"Crónica de un viaje a la nostalgia" (Continuación)

QUINTO DÍA:Viernes 10.

Sólo nos quedaba un día, yo había comprado mi pasaje para viajar en bus a las 21 hrs. de ese día, mi hija y nieto lo harían en avión, al mediodía del sábado.

Decidimos que Bahía Inglesa  sería el lugar especial para despedir aquellas mini vacaciones y así, luego de desayunar nos dirigimos hacia aquel balneario tan renombrado.

Llegamos pasado el mediodía y buscamos un lugar en donde estacionar nuestro auto,costó un poco, ya que habían bastantes veraneantes pese a que ya  había pasado la temporada.Caminamos hasta encontrar un lugar que nos pareció adecuado para quedarnos.Quedaba muy cerca de la playa  principal, Habían unos roqueríos que impedían que las olas entraran en unas pequeñas lagunas en donde las aguas de color turquesa invitaban a sumergirse en ellas.Mientras mi hija se tendía bajo un quitasol para descansar, mi  nieto y yo disfrutamos de aquella piscina natural, ya no me dolían las costillas y pude nadar hasta alcanzar aquellos roqueríos en donde mi nieto ya se había encaramado.Como en mis tiempos juveniles me lancé un par de clavados ante la mirada de Bryan que me instaba a hacerlos.Mi hija se atrevió a meterse un poquito  en el agua y la encontró helada, nosotros en cambio la encontrábamos muy agradable.Oímos voces de un grupo de jóvenes que se acercaban, todos llevaban tenidas de color anaranjado, al  acercarse nos dimos cuenta de que eran nuchachitos pertenecientes al club de fútbol Cobresal, quienes disfrutaban de  aquellas playas.

Como sabía que aquel sería mi último día en esas playas traté de sacarles el máximo de provecho a mi estadía en ellas. Bahía Inglesa es un excelente  balneario, muy moderno, cuenta con una gran infractructura turística,buenos hoteles, restaurantes, etc. aunque se dice que es bastante caro.Pero creo que vale la pena conocerla.

El día transcurrió plácidamente, ya habíamos decidido que no regresaríamos al departamento, sino que pasaríamos cerca del terminal de buses hasta la hora de mi partida.Por eso regresamos a Copiapó, pasada las siete de la tarde.Como aún disponía de un par de horas, comenzamos a buscar un lugar en donde almorzar, ya que no lo habíamos hecho en la playa.Dejamos el auto estacionado en los subterraneos de un supermercado y recorrimos por las cercanías del terminal de buses, buscando un lugar adecuado, finalmente nos adentramos en aquel Mall que se ubica al otro lado del Río Copiapó, al cruzar por al que antiguamente llamábamos Puente del Cementerio, pude observar cuan distinto se veía el río, en donde un pequeño hilito de agua corría por su cauce, hice un comentario al respecto y alguien me comentó como aquel pequeño cauce se había convertido en un torrente de agua y lodo en aquellas catastróficas inundaciones ocurridas en el año 2015, las cuales devastaron gran parte de la ciudad y sus alrededores.El Mall era bastante grande y muy concurrido, grandes y elegantes tiendas y comercio de toda clase de mercancías. Ubicamos el patio de comida y allí nos servimos unas abundantes pizzas, sólo fui capáz de probar una par de porciones, pero mi nieto dio cuenta del resto junto a mi hija.Como sabía que  en una hora más estaría viajando a Santiago, no deseaba recargar mucho mi estómago, pese a que ya me sentía completamente recuperado.

Hasta que llegó la hora de mi partida, el bus ya estaba en el terminal, me despedí de Ely y Bryan, luego me acomodé en mi asiento mirando desde la alta ventanilla del segundo piso a mis seres queridos que me saludaban con sus manos en alto.El bus se puso en marcha, sabía lo que me esperaba: Una larga noche de insommio, ya que me sería muy difícil poder dormir en la incomodidad de aquel asiento.Sólo portaba un pequeño equipaje, pero una gran mochila cargada de recuerdos hermosos en mi corazón y en mi memoria, unos recuerdos y vivencias que estaba seguro, de que aunque transcurrieran muchos años, los que me quedaran de vida, ellos nunca se me olvidarían. El bus se fue alejando rapidamente de mi ciudad natal, atrás fueron quedando aquellos áridos cerros y desiertos, mientras la noche caía y la oscuridad hacía imposible distinguir el paisaje desde mi ventana, cerré mis ojos y me entretuve tratando de recordar cada instante pasado en aquella semana inolvidable.

FIN.

"Un viaje a la nostalgia"(continuación) 

Nos costó un poco dar con la dirección de la casa de mi primo David, no quedaba lejos del centro de la ciudad, pero ésta había ca,biado mucho y también aquel entorno, después de varias consultas por teléfono, al fin nos encontramos. él salió a la calle para ayudarme y al verle, bajé del automóvil y caminé a su encuentro y nos abrazamos. Mi primo David,  como ya he comentado, es un par de años mayor que yo, pero se conserva muy bien, tanto de salud, como de aspecto físico, es moreno, de baja estatura y da caracter amistoso. Después de presentarles a mi hija y nieto, caminamos hasta su casa.Allí nos esperaba su esposa, Adriana, quien nos invitó a pasar a un pequeño saloncito y sentarnos en su living.

Comenzamos haciendo recuerdos, principalmente de nuestra infancia, de los demás primos, curiosamente, de los menores, tres ya han fallecido, de distintas enfermedades, también yo recordaba con mucho cariño a mi tía Berta  y especialmente a nuestra  abuelita Rosenda, él me preguntó por mi madre y mis hermanos, yo le mostré unas fotos que guardaba en mi celular, y al ver la de mi madre, todos comentaron que se parecía mucho a nuestra abuela. Les conté que mis hermanos estaban bien de salud, ambos jubilados y solteros.

Al rato llegó su hija Jeannette, la misma que en mi anterior visita, allá por el año 1971, ella, que era una niñita, ayudaba a mi hija mayor a dar sus primeros pasos. Ahora ella tenía hijos grandes, al igual que mi hija Ely. Resultó que  justamente ella estaba de cumpleaños aquel día y por eso se le hacía una celebración. La mesa se llenó de dulces y cosas ricas y se nos pidió que pasáramos a servirnos, en mi caso, lamentablemente aún no me sentía  del todo bien, de manera que apenas probé aquellas delicias, pero si  en cambio, un exquisito té, que la dueña de casa había preparado, para la ocasión. También se hizo presente, el hijo mayor de mi primo, quien lleva su mismo nombre y que al igual que su hija, era docente, nos presentaron y él nos contó que ya no ejercía la docencia, pues era el director de un colegio técnico de gran prestigio en la ciudad.Aproveché para obsequiarle a mi primo un ejemplar de mi novela ALGÚN DÍA, aquella que relata los entretelones de la lucha del publo chileno para recuperar la democracia, en la década de los 80, ya anteriormente le había enviado, vía encomienda, algunos ejemplares de mis otras novelas editadas.Mientras departíamos, hizo su entrada una señora de cierta edad, a la cual todos saludaron muy efusivamente, no sabía quien era, pero al acercarséme para saludarme, la reconocí de inmediato. Era mi prima Carmen, la mayor de la familia, la abracé con muchas emoción, ya que la imágen que tenía de ella era la de una agraciada joven de cabellos negros y mirada dulce, ésta aún lo seguía siendo, aunque no conservaba sus cabellos como antes...¡Tampoco yo los conservo! No en vano han pasado los años y ahora mi cabeza luce sus buenas canas, que yo no trato de disimular.

