y estratega, Volodia se daba cuenta de que aquel desfiladero podía ser una trampa mortal y por eso, antes de atreverse a marchar con su ejército decidió enviar a una pequeña avanzada para sondear la situación.Mientras tanto decidió esperar los informes de aquellos. 

CAPÍTULO 7: "REVELACIONES Y DESPEDIDAS"

Al amanecer del día siguiente, durante el desayuno, fue Zise quien tomó la palabra para dirigirse al joven Waptton quien confiadamente conversaba con su amigo Gamir, haciendo planes para la próxima bajada al pueblo, sin imaginar que a partir de ahora su vida cambiaría radicalmente.

_ Escúchame con atención Waptton, ya es hora de que sepas toda la verdad acerca de tu identidad y del destino que te espera...(El anciano hizo una breve pausa para reponerse de la emoción que le embargaba y luego continuó)...Hace veinte años atrás, una angustiada mujer llegó hasta nuestro hogar, ella venía muy enferma, había contraído una maligna y desconocida enfermedad y al parecer tenía sus días contados, en verdad a ella no le importaba ya mucho su vida, pero si la de una pequeña criatura que dejó a nuestro cuidado, esa criatura eras tú.Al día siguiente ella se marchó, pero antes nos hizo prometer que cuidaríamos de ti hasta que fueras un adulto, nunca más la volvimos a ver. Desde aquel día tu te convertiste en parte de nuestras vidas, mi hermano y yo te hemos visto crecer, te hemos educado tratando de enseñarte todo cuanto vas a necesitar en la vida que te espera-

Waptton tenía sus ojos muy abiertos, tratando de comprender todo aquello que le contaba  aquel al cual consideraba como su padre. Es cierto que a veces le habían acometido muchas dudas, pero...

_Pero, padre, tu eres para mí, mi verdadero padre, no me importa quien me haya engendrado, en cuanto a mi madre...tengo algunos vagos recuerdos de ella y ....

El anciano le miró con benevolencia antes de proseguir:

_ Escúchadme bien hijo mío,me halaga que me hayas considerado como tu padre, pero antes que digas algo indebido, quiero que sepas quien fue tu padre y también tu madre...Tú, querido Waptton eres el único hijo de nuestro amado y querido soberano,Joushar III y de La Ciara, su consorte, por lo tanto...Tú eres el legítimo heredero al trono de nuestro reino. La razón por la que has permanecido aquí, oculto en estas montañas es para protegerte de todos tus enemigos...Que son muchos y poderosos, principalmente aquel que indebidamente ocupa hoy el trono que te pertenece, aquel que se hace llamar EL ESCORPIÓN NEGRO y que se ha convertido en el mas despiadado tirano que oprime a todo el reino-

Waptton escuchaba atónito, dejó caer su tazón sobre la mesa, mientras Gamir le contemplaba con su boca abierta, sólo el forastero permanecía inmóvil como si nada de aquello le incumbiera, al fin se decidió a intervenir:

_ Es cierto todo lo que te ha relatado tu protector querido muchacho y es esa la razón por la que he venido desde las lejanas tierras arcaicas para llevarte conmigo a LA COMUNIDAD, ya que ahora no estsrás a salvo aquí, muy pronto tus enemigos llegaran, pero confío que cuando ello ocurra, nosotros estaremos muy lejos, camino a la tierra de nuestros ancestros.

Zise se había puesto de pie y ahora tenía en sus manos un pequeño cofre labrado, el cual colocó sobre el mesón, luego extrajo de entre sus vestiduras una pequeña llave dorada y con ella lo abrió, volcando su contenido sobre la mesa:Una cantidad de joyas y piedras preciosas de todos los colores deleitaron con sus rayos luminosos la vista de todos los presentes.

_ Éste es el anillo real, símbolo de del poder y esas son las joyas de la corona, como ves esto no sólo vale una fortuna sino que comprueban la veracidad de lo que te he dicho, tu madre me dijo que podía disponer de ellas para sustentar tu bienestar, pero yo no he tocado ni una sola y ahora, que falta muy poco para que te conviertas en un adulto, te las entrego, porque eres tú, su legitímo dueño.

Ahora el anciano se veía muy emocionado, se acercó al joven y lo abrazó, luego, secándose unas lágrimas con el dorso de una de sus  manos, regresó a su sitio, frente a él Gamir contemplaba extasiado aquellas finísimas y hermosas joyas que estaban esparcidas sobre la rústica mesa, había allí, collares de esmeraldas, anillos con brillantes, topacios y zafiros, pensaba que aquellas joyas habían pasado de un rey a otro y ahora todas le pertenecían a su amigo ...porque para él, aún aquel joven  seguía siendo su amigo y no le cabíaen la cabeza todo lo que ahora eso significaba.

Quihil se puso de pie y acercándose al joven Waptton le hizo una reverencia al tiempo que le decía:

_Majestad, aunque todavía no ha sido oficialmente reconocido como tal, yo ya sé quien sois y por lo tanto os saludo como tal...Seré desde ahora vuestro primer súbdito y desde ya os adelanto que a  partir de ahora vuestro nombre será...Joushar IV y déjeme prometerle que dedicaré el resto de mi vida a protegerle y a luchar para que pronto recupere lo que le pertenece, para ello deberemos partir a la brevedad ya que como se os ha dicho, vuestos enemigos nos pisan los talones.

Ahora fue Gamir quien se le acercó y ya comenzaba a hacer una reverencia, pero el Joven Waptton se lo impidió, diciéndole:

_ Por favor, no hagan esto, yo aún no me convenzo de lo que he escuchado, créanme, estoy anonadado y creo que me va a costar mucho acostumbrarme a la idea de quien dicen ustedes que soy...No sé si podré hacerlo.

Lamentablemente no había tiempo para despedidas mas formales,Odaverod  hizo su entrada a la habitación y ya traía preparado todo el equipaje para el viaje, le dijo al joven:

_ Yo les acompañaré a cruzar la montaña, conozco una atajo que nos permititrá llegar en unos días hasta a Meseta de Jnorgot y luego regresaré para enfrentar y detener a los que se atrevan a perseguirles.

Y así aconteció, Odaverod  les sirvió de guía al forastero Iusse y al joven Waptton, mientras que Gamir se devolvió para su pueblo, en la cabaña de la montaña se quedó solo el viejo ermitaño, con una pena muy honda en su corazón, sabía que había cumplido con su misión y que aquel jovencito tarde o temprano tendría que partir, pero nunca había pensado en lo doloroso que aquello sería para él...Se metió en su salon de lecturas y contempló sus pergaminos, pero esta vez no tenía deseos de estudiarlos, ya lo haría más adelante.

CAPÍTULO 6: " EL ENCUENTRO"

Mientras permanecían en aquel refugio, la tormenta dio paso a una copiosa nevazón, tanta era la cantidad de nieve caída que el Iusse comprendió que de no haber sido por aquella caverna, les hubiera sido muy difícil sobrevivir a aquella tormanta.Gamir pareció leerle sus pensamientos, pues comentó:

_ En una ocasión nos sorprendió la tormenta lejos de estas cavernas, cuando bajábamos junto a mi amigo Waptton y Odaverod, entonces no nos queda otra solución más que acurrucarnos en un costado del camino y en pocos minutos la nieve nos cubrió por completo, pero Odaverod, quien está acostumbrado a recorrer estos caminos, portaba una larga caña y con ella pudimos respirar y así poder salvarnos, de no ser así, no estaría ahora contando el cuento-

Quinhuil se veía tranquilo, por el momento nada se podía hacer, sólo esperar a que la nevazón  amainara.

Aquello duró un par de horas, el viento comenzó a soplar con tal fuerza que ya no se podía conversar, cuando al fin empezó a declinar, Gamir se asomó a la entrada de la caverna, luego regresó al interior.

_ Debemos esperar unas horas más, a veces parece que la tormenta va a declinar y luego se reanuda con más fuerza-

Así, ambos decidieron esperar un buen rato más, cuando se convencieron de que ya el mal tiempo había pasado, salieron. Se encontraron con la sorpresa de que ahora el sol brillaba con fuerza en el firmamento.

_ ¿Os dai cuenta noble señor, cuásn cambiante es el clima en estas montañas? Creo que si nos damos prisa aún podremos allegar a la cabaña de los ermitaños antes de que anochezca- Afirmó el joven Gamir.

Y así ambos reanudaron la marcha, camnaban hundiéndose en la abundante nieve, pero Gamir iba adelante y antes de dar un paso probaba el terreno consu larga pértiga.

Ya el sol se alejaba y muy pronto caería la noche, por lo cual apresuraron la marcha.

_ Estamos ya muy cerca y ...Alcanzó a decir Gamir, cuando un objeto contundente atravezó el aire, cayendo a pocos metros del camino, era una piedra de gran tamaño, sin duda que quien la hubiera arrojado debía poseer una fuerza descomunal, ambos se volviern para mirar y entonces alcanzaron a ver en lo alto de un promontorio  a una figura somiesca que se agachaba para coger otra piedra, con la clara intención de arrojarla sobre los viajeros.

_¡Espera Odaverod...Mírame bien...soy Gamir, el amigo de Waptton!

El coloso levantó una enorme piedra por encima de su cabeza y luego la arrojó con fuerza hacia un costado, luego con inusitada agilidad para un ser de tal envergadura, bajó hasta enfrentarse a los dos sorprendidos caminantes. Examinó a Gamir, oliéndole como si fuera un perro y luego dando un gruñido, le hizo ademán para que lo siguieran.

_ Dime Gamir ¿Quien es este monstruo?-Preguntó el Iusse Quinhil_

_ Es Odaverod, el hermano del anciano Zise, ambos cuidan a Waptton desde pequeño_ Respondió el joven.

_¡Humm...No me gustaría tenerlo como adversario bajo ninguna circusntancia, se ve que es un ser temible! Comentó el Iusse.

