17. dic., 2015

Capítulo 33: Política y amores clandestinos.

 

 

Durante los días que siguieron "El Negro" y su amiga se vieron muy seguido. Como José estaba en su turno de noche, dormía todas las mañanas hasta cerca de la una,luego almorzaba en su casa, esperaba a sus hijas a la salida del colegio y después partía para encontrarse con su compañera Nancy, ella había recibido de parte de su padre una lista de nombres y direcciones de antiguos militantes del partido y la misión consistía en contactarles para convencerles de que se les unieran al grupo.

Lamentablemente muchas de aquellas personas ya no vivían en las direcciones que ellos llevaban, otras, no deseaban participar en nada que tuviera que ver con política, ya que decían " haber sufrido mucho a causa de ello". Algunos se asustaban mucho y miraban a ambos jóvenes con desconfianza, otros, en cambio se alegraban al ver a la hija del viejo Regidor de la comuna y le preguntaban que le había sucedido a su padre, al cual conocían y estimaban, cuando ella les comunicaba que él estaba "trabajando por la causa" ellos se comprometían a participar y preguntaban como hacerlo, entonces intervenía José hablándoles acerca de la recién formada seccional y aunque por motivos de seguridad no se llenaban fichas ni ninguna clase de documentos ya se daba por hecho que dicha seccional ya contaba con otro miembro más. Pero no siempre eran bien recibidos, en más de una ocasión se encontraron con personas que al escuchar el nombre de Manuel Medina, reaccionaron con rabia, diciendo: _ No queremos saber nada acerca de ese señor y hasta agregaban algunos gruesos epítetos e insultos, pero cuando Nancy les explicaba que aquel era su padre, se mostraban avergonzados y cohibidos dando como explicación, que " antes habían sido adversarios políticos del antiguo Regidor", José les trataba de convencer sosteniendo que ahora el enemigo era otro y que había que olvidar las rencillas del pasado, que tanto daño les habían hecho a todos. También se encontraron con viejos socialista que ya estaban participando, pero en otros grupos o " corrientes partidistas" como se las llamaba, ellos discutían con José aduciendo que la unica manera de sacar a Pinochet  del poder era mediante la vía armada y la subversión popular, esa era la tesis que propiciaban los comunistas y también "los Almeydistas" , una de las tendencias principales del Partido socialista en esa época.

José, cumplía sus funciones de  secretario y se encargaba de anotar en su cuaderno, los nombres y direcciones de todos aquellos que mostraban algún interés en participar, descartando a los demás. Y así, cuando  llevaban trabajando más de un mes en esa actividad ya podía decirse que la naciente seccional contaba con a lo menos, unas veinte personas, entre los cuales se contaban los amigos y amigas de Nancy, incluyendo a su esposo y también a sus familiares cercanos.

Cuando José estaba en su turno de tarde, casi no participaba en ninguna cosa  y solo, algunas veces le ayudaba a su amigo Nelson en "sus pololitos", hasta la hora en que debía de partir para su trabajo. Allí él se desempeñaba no sólo como un buen profesional sino que además se había comprometido con algunos colegas suyos de confianza para tratar de organizar un sindicato, para así poder tener el derecho de negociar colectivamente algunas mejoras salariales.

La leyes vigentes, permitían la formación de sindicatos, siempre que se contara con un mínimo de veinticinco trabajadores, algo que no parecía difìcil teniendo en cuenta que la empresa que prestaba servicios a la Industria contaba con más de quinientos trabajadores, pero eran muy pocos los que se atrevían a arriesgarse en algo que les podía costar facilmente sus pegas.

Ya había habido dos intentos anteriores para constituír un sindicato y en ambas ocasiones habían fracasado al no presentarse la cantidad mínima de socios requeridos.

Pero ahora, José estaba esperanzado en que todo fuera distinto, gracias a sus esfuerzos y el de otros colegas suyo, ya se tenía la certeza de que al menos unos treinta compañeros estaban dispuesto a asistir a una reunión que se llevaría a efecto en un lugar cercano de la empresa, el cual se mantenía hasta ahora en secreto, la hora y dirección se les comunicaría con sólo unas horas de anticipación. Así debía de funcionar las cosas en aquellos tiempos, todo en la clandestinidad y en secreto.

Como ya hemos relatado, José ya no vivía en la Población La Victoria, pues gracias a su empleo en la Fábrica y a su trabajos particulares, había podido reunir el dinero necesario como para arrendar una casita en un barrio residencial, cercano a su trabajo y además como ya había completado un año en esa industria, pudo conseguir un préstamo y así adquirió los muebles necesarios para su nuevo hogar. Al fin su pequeña familia contaba con un hogar decente y una mayor estabilidad, lo único que no parecía mejorar, era la mala relación con su esposa, ella, como sucedía casi siempre, cada vez que las cosas parecían ir mejor en lo económico, volvía a recaer en su vicio y aquello producía un deterioro y un terrible problema para José y también para sus hijas, solo el pequeño se salvaba ya que no se daba cuenta de nada, pero las niñas mayores, ellas eran quienes más se veían afectadas por la conducta de su madre. Para José éste era un problema sin solución.

