19. dic., 2015

Texto

 

Capítulo 34: "El Regional Sur"

Casi al mismo tiempo, como si se hubiesen puesto de acuerdo, entraron en la casa un grupo de personas: Doña Josefina con el niño y un poco más  atrás Manuel junto a Betty, la hija mayor del matrimonio. El profesor saludó a José con un fuerte apretón de manos, acarició a su nieto y luego le pidió a su hija si podía prepararle una taza de te.

Esta vez ella dejó lo que estaba haciendo y corrió hacia la cocina para servirle a su padre, mientras que Mario, su esposo trataba de descongelar un trozo de carne para freirla en el sartén, al ver a su esposa comentó:

_ ¡Claro...Pá atender a tu papá llegas a correr  y en cambio a mi...!

Nancy le pegó una mirada furibunda y luego le llamó la atención:

_ ¡Pero! ¿Cómo se te ocurre ponerte a freir sin antes haberte cambiado la ropa? Si se te mancha con aceite no vas a tener con que ir mañana a trabajar...¡Anda y sácate altiro esa tenida, que es la única decente que tienes, Conejo! 

Así era Nancy, por un momento se convertía en una especie de madre para el joven Mario, éste, agachando su cabeza partió al formitorio para cambiarse de ropas. A veces intentaba rebelarse y tomar su lugar como esposo para hacer valer sus derechos, pero ella era más astuta y siempre se las arreglaba para salirse con la suya.  Pese a que ya iban a cumplir los cinco años de matrimonio, las cosas seguían siendo igual  que al principio.

Media hora más tarde, José y Nancy junto a Manuel, caminaban hacia la Avenida Santa Rosa. Allí en el paradero les esperaba Sonia, ella hizo detener a un taxi y todos subieron a él. Manuel le indicó al chofer una dirección y el auto se dirigió raudo hacia el sur de dicha avenida.

Ya comenzaba a oscurecer y las luces del alumbrado público se encendieron, el auto se desvió por unas estrechas callejuelas y después de dar un sin número de vueltas se detuvo frente a un Servicentro. Allí Sonia pagó la carrera, luego los cuatro caminaron hasta un pequeño almacén de barrio. La señora que atendía les preguntó que deseaban y Manuel le respondió:

_ Queremos saber si usted nos puede preparar unos sánguches de jamón y queso, por favor.

Ella lo miró fijamente antes de contestar:

_ Por supuesto, tenemos un excelente jamón...Pasen por favor.

Había una puerta de fierro en el costado, alguien desde el otro lado la abrió y se asomó con cautela:

_ Son cuatro personas ¿Verdad?

Un inconfundible y desagradable tufillo alcohólico acompañó a sus palabras, el hombre parecía una vagabundo y vestía un abrigo muy viejo y anticuado, les indicó que le siguieran.

Recorrieron un largo y oscuro pasillo, al final había una enorme patio y al fondo una casuchita de madera en donde se escuchaban varias voces.

Al entrar, todos callaron. Manuel y su pequeño grupo se detuvieron en la entrada. Esta era una sala muy semejante a una sala de clases de un colegio, hasta había un pizarrón en una  de sus paredes, en el centro, una larga mesa a cuyo alrededor se sentaban sobre unas bancas unas veinte  personas, la mayoría, varones pero también algunas mujeres, una  de las cuales saludó efusivamente al profesor y a su mujer, dándoles la bienvenida:

_ Sabía que usted no nos iba a fallar compañero Medina, ahora que ya estamos todos, podemos comenzar con la reunión.

Manuel saludó a varias personas y mientras algunos se corrían a un lado para hacerles un espacio en la mesa, él aprovechó para presentar a sus acompañantes:

_ Bueno, a la Sonia no necesito presentárselas, ustedes ya la conocen, ella es mi brazo derecho...o mejor digamos, mi brazo izquierdo, suena mejor...je je je...

Los que entendieron el chiste se rieron, el profesor continuó:

_ Ella es mi hija Nancy y él es José, ambos son los nuevos dirigentes de la Seccional "Allende vive" que ya está en funciones en nuestra comuna.