Al fin divisaron la cabaña, estaba cubierta por la nieve y solo una fumarola en la parte superior, indicaba que estaba habitada.

A medida que se acercaban a ella se daban cuenta de que esta cabaña era mucho más grande de lo que ellos suponían.Al llegar a la puerta, el gigante Odaverod golpeó con sus nudillos y al abrirse un gallardo joven que llevaba un parche negro sobre uno de sus ojos, se asomó y al ver a Gamir se mostró muy sorprendido.

_¡Vaya con la sorpresa, jamás me imaginé una visita tuya a estas horas y con este tiempo!...Pero, no te detengas y pasa con tu amigo---ambos son bienvenidos en nuestra humilde morada.

Ya estaba completamente oscuro cuando los dos viajeros se sentaban alrededor de una rústica mesa de madera, situada en un costado una encendida chiminea irradiaba su calor en la habitación.

Después de las correspondientes presentaciones y saludos, los dos jóvenes  se enfrascaron en un diálogo que sólo ellos comprendían, hasta que se asomó el dueño de casa. éste era un anciano de aspecto venerable, alto, con sus barbas y cabellos blancos, parecía un  profeta o un mago, no se parecía en nada a su hermano. Saludó a Gamir y miró al forastero con curiosidad, cuando éste le explicó que venía desde tierras muy lejanas con el sólo propósito de encontrar al joven que conversaba animadamente con su amigo Gamir, el ancianó suspiró y dijo:

_ Ya sabía que algún día sucedería. aunque esperaba que no fuera tan pronto.Hemos criado a Waptton desde que era una criaturita, como si fuera nuestro hijo, nos hemos encariñado con él aún sabiendo que tarde o temprano él tendría que marcharse para cumplir con su destino forastero.

Quinhil, acompañó al anciano a otra sala, aquella en donde se encontraban los objetos y pergaminos que éste atesoraba, allí continuaron su conversación.

_Venerable Zise, quiero que sepas que La Comunidad a la que pertenezco te estsrá  por siempre muy agradecida por haber cumplido  tan fielmente con la misión que te fuera encomendada por la madre de este joven, yo por mi parte te aseguro, que a partir de mañana seremos nosotros quienes nos haremos cargo de él, lo cuidaremos y protegeremos con nuestras  vidas de sus enemigos que también le buscan..Tú sabes quien es él ¿Verdad?

Durante un par de horas ambos hombres se enfrascaron en una larga conversación y alfin de ella ya habían decidido cual sería el futuro del joven Waptton a partir de ahora en adelante.

Era el momento de hablar con él.

CAPÍTULO 5: "EL MENSAJERO DE UT"

Aotet se llamaba la pequeña aldea que se ubicaba a los pies de las mantañas Varsowots, debido a su casi total aislamiento del resto del país, no se había visto muy afectada por todos los sucesos acaecidos en el reino, por eso  sólo durante la época de los deshielos era accequible para los escasos viajeros, la mayor parte de aquellos eran comerciantes, que se atrevían a sortear los peligros de la ruta y la acción de los bandoleros que vigilaban el paso de las pocas caravanas para asaltarlas o cobrarles peaje.

Por eso sorprendió a todos, cuando una mañana  del peligroso mes de Las Tormentas, un viajero solitario, montada en una de aquellas extrañas bestias, conocidas como Ludoccats, arribó al pueblo. El jinete cabalgaba lentamente en su imponente cabalgadura de pelaje negro azabache, sus vestiduras era completamente diferentes a todas las que solían usar los habitantes de aquellas lejanas tierras, sobre su cabeza relucía un casco metálico, usaba una capa negra y un peto metálico le cubría su pecho, portaba en su cinto, una espada corta y al apearse de su cabalgadura se pudo observar que sostenía en sus manos un bastón cilíndrico metálico. El hombre era de mediana estatura, de físico bien proporcionado, su rostro moreno y también sus cabellos, no aparentaba tener más de treinta años de edad. Mientras caminaba hacia la única posada del pueblo, le seguían a cierta distancia una gran cantidad de niños y curiosos.

El hombre se enjugó el sudor  de su frente con un pañuelo y les preguntó a los que le rodeaban:

_¿Es esta la aldea de Aotet? Su acento era extraño aunque pronunciaba muy bien las palabras.

_ Sí forastero, esta es la aldea de Aotet y como podeis ver sólo existen dos caminos, aquel que conduce a las montañas y el que acabais de recorrer_ Quien había pronunciado estas palabras era el viejo Jonyar, propietario de la única posada del pueblo y del establecimiento comercial, se había acercado a él con la esperanza de que aquel forastero supiera algo acerca de unas carretas que esperaba desde hace días.

Caminaron unos metros hasta llegar a la posada, allí se detuvieron.

_ Os ofrezco mi humilde posada forastero, se ve que habeis venido desde muy lejos y de seguro que estarás ansioso de un buen baño y comida.

El forastero agradeció la atención que se le brindaba y dejando su cabalgadura en manos del joven Gamir, siguió al posadero hacia el interior de la casona.

Una hora más tarde, después de haberse bañado y aseado, el hombre, sentado en la rústica mesa del comedor, compartía la cena con el anciano posadero y su hijo.

_Durante dos años llevo viajando a travéz de estas tierras y de otras para muchos, desconocidas y creo que al fin he logrado llegar a mi destino_ Dijo el forastero.

_¿Acaso me estais diciendo que has recorrido todo el país, solo para llegar a nuestra perdida aldea en las montañas? Preguntó el joven Gamir.

El forastero alzó su cabeza, ahora sin su casco, sus largos cabellos negros, refulgían como alas de cuervo.

_Así es, pero sólo lo supe hace algunos días, antes ni siquiera había oído hablar de ustedes. Respondió.

Habían terminado la cena, una mujer portando una bandeja con frutas se acercó y también colocó sobre la mesa un jarro con huija (licor de cebada fermentado). Todos se sirvieron, pero el forastero declinó beber, explivcando cortesmente:

_Muchas gracias, la fruta está exquisita, pero no me está permitido beber licor de ninguna clase.

Ahora fue Jonyar quien le preguntó:

_ Decidme forastero como es eso de que no se os permite beber algo tan agradable y sano como este licor?

_Se los diré y aprovecho de pedirles perdón por no haberles dicho quien soy...Mi nombre es Quinhil y pertenezco a La Comunidad de Ut...¿Habeis oído hablar de ella? Preguntó el recien llegado.

_Pues sí, yo he oído hablar de esa comunidad, hace ya muchos años conocí a uno de ustedes, se llamaba Duira, pasó por esta posada de viaje hacia la capital ya que traía un mensaje para Su Majestad Joushar III, supe que después llegó a ser un importante personaje en la Corte_ Respondió el anciano posadero.

_ Es cierto lo que decís, el Iusse Duira fue enviado con una misión y la cumplió cabalmente, lo mismo sucede conmigo: Tengo una misión que cumplir y por eso estoy aquí, pero para eso necesito la ayuda de ustedes...¿Me podriais ayudar?

Padre e hijo se miraron con curiosidad, Gamir preguntó entonces:

_ Seguro que te ayudaremos siempre que nos digas cual es esa misión que os ha traído hasta aquí, cruzando todo el pais.

El llamado Quinhil, se puso muy serio, luego habló:

_ Lo que se me ha ordenado es buscar a un joven...debe de tener una edad parecida a la tuya (Señaló al joven Gamir),  debe de ser de buena contextura, alto, de cabellos rubios y debería de tener un defecto en uno de sus ojos...Es cuanto sé de él...¿Conoceis a alguien así?

El viejo Jonyar miró a su hijo, éste se apresuró a responer:

_ Todo lo que has dicho calza perfectamente con mi amigo Waptton, aquel que vive en la montaña con los viejos ermitaños.

-Hace muchos años, estuvo aquí una enigmática mujer, ella venía muy enferma,  traía a un pequeño con ella y me pidió que la acompañara al lugar en donde viven los dos ermitaños, yo lo hice y ella dejó allí a su hijo, despues abandonó el pueblo y nunca más se supo de ella, pero el joven aquel se crió con los ermitaños y solo de tarde en tarde baja al pueblo junto al Odaverod, uno de los ermitaños. Agregó el posadero.

_Pues ahora ya estoy seguro de que él es a quien busco, pero debo deciros que no solo yo le busco, también los hombres de Itlán y muy pronto estarán por aquí, de manera que es de vital importancia que sea yo quien le encuentre primero, de otro modo su vida estará en peligro de muerte.Dijo el Iusse Quinhil.

Gamir, parecía fascinado con todo lo que oía, se presuró a decir:

_Yo conozco un atajo que permite acortar el camino para llegar a donde viven los dos viejos, pero es un camino peligroso y más aún para quien no está acostumbrado a subir estas montañas, además, si quereis llegar allá lo mejor será partir cuanto antes, ahora el tiempo está aún bueno, pero muy pronto comenzarán las nevadas ytempestades y ya será imposible subir.

Jonyar autorizó a su hijo par que éste acompañara y guiara al Iusse Quihil  y quedó convenida la subida para el dia siguiente, así durante la noche es ocuparon en preparar todo lo necesario para la peligrosa travesía, sabía que no podrían contar con sus bestias, y que la ruta deberían de hacerla a pies.

Partieron al amanecer, Gamir cargaba un saco sobre sus hombros y portaba una baston de libna en su mano derecha, mientras que Quinhil, el Iusse también cargaba su equioaje y aquel extraño objeto cilíndrico que le servía de báculo.Caminaron por la serpenteante ruta, la cual se iba internando en los cerros, cuyos faldeos aún no estaban con nieve.

Al cabo de dos horas Gamir le señaló a su compañero una extrañas rocas de color oscuro que sobresalían de entre las demás y que semejaban dos afilados cuernos de algún gigantesco animal.