La celebración fue sencilla y la conversación muy amena, especialmente con mi prima, quien poseía una excelente memoria y me recordaba muchos momentos de mi infancia, sobretodo, cuando después de nuestras correrías por el Cerro de La Cruz junto a mi primo Oscar, bajábamos por la parte posterior y llegábamos hasta su casa, en donde ella nos recibía con unas ricas y abundantes onces, así, muchas otras vivencias que yo casi no recordaba.

Mi primo que es un activo participante de su Iglesia Adventista, debió de retirarse para cumplir con sus compromisos, nos explicó que gracias a su participación en el coro de su iglesia, ha viajado a muchos lugares, tanto al norte como al sur del país y que ahora se estaban preparando para una nueva gira.

La hora avanzaba, mi hija conversaba con la esposa e hija de mi primo y yo lo hacía con mi prima Carmen, los invité a todos para que cuando tuvieran que viajar a Santiago por cualquier motivo, nos visitaran, lo mismo hizo mi hija y después, cuando ya era de noche, nos despedimos y retornamos a nuestro departamento en la Torre, pero  en mi mente y en mi corazón sentía una enorme nostalgia y  con aquella sensación me fui a la cama. Era la nostalgia de un pasado que ya nunca más regresaría, antes de dormirme evoqué los recuerdos que guardaba en mi memoria, allí me veía a mi mismo y a mis hermanos y primos, corriendo por el río, en dirección a los cerros, precedidos por nuestra fiel mascota, el Palomo, quien con sus ladridos espantaba a los pájaros y demás animales pequeños, la nostalgia se convirtió en una sensación de tristeza, pero me consolé pensando:

_¡Pero, que importa, ese pasado no morirá junto con nosostros, pues gracias a mi novela La Montaña Azul, permanecerá por siempre, mientras exista alguien que pueda leerla! Y con esa reflexión  me dormí finalmente.(continuará) 

Cuarto día: Jueves 9.

Ya habíamos conocido las principales playas, pero ese día tenía concertada una visita a la casa de mi primo David, uno de los pocos familiares con los cuales tenía algún contacto, mediante del facebook. Mi primo David es el hijo mayor de mi difunta Tía Berta, hermana de mi madre, él es un par de años mayor que yo  y en la época en donde nosotros (Mis hermanos y mi padre) emigramos a Santiago, allá por el año 1964, el andaba por los diecinueve años y pololeaba con la que hoy es su señora.Con aquellos primos siempre mantuvimos muchos lazos de amistad en nuestra niñez, especialmente con Oscar, quien era nuestro compañero de correrías y aventuras infantiles, lamentablemente él falleció  hace ya algunos años, lo mismo que nuestra prima Ruth, la colorina que tenía casi  la misma edad mía, tampoco está ya en este mundo mi prima Betty y de mi primo menor, casi no tengo recuerdos pues era muy pequeño  cuando vivíamos en Copiapó y lo único que supe de él, es que en la década de los setenta se marchó a Noruega y nada más.Curiosamente sobreviven los mayores, el mentado primo David y su hermana mayor, la prima Carmen. En cuanto a los familiares de parte de mi padre, se han perdido todos los contactos con ellos, al igual que  con otros primos o conocidos.

Así pues,aquel cuarto día de vacaciones, o podíamos alejarnos demasiado, ya que habíamos convenido en visitar a mi primo a la hora de onces, es decir a las cinco de la tarde.Por esa razón buscamos un lugar cercano, para pasar  las horas previas.Después de considerar varias alternativas escogimos un parque  del cual yo había oído hablar algunas veces cuando era niño, pero al cual nunca fui, se llamaba Parque El Pretil y según nuestras informaciones no quedaba lejos de donde vivíamos.Mientras nos dirigíamos hacia allí, yo les se ñalé a mi hija y nieto unos cerros de color azuloso que se veían al otro lado del río, en especial uno de ellos cuya cumbre tenía forma cónica, les dije:

_Si mal no recuerdo, aquella es la Montaña Azul, la que escalamos con mi hermano Checho, cuando éramos niños, tal como lo he relatado en una de mis novelas.

Me di cuenta de que quedaba bastante lejos, pero cuando muchachos solíamos caminar grandes distancias y alejarnos de la ciudad.

_ Desde aquel arenal que se ve allí, la veíamos y  pensábamos que detrás de ella quedaba el mar. Agregué.

Ahora ya estaba seguro de que aquella historia que conté en mi novela, no era solo producto de mi imaginación y que todo había sucedido tal como yo lo recordaba.

Llegamos al Parque El Pretil, el cual resultó ser un lugar muy interesante, fresco y agradable, hasta había allí un pequeño zoológico poblado con algunas especies de la zona, como: Chinchillas, coipos,llamas, vicuñas, guanacos y una gran variedad de aves.

Recorrimos aquel pequeño zoológico, en donde los animales estaban bien cuidados, llamándonos especialmente la atención los hermosos pavos reales por su bello plumaje. También habían algunos animales domésticos, como vacas, asnos, ponnies, cabras y ovejas.

Después nos tendimos a descansar en el pasto, bajo la sombra de un enorme pimiento, allí nos servimos los alimentos que habíamos llevado y reposamos tendidos de espalda y mirando el cielo azul. Aquello me provocó una enorme sensación de paz y relajo, al observar las frondosas copas de los árboles que se movían con el viento, hasta nos permitimos echar una breve siesta.Debo confesar que hacía mucho tiempo que no me sentía tan cerca de la naturaleza, algo que de verdad nos hace mucha falta a quienes vivimos en las grandes ciudades. Aquellos pimientos centenarios y los altos eucaliptos le daban a aquel parque un aire de naturaleza, que es difícil encontrar en las urbes de cemento.

Allí dejamos correr las horas que nos faltaban para la cita en casa de mi primo.(Continuará)

Tercer día: Miércoles 8.

Desperté como de costumbre, antes de las ocho, todos dormían apaciblemente en sus respectivas habitaciones, me preparé un pequeño desayuno, pero nada me apetecía y ahora además me dolían  mis costillas y todos los músculos de mi abdómen.Aquel día deberíamos de ir a buscar el auto que mi hija había rentado, pero no sabíamos bien la dirección, ya que ella lo había hecho todo por Internet. Tan pronto mi hija y Bryan estuvieron despiertos, luego de desayunar, emprendimos rumbo a la dirección que nos habían dado telefónicamente, auel día yo me había concertado con mi primo David, para hacerle una visita, por lo cual lo llamé para posponerla hasta el día siguiente. Un colectivo nos llevó hasta lo que ellos llamaban "El cruce", el conductor nos explicó que la dirección que buscábamos, no quedaba muy lejos de allí, finalmente por un pequeño pago extra, el mismo nos llevó al lugar en donde funcionaba la empresa de Rent a Car. Allí, previo el pago de dejar una suma como  garantía y de firmar los respectivos contratos, mi hija recibió las llaves de un pequeño vehículo, similar  a uno que ella había tenido antes, el encargado de conducirlo sería, por supuesto mi nieto Bryan, quien posee su documentación y está capacitado para hacerlo.