José y Nancy permanecían de pie, mientras algunos aplaudían muy cautelosamente, luego, ambos jóvenes se sentaron y comenzó la reunión.

Un individuo moreno, algo rechoncho que usaba un grueso bigote negro al estilo mejicano, quien ocupaba la cabecera de la mesa fue el encargado de abrir la sesión, el hombre representaba unos cincuenta años, tenía una voz ronca, producto seguramente de su gran adicción a los cigarros y poseía una mirada astuta,  huidiza y calculadora.

_ ¡Compañeros, me siento muy contento de que al fin, después de tantos esfuerzos y sacrificios, podamos sentarnos aquí, en esta mesa los representantes del auténtico Partido Socialista, el único que se mantiene fiel al legado de nuestro querido y recordado líder: El compañero Presidente Salvador Allende. Sé que para todos nosotros, estos son tiempos duros y difíciles, la Dictadura ha sido implacable con los nuestros, muchos han sido eliminados, detenidos y hechos desaparecer, nos han torturado, nos han quitado nuestras fuentes de trabajo, en fin, todos sabemos como han sido estos años terribles para los socialistas de corazón, pero a pesar de todo aquello...(Hizo una estudiada pausa)

¡ Si compañeros, a pesar de todo eso...No nos han destruído y aquí estamos compañeros!

Un joven alto y delgado, que usaba una boina gris sobre su melenuda cabeza, se levantó de su asiento y alzando su puño izquierdo, exclamó con fuerte voz:

¡Viva el partido socialista compañeros!

Todos los presentes le contestaron a coro: ¡Viva!

El hombre de los grandes mostachos continuó:

¡Si compañeros, vuestra presencia aquí, es la prueba de que el partido está más vivo que nunca, todos ustedes son los líderes que encabezan las seccionales del antiguo Regional Sur, que tan importante fue en otros tiempos...Aquí están representadas las seccionales de las comunas del sur de la capital...Aquí está el compañero Carmona, de La Pintana; el compañero Gatica y la compañera Laura de San Ramón, los compañeros Gálvez y Muñoz, representantes del El Bosque y mi amigo Medina con su mujer Sonia representando a la nueva Seccional "Allende vive"!

¡ Si compañeros, el Regional Sur que me honro en precidir está de pie y trabajando para que se cumplan las palabras que nuestro compañero Presidente pronunció antes de morir:Que más temprano que tarde, se abriran las grandes alamedas!

Mientras aquel hombre hablaba, Nancy se entretenía observando a los mencionados y demás asistentes a esa reunión, especialmente a los hombres, la mayoría de ellos eran bastante viejos y sólo aquel joven alto y de boina, era según su visión femenina, el único "aceptable". Sus pensamientos se volvieron a lo sucedido unas horas atrás, cuando estaba a solas con José, es cierto que había estado bajo los efectos de la mariguana, pero recordaba todo lo sucedido, aquel recuerdo la excitó terriblemente y se arrimó a José buscando su mano. A ella, esa reunión la lateaba mucho, pero...¡Que diablos! peor era estar en su casa tomandose una taza de te con sus amigas o con su esposo, al menos aquí, el hecho de que aquello era una actividad clandestina y prohibida le producía un poquito de emoción.

En cambio a su compañero José, aquella sencilla reunión le producía sentimientos encontrados. Por un lado le agradaba sentirse parte de aquel grupo de hombres que luchaban por la misma causa que él, pero por otra parte, le desanimaba pensar, que eran tan insignificantes...¡Que el otrora grandioso Partido Socialista, aquel que agrupaba en sus filas  a miles y miles de partidarios, ahora se viera reducido a aquel pequeño grupo, al menos en el área sur de la capital! Reunidos enesa pequeña y humilde casa, ocultos y temiendo que en cualquier momento alguien les delatara y avisara a las autoridades, eso le desanimaba. Miró los rostros de aquellos hombres y mujeres, eran rostros duros y decididos, eran los rostros de  aquellos que habían conocido la persecución y los sufrimientos, eran en verdad los rostros  de los representantes auténticos de los trabajadores y pobladores de Chile. Todo aquello pasaba por la mente de José, estaba tan absorto en sus pensamientos que casi no se dio cuenta de que alguien pronunciabansu nombre.