_ Esos son los llamados "Cuernos de Yocosaths" a partir de aquí nos apartaremos del camino y tomaremos el atajo, lo cual nos ahorrará muchas horas de viaje.

El forastero examinó atentamente las dos rocas, diciendo:

_ El yocosath era un cuadrúpedo que vivió hace muchos años en estas regiones, vuestros antepasados sobrevivían gracias a ellos, los cazaban y comían su carne y comercializaban las pieles, lástima que se hayan extinguido por el gran cataclismo. 

_ Este atajo es muy poco conocido, a mí me lo enseñó mi amigo Waptton y a él, su tío Odaverod, ahora debemos dee comenzar a trepar por esta pared rocosa.

En efecto, aquel sendero era terriblemente empinado y ambos subían aferrándose a las rocas como si fueran arañas, al fin llegaron a una pequeá explanada y allí se detuvieron  para descansar.

Siguieron trepando y al fin, al cabo de unas dos horas legaron nuevamente al camino principal, el cual serpenteaba orillando la motaña, de no haber sido por aquel atajo llegar hasta allí les habría significado casi un día de camino.Ahora el sol estaba justamente encima de sus cabezas. Gamir abrió su saco y extrajo un  gran pan de linnat y un trozo de queso, el cual compartió con el Iusse, luego bebieron agua de unos tiestos que pendían de sus cinturas y continuaron la marcha.

De pronto el cielo comenzó a oscurecerse, densas nubes grises ocultaron de sus vistas el sol y un fuerte viento comenzó a soplar con mucha fuerza.

_ Se aproxima una tormenta, vamos a tener que apurarnos para alcanzar a llegar a una de las cavernas para refuiarnos allí_ Excalmó el joven guía.

-Jamás he visto algo parecido, recién había un esplendoroso sol y ahora tu dices que se nos viene una tormenta.Comentó Quinhil, apurando el tranco.

- Eso, aquí no es raro, a veces se producen pequeñas tormentas que duran solo algunas horas y luego vuelve a asomar el sol, pero también hay otras que pueden durar varios días, aunque eso es mua raro_ Explicó el joven Gamir.

El viento comenzó a aullar al pasar entre las paredes rocosas de la montaña, un resplandor se vio en el cielo y luego se escichó el retumbar de un trueno.Comenzó así la tormenta, con una seguidilla de rayos y truenos,ambos hombres alcanzarona llegar a una de las cavernas escavadas en las paredes del cerro y en ella se refugiaron.

_Ahora sólo nos queda esperar hasta que finalice esta tormenta, ojalá que no dure demasiado-Exclamó Gamir muy asustado.

_Entonces,esperaremos_ Dijo el Iusse Quinhil, colocando una manta sobre el suelo y tendiéndose ecima de ella.

 

CAPÍTULO 4: "Wappton,ÉL ÚLTIMO VARÍN"

En las cimas más altas de las antiguas montañas Vawsowots, allí, en donde las nieves son eternas, vivían los últimos descendientes del Clan de Sheheba, eran dos hermanos, hijos de una misma madre, pero de padres diferentes.El de mayor edad, era ya un anciano, su nombre: Zise. Era de muy pequeña estatura, cabellos hirsutos y rebeldes, encanecidos, su rostro surcado de arrugas, ojos profundos de mirada serena, vestía de manera muy humilde con un traje confeccionado de tela cruda, rústica y sin teñir.Zise era un hombre sabio, vivía dedicado al estudio de antiguos manuscritos, que él guardaba y atesoraba como valñiosas reliquias y su fama de curandero y mago se había extendido por toda la comarca.Se decía que durante los años de su juventud había recorrido por tierras muy lejanas, pero nunca formó una familia y por eso, a la muerte de sus padres decidió regresar a su antiguo hogar en las montañas, para hacerse cargo de su único familiar, un hermanastro, al cual él crió y con quien vivía en aquellas soledades desde hacía muchos años.

En contraste con Zise, su hermanastro, cuyo nombre era Odaverod, era un verdadero gigante de más de dos metros de estatura, de aspecto temible y poseedor de una descomunal fuerza, por lo cual era temido y respetado en toda la región, especialmente en los pueblos y aldeas cercanas a las que solía bajar de tarde en tarde.

Odaverod era un auténtico cazador, él mismo confeccionaba sus armas: Lanzas, arcos y flechas y con ellas recorría las montañas en busca de sus presas, la mayor parte del tiempo la pasaba solo y por eso casi no hablaba  con nadie, exceptuando a su hermano quien era el único que entendía sus gruñidos. Al igual que éste, vestía con ropas confeccionadas con pieles de animales que él mismo se las confeccionaba.

Durante más de veinte años, ambos hermanos habían habitado aquel inhóspito y casi inaccesible  lugar y seguramente nada hubiera cambiado sus hábitos y cosstumbres de ermitaños, a no ser por un suceso extraordinario, ocurrido en aquellos días.

Según cuentan los habitantes de la aldea más cercana, un día apareció por aquel pueblo una mujer desconocida, vestía con una túnica de tela muy fina y cubría su rostro con un velo, viajaba solamente acompañada de un pequeño niño como de unos tres años, al parecer era su hijo. Después de solicitar albergue en la posada del pueblo, comenzó a hacer preguntas, quería que alguien la acompañara hasta el lugar en donde vivían los dos ermitaños.Nadie quería hacerlo, pero finalmente quien aceptó fue el propio posadero, seguramente a cambio de una gruesa suma de dinero, ya que la mujer parecía ser muy rica. El tal psadero, cuyo nombre era Jonyar tenía un hijo de la misma edad que el de la dama, al saberlo, ella se sinceró con él y le contó que había viajado desde muy lejos hasta aquella aldea, que padecía de una enfermedad incurable la cual muy pronto la llevaría a la tumba y por eso quería dejar a su hijo junto a sus únicos parientes que quedaban vivos, que eran aquellos dos hermanos.

Esperaron a que el tiempo fuera un poco más benigno y entonces Jonjar y dos mozos acompañaron a la mujer y su hijo, rumbo a las montañas, ella montaba una de las mulas y en la otra cargaba un baúl con sus pertenencias personales.

Por más de tres días caminaron por el camino serpentuoso que orillaba la montaña, era un sendero muy peligroso, lo cual aumentaba a medida que se ascendía hacia la cima, pero la mujer parecía conocer muy bien aquellos lugares, como si alguna vez hubiera vivido en ellos. Afortunadammente el tiempo se mantuvo bueno y pudieron llegar hasta la casa en donde vivían los dos hermanos ermitaños.

Como de costumbre, en la casa se encontraba sólo el mayor de ellos ya que Odaverod había salido días  atrás y aún no regresaba. Zise se sorprendió mucho al ver a los recién llegados y después de ofrecerles las pocas comodidadesde que disponía, se encerró con la mujer en su sala de estudios, allí en donde guardaba sus más preciados tesoros:Su gran biblioteca de pergaminos y libros antiguos. Lo que ellos hablaron nunca nadie lo supo, más lo cierto fue que al día siguiente la mujer y sus acompañantes abandonaron la casona, dejando al pequeño, que permanecía dormido, junto al anciano Zise.

Después de esa visita nadie más volvió a ver a la extraña mujer que abandonó el pueblo con su corazón encogido por la pena, en cuanto al pequeño, tampoco fue mucho lo que se supo de él en los primeros años de su niñez,solo se sabe que creció y se fue haciendo hombre en aquellas inaccecibles montañas.

Con el paso de los años, el niño fue olvidandose de su madre y aquellos dos hermanos tan distintos uno de otro, llegaron a ser sus únicos familiares. El viejo le enseñaba con paciencia infinita todo lo que, a su juicio,él debía de aprender, el muchachito era muy curioso y hacía toda clase de preguntas, a medida que crecía, también su inteligencia se desarrollaba y Zise trataba de satisfaccer toda la sed de conocimientos de aquel pequeño.Pero también Odaverod, que al comienzo se molestó un tanto por la precencia de aquel nuevo habitante del hogar,después se fue encariñando con él, tanto, que ambos llegaron a ser compañeros inseparables, de él, aprendió el muchacho todo lo concerniente a la caza de animales y también el arte de confecciobnar armas y de la fragua.Cuando el muchachito se transformó en un jovencito, bajó junto a él hasta el pueblo.

Fue así como aquel niño, cuyo nombre:  Waptton que  significa en lengua varín "El más alto", le fue haciendo honor a su nombre y así, a los dieciocho años de edad se había convertido en un agraciado joven, de elevada estatura, de cabellos rubios y encrespados, cuerpo atlético, que usaba un cintillo que le cubria uno de sus ojos, pues aquel lo tenía  defectuoso, pero aquello no le quitaba su atractivo y eran muchas las jóvens de la aldea que soñaban con él.Waptton  era un muchacho culto, que  había leído y escuchado todas las historias de sus antepasados varines y se sentía orgulloso de aquello, más aún, al saber que él era el último descendiente de aquellos antiguos guereros, ya que tanto sus dos tíos,Zise y Odaverod no tenían hijos.

Cada vez que el joven Waptton bajaba al pueblo junto a su tío Odaverod, se hospedaban en la posada del viejo Jonyar y por eso, el hijo de éste, cuyo nombre era Gamir, se convirtió en su amigo y compañero de correrías en el pueblo, mientras que Odaverod se entretenía en la taberna bebiendo enormes cantidades de licor huija

La aldea Aotet, era la más cercana, pero estaba muy aislada del resto del pais, para llegar a ella había que recorrer un camino miy sinuoso y plagado de peligros, aquello solo era posible durante las temporadas de verano ya que en el invierno, la nieve cubría toda la región haciendo imposible el acceso al pueblo, que entonces quedaba completamente aislado.

