11. dic., 2015

Texto

LA HIJA DEL  PROFESOR:

Sentada sobre una de las incómodas sillas escolares, en el fondo de aquella salita, cerca de una gran ventanal que daba a la concurrida Alameda Bernardo O"Higgins estaba una joven morena, a primera vista no parecía una mujer de extraordinaria belleza, pero sin duda que era atractiva y pese a que ella no hacía nada como para llamar la atención, la mayoría de los varones que se encontraban en esa sala, estaban pendiente de ella. En su rostro se dibujaba una sonrisa y sus dientes blancos y relucientes parecían iluminar todo aquel recinto sin que ella se lo propusiera.De vez en cuando ella miraba con hastío al hombre que frente a todos se explayaba en una charla, ante los demás concurrentes que parecían absortos escuchando las palabras de aquel orador.El orador era nada menos que el profesor Medina, quien les hablaba a sus demás colegas, todos profesores, a excepción del hombre que se sentaba al lado de la morena. Éste era también moreno y dividía su atención entre el hombre que disertaba frente a él y en su ocasional compañera que se entretenía dibujando garabatos en una libreta de apuntes.

_ No voy a seguir cansándoles, mis estimadoas colegas, enumerándoles  los múltiples problemas que tiene que afrontar nuestro sacrificado gremio en estos días tan difíciles, eso ustedes lo saben tan bien como yo: Los bajos salarios, la cesantía y la falta de libertad, por nombrar algunos, pero si piensan que estamos mal, les diré que el provincia la cosa es peor...precisamente , se eencuentra en esta sala un colega que viene llegando de Coquimbo, él les puede corroborar lo que les estoy diciendo...¿No es verdad colega Páez? Preguntó, al tiempo que señalaba al hombre que se encontraba junto a la joven morena. éste, sorprendido, se puso muy nervioso y sólo atinó a responder:

_ Es verdad colega Medina, es como usted dice...sólo que no vengo de Coquimbo, sino de un pocomás al norte...de Copiapó.

_ Así es...En Copiapó o en Coquimbo, la verdad es que la situación es terrible en todo el país, colegas míos. Respondió el Profesor Medina. Por  eso....

Cuando el viejo profesor tomaba la palabra no había quien le pudiera hacer callar, él tenía ese don de la oratoria y con su voz profunda sabía mantener la atención de su auditorio, al menos de ese auditorio.Pero en cambio, su hija Nancy, la morena,que era la única joven presente en esa reunión ya se mostraba muy aburrida y acercandose a su compañero le habló al oído:

_ ¡Tengo unas ganas terrible de fumar! ¿Me puedes acompañar un ratito pá fuera?

El aludido, que no era otro que nuestra ya conocido "Negro José" siguió a su amiga y ambos se escabulleron y abandonaron la salita, ya en el pasillo, ambos se acercaron a una ventana, desde allí se veía la calle, donde los transeúntes y automóviles pasaban raudos sin detenerse más que en los semáforos de las esquinas. Estaban en el tercer piso de un viejo edificio, que era la sede del Colegio de Profesores de Chile.

Nancy rebuscó en su bolso de mano hasta que encontró un cigarrillo, se lo puso en sus labios rojos y le pidió a su compañero que se lo encendiera, pero José no tenía ni encendedor ni fósforos, pues él no era fumador, Nancy se acercó entonces a un joven alto y delgado que asomado en otra de las ventanas fumaba como chino, él le pasó su cigarrillo y ella encendió el suyo, retribuyéndole con una sonrisa, luego se volvió hacia José:

_ ¡Uff ...me aburría tanto allá adentro...Éstas reuniones son pa´puros viejos...como mi papá por ejemplo, allí él estáen su salsa!

José la miró, meneando su cabeza:

_ ¡En el lío que me metiste Nancy...Ya veía que tu padre me pidiera hablar adelante de esos profes...Yo...profe de provincia ja ja ja!

