14. dic., 2015

Texto

 

Capítulo 30: "Una detención injusta"

 

Nancy  y José se dirigían presurosos hacia el viejo edificio en donde debían de reunirse con el profesor Medina, éste les habíarecomendado puntualidad, ya que desde allí, junto a un grupo de profesores marcharían hasta la Plaza del Roto Chileno, en donde estaba programado un acto pacífico, tal como lo anunciaban los panfletos que ellos habían estado distribuyendo en los días anteriores.

Cuando llegaron al lugar de la cita, ya era tarde, pues todos se habían marchado hacia la plaza situada en el Barrio Yungay, de manera que decidieron ir de todos modos para ver lo que sucedería. A medida que se iban acercando, se dieron cuenta de que algo inesperado  estaba sucediendo: El aire, en las inmediaciones de la Plaza ya estaba completamente irrespirable, con el olor acre y ácido, característicos de las bombas lacrimógenas. Se detuvieron al escuchar muy cerca de ellos los estallidos de aquellos proyectiles, los cuales eran arrojados por los carabineros de las fuerzas especiales hacia la multitud que estaba reunida en la plaza. Una nube negra y densa impedía ver con claridad lo que estaba sucediendo unos metros más adelante, pero era fácil adivinarlo.

_ ¡Mira...los pacos están disparando con sus armas! Gritó, alarmada Nancy, aferrándose al brazo de su compañero, éste trataba a duras penas de taparse su rostro para no respirar aquel humo que les causaba una terrible irritación en sus narices y gargantas. 

_ ¡Si, estan disparando balines de goma...Es mejor que nos devolvamos, Nancy! 

Justo en ese preciso momento apareció en una de las esquinas un vehículo policial: El temido "guanaco" como se le conocía en jerga popular y  desde su parte superior  un potente chorro de agua sucia comenzó a empapar a cuantos estaban a su alrededor, una joven fue alcanzada y cayó al suelo, arrastrada por la fuerza del impacto, mientras dos muchachos que cubrían sus rostros con pañuelos, lanzaban piedras y toda clases de proyectiles contra el carro blindado, lamentablemente para ellos, fueron alcanzados por un piquete de carabineros, que llevaban cascos y escudos especiales, los cuales comenzaron a golpearlos a ellos y a cuantas personas  se les ponían a su alcance, sin hacer distingo ni de edades ni sexos. Muchos de los manifestantes fueron arrastrados y condicudos a un bus policial que aguardaba en un costado de la misma calle.

_ ¡Vámonos de aquí, antes que los pacos nos vean! Dijo José que recordó que en sus mochilas aún llevaban una buena cantidad de panfletos-

Ambos jóvenes comenzaron a correr, junto a muchos otros que se alejaban rapidamente del sector para ponerse a salvo de las fuerzas represoras, ellos a su vez, trataban de agarrar y detener a cuantos pudieran, sin discriminar entre los manifestantes ni los transeúntes, muchos de los cuales eran simples trabajadores que salían de sus trabajos.

Fue en esos momentos cuando Nancy divisó a su padre, el cual permanecía de pie, inmóvil,con un cartelito en sus manos. Un grupo de carabineros se le acercó y sin ninguna causa aparente, comenzaron a golpearlo con sus bastones, lo único a que atinó el profesor fue a tratar de protegerse con aquel cartel que llevaba en sus manos, aquello le valió, mucho más tarde que se le catalogara como"maltrato de obra contra carabineros". Pero en esos momentos fue detenido y llevado a la fuerza hasta el carro policial, el cual ya estaba repleto de hombres y mujeres.

_ ¡Es mi papá! ¿Viste como le pegaban esos pacos desgraciados?

_ ¡Si Nancy, ahora lo único que podemos hacer es ir a avisarle a la Sonia para que ella se movilice y averigue a donde lo van a llevar! Si nos quedamos aquí vamos a correr la misma suerte que él  y no quiero que eso te pase amiga!

Rapidamente se alejaron del lugar y caminaron rumbo al centro, hacia el edificio de los profesores, allí encontraron a Sonia, la mujer del profesor que estaba junto a varios dirigentes, todos con sus ropas empapadas y sucias.

_ ¡Oye Sonia, se llevaron detenido a mi papá! Exclamó Nancy con sus ojos llenos de lágrimas, tanto por la deseseperación como por el efecto de las bombas lacrimógenas.

_ Si lo sé, pero no te preocupes tanto Nancy, sabemos que lo van a llevar a la Segunda Comisaría y allí tendrán que dejarlo libre, ya que no ha hecho nada malo...Esta era unamanifestación completamente pacífica...hasta que llegaron ellos.( Se refería a los carabineros)

Un anciano que usaba gruesos lentes de cristal óptico comentó:

_Así es, era una manifestación completamente pacífica solo nos estábamos limitando a caminar en silencio, portando nuestros carteles, cuando de repente aparecieron los carros policiales y sin mediar nada comenzaron a arrojarnos bombas lacrimógenas.