Ya una vez en el vehículo decidimos viajar hacia la costa, esta vez nuestro destino era la  renombrada Bahía Inglesa.

Yo recordaba aquellas playas, que en misaños juveniles eran unos roqueríos solitarios en donde casi nadie se adentraba, al igual que las demás playas aledañas.Pero sabía que ahora estaban convertidas en conocidos centros turísticos muy visitados por veraneantes de otras latitudes. No quedaba tan distante de Caldera, al menos en automóvil, de modo que en menos de una hora ya estábamos entrando en esa localidad. Me sorprendió ver la cantidad de grandes y lindas casas, hoteles y restaurantes, pero más aún la calidad de las playas: Eran verdaderas ppiscinas naturales con arenas blancas y aguas de color turquesa, las que invitaban a sumergirse en ellas. Nos detuvimos un rato, pero mi hija quería conocer otra playa, la cual le había sido muy recomendada por mi yerno Alejandro, quien le había comentado: "Si alguna vez viajas a la Tercera Región, no te puedes perder la Playa La Virgen, queda un poco más lejos, pero vale la pena en viajecito"

Así pues, decidimos partir rumbo a dicha playa. Preguntando a los lugareños, ellos nos indicaron la ruta a seguir.

En verdad quedaba bastante lejos, desde el camino costero divisamos las excelentes y extensas playas, algunas casi desiertas, como Playa Las Machas, Bahía Cisne y otras. Poco a poco fuimos dejando atrás nuestro conocido Cerro Ballena, el camino estaba pavimentado y en buen estado. Pasamos por un humedal, lleno de verdor, era el lugar en donde emerge desde el subsuelo, el Río Copiapó, antes de desembocar sus aguas en el mar, cerca de Puerto Viejo.

De vez en cuando divisábamos uno que otro vehículo, pero en general la ruta estaba casi vacía. De pronto se acabó el camino pavimentado y nos metimos en un camino rural en donde el pequeño auto se desplazaba dando tumbos y más tumbos, al final  el camino serpenteaba y comenzamos a descender. Afortunadamente mi nieto es un buen conductor y así pudimos llegar finalmente a la tan mentada Playa La Virgen. Pero en la entrada había una barrera semi levantada y un cartel que decía que aquello era un sector privado y que el estacionamiento costaba $ 10.000. Como no había  nadie, decidimos mo hacer caso del cartel y pasamos lentamente por debajo de la barrera, así llegamos hasta un lugar, muy cerca de la playa, allí había algunos autos estacionado, de manera que decidimos dejarlo allí y descender a pie hasta la misma playa.Seguramente, por no ser temporada de verano, las cosas eran diferente y no había que cancelar nada.Desde lo alto se veía toda la playa: No era muy grande, sus aguas eran de color turquesa y las arenas muy blancas. A esa hora el sol era muy fuerte y habían algunos veraneantes que descansaban bajo sus quitasoles, mientras algunos otros ya disfrutaban en la playa.Caminamos un poc por la playa,buscamos algun lugar en donde arrendar un quitasol, pero todos los puestos estaban cerrados, tampoco había restaurantes ni kioscos en donde comprar siquiera una simple bebida. Nosotros solo habíamos  preparado algunos sanguches y frutas, pero no teníamos nada para beber. Pero, en fin ya estábamos allí y no nos íbamos a marchar después de tan largo recorrido para llegar, decidimos quedarnos.Mi hija consigió que le arrendaran un quitasol en un lugar en donde un joven tenía unas motos de agua y kayacs, le cobraron $ 10.000, un precio exorbitante, pero igual lo pagamos. 

La playa era hermosa, no muy grande y  se hacían pequeñas olas, seguramente en la temporada debe de ser muy concurrida, pese a su difícil acceso, pero ahora no habían muchos veraneantes. Con mi nieto nos dimos unos buenos chapuzones, a pesar de que todavía me dolían los músculos de mi abdomen, pude nadar un poco, al igual que en Caldera, las aguas eran limpias y cristalinas, se podía ver el fondo arenoso.

Ya, al atardecer, emprendimos el regreso. Lo hicimos por una vía alternativa que nos permitió ahorrar sus buenos kilómetros y llegar antes del anochecer a nuestro refugio del quinto piso  de la Torre de Doña Alejandrina. Así finalizó aquel tercer día.

 

"Un viaje a la nostalgia" (Continuación)

La carretera estaba muy bien mantenida, había que pagar peaje,pasamos por el pequeño aeropuerto y al cabo de unos minutos divisamos aquel cerro que por su forma nosotros, me refiero a mis hermanos y yo, llamábamos Cerro Ballena, sabíamos que muy pronto divisaríamos el mar.

Nos encontramos en las calles y avenidas de una ciudad, pequeña sí, pero bastante moderna.No era lo que yo recordaba.. Bajamos del bus y caminamos por una avenida en dirección a la plaza, guiándonos por la torre de la iglesia que era visible desde gran distancia. Pese a ser un día hábil, la pequeña ciudad se veía casi desierta, tal vez fuera por la hora, ya que en provincia la gente suele cerrar los negocios a la hora del almuerzo y abrirlos un par de horas más tarde. Caminamos hacia el muelle, el cual, al parecer no estaba operativo: Un cartel prohibía la entrada y tampoco había naviós, sólo una barcaza o patrullera que estaba situada en un costado, al parecer en reparaciones.La playa estaba completamente vacía, pero la bruma ya comenzaba a despejarse y el sol hacía su entrada triunfal. Me llamó la atención la ausencia de oleaje y recordé porque a aquella playa se la llamaba La Playa Mansa o Copiapina en contraste con la llamaba Playa Brava que era la preferida en nuestra niñez.Nos dejamos caer sobre la arena ubicando un lugar en donde había un quitasol artesanal. Ahí descansamos esperando que nos dieran ganas de meternos en las frías aguas del Océano Pacifíco, que al menos en esa región no son tan heladas. Cuando mi nieto y yo nos adentramos  en el agua comprobamos que éstas eran limpias y cristalinas, tanto que se podía divisar el lecho de arena del fondo y hasta algunos cardúmenes de pequeños pececillos.Mi nieto, más valiente que yo nadó hasta una de las boyas de color naranja, que señalaban el fin de la zona de baño, yo no me atreví a tanto, pero disfruté bastante, luego regresé a la orilla, para que mi hija se metiera al agua.Después de un rato, ella sintió hambre y junto a Bryan salieron a buscar algún lugar en donde servirse algo, yo no tenía apetito y solo quería descansar y así, cuando ellos se alejaron me quedé profundamente dormido, en compañia de dos perritos que se tendieron cerca de mí ¡Total, estábamos de vacaciones y dormir a pata suelta en una playa constituye un máximo placer!

Ellos regresaron y después de un buen rato regresamos al terminal, por el camino, encontramos un lugar en donde vendían helados artesanales de frutas, era lo que a mi me hacía falta, de manera que nos sentamos a disfrutar cada unio de un delicioso helado de frita natural, eso aplacó el ardor que aún sentía en mi delicado estómago.