Ela aspiró profundamente su cigarrillo y luego echó una bocanada de humo antes de responder:

_ Tú eres un hombre inteligente y de seguro que se te hubiera ocurridoalgo que decir...Pero, ya no alegues...tú querías participar en esto y ya estás metido ¿Ves?

_  Si, es verdad,...Desde hace un tiempo que estoy decidido a participar de alguna manera  en esto...aunque sé lo peligroso que resulta y gracias a tí...y a tu papá...

_ Mi papá está metido hasta los huesos, él es quien sabe...yo no entiendo nada y si estoy aquí es porque él se ha empeñado en que lo acompañe y a mí...con tal de arrancarme un poco de mi casa...Bueno, ya que salimos de allí te propongo que salgamos a caminar un poco, creo que nosotros tenemos mucho que conversar ¿Verdad?

Bajaron por las escaleras embaldosadas y salieron del antiguo edificio colonial, una vez fuera, caminaron  por la Alameda. Como hemos dicho, Nancy sin ser lo que se dice , una belleza, era una mujer atractiva y llamaba mucho la atención, a sus veinticinco años se había convertido en una morenaza de grandes y brillantes ojos oscuros que solían mirar con picardía, boca grande de labios sensuales y un par de piernas que no dejaban infiferente a cuanto hombre se cruzara en su camino. Ella con sus zapatos de tacón alto, pasaba en algunos centímetros a su ocasional compañero, ambos caminaban lentamente, ella se le acercó y lo tomó del brazo, diciendo:

_ ¿Te fijaste cómo me miraron esos dos guevones?...Oye José, dime la verdad...¿Acaso tengo pinta de puta o ...que es lo que me encuentran todos?

José sonrió,  esa era la misma Nancy que él conocía, es verdad que ahora ya no era la adolescente ingenua y tonta de antes, se había convertido en toda una mujer...pero en su manera de hablar y actitudes seguía siendo igual .

_ ¡Tranquilízate...Si no tienes pinta de nada! Lo que pasa es que ahora te has convertido en una mujer...más atractiva y es lógico que llames  la atención de los hombres, es natural que así sea, tienes que acostumbrarte.

_ ¿Atractiva....eso significa bonita? ...Tú...¿Crees que soy bonita...Yo...?

José se detuvo y después de mirar  largamente a su amiga, como si la estuviera examinando antes de dar su opinión.

_ ¡Pero...por supuesto que sí...Yo te encuentro atractiva y para cualquier hombre lo eres...¡Vaya que sí lo eres!

Nancy meneó su cabeza de cabellos oscuros con tintes rojizos.

_¡ Tú...eso lo dices para que no me acompleje no más! ¿Yo. bonita? Ja ja ja.

José se encogió de hombros, a él no le molestaba que los hombres miraran a su compañera, por el contrario aquello parecía divertirle, Nancy se colgó de su brazo y le dijo.

_ Es temprano, mi papá tiene pa´rato...¿Estás en condiciones de invitarme a tomar once...yo tengo algo de dinero  y te podría colaborar?

_ ¿Estás loca? Vamos a servirnos unos shops  y no te preocupes, por suerte tengo mi trabajo y puedo invitarte a unas ricas pizzas.

Caminaron un par de cuadras, llegaron hasta la Estación La Moneda del Metro y bajaron por las escalinatas para cruzar la Alameda, luego subieron en el otro costado, frente a la salida se encontraron con una concurrida pizzería. Entraron.

El ambiente era muy acogedor, los asientos de cuero eran bastante cómodos, se ubicaron en un lugar discreto, ambos frente a frente, al tiempo que una garzona les traía la carta con los precios, dejándoles para que ellos la leyera con calma.

José la tomó y después de estudiarla un poco, le dijo a su compañera:

_ Te recomiendo la pizza napolitana, es esquisita, seguro que te va a encantar.

Nancy que también observaba la carta, meneó su cabeza, diciendo:

_ Oye José, encuentro que aquí es muy caro, si quieres vamonos a otro lado, yo me conformo con un hot dog y un vaso de Coca Cola.

