16. dic., 2015

Texto

 

Capítulo 32 :"Socialistas"

En el mes de Octubre de aquel año 1985, en aquella pequeña reunión, llevada a cabo en una modesta casa de una de las tantas poblaciones populares de la capital de Chile, se daba inicio a una nueva Seccional del Partido Socialista de Chile, el nombre de "Salvador Allende vive" se le había ocurrido a Sonia, le mujer de Medina, ella no había participado en la reunión por razones obvias, ya que ésta se había realizado en la casa de la esposa legítima de Manuel. Pero desde el principio fue ella quien hizo de nexo entre la pequeña seccional y las cúpulas de aquel desorganizado partido que, aún en la clandestinidad trataba de organizarse de alguna forma.

El el año 85, los partidos políticos estaban prohibidos y más aún aquellos que tenían conotación marxista, pero no obstante, aquellos seguían funcionando en la clandestinidad con todos los riesgos que ello significaba. Por eso, sus adeptos y dirigentes se reunían a escondidas ya sea en casas de confianza  o en dependencias de algunas ONG o de la Iglesia, lo hacían de manera camuflada, para no despertar sospechas, ya que los organismos de seguridad del Regimen funcionaban con mucha eficiencia desbaratando las células, que consideraban subversivas.

El Partido Socialista como tal  no existía, sino que lo que había eran varias corrientes o tendencias, todas las cuales se atribuían representar al Partido y cuyos líderes estaban en su mayoría en el exilio, ya sea en Europa, en Cuba o en otros países socialistas.

Manuel Medina pertenecía a una de aquellas corrientes, él era un pacifista convencido y partidario de la no violencia y por eso se alineaba en una tendencia que por entonces se hacía llamar "los renovados", algo que muchos no tenía muy claro que significaba, pero que propugnaban llegar a la democracia de manera pacífica, sin utilizar la llamada "vía armada" o la "insurrección popular" que otros propugnaban.

Dadas así las cosas, José se convirtió en el brazo derecho del profesor,él entendió perfectamente lo que se pretendía y asumió gustoso su función de secretario de esa pequeña organización, que aparte de las cinco personas que conformaban la directiva provisional, no tenía más adeptos.Pero aquello no le importaba, pues ahora se sentía contento de participar en alguna manera en pos del objetivo principal, además, aquello le permitía estar permanentemente cerca de Nancy, aunque sabía que ella ya estaba casada y que todo lo que había sucedido antes entre ellos, ya se había apagado, al menos eso creía.

Para Nancy, en cambio, aquello le servía para tener una actividad que le permitiera no estar mucho en su casa, ya desde mucho tiempo antes, era su madre quien se ocupaba de cuidar al niño y el cuanto al Conejo, su marido...¡Bueno, él se tendría que acostumbrar a esos cambios en el hogar y si no le gustaba, pues...peor para él!

Había otro asunto, ya Sonia le había comentado que a medida que la seccional fuera creciendo, ella podría conseguir que "desde arriba" les llegara algún pequeño financiamiento.

_ Al principio no va a ser mucho, algo de dinero para las movilizaciones o para realizar algunas actividades, en fin, pero...peor es mascar lauchas. Le comentó.

Y Nancy se había entusiasmado, ya ella antes había trabajado muy esporádicamente y por poco tiempo, pero aquellos trabajos le parecieron muy sacrificados y la paga muy escuálida, por lo que ultimamente se barajaba con lo que ganaba su marido, ya que era ella quien administraba las economías de su modesto hogar.

_ ¿Pero como vamos a conseguir  esos...recursos, de los que tú hablas Sonia? ¿Quien nos va a financiar y cómo?

Sonia, sonreía enigmáticamente y le explicaba:

_ Eso, déjamelo a mí, lo que ustedes tienen que hacer es realizar algunas pequeñas convivencias como la que hicieron...pueden ser unas onces en que participen algunas mujeres o jóvenes, en fin, tú te encargas de tomar algunas fotos y yo, de hacerlas llegar a las personas adecuadas.Así funciona esto, ya lo vas a aprender.

Nancy tenía muchos amigos y amigas en el barrio, gracias al "don de su madre", que ella había, al parecer heredado: La Cartomancia,  todos venía a visitarla, trayendoles algun pequeño obsequio o algunas monedas y ella gustosa les "veía la suerte" y aunque parezca extraño, muchas veces acertaba con sus predicciones, lo cual le había acarreado una buena fama de "brujita", en su barrio.

Ella entonces se aprovechaba para conseguir que sus amigas se integraran al grupo y aunque ellas no tenían mucha idea de que se trataba el asunto, sin saberlo, participaban.

El único que se mostraba terriblemente molesto era El Conejo, a éste no le hacía ninguna gracia que su mujer ya casi no pasara en la casa y que se preocupara de "esos otros asuntos" en desmedro del niño y de él. Cada vez que se tocaba el tema las discusiones eran mas violentas, pero Nancy no estaba dispuesta  ceder ni un ápice, ya a ella le aburría terriblemente permanecer en la casa, en cambio cuando salía lo pasaba mucho mejor, pese a que no entendía mucho de las cosas que se hablaban en esas reuniones ella se sentía muy a gusto pues de esa manera podía conocer a hombres que eran muy distintos a los  desabridos muchachos del barrio y también porque  así tenía siempre a mano a José.