_ Estas son las cosas que estan pasando en nuestro pais, apuesto que en los noticierosde la noche, ni siquiera van a mencionar lo que sucedió, a pesar de que yo vi a varios periodistas que estaban con sus cámaras y equipos de filmación_ Comentó otro profesor que tenía sus lentes quebrados y sus cabellos llenos de barro.

Nancy comenzaba a desesperarse:

_ ¿Pero porque se llevaron a mi papá, si el no estaba haciendo nada?

_ Pues por eso mi niña, cuando aparecieron los pacos todos salimos arrancando, menos él, que permaneció tranquilo, tratando de dialogar con el oficial que estaba al mando, lamentablemente ellos no escuchan razones y tampoco tienen consideración con los ancianos ni con las mujeres _ Respondió la mujer del profesor.

No había nada más que hacer allí, por consiguiente muchos comenzaron a retirarse a sus respectivos hogares, pero un grupo, no muy numeroso partió en dirección a la Segunda Comisaría, entre ellos Nancy, José y Sonia.

Llegaron al edificio,se encontraron con una gran cantidad de personas que esperaban afuera, mientras un par de buses repletos de detenidos permanecían estacionados, carabineros fuertemente armados impedían que la multitud se acercara a dichos vehículos. En ese momento comenzaron a descender los detenidos, entre ellos iba Manuel, pese a todo se veía tranquilo, pero caminaba muy lentamente, al parecer había sufrido una lesión en una de sus piernas.Nancy corrió y logró acercarse a él y antes que los carabineros se lo impidieran intercambió unas palabras con él, éste trató de tranquilizarla:

_ No te preocupes por mí, dile a la Sonia que vaya a hablar con el compañero Cereceda y que le explique lo sucedido....

No alcanzó a decir nada más, pues fue bruscamente empujado por un fornido policía quien lo apartó de su hija.

Ya era muy tarde, no había caso de permanecer allí, pues se sabía que los detenidos deberían de pasar una noche o más en los calabozos de aquella Comisaría, pues en aquellos tiempos no existían garantías para los detenidos y lo único que se podía hacer era ir a hablar con los abogados de La Vicaría de la Solidaridad, para que ellos presentaran un Recurso de Amparo ante los tribunales, aún así estos recursos ni siquiera eran acogidos por los jueces, quienes se limitaban a pedir un informe al Ministerio  respectivo, casi por puro formulismo, lo que no servía de nada ya que fueron muchos los que desaparecieron desde los propios cuarteles policiales, sobre todo en los primeros añosdel gobiermo militar, que de haber operado dichos recursos, tal vez se hubieran salvados, pero los jueces del Poder Judicial estaban tan coludidos con el régimen que evitaban cualquier conflicto con él, afortunadamente ya las cosas parecían estar cambiando y muchos jueces acogían los recursos que presentaban los abogados de Los Derechos Humanos de la Vicaría de la Solidaridad.

Mientras Sonia trataba de comunicarse telefónicamente con los dirigentes del Partido, José acompañó a Nancy a su casa, permaneciendo en ella hasta altas horas de la noche, mientras Doña Josefina inistía en repetir que " él se lo había buscado por andar revolviéndola" e insistía en que su hija no debía de seguir en eso en que estaban.

Cinco días permaneció detenido Manuel, finalmente fue formalizado por los cargos de " maltrato de obra a carabineros", lo que le valió ser pasado a la Justicia Militar y a pesar de los esfuerzos de los abogados defensores, lo único que consiguieron fue que se le permitiera recibir visitas y así fue trasladado a una de las dependencias de Gendarmería en donde al menos pudo disponer de una celda individual y recibir algunos víveres y frazadas para abrigarse en las frías noches.

Después de un rápido juicio en donde el acusado debió de declararse culpable ( De lo contrario la detención se prolongaría por meses) se le condenó a tres años de pena remitida.Esto es. durante los siguientes tres años debía de concurrir a una Comisaría y firmar en un libro, además se le prohibió terminantemente participar en cualquier clase de actividades políticas y además una vez a la semana debió de realizar trabajos comunitarios en un lugar pre establecido. En resúmen, se podría decir que "la sacó barata" ya que quedó en libertad.

Con varios kilos de peso menos, pero con una mayor convicción de que debería continuar en la causa de la lucha por la democracia, el profesor Medina salió de la cárcel, afuera le esperaban un gran grupo de amigos: Compañeros profesores, del partido socialista y familiares. Fue recibido como un héroe y aún los proios gendarmes no dejaron de admirarse de la gran cantidad de gente que acudió a recibir a aquel hombre sencillo, cuyo discurso, siempre conciliador, predicaba la no violencia y el pacifismo, como únicas armas para derrotar a la dictadura, lo cual para muchos  otros, era un camino errado.