Ya de regreso en el departamento, después de una reparadora ducha con agua tibia, compartimos unas cervezas y Pisco Sour, aunque en mi caso sólo probé una pizca de las exquiciteces que había sobre la mesa. Así trnascurrió aquel segundo día. (Continuará)

Un viaje a la nostalgia"(Continuación)

Caminamos muchas cuadras, el sol pegaba fuerte, pero corría una suave brisa que atenuaba sus efectos.Íbamosporla Avenida Copayapu, la que en mis tiempos no existía, ésta corría paralela al río, desde allí divisamos las edificaciones de un moderno Mall, situado al otro lado del Río Copiapó, a un costado del cementerio, justo a los pies de aquel cerro que cuando niños solíamos trepar para llegar hasta el Lindero, que señalaba el comienzo de la propiedad de una planta minera de tratamiento de cobre, para nosotros aquel era el primer hito que nos permitía acceder a otros verros mayores, como el famoso Arenal del Cuchillo que tanto nos gustaba.

La ciudad se había extendido no solo hacia los cerros, sino que también al otro lado del río, en donde antes solo había áridos terrenos que lindaban con los tajamares de adobes, que en esos años estaban cubiertos con chañares y toda clase de arbustos.ahora se podían ver las modernas poblaciones que se extendían hasta los pies de los cerros de color gris, aquellos que solíamos recorrer en nuestras correrías.

Al fin, cansados de caminar, decidimos tomar un taxi colectivo para regresar a nuestro hogar, allí permanecimos hasta que nos dio la noche de aquel primer día.

Aquella noche antes de dormirme, permanecí muchos minutos despiesrto, tratando de grabar en mi memoria todos los detalles de cada minuto vivido en aquel primer día.

SEGUNDO DÍA:Martes 7.

Me desperté temprano, como es mi costrumbre, poco antes de las ocho, ya previamente habíamos decidido que en aquel segundo día de vacaciones iríamos a las playas de Caldera, distante a unos setenta kilómetros de Copiapó. Como aún no me sentía bien de mi estómago, sólo me serví una taza de café amargo, nada más, pero mi hija y ni nieto dormían en sus respectivas habitaciones por lo cual tuve que esperar bastante rato a que ellos despertaran. Cuando lo hicieron, después  de un baño y un buen desayuno, preparamos nuestros equipajes y trajes de baño y a eso del mediodía abandonamos el departamento con destino al terminal de buses desde el cual salían los que iban al cercano puerto.

Mientras viajábamos, les contaba a mis acompañantes como antes, aquel recorrido lo hacíamos en tren, partiendo desde la histórica Estación que según se dice albergó la primera locomotora, no solo del país, sino de toda Sudamérica. Pero ahora ya el tren no existían, aunque en algunos tramos aún podían observarse los rieles de fierro oxidado y los restos de durmientes de pino oregón que los sostenían.En mi memoria aún se conservaban los nombres de aquellas antiguas estaciones, como Toledo, Caserón, Piedra Colgada, Monte Amargo y Valle Fértil, entre otras. Aquella que más nos impresionaba era Piedra Colgada, que debe su nombre a una enorme roca que parece desprenderse del cerro, a un costado de la carretera. Cuando el tren se detenía allí, mis hermanos y yo cruzábamos los dedos para que aquella roca no se fuera a desprender y catyera sobre nosotros y el pueblo aplastándonos. Por lo visto, aquellos temores eran completamente infundados, pues la roca aún permanece allí, a pesar de los temblores y terremotos que han ocurrido en aquel región.(Continuará)

"Un viaje a la nostalgia" (Continuación)

Mi hija y nieto estaban muy animosos y así fue como caminamos por las calles del centro hasta llegar ala Alameda Manuel. A. Matta. Buscábamos un lugar en donde almorzar, pese a que en mi caso, yo no tenía apetito, pués aún sentía malestares en mi estómago. Encontramos un restaurante que nos pareció adecuado y pedimos reineta con agregados, yo apenas pude probar un poquito de sopa y algo de pescado. Una vez almorzados, continuamos nuestro recorrido por  la Alameda, ésta  me pareció bastante pequeña, aunque si dotada de abundantes pimientos y álamos. Nos detuvimos  en frente de la Iglesia de San Francisco, en una plazoleta, allí estaba el monumento al indio Juan Godoy, quien fue el descubridor del mineral de plata de Chañarcillo, que tanta riqueza dió a Copiapó en el pasado.Mis recuerdos me llevaron a la época en donde mi primo Oscar y yo esperábamos junto a otros niños, la salida de los recién casados, cuyos padrinos arrojaban al aire, puñados de monedas, que nosotros nos disputábamos, las que después convertíamos en dulces y golosinas.Seguimos nuestro recorrido, ahora  en dirección a mi recordado colegio:El Liceo Católico Atacama, en donde cursé casi toda mi educación humanística.

Después de caminar unas cuadras, bajo el ardiente sol que a esa hora pegaba fuerte, llegamos al edificio en donde ahora funciona dicho establecimiento educacional, era un edificio nuevo, muy distinto al que yo recordaba, ya no existía la pequeña capilla en donde todos los domingos asistía a misa, ya que esa era una obligación para todos los alumnos, tampoco, la plazoleta en donde nos sentábamos antes de la entrada a clases para observar a las muchachitas del colegio de monjas, aledaño al nuestro. Ahora la entrada era por la calle Yerbas Buenas.Timidamente me acerqué a la entrada principal y entramos a un amplio hall, al fondo había un mesón y allí se encontraba un señor de mediana edad, que supuse sería el Inspector General o un recepcionista. Mientras mi hija y nieto esperaban me acerqué al mesón y le expliqué a aquel señor que yo era un ex alumno, muy antiguo, que regresaba a Copiapó después de muchos años y que deseaba visitar mi colegio, el hombre sonrió al responderme que, ya que era un ex alumno, no había ningún problema en que lo hiciera.

_Las clases ya comenzaron, pero puede pasar al patio y recorrer los pasillos.

Luego me señaló un cuadro que estaba en la pared de en frente, en un lugar destacado, diciendo:

_Nuestro colegio es uno de los más antiguos y prestigioso de la región ¡Mire esa foto, es del primer curso, la primera generación de alumnos, allá por el año 53!

Miré la foto y de inmediato la reconocí, ya que mi madre posee una idéntica, pues fue la fotografía que nos tomaron en el primer año, en el patio trasero de aquel establecimiento que en aquel año aún no se convertía en liceo,ya que se llamaba Escuela Goyenechea. Me acerqué y llamé a mi hija y nieto.

_¡Miren esa foto, es de mi curso, allí estoy junto a mi profesora, la Señorita Amelia y mis compañeros del primer año de preparatorias!

Nos acercamos a la foto y después de observarla atentamente, mi hija y nieto lograron ubicarme.

_Es aquel pequeño que está en primera fila y que lleva una camisa a cuadritos...Se parece a nuestro hermano Cristian cuando era niño. Opinó mi hija.

El recepcionista nos permitió que nos tomáramos una selfie, teniendo esa foto como fondo y después comenzó a preguntarme por mis antiguos profesores. Yo se los fui mencionando, pero él era más joven y no había conocido a ninguno de ellos, a excepción del Reverendo Padre Oscar Cosseman, quien fue uno de mis profesores de Francés y Religión en aquellos años.