Por eso, muy de tarde en tarde, aparecía por allí algún viajero, trayendo noticias de los sucesos que ocurrían, al otro lado de las montañas, así se sabía acerca de las persecuciones y tropelías cometidas por los guerreros de Itlán y también acerca de un extraño culto que se hacía en secreto, en donde se adoraba a una estatua de yeso de color blanco que representaba a La Ciara, la hechicera y amante del fallecido Joushar III.Afortunadamente para los habitantes de esta aldea y otras de las vecindades, dichos sucesos no repercutían en ellasm dado el aislamiento y la distancia de las grandes ciudades del reino, por lo cual, la vida en aquellos lares no era muy distinta a la de los antiguos habitantes de aquellas montañas. 

Pero ahora todo aquello estaba a punto de cambiar y el nombre de aquella aldea: AOTET iba a ser pronto muy conocido.

 

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CAPÍTULO 3:"LAS ESTATUAS DE YESO"

Es de noche, pero hay luna llena, por eso, ocultándose en los recovecos de las estrechas callejuelas de aquella antigua ciudad, varias personas caminan silenciosamente.Todas van cubiertas con túnicas negras y llevab capuchones sobre sus cabezas, son en total, cinco personas, cuatro hombres y una mujer. Se detienen frente a un portón de madera y dan cuatro golpes con el aro de hierro que cuelga en ella, luego esperan. Se escucha el chirrido producido al descorrerse una placa que cubre una pequeña ventanilla enrejada, la cual se abre lentamente, alguien se asoma por ella y luego la pesada puerta comienza a abrirse. Las cinco figuras encapuchadas penetran al interior  de la casa y siguen por un pasillo al hombre que les acaba de abrir. En las paredes del angosto pasadizo cuelgan unas antorchas encendidas las cuales iluminan parcialmente el recorrido.

Al final del pasillo hay otra puerta y al abrirse da a un salón, iluminado con lámparas de aceite. En dicho salón se ubican varias bancas de madera y sobre ellas permanecen sentadas algunas personas, las cuales parecen estar esperando a alguien.Son aproximadamente unas treinta o cuarenta personas y al frente de ellas se encuentraun hombre de aspecto fornido, de recia musculatura y enmarañados cabellos negros. Al ver a los recién llegados, les hace un saludo con sus manos y les invita a sentarse en una de las bancas vacías.

Luego comienza a hablar:

_ Me alegra mucho que ustedes hayan podido llegar  hasta aquí en esta noche.Antes de presentarles a nuestros invitados, iniciaremos esta reunión, de la misma forma en que lo hemos estado haciendo durante los últimos cinco años, o sea, invocando la protección y ayuda de Nuestra Amada Señora La Ciara, representada aquí por esta escultura de yeso.

Al terminar de decir eso, dos hombres tiraron el extremo de unas cuerdas y al levantarse una cortina de género rojo, fue apareciendo trás ella una preciosa escultura de color blanco. Aquella escultura representaba a una esfinge con su cuerpo de león y la cabeza de una hermosa mujer de abundante cabellera. Ese era el rostro de La Ciara, cuya imágen ya había dado orígen a un extraño culto y así, se la veneraba en secreto en todas las ciudades del reino.

La escultura resplandecía a la luz de las lámparas, el hombre de la cabellera negra, parece permanecer en trance, cierra sus ojos pidiéndoles a todos los asistentes que hagan lo mismo, luego todos comienzan a pronunciar unas palabras, es una plegaria, nadie sabe quien la ha creadom, pero ya a esas alturas es ampliamente conocida a lo largo y ancho de aquella tierra, en ella se le pide a La Ciara que les ayude y proteja en estos difíciles y duros momentos que se viven en todo el reino y terminan pidiéndole que cumpla su promesa de "enviarles a su hijo" para que los libere de la tiranía del Escorpión Negro y ocupe el trono que legítimamente le pertenece.

Cuando terminan de decir esta plegaria, el hombre procede a pedir silencio, pues tiene una importante noticia que anunciar.

_ Mis queridos amigos y vecinos, en esta noche de luna llena, en donde nos hemos reunido tal como lo hemos venido haciendo durante todos estos años, tenemos una visita especial...él es Sorin, un monje de La Comunidad de Ut, quien ha estado recorriendo casi todo el reino para comunicar una muy buena noticia.

Uno de los recién llegados se pone de pie, se levanta el capuchón que cubre su rostro y avanza para colocarse al costado del hombre que precide la reunión, ahora todos le pueden ver.

Sorin o Sorinoc, es un Iusse, esto es, un integrante de la llamada Comunidad de Ut, la cual abandonó hace ya varios años, para ayudar a Qerju cuando éste quedó como Regente, cuando se llevó a cabo el éxodo hacia las montañas de Zita, Sorinoc fue enviado de nuevo a La Comunidad con la misión de informarles a sus Maestros lo que estaba sucediendo en el reino y solicitar la ayuda de aquellos Monjes Comatientes, como también se les llama.Ahora, después de cinco años, Sorin ha regresado, ya no es un hombre joven, sus cabellos muestran canas, pero su cuerpo se mantiene esbelto y espigado y en sus ojos se puede notar aquel brillo que caracteriza a los hombres de férrea voluntad y acción.Después de observar atentamente a la concurrencia Sorinoc comienza a hablar:

_ Mis queridos amigos, sé que habeis estado reuniendose aquí en cada noche de luna llena, durante estos largos cinco años, arriesgando vuestras vidas y con la esperanza de que estos días de terror y oscuridad pronto terminen.  A mí se me dio la misión de regresar a La Comunidad para solicitar la ayuda de los Monjes Combatientes, pero no era una misión fácil, ya que significaba atravesar casi todo el reino para llegar al Mar de Sonner, esto significaba, eludir a los hombres de Itlán que ya dominaban todas las ciudades del reino y una vez sorteado este escollo, cruzar el mar y adentrarme en las tierras de los sonnerios sin ser descubierto por ellos. Pero no os aburriré contandoles todas las peripecias sufridas en dicha misión, lo cierto fue que logré llegar hasta la Fortaleza De Ut y allí fui recibido por EL GRAN MAESTRO, aquel a quien nadie puede verle su rostro, él me escuchó con mucha atención, pero a mi me daba la impresión que ya sabía todo lo quele relataba.No me respondió de inmediato y se me envió junto a los novicios para que me purificara, ya que por haber estado tanto tiempo fuera de La Comunidad,mi cuerpo y mi alma estaban contaminadas. Después de un tiempo fui enviado ante uno de Los Elegidos. Él me recibió, me dijo que su  nombre era Quinhil y que había sido el encargado de ayudarnos, me explicó que durante siglos, los Monjes de La Comunidad han evitado involucrarse en los asuntos de los reinos y que solo de tarde en tarde envían a uno de los suyos para ayudar y aconsejar a los monarcas cuando la situación así lo requería.Me dijo:

_Pero ahora las cosas van a ser diferentes, los tiempos en que La Comunidad ha permanecida aislada del mundo, estan por terminar, eso lo hemos sabido desde antaño, nuestros sabios que estudian las profecías y los astros nos han señalado que pronto va a comenzar la Nueva Era, que es para lo que nos hemos estado preparando desde hace siglos. Pero no te engañes Sorinoc, todo tiene su hora y su razón de ser, por ahora tú vas a regresar a Varesocor, pero no irás solo, yo te acompañaré,pues sólo con tu ayuda podré cumplir con lo que se me ha encomendado.

Sorinoc hizo una breve pausa, para ver el efecto causado por sus palabras, todos callaban y escuchaban con atención, no se escuchaba ni el vuelo de algún insecto.Sorinoc continuó:

 - Y por eso estoy de nuevo aquí, he regresado y he estado en muchos lugares del reino, incluso he estado en las montañas de Zita en donde aún los hombres leales a Joushar combaten contra el Usurpador, como les he anunciado, tengo buenas noticias, pero no seré yo quien se las diga...Mejor será que escuchen al hombre que les voy a presentar.

Al decir esto, señaló a uno de sus acompañantes, éste se levantó del asiento y caminó pausadamente hasta colocarse junto a su compañero. Al levantar su capuchón todos pudieron ver el rostro de un hombre bastante joven, de facciones regulares que representaba tener a lo sumo, unos veintiocho años, su piel era morena y sus cabellos, negros como alas de cuervo, su naríz aguileña y su frente amplia, sin embargo lo que más llamaba la atención era su mirada magnética, que hacía pensar que aquel hombre, pese a su juventud, estaba aostumbrado a mandar y a ser obedecido, después de pasear su mirada ppor los asistentes, comenzó a hablar y al hacerlo se notaba que no era oriundo de estas tierras ya que su acento era muy diferente.

_Como ha dicho mi compañero Oc Sorin, os traigo buenas noticias, pero antes les diré quien soy yo...Soy un Iusse de La Comunidad, por ahora les diré mi nombre...digamos no oficial, llamadme Virtogin, que significa Emisario, pues eso es lo que soy, un emisario que ha sido enviado a estas tierras con un importante misión:Encontrar al ELEGIDO. Sabemos que éste se encuentra en algún lugar del reino y que en la actualidad, según nuestros registros, ya debe de haber cumplido los veinte años de edad, o sea que ya va a ser un hombre. A él le va a corresponder liderar a los opositores del Usurpador a tarvez de todo el reino, para encabezar la Gran revelión que ha de conducir al término de esta nefasta era de crueldad y tiranía.

Pero eso no será tarea fácil, costará  mucha sangre y grandes esfuerzos, pero por ahora, lo primero es encontrar a aquel joven que ni siquiera él mismo sabe quien realmente es, para eso necesitaremos la ayuda de todos ustedes, sabemos que en las principales ciudades del reino se reunen nuestros adeptos para venerar la imagen de La Ciara, ella misma lo dispuso así y ha sido algo muy valioso, pues los hombres de Itlán se desgastan tratando de encontrar a las estatuas de yeso para destruirlas, pues creen que una de ella posee poderes especiales, pero no pueden encontrarla.