_ No te preocupes por los precios, eso lo puedo pagar, por suerte ahora me está yendo bastante bien, hubo un tiempo en que lo pasé realmente mal, pero por suerte eso ya pasó.  Le respondió el moreno.

Hicieron el pedido y mientras esperaban, Nancy tomó una servilleta, la desdobló y sacando de su bolso un bolígrafo comenzó a escribir algo en ella, mientras su compañero la miraba intrigado.

_ Estoy haciendo una pauta ¿Así se dice? Para los temas que tenemos que conversar, ya que ha pasado harto tiempo desde la última vez que nos vimos...A ver:

_ Punto número uno: Nuestra vida sentimental....Punto 2: Las explicaciones del Negro José y sus motivos para desaparecer...Punto número tres....

_ Con eso es más que suficiente...tenemos para lo que queda de esta tarde Nancy. Le interrumpió José.

En aquel momento apareció la camarera trayendo una bandeja con el pedido, la dejó sobre la mesita y se retiró discretamente.

_ Me gusta este lugar, se ve que todo es limpio y tranquilo. Opinó la joven.

_ Me alegra que te guste Nancy, desde ahora, éste va a ser nuestro lugar de conversación...¿Estás de acuerdo?

_ ¡Hummm...Estó está delicioso! Dijo ella mientras se servía un trozo de pizza que había coratado previamente con sus cubiertos.

José la miró sonriendo, al ver como ella cortaba con delicadeza la pizza, aquello le había traído recuerdos de algunos años antes, de aquella primera ve en que se le ocurrió invitar a la entonces  joven adolescente de  apenas diesisiete años.

Ella pareció adivinarle sus pensamientos.

_ Ya José, no me mires así, es verdad que aunme falta mucho por conocer, pero al menos ya no soy tan tonta como antes, se de lo que te estás acordando.

_ Si...De aquella primera vez en que salimos juntos---¿Cuantos años han pasado de entonces?...sesis o siete?

_ Casi ocho...era una cabra tonta que nunca había salido de mi población entonces, ahora me da verguenza recordarlo. Dijo ella.

_ Así fue, tu tenías diecisiete, le pedí permiso a tu mamá y  invité a salir, vinimos al centro y entramos aun restaurante, cuando el mozo te preguntó que querías servirte, tú, antes que yo contestara le pediste que te trajera una taza grande con té y una marraqueta con mantequilla...Él te quedó mirando y te dijo que las tazas eran pequeñas...Tú le mostraste una taza que estaba en la cocina y querías que te trajera te en ella,,,ja ja ja..El mozo de dijo que esa taza era suya y que las tazas en que se servía el te eran...especiales...Ja  ja ja. No me imaginaba que aquella era la primera vez que entrabas a un restaurante.

_ ¡Así era, si ni siquiera tenía ropa decente para ponerme y tú me tuviste que comprar un vestido...y chalas!

Mientras conversaban y bebían, Nancy sacò un cigarrillo, de inmediato se acercó un mozo trayendo un cenicero y ella le pidió encendedor. Luego le dio las gracias y aspiró su cigarro, tenía sus ojos húmedos, pero se notaba tranquila.

¡ Ah...tantos lindos recuerdos! Ahora ya soy una vieja...voy a cumpli los veinticinco...¡Cómo ha pasado el tiempo!

Y así había sido, José la había conocido a ella en aquellos tiempos en donde él, aprovechaba su trabajo para conquistar jovencitas...jovencitas como ella, pero a diferencia de otras veces con Nancy las cosas fueron muy distintas, es cierto que a él le había gustado mucho aquella joven morena, no solo fisicamente sino porque ella tenía algo que nunca antes había visto en una jovencita, ahora que habían pasado los años se daba cuenta que no se había equivocado. Aquel diamante en bruto, ahora resplandecía, pero sabía que ya era demasiado tarde y que su amiga de entonces ahora era una mujer casda y con un hijo de la misma edad que el menor suyo...Había dejado pasar la oportunidad de tener algo con ella y ahora, al verla se arrepentía.

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