_¡Ah...El Padre Oscar! él fue una persona muy querida y recordada en la ciudad...Nos dejó hace ya varios años y éste  colegio le debe a él mucho de lo que ahora es. Nos dijo.

Ya había estado en mi viejo colegio, por mi memoria desfilaron tantos momentos inolvidables vividos: Mis primeras letras, mis compañeros de juegos, mis escapadas para recorrer los cerros aledaños, en fin...Gran parte de mi niñez y adolescencia. Por eso cuando abandonamos aquel edificio, yo iba en silencio y así, en silencio caminé junto a mi hija y nieto, durante varias cuadras, sin tener muy claro hacia donde íbamos.(Continuará)

Primer día:lunes 6 de marzo.

Al llegar, el tiempo estaba algo frío, por lo cual me coloqué un chaleco y después de ocupr los servicios sanitarios de aquel terminal, caminé por la calle Chacabuco en dirección a la Plaza de Armas, ya que estaba acordado que allí nos reuniríamos con mi hija y nieto.Sabía que ellos se embarcarían a las ocho en el Aeropuerto de Pudahuel, en Santiago, que el viaje demoraría poco más de una hora, por lo cual debía de esperar un largo rato.Al llegar a la plaza, me senté en uno de sus bancos de madera, justamente enfrente de la Iglesia Matríz, como se la llamaba en mis tiempos, hoy, la Catedral de Copiapó.Un edificio construído en madera y que pese a sus años se mantiene perfectamente.Después de un rato me dirigí al centro de esa plaza, allí en donde se encuentra la hermosa pila de agua con su escultura de marmol de Carrara, que repreeenta a La Minería, al verla de cerca,me pareció mucho más pequeña que lo que recordaba, pero en cambio, lo que sí me impresionó mucho fueron los imponente y frondosos pimientos, cuyos gruesos troncos y retorcidas ramas cubiertas de hojas siempre verdes, me recordaban aquellos años en que solíamos trepar a ellas y espiar desde su ramaje a los transeúntes, inventando con nuestras mentes infantiles, toda clase de disparatadas aventuras.

Recorrí el paseo central, deteniéndome ante cada una de las pequeñas esculturas de marmol que representaban a las cuatro estaciones y al fin llegué al otro extremo, a la calle Colipi, allí se ubicaba una pequeña feria artesanal, que por la hora, aún no comenzaba a funcionar. Mis recuerdos seguían acudiendo a mi mente:Allí, al frente en donde ahora se ubica un Mall, estaba el Grupo Escolar, con sus dos colegios primarios, edificados durante la administración de Don Pedro Aguirre Cerda, aquel profesor primario que llegó a ser Presidente de  la República y cuyo lema era: Gobernar, es educar. También recordé que en ese mismo costado de la plaza se situaban antaño los elegantes coches o victorias, como se las llamaba, que eran los equivalentes a los actuales  taxis y que fueron reemplazados años después por las góndolas. Pero de aquello, nada existía, tan sólo en la memoria de los viejos como yo y en algunas fotografías antiguas que aun se conservan. El progreso suele ser implacable.

El zumbido de mi celular, me volvió a la realidad: Era mi hija quien me avisaba que acababa de llegar al Aeropuerto local  y que en poco más de una hora estaría en el lugar de la cita.No dejé de sorprenderme con la rapidez de su viaje:¡ Yo viajando toda una noche en un incómodo asiento de autobús y ella en poco más de una hora, ya estaba en la ciudad! Pero, ni aún con todos esos beneficios creo que sería capaz de subirme a un avión, por moderno y seguro que fuera.

Mi hija es muy organizada, ella ya había dispuesto todo para que una vez que nos reuniéramos en la plaza, nos vinieran a buscar para conducirnos al departamento que ella ya había acordado de antemano con el dueño, todo por Internet.

Todo se desarrolló con precisión y muy pronto nos reunimos los tres en el centro de aquella plaza y en unos minutos después,se hizo presente el dueño del departamento en donde íbamos a alojarnos.Subimos al espacioso vehículo y éste nos condujo raudo hasta un moderno condominio, formado por seis torres de once pisos cada una. El Condominio Doña Aejandrina.

Una vez que estuvimos instalados en el pequeño y cómodo departamento, ubicado en el quinto piso de una de las torres, mi hija canceló por adelantado los cinco días de nuestra estadía y así quedamos plenamente instalados. Ahora comenzaría nuestras breves vacaciones en aquella ciudad.

Después de un breve descanso decidimos ir a un supermercado para abastecernos de mercaderías, alguien nos informó que había uno muy cerca de allí y en efecto, así era. Mientras caminábamos yo trataba de ubicarme para saber en que parte de la ciudad que yo recordaba, nos encontrábamos, recordaba que el auto que nos trajo había pasado frente a la Capilla de La Candelaria, la cual, antes quedaba lejos de la ciudad, en el llamado Pueblo de San Fernando, de modo que deduje que ahora estábamos en dicha localidad y que éste pueblo había sido absorvido por la ciudad.

Una vez repletas nuestras despensas y refrigerador, nos preparamos para  salir a conocer la ciudad. Para ello tomamos uno de los tantos taxis colectivos que circulaban por la avenida principal y retornamos nuevamente al centro de Copiapó, al llamado casco antiguo.

"Crónica de un viaje a la nostalgia"

Ya estoy de nuevo en Santiago y sentado en frente de mi computador, trato de ordenar mis ideas, para poder expresar todo lo que siento en estos momentos tan especiales para mí. Pero...¿Que digo, porque creo que son momentos tan especiales? ¿Que tienen de particular, si en apariencia, al regresar aquí, nada ha cambiado?

No lo sé, aunque presiento que al terminar de escribir estas líneas, me aparezca la respuesta.

Hace un par semanas atrás, me encontraba junto a mi hija Elizabeth y mi nieto Bryan en mi ciudad natal: Copiapó. Una ciudad que no visitaba desde hacía algunos años, pero con la diferencia de que en aquellas anteriores ocasiones, fueron viajes de trabajo y no tuve tiempo para recorrer ni recordar tiempos pasados. Ahora fue diferente, pues el motivo de dicho viaje, fue precisamente aquello. Y creo que se cumplió plenamente el objetivo.

La idea de visitar la tierra de mis parientes, aquella en donde transcurrió mi infancia  y adolescencia, fue de mi hija Ely. Ella ya había disfrutado de unos días de vacaciones en el norte del país, recorriendo las ciudades de Iquique, Pica, Mamiña y otras, pero también deseaba conocer Copiapó y sus alrededores. De ello me había hablado anteriormente y me preguntó si yo estaba dispuesto a acompañarla. Por supuesto que la idea me encantaba y aunque mi situación económica distaba mucho de la de los años anteriores, me comprometí a viajar con ella y mi nieto, hasta aquella árida región.

A diferencia de ella que viajó en avión, yo lo hice por tierra en un bus (Por alguna razón atávica le tengo terror a viajar por aire). Y así, me embarqué en la noche del domingo 5 del presente en un moderno bus de dos pisos.Viajé durante toda la noche y arribé a Copiapó, el día lunes 6, cerca de las siete y media AM.portando solo una pequeña maletita de color celeste, con mis enseres personales y una mochila sobre mis hombros.