Les daré las claves para ayudar en la búsqueda de El ELEGIDO, según nuestras informaciones, ya les he dicho aproximadamente su edad, también sabemos que es un joven apuesto, de cabellos rubios, algo rojizos, estatura superior a la normal, pero lo más importante es que solo tiene un ojo bueno, o sea que es tuerto.Os pido que si conoceis a alguien así, hacedlo saber a vuestro líder Oc Sorin, pero sed muy cautos, ya que todo los que os he dicho, también lo sabe Itlán y ha puesto a miles de sus hombres a buscarle, si tiene éxito y lo encuentra él,primero, le darña muerte y todo fracasará, de manera que debemos actuar con rapidez y cautela.

Cuando Virtogin terminó de hablar se puso término a la reunión y todos se fueron retirando en silencio, formando pequeños grupos para no ser interceptados por los guardias, ya que de ser apresados, la muerte era inminente y los más afortunados acabarían en las mazmorras por el resto de sus días.

Virtogin y sus acompañantes fueron hospedados por aquella noche en esa misma casa, allí descansarían por un par de días, luego deberían de continuar sus viajes, visitando otros lugares y sitios y así ir de pueblo en pueblo para poder cumplir con la difícil misión que se les había encomendado.

Cuando Virtogin quedó solo en la  habitación que le habían proporcionado, se quitó su túnica y extrajo de entre sus ropas un objeto metálico cilíndrico, de color plateado.lo tomó con mucha delicadeza y lo dejó sobre una manta que tendió sobre el duro suelo,luego se arrodilló para hacer sus oraciones y al fin se tendió sobre aquella manta para dormir, pero no dormía como lo hacen las personas corrientes, pues él era un Iusse y los Iusses nunca duermen, sólo reposan y una parte de ellos siempre permanece alerta por lo que pudiera suceder.

CAPÍTULO 2: EL ESCORPIÓN NEGRO.

Era el año 350 de la Antigua Era, correspndiente al año 43 del reinado de Joushar III.Arriba,en la torre más alta del palacio real  de Nueva Sorgín, la capital del Reino de Varesocor, un pequeño grupo de hombres contemplaban extasiados las cientos de fogatas que iluminaban aquella fría noche del mes de Las Tormentas. Todos ellos visten de forma muy parecida:Toscos atuendos confeccionados con pieles de animales, petos metálicos y cascos de variadas formas sobre sus cabezas. Al frente de ellos  en un lugar de vista priviligiada se ubica "El Gigante Jorobado" como también le apodamn a aquel bárbaro. Él es Itlán, El Escorpión Negro y en una de sus velludas manazas porta una lanza de la cual cuelgan, decenas de cabelleras humanas, son las de sus derrotados enemigos, aquellos que han caído  en los fieros y encarnizados combates librados en todas las ciudades, antes de la llegada a la capital. Treinta años hace desde que Itlán comenzó con su lucha y ahora ésta se ve coronada con su triunfo y arriba de la torre principal de la ciudad ya flamea la  tenebrosa enseña con los colores rojos y la figura del simbólico escorpió negro. 

Itlán alza sus brazos al cielo, sabe que esa tenues lucecitas que comienzan a encenderse abajo, en la ciudad, son los incendios provocados por sus descontrolados hombres, los cuales acostumbran a saquear y destruir todo lo que encuantran a su paso. Él quisiera ahora detenerlos, ya que la ciudad cayó sin ofrecer mayor  resistencia, pero conoce muy bien a sushombres y sabe que una orden así les causaría gran contrariedad, por eso deja que por esa noche, la ciudad sea entregada a los vencedores, mañana ya se encargará de poner orden, pues a partir de hoy  él es el nuevo amo y Señor de Varesocor.

Pero no ha sido una tarea fácil, todo lo contrario, para llegar hasta aquí, Itlán ha tenido que luchar, sin tregua en muchas batallas,derrotar a enemigos mucho más poderosos que él y no descansar jamás.Mientras contempla desde lo alto, la ciudad iluminada por las llamas, recuerda como fueron sus inicios.Son recuerdos muy desagradables para él, era sólo un jovencito y todos se burlaban de su feo aspecto, aquella joroba  provocaba las risas y burlas de aquellos que le conocían,tambien recuerda las feroces golpizas y humillaciones recibidas de aquellos que fueron sus amos, fue a muy temprana edad cuando aprendió su primera lección:

Él, jamás llegaría a ser como los demás y sólo tenía ante si. dos camonos que elegir:Callar y aceptar todas esas burlas  como algo inherente a él y hasta tratar de sacar provecho, como suelen hacerlo los enanos y bufones que se rien ellos mismos de sus deformidades y defectos. El otro camino era aprender a defenderse él solo de todos. Para lo primero no servía, pues su carácter altanero y orgulloso no se lo permitía, su padre, antes de morir, le había revelado  que su familia descendía de uno de "los antiguos qejviats", aquellos seres primitivos que antaño vivieron en las Tierras Ignotas y que se extinguieron por el gran cataclismo ocurrido dos siglos antes, aquel que los "fadnit qoncorsits" (Ancianos contadores de historias) repetían en las noches de invierno, así él supo de la existencia de aquellos héroes antiguos como Anon Jusar y su hijo Var Snuata, quien falleció heroicamente luchando al lado de Luwer, el promer rey de Varesocor.

Itlán, siendo aún un jovencito, escapó de sus amos y se ocultó en los bosques de Ticdot, allí en las profundidades de esas  casi impenetrables selvas,aprendió a sobrevivir, se fue haciendo hombre:Sus brazos se hicieron fuertes y musculosos, su pecho se ensanchó cubriéndose de abundante vello rojizo y su estatura sobrepasó la de un hombre normal. Cuando regresó a su aldea, ya no era fácil burlarse de él,había desarrollado una fuerza hercúlea, se cuenta que en una ocasión había estrangulado con sus propias manos a dos hombres fuertes que osaron burlarse de él en una taberna.Por esa razón fue que Finnina, el herrero del pueblo, lo contartó para la fragua, fue allí donde él comenzó a mostrar sus habilidades: Aprendió a trabajar los metales a forjar y fabricar armas y se convirtió en un excelente herrero.Ahora ya nadie se atrevía a burlarse de él cara a cara, pero si lo hacían a sus espaldas y eso él lo sabía. Poco a poco fue acumulando odio contra la sociedad y en especial con aquellos hombres de físico agraciado. También se daba cuenta de que su patrón lo explotaba y se enriquecía a su costa, mientras a él seguía pagándole un salario miserable.Por eso aprovechó la oportunidad que se le presentó, la que ocurrió cuando Finnina que ya casi no trabajaba en la herrería, dejandole a Itlán todo el trabajo pesado. Ocurrió que estando borracho, resbaló y cayó sobre la fragua encendida al rojo, quedando horriblemente quemado.Nada se pudo hacer para salvarle la vida y cuando Finnina falleció, sus familiares y herederos decidieron dejar la herrería a cargo de Itlán, éste se hizo cargo del negocio a cambio de entregar un porcentaje a sus dueños. De esa forma comenzó el Jorobado a hacerse una pequeña fortuna, lo cual le permitió mas adelante adquirir en propiedad dicha herrería, convirtiéndose de esa forma, en su propio patrón.

Cualquier otro, se habría sentido completamente satisfecho con lo logrado y no desearía más, pero, Itlán no era un personaje cualquiera, aunque aún no vislumbraba lo que le deparaba el futuro, él buscaba algo más, algo casi imposible de obtener  dada sus condiciones: Lo que él secretamente deseba era sentirse admirado o en su defecto, temido por todos aquellos que lo habían despreciado y fue aquello lo que le impulsó a emprender la aventura que muchos años después le iban a conducir a convertirse en el Señor y Amo de todo el reino.

Lo cierto fue que en esa época, como disponía de abundante dinero comenzó a reunir y a hacerse acompañar por toda clase de individuos de la mas dudosa reputación, a los cuales solía invitar a beber en los amplios  patios de su propiedad, allí se reunía la hez de la sociedad: Bandidos y vagabundos, mendigos y ladrones, ellos eran " sus amigos", él les agazajaba con licor barato y comida y aquel fue el origen de la banda de malhechores que durante los primeros tiempos causaron grandes estragos en los alrededores de aquellos poblados.Después, los propios comerciantes y hombres pudientes prefirieron pagar grandes sumas de dinero a cambio de protección, quien no lo hacía, sufría las consecuencias.

Eran tiempos difíciles, en las fronteras del reino se peleaba contra los sonnerios que se habían levantado en armas y luchaban por lograr su tota autonomía.Por eso, casi todos los hombres de valer habían sido reclutados por el ejército real para combatir a los enemigos  del reino,pero cuando estos fueron derrotados por los rebeldes sonnerios que ahora amenazaban con avanzar hacia las demás ciudades de Varesocor, el pánico cundió entre los habitantes de aquellas ciudades, se produjo el caos y la anarquía y aquello fue muy bien aprovechado por el Gigante Jorobado, quien ofreció sus servicios a las autoridades y estos, en su deseperación le nombraron "Protector de la ciudad", fue entonces cuando Ilán hizo confeccionar aquel estandarte que causaría el terror en sus adversarios, escogió la figura de un escorpión como su símbolo y alistó a su gente y a muchos más, entregándoles armas, cascos y equipamiento, logró así, conformar un eficiente ejército y con él pudo detener el avance de los enemigos sonnerios, con lo cual se ganó el respeto primero de su ciuda y luego de otras más que se plegaron  a él, otogándoles mas títulos y elevandolo casi a la categoría de héroe.Ese fue el orígen de todo.

Una voz clara de mujer, interrumpió sus pensamientos, era Cirra, su compañera y esposa, la única persona que de verdad parecía quererle y seguramente la única que no le temía.

_¿Qué es lo que me decías Cirra? Preguntó.

_ Te digo que en el salón se encuentran unas personas las cuales dicen representar a los habitantes de la ciudad y piden hablar con vos" Dijo ella.