Pero no obstante aquello, él no se amilanaba y se adaptaba de una forma u otra a su situación y en sus pensamientos, no solo era la actividad política ni lo sindical, ni lo hogareño lo que llenaba su cabeza, había algo más, algo que iba creciendo día trás día y ese algo era...Nancy. Ya esas alturas de los acontecimientos José no podía negar que la morena ocupaba una gran parte de sus pensamientos y también de su corazón y eso era algo que no podía ni quería evitar, aunque no sabía a que lo conduciría aquello...Sólo se dejaba llevar por los acontecimientos.

Uno de aquellos días recibió un llamado telefónico  de su amiga en la fábrica, ella le pedía que concurriera  de manera urgente a su casa. José, que estaba de mañana, tan pronto salió, a las tres de la tarde se dirigió a la casa de su amiga. Cuando llegó la encontró acompañada de su amiga Raquel, ésta yacía acostada boca abajo sobre uno de los sillones y parecía enferma, al ver entrar a José, intentó de inmediato levantarse, pero Nancy la sujetó,impidiéndoselo.

_ Espera un poco Raquel...déjame que te explique bien en donde me duele. Decía la morena y tocando  el trasero de su amiga, que llevaba puesto unos apretados pantalones de color blanco, miraba a José con malicia y le comentaba:

_ ¿Verdad que está buena esta guevona? ¡Mira el tremendo culo que se gasta!

_ Su amiga se molestó y le respondió muy enojada:

_ ¡Por favor Nancy...No digas guevadas..Ya déjame pararme, si ya sé todos los síntomas de tu enfermedad!

José no entendía que diablos pasaba y entonces Nancy comenzó a explicarle:

_ Lo que pasa, es que desde ayer que tengo un fuerte dolor aquí...(Al decir aquello, la voluptuosa morena se levantó su falda y le mostró a su amigo un lugar en uno de sus gruesos muslos)

_ ¡Ya poh Nancy...No tienes para que andar mostrando...tus intimidades. no seas escandalosa! Le gritó su amiga.

_ ¡Ya ...si José es de confianza y no se va a aprovechar del pánico poh! Respondía la joven y continuaba explicando.

_ Ya llevo un par de días con este dolor y como la Raquel está trabajando en el PEM, ella tiene derecho a que la atiendan en el Consultorio y también a recibir remedios de manera gratuita, lo que yo no, entonces yo le estoy diciendo mis síntomas...¿Asi se dice? y hace como que es ella quien los siente, así el médico le receta sus remedios , obtiene una licencia y así todos ganamos.

José se largó a reír, encontraba aquella situación extremadamente insólita y graciosa.

_ Ja ja ja...Esto si que es realmente insólito, a mi jamás se me hubiera ocurrido, pero está bien , así se matan dos pájaros de un tiro, Raquel obtiene una licencia y Nancy, sus remedios.

Mientras tanto Raquel se había puesto de pie y después de despedirse de ambos salió apresuradamente, explicando:

_ Me marcho, tengo que alcanzar a llegar antes de que se acaben los números de atención, Chao Nancy y ...Chao José.

Ahora Nancy se acercó a José, éste sentía su aliento y aquello le provocaba una inquietante sensación.

_ Me tienes botada como una perra, si no te llamo yo, tú no te dignas a venir...Tengo que inventarte un pretecto para que acudas a mi casa.

_ Tú sabes que cuando estoy en turno de tarde , me es imposible venir, el tiempo se me hace muy cortito y ...Alcanzó a explicar el hombre, pero su amiga le interrumpió:

_ Mi papá me pidió que te avisara que esta tarde él va a venir a buscarnos como a las ocho para que asistamos a una reunión muy importante...para la seccional.

José miró su reloj de pulsera, faltaban aún tres horas para las ocho, al parecer estaban los dos solos en la casa y él no estaba dispuesto a dejar pasar esa ocasión, había algo que deseaba hacer desde hacía tiempo y ahora era el momento.Sin que ella alcanzara a percatarse de sus intenciones, la abrazó por la cintura y la besó apasionadamente en la boca.

Fue un beso largo, calido, la muchacha al principio se vio sorprendida pero luego reaccionó y respondió con  mucho ardor.

Al fin se separaron.

_ ¡Ya poh Negro...No seas tan....parece que fue mi amiga la que te dejó así...¿Crees que no me di cuenta como le mirabas el poto?

Dijo fingiéndose enojada.