Pero no fue un viaje, para nada cómodo, pues, lamentablemente me sentía muy mal de mi estómago, debido a una intoxicación que había sufrido aquel mismo día domingo. Posiblemente me afectó una comida china que ingerí, la cual, seguramente debido a las altas temperaturas se descompuso y al rato de comerla se me provocaron fuertes vómitos, debido a ello, era que al viajar esa noche, mi temor era que estos se repitieran, lo cual habría sido catastròfico para mí, hasta llegué a pensar en posponer mi viaje, pero no lo hice y así, me mantuve despierto casi toda la noche y con una botella de agua mineral a mano, para aplacar mi sed.

Ahora pasaré a describir mis días en aquella ciudad que me vio nacer y que yo describí  tan bien en mi novela LA MONTAÑA AZUL (continuará)

"El Mar"

La primera vez que vi el mar, creo que tenía apenas unos cinco o seis años. En aquellos años vivía en mi ciudad natal: Copiapó y para los copiapinos el lugar más cercano para vacacionar era el Puerto de Caldera, situado a unos ochenta kilómetros hacia el oeste.Mi familia, formada por mi padre Ernesto y mi madre, Olga, más nosotros tres, me refiero a mis dos hermanos: Sergio de tres años, Víctor de dos y vuestro servidor, decidieron darse unas pequeñas vacaciones y viajamos, al igual que muchas familias en el tren, que en aquellos años era el medio más económico y popular para desplazarse a lo largo de nuestro país. Para mis hermanos y yo, aquello fue una apasionante aventura: Viajar en aquellos vagones de madera que eran arrarstrados por una potente locomotora de aquellas a vapor que echaban enormes nubes de humo a su paso, rugiendo como  un monstruo de acero.Lo que más me impresionó de aquel viaje fue cuando el tren se detuvo por unos minutos en una estación de un pueblito llamado Piedra Colgada, al mirar por las ventanillas de nuestro coche, vimos a aquella enorme piedra enclavada en un cerro, que era la que le daba el nombre a aquel lugar.Lo único que deseábamos mis hermanos y yo era que el tren se alejara pronto de quel lugar, ya que temíamos que la enorme roca se desprendiera del cerro y cayera sobre el poblado y sobre nosotros aplastándonos.Algo que por lo que sé, no ha ocurrido ya que dicha piedra aún se mantiene allí, pese a los tantos temblores y terremotos ocurridos a lo largo de los años en esa región.

Cuando el tren se alejó, respiramos aliviados y con nuestras caritas pegadas a las ventanillas de nuestro coche, creíamos divisar el mar cada vez que el tren se aproximaba a uno de los tantos cerros que componen la llamada Cordillera de La Costa.

Al fin nuestra espera fue  recompensada y pudimos contemplar con asombro aquella enorme mancha azul verdoso que se extendía hasta el infinito. ¡El Mar! Exclamamos entusiasmados y asombrados.Pero después desapareció de nuestra vista ocultado por un cerro con forma de ballena,  para reaparecer ahora, casi a nuestros pies, minutos mas tarde.

Entonces divisamos la punta del edificio más alto de aquel puerto: La Iglesia de Caldera y minutos después, escuchamos el potente silbido de la locomotora, anunciando que ya estábamos llegando a la histórica estación, en donde según se dice corrió la primera locomotora del país y de Sudamérica.

Nunca olvidaré aquella caleta de pescadores que durante toda mi infancia y  parte de mi adolescencia transcurrieron los mejores momentos de mi vida, tal vez sea por eso que siempre he amado el mar.

El mar me produce una sensación de paz y tranquilidad, podría estar horas y horas contemplando aquel eterno devenir de sus olas, estrellándose contra las rocas  o esparciéndose sobre la arena de la playa.

Antes, cuando era joven, me gustaba meterme en las heladas aguas, sentir  la suavidad de la arena y caminar descalzo por la orilla de las playas, aún suelo hacerlo cuando se me presenta la oportunidad.Nada  se compara con aquella sensación y el placer de sentir la brisa marina en el rostro, alborotando  mis cabellos (Algo escasos ultimamente).

Amo  el mar y si tuviera la oportunidad, desearía vivir los años que me restan de vida  cerca del mar,  retirado, dedicado solamente  a escribir, en alguna pequeña cabaña, acompañado de un par de mascotas: Un perro, para que me acompañe en mis paseos por la playa y un minino para que me ronronee y me haga compañía.

Creo que con eso me sentiría muy felíz.

Tito Fabio.

Playa de Isla Dama, cerca de La Serena.

NUESTRA SOCIEDAD:

Aprovechando este espacio que se me ha otorgado, en donde puedo dar a conocer mis ideas  y pensamientos, en esta ocasión, me permitiré escribir acerca de la Sociedad a la cual todos; ustedes y yo, pertenecemos.

Partiré por decir que nadie elige como nacer  ni como llegar a este mundo, el cual ya está formado desde mucho antes y en donde han participado nuestros progenitores y los progenitores de estos.

Simplemente llegamos, de una u otra forma y aunque todos somos únicos y diferentes a los demás, en el fondo también somos iguales o al menos muy parecidos.

Es cierto que en gran parte nuestro destino está marcado por nuestro entorno familiar y por las circunstancias en donde por esas cosas que algunos llaman EL DESTINO, otros, La Providencia o simplemente EL AZAR,nos haya tocado nacer.

Lo cierto es que, desde nuestros nacimientos, ya partimos en una carrera de manera parecida, aunque muy diferente y se nos enseñan desde pequeños cuales son las REGLAS DEL JUEGO con las cuales debemos de jugar y crecer para lograr ser, una vez adultos, personas insertas en LA SOCIEDAD.

¡Y bueno! De Esa Sociedad es que quiero hablarles.

Muchos filósofos y hombres notables la han analizado desde sus muy particulares puntos de vista, como por ejemplo Marx que nos hablaba de Las Clases Sociales y las desigualdades existentes, él nos hablaba de La Lucha de Clases y de la Revolución de los trabajadores.

También las religiones y credos abordan el tema de lo social, así, El Cristianismo nos promete un mundo mejor y mas justo, pero solo después que pasemos por esta vida, siempre que respetemos y tengamos fé en los valores que nos enseñó NS Jesucristo, en su paso por la Tierra.

En mi caso, yo, al igual que muchos otros, que nacimos a mediados del Siglo pasado y que vivimos y crecimos en un mundo en donde predominaban dos visiones antagónicas de LA SOCIEDAD, vimos como finalmente una de ellas triunfó sobre la otra y ese es el modelo que ha predominado hasta ahora.

Vivimos, la mayoría de nosotros en una Sociedad de tipo capitalista, en donde se les enseña desde pequeños a nuestros hijos, que deben de estudiar y perseverar para convertirse en profesionales exitosos, que ganen dinero y puedan vivir de manera cómoda y confortable, para así ellos a su vez, puedan educar a sus hijos para que ellos lleguen cada vez más alto en la Pirámide de esta Sociedad.