_¡Ah, seguramente que entre ellas se encontrará aquel anciano decrépito al que llaman Qerju, bajaré y me daré el gusto de decapitarlo personalmente con mi espada. Le respondió I tlán.

Bajó rapidamente por las escalinatas de piedra seguido por sus guardias personales y se dirigió al Gran Salón. Allí, tendidos sobre el duro suelo empedrado yacían varias personas que llevaban ropas muy vistosas, túnicas de seda y telas caras, a su alrededor se encontraban los hombres de Itlán que con sus afiladas espadas amenazaban a los prisioneros.

_¡Pónganse de pies, me gustaría verles sus rostros antes de ejecutarles! Les gritó el Gigante Jorobado.

Los atemorizados personajes comenzaron a ponerse de pie, había entre ellos algunos ancianos, Itlán les interrogó:

_ ¿Quien de sutedes es Qerju?

Los prisioneros se miraron entre si, uno de los ancianos hablo:

_ No e s ninguno de nosotros noble Señor,Qerju abandonó la ciudad hace ya varios días.

Una oleada de ira ensombreció el rostro de Itlán.

_Huyó como un cobarde y vosotros...¿Porque no huisteis con él?

_Nosotros no compartimos la idea de huir, creemos que nuestro deber es permanecer aquí, confiamos en vuestra magnanimidad Señor.

Itlán esbozó una ligera sonrisa que más parecía una mueca siniestra.

_ Pues estais muy equivocados, debisteis de haber huído, pues yo no pienso tener ninguna gracia con ustedes ratas traidoras, es más, os digo que antes del amanecer sereis todos ejecutados.

Se hizo un profundo silencio en el salón, el que fue roto por una vocecita de tono muy agudo, aquella voz provenía de un individuo pequeño, quien vestía una túnica naranja y llevaba su cabeza descubierta, al contario de los demás, su rostro tenía un aspecto acadvérico, esto fue lo que él dijo:

_ Perdonadme que me atreva a dirigirme ante vos Noble Señor, pero quiero deciros algo que tal vez vos ignorais:Hace unos días se confirmó la noticia de que nuestro soberano Joushar III ya ha fallecido sin dejar ninguna descendencia, por lo tanto no existe un legítimo heredero al trono, como no seais vos mismo que lo habeis conquistado por las armas, si aceptais, nosotros reconoceremos vuestra autoridad y sereis coronado como el único y legítimo Gran Señor del Reino.

Itlán miró con curiosidad a aquel sujeto, le parecía haberlo visto antes, pero n o recordaba donde ni cuando, le preguntó:

_¿Quién eres tú y porque yo debería perdonarte la vida?

_ Mi nonbre es Lominot y soy hermano de aquel que ha constrido aquella arma tan poderosa que tanto te ha ayudadao a conseguir tus victorias Noble Señor, os daré una razón para que no cerceneis mi cuello, escuchadme por favor:

_Qerju ha abandonado la ciudad con el resto del ejército, ellos han marchado hacia las montañas, pero antes de hacerlo confiscaron todas las riquezas y objetos de valor de la ciudad, pero yo sé que aun quedan bastantes las que fueron ocultadas por sus dueños, si vos me dejais vivir a mi y a mis acompañantes os reuniré más oro y joyas de las que habeis visto en toda tu vida, Señor.

Itlá, se acercó al pequeño individuo y desenvainó su filuda espada, pero cuando se aprestaba a decapitar al individuo, alcanzó a oir la voz de su mujer quien le gritó:

_ ¡Espera, no teneis necesidad de decapitar ahora a estos miserables, os propongo que los dejeis vivir y dejadme a mí la misión de organizar una gran ceremonia en donde vos sereis coronado como Gran Señor y Emperador de todas las tierras y yo seré por consecuencia vuestra Emperatríz, ahora bien, a cambio de sus vidas estos señores nos colaboraran con cinco cofres cada uno llenos de joyas y oro, tienen cinco días para ello, quien no cumpla será ejecutado y su cabeza colgada de la torre principal¿Que os parece mi Señor?

Sólo Cirra, se atrevía a interrumpir a Itlán para torcerle su voluntad.

_Está bien mujer,se hará como tú dices, llevad a estos hombres a la torre y desde mañana comenzaran los preparativos, reconstruiremos la ciudad y en quince días más se realizará la ceremonia de la coronación.

Itlán llamó a su mujer y tomándola de la mano la llevó hacia uno de los ventanales que daban hacia el exterior. Cirra no era una mujer de gran hermosura, era atractiva si, pero algo tosca y al caminar tená un leve defecto, cojeaba, esto, al igual que a su esposo le había causado muchos problemas, burlas de las demás mujeres, las cuales en su ausencia la apodaban "La Coja" en forma peyorativa. Desde hacía quince años estaba junto a Itlán, al principio le costó aceptarlo ya que nocreía mucho en sus promesas, pero a medida que lo fue conociendo mejor, terminó por convertirsem primero en " su amiga íntima" y después en su esposa.Ahora ya pensaba que no se había equivocado en su decisión: Aquel hombre había cumplido con creces todas sus promesas y ahora , abrazándola le decía:

_ He aquí la capital del reino, todas las riquezas y el poder del imperio nos pertenecen ¿Recuerdas cuando te reias de mis sueños de grandeza? Pues bien, todos esos sueños se cumplieron y también te pertenecen ya que reconozco que sin tí a mi lado, tal vez nunca lo hubiera conseguido...Cirra...Ahí tiene s tu ciudad...es tuya y te pertenece...¡Contémplala para que te convenzas de que todo esto es verdad!

Cirra contempló la ciudad desde lo alto, pensando que al fin terminarían aquellos días ,semanas, mese  y años de campaña, había cabalgado cientos de kilómetros, combatido como un guerrero más en muchas batallas y ahora que se había logrado la meta, pensaba en lo que vendría..¿Cómo se verían cambiadas sus vidas a partir de ahora? Aquello era algo que, sin saber porque , la inquietaba.

 

LIBRO 4: "LAS CRÓNICAS DEL REYNO DE UT"

CAPÍTULO 1: Qerju, el anciano.

Han transcurrido más de cuarenta años desde que el joven Rey Joushar III, apodado "El Pequeño" se alejó de su reino para viajar  hacia las lejanas y desconocidas tierras de Torseoja, junto a él, también lo hizo su Consejera y amante La Ciara, el Iusse Duira y su fiel guardaespaldas Onvobuno, además de un selecto grupo de guerreros y servidores. Se pensaba que aquella expedición se prolongaría a lo más por unos seis meses y por esa razón, el gobierno del reino  había quedado a cargo del anciano Qerju, que es el bisnieto del sabio Qerjue, aquel que ayudó al primer Rey de Varesocor a conquistar su reino, doscientos años antes.

Qerju, ya no es el mismo hombre valiente y enérgico de antes, ahora, ya viejo y cansado se ha visto sobrepasado por los acontecimientos.

Es así, como en las lejanas fronteras del vasto imperio, los descendientes de los antiguos qocerios y sonnerios se han levantado en armas y después de vioentos enfrentamientos  han proclamado su autonomía en los territorios del sur.

En el norte del pais, ha surgido una nueva amenaza, un extraño y siniestro personaje, un bandido, que ha logrado conformar un ejército, utilizando a los bandoleros y desertores de la peor calaña, quien se hace llamar "El Escorpión Negro" el cual  ha saqueado y arrasado con varias ciudades y amenaza con extender su poder hasta la propia capital del reino, la amurallada Nueva Sorgín.

Qerju ha enviado contra él un gran ejército, pero no ha logrado detener al Gigante Jorobado, como también se le apoda, ya que éste cuenta con una nueva y terrible arma. Se trata de un gigantesco cañón hecho de hierro y bronce, el cual es capáz de arrojar a una gran distancia, proyectiles y rocas las cuales pueden derribar los muros de las ciudades y fortalezas más inexpugnables. Las hordas que le siguen ciegamente, arrasan y destruyen todo a su paso, son crueles, despiadados y practican el saqueo y el pillaje sembrando el terror y la desolación. Con respecto a su líder, no es mucho lo que se sabe de él, su verdero nombre es Itlán y se dice que es  uno de los pocos descendientes de aquellos antiguos qejviats, que antaño poblaron las llamadas Tierras Ignotas.Aquellos que lo han visto afirman que poesee una fuerza descomunal, que viste con ropas confeccionadas con pieles de ratas salvajes y que luce en su estandarte y escudo la siniestra figura de un escorpión negro sobre un fondo rojo, de allí su apodo.

Por aquellos días Qerju recibe una terrible noticia que ha de cambiar todo sus planes.En efecto, desde el puerto de Quinsat ha llegado una embarcación y en ella regresa el único sobreviviente de la expedición del Rey, se trata de Onvobuno, quien ha logrado llegar hasta las costas y ahora viaja por tierra hacia la capital del reino.

Onvobuno es transportado por los soldados en una camilla, ya que su estado de salud es muy precario, los médicos que le han atendido no saben cual es la terrible enfermedad que le aqueja, el enfermo está afiebrado y delira, hablando incoherencias, pero aún así es llevado a presencia del anciano Qerju, éste permanece junto a él, esperando que, por algún milagro el enfermo le diga algunas palabras y así ocurre.

Onvobuno experimenta una leve mejoría y al ver a su antiguo amigo y profesor le comunica la terrible noticia que todos temían:La confirmación de que su Magestad Joushar III ya ha fallecido, lo mismo que su compañera La Ciara y todos los demás miembros de la expedición, la causa: Una extraña enfermedad que nadie en el reino conoce.

Qerju, confirma lo que ya todos suponían, pero no se atreve a difundir, por ahora aquello, ya que piensa que de hacerlo, cundirá el pánico y la deseperación entre los habitantes de Nueva Sorgín, precisamente en los momentos en que más se necesita la unión de todos ellos para enfrentar la amenaza que se cierne sobre la ciudad, pues los rumores de que El Escorpión Negro se acerca ya son inminentes.