_ A mí no me interesa para nada tu amiga o ¿Acaso no te das cuenta que ers tú quien...me tiene loco? Respondió José envalentonado al comprobar que su amiga no había reaccionado como él temía. Ya antes la había besado...pero de eso habían pasado muchos años y además las circunstancias eran completamente distintas.

Entonces Nancy pareció recordar algo y haciendo como si no hubiera pasado nada entre ambos le dijo a José:

_ Escuchame Negro. tengo algo que quiero que veas...Espérame aquí, vuelvo enseguida.

Se metió en su pieza y regresó al rato trayendo un envoltorio en sus manos, era un pequeño paquete hecho de papel de periódicos, lentamente comenzó a abrirlo y le mostró su contenido al su amigo, al tiempo que decía:

_ Ésta es de muy buena calidad, me la trajo mi amigo Hugo...Ahora vas a saber lo que es bueno.

Con la maestría de una experta, Nancy comenzó a liar un cigarrillo, vertiendo aquella yerba en el y luego lo encendió con mucha habilidad ofreciéndoselo a José.

_ Toma, dale una chupada...te va a encantar.

Pero José se negó, era la primera vez que veía a su amiga en esa actitud y para él todo había sido muy sorpresivo.

_ Está bien...si no quieres no te voy a obligar...tú no más te lo pierdes...Observa.

_ Aspiró fuertemente su pucho de mariguana y luego se recostó sobre uno de los sillones al tiempo que cerraba sus ojos adoptando una postura que trstornó al pobre José que ya no pudo resistir más. Sin pensar en lo que hacía volvió a besar los labios de su amiga, sintiendo en su boca el acre olor del humo de la mariguana, seguramente algo alcanzó a aspirar porque le pareció como que esa habitación giraba en torno suyo, pero eso no le importaba,lo único que en ese momento deseaba era besar y acariciar esos muslos morenos y esa piel de mujer joven y no se reprimió. Tenía la seguridad de que Raquel al salir le había echado pestillo a la puerta de calle de manera que nadie les podría sorprender, así durante largo rato se deleitó besando el cuello y después los muslos de su amiga y ella lo dejaba hacer sin ofrecer la menor resistencia, parecía que estaba en otro mundo, aunque no completamente ida, por eso cuando el hombre le bajó sus cuadros y comenzó a hacerle sexo oral, ella hizo un leve gesto de rechazo, pero sin mucha convicción.

Fue en aquel momento cuando se escuchó el sonido de la campanilla del teléfono, eso les volvió a la realidad.

¡Anda...atiende tú y si es para mí...dile que estoy bañándome! Dijo altiempo que se acomodaba sus calzones rojos.

José atendió la llamada, era Don Manuel, quien deseaba hablar con su hija, le pidió que esperara un poco, pero Manuel le dejó el recado. En media hora más pasaría a buscarlos.

Nancy corrió hacia el baño y José escuchó el ruido de la ducha que caía con fuerzas,se acercó, la puerta estaba abierta y obedeciendoa un impulso irresistible se asomó y pudo ver a la morena que completamente desnuda bajo la ducha. Tuvo el impulso de entrar y de consumar allí mismo sus deseos tanto tiempo reprimidos, pero no lo hizo.Escuchó su voz que le gritaba:

_ José mi mamá va a llegar en cualquier momento, por favor toma el encendedor y enciente esas varillas de incienso que estan en el florero, pá que se vaya el olor a la yerba.

El hombre hizo lo que se le pedía y cuando entró de nuevo en la casa, Nancy ya estaba en el interior de su dormitorio vistiéndose. Fue justo entonces cuando se escucharon unos fuertes golpes en la puerta de calle y unas voces airadas que gritaban:

_ ¡Ya poh...abran la puerta! ¿Porque  cresta le colocan pestillo?

Era la inconfundible voz del Conejo, quien regresaba de su pega.

José se escabulló hacia el patio de la casa mientras que Nancy, cubierta con una toalla iba a abrir la puerta, al ver a su esposo le dijo muy enojada:

_ ¡Tanto escándalo guevón...No ves que me estaba bañando!

El joven dejó caer su mochila y luego se puso a oler el aire de la habitación, diciendo.

_ A mi no me vas a engañar...Yo sé que te estabas fumando un pito...¡No sé que cresta le ves a esa guevá!

_ ¡Callate amargado...si..me estaba fumando un pito ¿Que hay de malo en ello?

José, aprovechando que ellos estaban discutiendo se escabulló por el patio lateral de la casa y abriendo el portón salió a la calle, luego regresó  como si recién viniera llegandoa a la casa y golpeó suavemente la puerta con sus nudillos. Fue el propio Conejo quien le salió a abrir.

No lo saludó sino que volteando su cabeza le fritó a su esposa:

¡Negra..te buscan: El José!

Desde ael interior de la casa se escuchó la voz de la morena gritandole:

_ ¡Dile que pase y que me espere...Ah y ofrécele un vaso de bebida, en el refrigerador hay!.