No es mi objetivo  hacer ahora una crítica de este modelo, al menos por ahora, pese a que las tengo ¡Y muchas! Solamente pasaré a hacer un pequeño análisis, un poco caricaturesco de La sociedad EN QUE VIVIMOS.

Partiré por la base de la pirámide, que como es fácil observar es estamento más numeroso y es el que sostiene al resto.

_ Aquí se encuentran la mayoría de los trabajadores, los que producen los bienes materiales y cuya mayor aspiración es poder subsistir y llegar al final de cada mes, para poder pagar sus deudas y tratar de romper el círculo de su pobreza.

_ Despues, un poco más arriba vienen los Sectores medios, ellos también son trabajadores, ya sean manuales o intelectuales y gracias a que sus profesiones o servicios son mejor remunerados, pueden vivir de mejor manera, aunque para ellos tengarn que vivir endeudándose permanetemente, a ellos les gusta que se les diga que pertenecen a la Clase Media y se ufanan de aquello, muchos provienen de hogares del sector de abajo y se siente orgullosos de haber escalado un peldaño más de  esta Pirámide Social.

¿Sigo? Pues ya.

Pasemos a los siguientes escalones, en donde la pirámide se hace más pequeña y menos numerosa, allí se encuentran  los sectores pudientes, los dueños de las empresas, los que detentan el poder y que tratan de mantenerlo a toda costa, ellos se sienten muy cómodo en este sistema social, lo defienden y resaltan los valores que lo sustentan, también poseen la mayoría de los medios de comunicación masivos, con lo cual pueden manipular la información y el consumo.

Como ven, es un esquema muy simplista de algo que en verdad es mucho más complejo, pues existen entes que no se saben muy bien a cual estamento pertenecen, algunos logran saltarse  varios escalones y se meten en los de mas arriba, ellos son los llamados : Triunfadores, Los ídolos, como quiera llamarseles y sirven para que el resto de los que no han logrado sobresalir, especialmente los más jóvenes puedan mirarse en ellos y creer que podrían lograr lo mismo si se esfuerzan lo suficiente.

-También estan aquellos que aparentan y que tratan de mantener un status social que no poseen, pero que gracias al crédito o a grandes sacrificios logran mantener.

Una Sociedad como la que he descrito de manera tan simple, necesita algunos requesitos para poder sustentarse, ellos son, segun mi modo de ver:

_ Seguridad:Para ello se requiere una estabilidad legal, es decir, leyes que la defiendan y que impidan que se cambien los modelos, para lo cual son necesarios mantener en los tramos altos de la pirámide, a los legisladores, jueces y a los encargados de mantener y hacer cumnplir las leyes y el orden.

_ Como las presiones de los estamentos bajos son tan altas y muchos jóvenes descontentos con el sistema tienden a rebelarse y saltarse los estamentos, cayendo en el delito o evadiendose en las drogas, se necesita un enorme contingente de :Policía, vigilantes, guardias de Seguridad. etc. Los cuales cada vez pasan a ser mas numerosos y hay que reclutarlos de entre la misma clase a la que pertenecen, para que defiendan los bienes materiales de quienes les contratan. Es la  gran paradoja del sistema que se resume  en lo siguiente:

_Aquellos que poseen tan poco, deben de proveer personal de seguridad, vigilancia  y defensa para  aquellos que poseen  lo que los primeros  desean tener.

_Entretención y espectáculos: Este modelo de Sociedad   requiere de manera muy especial,que la gente no piense demasiado y para ello es fundamental que  mantengan sus mentes   ocupadas, así, en las horas en donde no se esté trabajando hay que proporcionarle entretenciónes y en eso la televisión juega un papel muy especial, ya que permite a un costo muy bajo, que finalmente también financian los mismos televidentes al consumir los productos anunciados, mantener entretenidas a las masas. Al igual que el dicho romano de "Pan y Circo", si las masas estan saciadas y entretenidas, el gobierno  y La Sociedad, pueden estar tranquilos.Lo mismo ocurre con el fútbol y otras disciplinas deportivas y los ídolos musicales, de ahí que La Sociedad remunera  muy bien a quienes destacan en ello, pues  los necesita, es la razón por la cual un ídolo del fútbol  o de la música gane mucho más  que un buen profesor.

_Mantener la Ilusión:  Para que el modelo se mantenga es necesario que la gente se convenza de que todos, sin excepción, pueden alcanzar los pisos más altos de la pirámide y para ello se han creado por ejemplo, los juegos de azar, Loterías, Concursos, Casinos, etc. De manera que el factor suerte siempre mantenga la ilusión de que por ese camino, cualquiera,  comprando un boleto, puede llegar a ser millonario y saltarse así varios pisos de esa pirámide. 

Mucho más es lo que se podría decir de este sistema social y económico en que vivimos, no hablaré aquí de la frustración que produce entre la juventud, ni de los flagelos, como la droga y la delincuencia que necesariamente traen consigo y que de todas manera  son males que van más allá de todo sistema. Por ahora me he limitado a desglozar la Sociedad según mi particular modo de verla, pero les aseguro que tengo mucho más que decir y escribir al respecto y lo haré en sucesivos artículos, si Dios lo quiere.

Por ahora  creo que es más que suficiente como para pensar un poco.

Tito Fabio (Filósofo)

 

El Ajedréz.

Hubo una época en mi vida en donde el Ajedréz, también llamado Juego Ciencia irrumpió en mi vida, aquello sucedió allá por la época de los setenta, precisamente  en los días en que se desarrollaron las inolvidables  competencias entre los dos grandes maestros de  aquel deporte. Me refiero al campeón ruso Boris Spaski y el genio norteamericano Bobby Fischer, era la época de la llamada Guerra Fría y las dos superpotencias mundiales disputaban su hegemonía en todos los campos, por esa, aquellas partidas  por el campeonato mundial de Ajedréz tuvieron una enorme repercución, como nunca antes había ocurrido. Tradicionalmente los rusos han sido los grandes campeones en esta disciplina, pero  el nuevo genio americano irrumpía de manera espectacular y les disputaba partida por partida al Gran Maestro ruso.

El mundo seguía dia a día los resultados de aquella singular competencia y todos de una u otra manera comenzamos a familiarizarnos con los conceptos básicos de esta difícil disciplina.En mi caso, me compré un tablero y un manual para aprender a jugar, en él, desarrollábamos las partidas que se mostraban en los diarios y medios informativos. Todos estábamos abanderizados con uno u  otro contrincante. Cuando  me sentí familiarizado con los movimientos de las piezas y los conceptos básicos del juego, busqué con quien poder jugar y no tardé en encontrar contrincantes con los cuales ensayar lo aprendido.Un tiempo después, hasta me atreví a inscribirme en un campeonato interno que se realizaba en la empresa en donde laboraba y, modestia  aparte, no me fue tan mal, hasta obtuve un pequeño trofeo por haber logrado un honroso tercer lugar.Eran los tiempos en donde dedicaba muchas horas a mis queridas matemáticas y el ajedréz podía convertirse en una nueva pasión, ya que siempre he sido muy apasionado y fanático en todo lo que me gusta.