 

Decide entonces convocar a un Consejo extraordinario, este estará constituido por los personajes más importantes de la ciudad y serán ellos quienes han de tomar las resoluciones ante los nuevos acontecimientos.

Como ya se ha confirmado la muerte del pequeño soberano y también de su mujer la enigmática Ciara sin haber dejado descendientes, la situación es muy complicada, será este consejo quien decidirá  si Qerju deberá continuar liderando el reino o será otro a quien le corresponderá esa misión.

Mientras  se realiza dicho consejo, se confirma otra noticia muy inquietante: La caída de una de las ciudades más importantes en el norte del pais, es la ciudad de Donnat, allí se ha librado una cruenta batalla endonde las hordas de Itlán han derrotado completamente al ejército que la defendía, ahora ya no cabe ninguna duda de que el próximo paso del Escorpión Negro será la propia capital del alicaído reino.

El Consejo se prolonga por muchas horas, todos quieren dar a conocer sus opiniones, Qerju decide realizar un receso por unas horas, ya es de noche y entonces acude a la sala en donde yace su anitguo amigo y alumno Onvobuno, éste parece haber experimentado una mejoría, reconoce al anciano de la barba blanca y le habla así:

_ No te engañes pensando que me voy a recuperar de esta enfermedad querido amigo, la verdad es que nadie se salva de ella, todos los que acompañamos a nuestro señor Joushar estamos condenados, pero vos no temais, este mal no es contagioso, solo nosotros, los que bebimos de aquellas aguas contaminadas enaquellas tierras adquirimos el mal, así, cuando yo muera el mal morirá conmigo, por eso es que me urge hablar con vos, antes de que ello ocurra.

El pobre Onvobuno, cuyo nombre significa "Corazón de metal", respiraba con mucha dificultad, su rostro se cubría de sudor, calló por breves momentos, para recuperar fuerzas y continuó:

_ Ví morir anuestro amado Señor y también al Iusse Duira, antes de mi regreso, pero no supe que pasó con La Señora, ella se ocultó de todod y trataba de encontrar una poción mágica que pudiera contrarrestar el veneno, no creo que lo haya logrado, pues de ser así, hubiera ya regresado a estas tierras y por lo que sé, no lo ha hecho.

En aquellos momentos Qerju observó que el rostro de su amigo se contraía, luego todo su cuerpo comenzó a temblar y cuando el anciano se aprestaba allamr a sus médicos, el enfermo abrió los ojos y comenzó a hablar, pero no era su propia voz sino una diferente, la cual parecía venir desde muy lejos, tal vez desde las profundidades de la tierra o del inframundo.

Qerju se daba cuenta de que no era su amigo quien ahora comenzaba a hablar, era alguien que a travéz de él se expresaba y le decía:

_ Días de terror y oscuridad se esparcen sobre el reino, el caos, la traición y la maldad  produciran angustia en toda la tierra. Debereis ser fuertes y pacientes ymantened siempre la esperanza pues desde donde yo estoy, estaré velando por mi pueblo hasta que se cumplan los plazos que el destino ha señalado.

Ahora os daré unos consejos:Lo primero, abandonad la ciudad, huid hacia las montañas y allí resistereis al invasor que usurpará el trono que le corresponde a mi hijo.

Qerju miraba con incredulidad a su amigo, este permanecía en trance, ahora el anciano estaba seguro de que quien hablaba a travéz de su cuerpo era aquella enigmática mujer, la hechicera de los cabellos rojos, La Ciara.

_ Has oído bien Qerju, he dicho, mi hijo, que lo es también de mi Señor Joushar, él vive, es por ahora un niño y está en un lugar seguro, muy lejos de aquí y del alcance de los enemigos, pero crecerá y un día él luchará para recobrar lo que le pertenece, esa es la esperanza que les doy

Qerju que había conocido muy bien a aquella hechicera, poseedora de tantos conocimientos y que no envejecía pese a que se decía que tenía más de un siglo de edad, ahora creía ensus poderes y se atrevió a preguntar:

_ He escuchado todo muy atentamente, Señora, pero decidme: ¿Cuanto tiempo deberemos de esperar hasta que todo eso que decís suceda?

_ No te puedo decir cuanto, pero yo estaré  en comunicación con vosotros, debereis de seguir mis instrucciones: Marchareis a la brevedad a las montañas de Zita, allí vuestros artesanos confeccionaran con las piedras blancas de esas montañas unas estatuas represntando mi imágen, tal como vos me conocisteis, esa estatuas seran distribuidas a lo largo de todo el reino, cada ciudad deberá tener al menos una, que mantendreis ocultas de los enemigos, a travéz de aquellas me comunicaré cada vez que tenga que entregarles un mensaje_

El moribundo exhaló un hondo suspiro y Qerju comprendió que había muerto, se acercó y le cerró sus ojos piadosamente. No pudo evitar que su ojos se cubrieran de lágrimas, recordaba los tiempos en que aquel fuerte y leal compañero y amigo, cuidaba del pequeño Quipiwa, proteguíendole de los muchachos más grandes y de todos los peligros que le acechaban, hasta que aquel niño creció y a la muerte de su padre  fue coronado como Joushar III, entonces Onvobuno se convirtió en el Jefe de la guardia y Qerju en su Consejero, hasta el día en que apareció La Ciara, quien pese a ser mucho mayor que el soberano no demostraba en apariencia aquello, su extraordinaria belleza, sus ojos de color violeta y su melena roja hicieron que el rey se enamorara perdidamente de ella, tal como había ocurrido años antes con su tío Daz, desaparecido de manera extraña, fue ella quien le convenció de realizar aquella trágica expedición a las lejanas Tierras de Torseoja.

El anciano secó sus ojos y se puso de pie, en su rostro se notaba un gran cambio, ya no era el débil y abrumado anciano de antes, por unos momentos volvía a ser  el valiente y decidido Qerju.Ahora ya sabía lo que debía de hacer.

CONTINUACIÓN:

Por unos instantes permaneció en silencio, meditando,sentía pena, pero no lloraba, porque ya a esas alturas de su vida había visto morir acasi todos los que habían sido sus parientes y amigos y probablemente ya no le quedaban lágrimas que derramar. Recordaba aquellos días ya lejanos en donde él hanía tenido que asumir el cargo de Primer Consejero del Reino, después, cuando el soberano decidió encabezar la expedición hacia las lejanas tierras de Torseoja, él quedó a cargo del reino, se pensó que ello sería solamente por unos meses, pero, como ya sabemos, no fue así y entonces comenzaron los problemas, a algunos se les despertó la ambición del poder y hubo conspiraciones, pero Qerju supo actuar con mano firme y ésta no le tembló cuando debió de ajusticiar a los conspiradores y desbaratar  las intrigas y sublevaciones. En esos tiempos él era aún joven y le sobraban las energías, pero los años pasaron y llegó la vejez. Qerju no le temía a la muerte, es más , a veces hasta la deseaba, pero ahora, dados los acontecimientos él debía de sacar fuerzas para enfrentar la situación y estaba dispuesto a ello.

Durante toda la noche Qerju se la pasó en vela al costado de su amigo muerto, al amanecer reunió nuevamente al Consejo.

Cuando éste se reunió, todos pudieron ser testigos de que el hombre que lo presidía, se veía muy distinto al anciano  debil y vacilante de la jornada anterior, pese a que era la misma persona, pero se notaba un gran un cambio en él,a los más viejos les parecía como si ahora fuera el Qerju de los primeros años, tanto por su vitalidad y energía, al decirles:

_ Mis queridos amigos, antes que nada deseo comunicarles el sensible fallecimiento de mi amigo Onvobuno, ocurrido durante la noche. sus restos estan siendo preparados para ser exhibido en el Salón Principal, para que el pueblo le rinda los honores que se merece, lamentablemente los hechos se han precipitados de tal forma que no disponemos de mucho tiempo y por eso este Consejo deberá tomar ahora importantes decisiones.

A continuación Qerju les expuso las palabras que había pronunciado Onvobuno antes de morir y luego el anciano les pidió a todos sus opiniones. 

El primero en hablar fue el Gran Loq Yoqosima, Jefe de la Guardia Real y de los ejércitos, esto fue lo que dijo:

_ Con el debido respeto quiero expresar mi opinión: Creo que es un gran error, pensar en abandonar la ciudad sin siquiera combatir contra nuestros enemigos, ya que los hombres que tengo bajo mi  mando estan muy bien preparados y dispuestos a dar sus vidas para defender esta ciudad. retirarse sin ofrecer alguna resistencia y entregar la capital del reino sería hasta vergonzoso, aquí, al amparo de estas inexpugnables murallas nos podemos hacer fuerte y soportar un largo asedio, al tirmpo que podríamos preparar otro ejercito utilizando a los campesinos  y pastores de las montañas Zita.

Después del gallardo Comandante pidió la palabra el hombre mas anciano del reino, el Mago Oc sorino, éste era un hombre procedente de La Comunidad de los Iusses y estaba considerado como un hombre sabio y mesurado, era de gran estatura y ahora en la ancianidad se apoyaba en su bastón de Mago.Esto fue lo que él dijo:

_ Admiro el valor  y el arrojo de nuestro Loq Yoqosina, pero no estoy de acuerdo con él, creo que si mi señor Qerju ha recibido una revelación que proviene con toda seguridad de nuestra Señora Co Ciara, hecha a travez del leal y valeroso Onvobuno, por eso pienso que eso es lo que debemos hacer.Sabemos que el bárbaro Itlán posee un arma terrible, capaz de derribar estas murallas y ocasionar mucho daño, es verdad que podemos resistir un largo asedio pero al final nuestra ciudad caerá y no quiero imaginar  la masacre y el baño de sanfre que enrojecerán nuestras calles, por eso insisto: Hagamosle caso a nuestro anciano líder, dejemoles al invasor una ciudad vacía y retirémonos con nuestro ejército intacto a ls montañas Zita, allí organizaremos las defensas y resisteremos hasta que aparezca "El Libertador" anunciado por Nuestra Señora Ciara.