Respecto a éste, ella se preguntaba:¿Que significa José para mí? y la verdad no sabía la respuesta o no deseaba saberla.Lo cierto es que ya a esas alturas la amistad o cercanía con aquel hombre se le hacía muy necesaria.Instuía que a él, ella no le era indiferente y pensaba que si ella se lo propusiera, aquel hombre terminaría en sus brazos, eso era algo que le producía una extraña sensación y a su vez un poco de temor. Ya antes le había sido infiel a su marido, pero en ese tiempo antes estaban viviendo una etapa complicada y una separación que duró casi tres meses, ahora era distinto, ella no quería separarse de su esposo, en cierta manera lo quería, aunque estaba segura de que no lo amaba como él se lo merecía. De tener una aventura con José sería de manera clandestina, como amantes y eso, muy a su pesar le producía una tremenda excitación.

_ Sé que todo depende de mí...¿Pero seré capáz de llegar hasta...?

Eso era lo que ella pensaba en aquellos días.

Una semana  después Nancy se reunió con su padre y José en el centro, esta vez Manuel se mostraba un poco misterioso.

_ Escuchen ustedes, ya notifiqué a nuestra dirigencia acerca de la constitución de nuestra seccional, ahora quiero  que conozcan a algunas personas importantes y que también los conozcan a ustedes, para eso deben de acompañarme a un lugar cerca de aquí y les pido que todo lo que oigan o vean quede solamente entre nosotros...Aun los tiempos que vivimos son difíciles y hay que cuidarse mucho...por seguridad.

Caminaron por las calles del centro hasta llegar a un moderno edificio de oficinas y departamentos ubicado en la calle Agustinas, en pleno centro de la capital. Allí subieron por un ascensor hasta detenerse en el décimo piso. Recorrieron un largo pasillo hasta detenerse en la puerta de uno de los departamentos. Allí el profesor apretó un botoncito en un citófono y alguien le preguntó algo desde el interior . El profesor contestó:

_ Somo unos amigos del Sur.

La puerta se abrió lentamente y los tres penetraron al interior, había un amplio living y en una silla estaba una joven de abundante cabellera crespa, quien al ver al profesor se puso de pie y le saludó efusivamente con un beso en la mejilla, ella le preguntó:

_ ¿No anda con la Sonia?

_ No, ella tiene una reunión en el Comité Central, pero vengo en cambio con mi hija Nancy y el compañero José, mi mas estrecho colaborador. Respondió el maestro.

Despues de los saludos,Manuel les pidió a su dos acompañentes que le esperaran en uno de los sofás y él junto a la muchacha crespa entraron en una de las piezas habilitadas como oficinas.

Al rato él salió y les dijo a sus dos colaboradores:

_ ¡Bueno, ahora les voy a explicar de que se trata todo esto: Como pueden ver este departamento no es como los demás, aquí no vive nadie y aquí es donde funciona por ahora nuestro querido partido.Desde este departamento se manejan y se dan las directrices generales para todas las seccionales y células partidista de nuestro partido en todo Chile. Ustedes deben sentirse como priviligiados ya que gracias a mi ahora van a poder pertenecer a este círculo, que muchos compañeros no conocen, ya que así es mejor para la seguridad de todos.

Se levantaron y acompañaron al maestro al interior, él les fue presentando a muchas personas, quienes les saludaban afectuosamente con firmes apretones de mano, a José algunos de aquellos rostros le parecieron levemente conocidos, pero hubo una persona que le llamó mucho su atención.

Era un anciano que vestía un desteñido overol de obrero y que lucía una larga barba blanca, lo que le daba el aire de uno de aquellos patriarcas bíblicos. Manuel, al notar el interés de José y Nancy por el anciano, les dijo:

_ Él es el compañero Clotario Blest, un conocido luchador y socialista hasta los huesos, un hombre intachable e íntegro, si no fuera socialista de seguro que sería un monje...¡Vengan conmigo, se los voy a presentar!

Para José fue muy emocionante poder estrechar su mano con aquel hombre, pues él sabía quien era Don Clotario, como también le llamaban al hombre que desde su juventud se había caraterizados por unir a los trabajadores del país y luchar por sus derechos, aquel hombre que trás cada paro o huelga iba a dar con sus huesos a la cárcel, tantas veces, que su nombre dio origen al chilenismo" clotear", que significa caer preso o fracasar en algo", pero Clotario Blest no fracasó, él logró finalmente unir a todos los gremios y sindicatos en la otrora poderosa Central única de Trabajadores de Chile, la CUT,  que ahora  había sido disuelta por el gobierno de Pinochet.

Don Clotario era más que un hombre, él era toda una institución y era tanto su prestigio a nivel nacional e internacional que el gobierno no se atrevía a detenerlo, pese a saberse su conocida militancia socialista.

En cambio a Nancy no le impresionó tanto aquel anciano, pero sí  un hombre joven que lucía finos bigotes y que era quien en aquellos momentos dirigía aquella organización, pues su verdadero líder permanecía aún en el exilio.

_ ¿De modos que esta es tu hija Medina, pues debes de sentirte orgulloso, la última vez que la ví era una chicuela y ahora se ha convertido en toda una mujer.

Cuando abandonaron aquel recinto, José se sentía lleno de esperanzas, pues ahora se daba cuenta de que al igual que él, eran muchos quienes arriesgaban sus vidas y se sacrificaban aportando sus tiempos libres y sus esfuerzos en la noble causa que les movía.Sin darse cuenta, apretó la mano de su compañera y amiga, ésta le miró interrogativamente y José respondió:

_ ¿Sabes, me siento muy felíz de haberme encontrado contigo, después de tanto tiempo? Creo que es lo mejor que me ha pasado en muchísimo tiempo.

Nancy se sonrojó, algo que no le sucedía casi nunca, pero no se atrevió a decir nada, pensando que cualquier cosa que dijera, echaría aperder aquella dulce sensación que la embargaba.