_ ...compañero José y la compañera Nancy: Les estamos dando la bienvenida a este Regional, desde ahora ustedes serán los representantes de su comuna ya que el compañero Medina ocupará las funciones de Secretario regional, según lo acordado en esta reunión.

El profesor Medina se puso de pie y luego se ubicó al lado del hombre de los grandes mostachos, luego pidió la palabra y comenzó a hablar con aquella voz profunda, clara y enérgica que le caracterizaba, agradeció su nombramiento y prometió " que no descansaría hasta lograr junto a todos el cambio en el país yel retorno de LA DEMOCRACIA"Enseguida señaló a su hija y le pidió que se pusiera de pie, al igual que a José, a este le solicitó que pronunciara algunas palabras.

José que ya había previsto aquello, se limitó a pronunciar unas breves y sencillas palabras, eran aquellas las primeras y se veía muy emocionado:

_ Compañeros y compañeras: Al igual que todos los que estamos aquí, nosotros tenemos sólo un gran objetivo, luchar cada día para que volvamos a ser un país libre y democrático, en donde nuestro partido, que representa a los trabajadores, tendrá na gran participación...Por eso estamo aquí, para aportar al esfuerzo de todos.

Nancy esbozando una amplia sonrisa , que delataba que se sentía muy nerviosa, agregó:

¡Si compañeros, yo soy muy joven y aunque no entiendo mucho los asuntos políticos, también estoy con ustedes...representando a las mujeres y a los jóvenes!

Un hombre que llevaba un sobretodo viejo y raído y que había permanecido todo el rato callado sin abrir su boca, pidió la palabra:

_ ¡Es importante que los jóvenes comiencen a participar, el partido necesita sangre joven como la de estos compañeros...Nosotros, los viejos debemos guiarlos y aconsejarlos, porque serán ellos...los jóvenes quienes conducirán a este país hacia el futuro. Nuestra generación cometió errores y lo estamos pagando muy caro, por eso el partido debe renovarse..Saludos a todo los jóvenes que se integren a la brevedad!

Las palabras de aquel hombre sacaron aplausos, después todos se pusieron de pie y con sus brazos izquierdos y puños en alto y la otra mano sobre sus corazones comenzaron a entonar el himno de la Internacional Socialista, la conocida Marsellesa  Socialista, cuyas estrofas   ni Nancy ni José conocían y cuyos estribillos finales repetían:

_ Socialistas...a luchar

Resueltos ...a vences

fervor, acción hasta triunfar

nuestra revolución.

En aquel momento entró la señora que atendía el negocio, venía muy agitada y nerviosa, acercándose al hombre del bigote le dijo:

_ Compañero Mella, afuera hay un auto sospechoso, pasó dos veces por frente al negocio y luego se estacionó en una de las esquinas...

El mencionado compañero Mella, dio entonces por tarminada la reunión y dirigiéndose a los presente comenzó a dar instrucciones:

_ Damos por terminada la reunión...Los compañeros saldrán por la puerta de atrás, de manera pausada y no en grupos para evitar sospechas, los compañeros que disponemos de vehículos les esperaremos a dos cuadras de aquí para transportarles hasta la Avenida Santa Rosa, aun es temprano y hay bastante locomoción, compañeros.

Así finalizó aquella memorable reunión del Regional Sur del Partido Socialista. Eran cerca de las once de la noche cuando Manuel se despidió de su hija y José, antes, Sonia le pasó a Nancy un sobre que contenía un billete de cinco mil pesos, una cantidad insignificante.

_Bueno, ahora ustedes son dirigentes y ese dinero es para que se movilicen, se que es poca plata pero al menos les servirá de algo, ya más adelante buscaremos una forma para financiarnos.

Nancy tomó el billete y luego riendo le dijo a su amigo.

_ Nos alcanza para que pasemos a comernos un hot dog y una bebida.