 

Durante largas horas los más importantes de la ciudad capital del reino emitieron sus opiniones, éstas estaban divididas de tal manera que la decisión final tuvo que recaer en el propio Qerju, éste ya tenía claro lo que deberían de hacer y así le habllo al Consejo:

_ He escuchado con mucha atención vuestras opiniones, todas muy respetables, pero mi deber como Regente del reino es velar por todos  sus habitantes y eso es lo que voy a hacer: Respetaré la voluntad de Nuestra Señora Ciara, de manera que a partir de mañana organizaremos el éxodo hacia las montañas Zita, pero no obligaré a nadie de la ciudad a seguirnos, así, quienes deseen permanecer en ella pueden hacerlo, pero los que decidan acompañarnos deben de comenzar desde ya a preparar sus cosas.Vos Yoqosina preparad el ejército para partir, alistad en él a todos los hombres en edadde manejar un arma, en cuanto a vos Oc Sorino, regresarás cuanto antes a la Fortaleza para avisar a los Monjes Combatientes de La Comunidad Iusse acerca de lo que está sucediendo. Vos Sitán, debereis reunir todo objeto de valor existente en la ciudad para agregarlo al Tesoro, entregareis un certificado a aquellos que os lo entreguen voluntariamente y confiscadles a aquello que no lo hagan, decidles que con seguridad  aquello que escondan van a caer en poder de los hombres del Escorpión Negro.Así el anciano, continuó dando órdenes y preparando todo para el gran éxodo que se debería de llevar a efecto dentro de una semana.

Finalizado el Gran Consejo, las noticias y  decisiones tomadas en él se esparcieron por toda la ciudad, causando una variada cantidad de reacciones, algunos acusaban   al anciano Qerju de traición y se resistían a abandonar la ciudad, otros pensaban que lo mejor era reconocerle todos los derechos  Itlán y darle el título de Shar, pasándose a su bando, algo que ya había sucedido en otras importantes ciudades, muchos comenzaron a prepararse para la partida  y otros tantos para resistir al invasor, la medida que despertó mayor polémica fue el asunto de la confiscación de las joyas y objetos valiosos, algunos confiaron en la autoridades y entregaron sus prendas valiosas, otros, en cambio, las ocultaron. Sitan hizo construir arcas especiales en las cuales se guardaron las joyas y el tesoro Real.Grandes carromatos tirados por yuntas de duhocats se ubicaron en los patios de l palacio Real de Nueva Sorgin.

Pero  cuando Qerju hizo llamar al renombrado escultor de nombre Cion, autor de los mas importantes monumentos del reino, todos se asombraron del pedido que se le hizo.

Cion era un hombre muy fornido y musculoso que lucía una gran melena aleonada, su piel estaba cubierta de pecas y sus ojos eran profundamente azules, a él le entregó Qerju un boceto que él había dibujado con sus propias manos, este boceto representaba una esfinge, con cuerpo de león y cabeza de mujer, cuyo rostro nadie podía desconocer, pues era el de la hermosa hechicera de cabellos rojizos conocida como la Ciara, aquella que nunca envejecía.

_ Quiero que vayas ahora mismo a las Montañas de Zita junto a tus ayudantes y que establescais un taller en un lugar seguro, allí trabajareis esculpiendo en las piedras blancas de esas montañas, estatuas como ésta que os muestro, las hareis en tamaño natural y las ocultareis en las cavernas, allí han de permanecer hasta que se os avise_ Ordenó el anciano.

El escultor contemplaba la imágen, para él era una tarea fácil, aunque lo encontraba algo extraño, se atrevió apreguntar:

_ Decidme venerable Qerju ¿Cuántas esculturas deberé hacer?

_ Todas las que puedas, trabajarás incansablemente con tus hombres para realizarlas, ya que esas esculturas serán distribuidas a lo largo de todo el reino y ellas serán, aunque te parezca extraño, la mejor arma que utilizaremos para combatir al bárbaro  enemigo.

Cion no hizo más preguntas, aunque en su interior llegó a pensar que aquel anciano estaba un poco loco, pero era la autoridad y había que obedecerle, luego se retiró y partió a su taller para reunir a sus hermanos y ayudantes.

Luego de que el escultor se retirara, Qerju, consideró que ya había cumplido lo esencial  y se retiró a sus habitaciones, dando orden de que no se le molestara, luego se recostó en su lecho y por fin, después de más de tres días pudo cerrar sus ojos y dormir. 

LA LEYENDA DE LUWER.-

Les hablaré de esta novela: Desde hacía algunos años que había deseado escribir una novela del tipo mitológica, el tema ya lo tenía, pues cuando era niño, solíamos jugar junto a mis hermanos inventando historias y aventuras, las cuales recopilé en un pequeño libro totalmente manuscrito e ilustrado al que le puse por título. La historia de los Iusses. Tenía en aquella época tan sólo diecisiete años de edad.

Muchos años después intenté reescribir esas historias, me di cuenta de que ella podía dar origen a una saga formada por cuatro volumenes, pero siempre la dejaba pendiente para abocarme a otros proyectos literarios que juzgaba mas interesantes que esa historia que tenía un caracter casi infantil.Fue cuando conocí el éxito de libros como la saga de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS o LAS CRÓNICAS DE NARNIA cuando comprendí que historias como las que yo había intentado escribir podían ser en verdad muy interesantes y bien valía la pena intentar escribirla.

Así lo he estado haciendo hasta ahora, en donde ya tengo casi listo el Primer tomo de la saga, ese es LA LEYENDA DE LUWER, que les estoy presentando ahora, la cual ya relaté en WATTPAD una buena cantidad de capítulos y recibí muy buenos comentarios. Prometo completar a la brevedad esta novela para así entregarselas a mis lectores. Al igual que los de más libros que componen esta saga, los cuales hasta ahora permanecen sólo en mi cabeza.Tito Fabio. 

LA HISTORIA DEL IMPERIO IUTSE.-

Estimado lector:

Como os lo había prometido, ya estoy en condiciones de irles entregando los capítulos de esta saga, la cual consta de cuatro libros.

El primero de ellos nos relata la leyenda de LUWER, el primer rey de del reino de VARESOCOR.

LA LEYENDA DE LUWER, nos narra, basada en los relatos de los antiguos " Fadnit Qoncorsits", la historia del joven cazador de yocosaths, que después de muchas aventuras y con la ayuda de los "cuatro magos", logró reunir a los tres reinos, formando de esta manera el antiguo reino que abarcaba desde las montañas Varsowots hasta el Mar de Sonner dejando al Gran Río Luwin en medio de sus tierras. Esta historia que se funde con la leyenda nos relata la cruenta guerra en que se enfrascaron aquellos tres pueblos, en donde, por un lado estaba Ciwutt, el gran guerrero qocerio, quien se creía predestinado por los Dioses para ser el gran líder que las antiguas profecías anunciaban y por el otro flanco se fue consolidando lentamente quien a la larga obtendría aquel honor, fue así como finalmente el otrora cazador de yocosaths, el hijo de Luwa llegó a ser el primer rey de VARESOCOR y gobernó a su pueblo por más de cuarenta años.

EL SEGUNDO LIBRO: Nos relata la historia del hijo de Luwer y Mintchia, el que a la muerte de su pader reinaría con el nombre de Joushar II. A él le correspondería agrandar las fronteras del reino enfrentarse al Imperio del SONNER. bajo su reinado VARESOSCOR llegó a convertirse en un gran imperio, superando incluso al mítico Reino de Ut, del que tanto se hablaba en la antiguedad. También en esta libro se nos cuenta la historia de Co CIARA, la misteriosa joven hechicera que cautivó al rey  y del cual tuvo a un hijo que  fue quien le sucedió con el título de Joushar III. 

El breve reinado de éste ha sido relatado en el TERCER LIBRO de esata saga. Fue, como hemos dicho un reinado muy breve, pero en donde ocurrieron sucesos muy importantes, como el gran éxodo hacia las tierras de Nueva Varesocor y la trágica  expedición a Tor Se Oja, en donde fallecieron casi todos los integrantes, incluyendo al propio rey y a la Co Ciara.

EL CUARTO LIBRO DE ESTA SAGA. Es es más extenso, ya que nos relata, primero un período de GRAN  ANARQUÍA. en donde surge un personaje de leyenda: El fatídico ITLÁN, apodado EL ESCORPIÓN NEGRO, quien se aprovecha de ese desgobierno llegando a ocupar el trono del reino. Es aquí en donde aparecen los MONJES GUERREROS  de la Fortaleza de EUT, LOS IUSSES, son ellos quienes han de buscar al futuro REY , el hijo perdido de Joushar III y CO CIARA y luego le han de ayudar para que recupere el trono que le corresponde.No nos adelantaremos a los hechos de este largo período, cuya narración está basad en LAS CRÓNICAS del Reino de UT, recopiladas por el Iusse QUIQ LOT PISI.

Bien, hechas estas  aclaraciones, a partir de mañana les comenzaré a entregar algunos capítulos de esta saga, aquellos que me han seguido desde un tiempo a esta parte, ya deben saber que esta es una obra de ficción histórica que está ambientada en el norte de Chile, en la Región de Atacama, basada en algunas consideraciones históricas que algunos estudiosos han estado desentrañando gracias a los vestigios existentes:Ruinas y monumentos, pinturas rupestres que hacen pensar de que en aquellas tierras existió una avanzada civilización, posiblemente en el siglo V de nuestra Era.

Desde ya les agradezco vuestra atención y espero que disfruten de estas historias. Tito Fabio.