Pero no me convertí en una gran jugador de ajedréz,sino en uno medianamente bueno, hasta  traté de realizar un estudio matemático del juego, algo que muchos han emprendido con relativo éxito, ya que las combinaciones y partidas son  casi infinitas.Con el correr de los años, el ajedréz me ha servido de mucho, pues es un juego que desarrolla muchas cualidades y virtudes, entre las cuales destaco la paciencia, una cualidad que siempre he poseído y que me ha ayudado mucho a superar situaciones difíciles a lo largo de mi vida.

El Ajedréz me ha enseñado que en ciertas ocasiones, en donde me he visto asediado por uno o más problemas complicados, en vez de sentirme acorralado he analizado uno por uno aquellos problemas y tal como suele ocurrir en ese juego, muchas veces nos basta encontrar una jugada adecuada para revertir una situación desfavorable y convertirla en positiva.

El Ajedrez es un juego tan apasionante que si lo analizamos desde el punto de vista psicológico, permite conocer mucho acerca de nuestras características personales, me explico, la manera  en que desarrollamos nuestras jugadas tiene mucho que ver con nuestra forma de enfrentar la vida, así por ejemplo, existen personas que les gusta arriesgar y no tienen la paciencia para  posicionar sus piezas sino que prefieren someter al adversario a un constante ataque, otros por el contrario son muy cautelosos y optan por asegurar sus piezas de manera de no ser sorprendidos por su adversario. También nos enseña a que no siempre se puede ganar y y que hay que saber perder y aceptar que otros, más hábiles o que cometen menos errores pueden derrotarnos, es en esas partidas en donde podemos aprender más y sacar lecciones para el futuro. lo que no sucede cuando se gana.

Como ven, el ajedrez  no es sólo un juego entretenido, sino mucho más que eso: Nos enseña a pensar y a desarrollar las habilidades analíticas, planificar estrategias, etc.

Siempre he sostenido que se les debería de enseñar el Ajedréz a los muchachos en edad escolar y promover dicha disciplina de manera masiva, algo que ayudaría mucho a nuestros estudiantes, no solo se debe de incentivar el ejercicio físico sino también el intelecto. Es lo que yo creo.

Espero que aquellos que se den la molestia de leer estas líneas se interesen por aprender y practicar este juego y aquellos que ya lo hacen, que les enseñen a sus cercanos.

"No solo de pan vive el hombre" Tito Fabio. 

KUKY.

Ese es el nombre de mi mascota, ella llegó  hasta nuestro hogar hace ya unos doce años,para alegrarnos la vida. No era una perrita de raza, pero era de cuerpo fino y agil. Muy activa y juguetona, se hizo querer desde el principio. Recuerdo como en esaos años, jugueteaba conmigo, le gustaba correr por el patio, perseguir a los gatos y ladrar por cualquier cosa. También hacía maldades y travesuras, como aquella vez en que me destrozó un par de alpargatas nuevecitas o cuando se colgaba con su hocico de la ropa recién tendida en la soga, botándola al suelo y obligando a lavarla de nuevo, era una cachorrita y por eso le perdonábamos todas esas cosas.

En aquellos años ella era mi compañera inseparable,mientras yo me iba a la pieza más apartada en el fondo del patio, para escribir en mi máquina y no molestar a los demás con el tecleo, la Kuky estaba siempre conmigo. A veces me quedaba dormido sobre un sillón y mi fiel perrita cuidaba de que nadie me molestara. Me encariñé con ella  y así nuestra mascota pasó a ser un miembro más de la familia.

Cada vez que salía a la calle, la Kuky mostraba su alegría, corriendo y saltando con la agilidad de una galga, pero era tan revoltosa y alocada que en una ocasión, al cruzar una calle un auto la arrolló, pensamos que la habíamos perdido, pero no fue así, salió de entre las ruedas de aquel vehículo, muy asustada pero al parecer ilesa. 

Con el tiempo aquello trajo secuelas y comenzó a sentir dolores en sus caderas, la veterinaria que la examinó dictaminó que se trataba de displasia de caderas y que eso no tenía remedio, pero que podía vivir una vida más o menos normal siempre que la cuidáramos.

Ya nunca volvió a tener la agilidad de antes, pero ella era una perita muy inteligente y siempre se hacía valer como cuidadora y guardiana. Cumplía con sus obligaciones, avisando cada vez que alguien golpeaba a la puerta, o cuando los días domingos pasaba el vendedor de los diarios, ella escuchaba su pregón y trotaba para avisarme. Sus ojitos de mirar dulce me cautivaban,como toda mascota para ella una caricia era suficiente recompensa.

Desde hace un tiempo comenzó a adelgazar y ya no quería comer sus alimentos habituales, la veterinaria  que la examinó nos  propuso que la sacrificáramos. Pero  no fui capáz de tomar aquella dolorosa decisión y preferí que siguiera su camino natural. Me aseguré que no sufría dolores, sino que sólo se iba debilitando y apagando como una vela que se extingue.

Hoy yace tendida en su casita de perro, cuando pronuncio su nombre ella levanta su cabeza y me mira con sus ojos tiernos, tal vez ya mañana no estará con vida.Se irá silenciosamente durante la noche, hoy o mañana.

Quienes amamos a los animales me han de comprender, ellos se hacen querer y se convieerten en parte de nuestras familias.Por eso tengo una gran pena y escribo estas líneas como homenaje a ella.

Adios Kuky y fracias por darnos durante toda tu corta vida tanto amor y ternura.

Tito Fabio. 

NOTA: El día 18 de Setiembre de este año 2016, murió nuestra querida Kuky, fue una muerte silenciosa, sin dolor, se fue de noche y al dia siguiente le dimos sepultura en el patio de nuestra casa, fue muy penoso, pero así es la vida, ellos nos dan  su cariño y se meten dentro de nuestros corazones para enseñarnos de que en esta vida todo es  tan efímero y pasajero. Actualmente otro perito de apenas un par de meses está tratando de llenar ese vació que nos dejó la Kuky, seguro que lo logrará.

RECUERDOS:

La tey de la vida nos dice que hay momentos muy tristes y dolorosos, así como también otros de gran alegría y júbilo. 

Tal vez uno de los momentos más difíciles para un hijo, es aquel cuando nos toca sepultar a uno de nuestos progenitores.

Aquellos que tienen la gran suerte de  tener a sus padres vivos, deben de demostrarles su cariño sin ocultar nuestros sentimientos, a veces basta tan solo una palabra amable o un abrazo, en fin, eso depende de  como somos cada uno de nosotros. En mi caso, mi padre fue un hombre no muy dado a exteriorizar sus sentimientos, le gustaba aparentar  cierta dureza y eso es comprensible ya que su vida fue muy dura y desde pequeño tuvo que aprender a luchar para salir adelante y aún en aquellos momentos en donde le ví casi vencido, él trató de aparentar que nada podía quebrarlo.

A mi padre  lo conocí mejor en sus últimos días, cuando era  ya un anciano, allí él me contó cosas de sus vida íntima que nunca antes había comentado con nadie. En una de mis obrasllamada LA MONTAÑA AZUL, he relatado algunos episodios de la vida de "mi viejo" .

Cuando mi padre falleció, a  comienzo del mes de Octubre de 1999,  yo escribí unas notas de despedida, la cual no pude leer  en el cementerio en donde le sepultamos, tuve  que pedirle a un amigo que lo hiciera, esto fue lo que hoy deseo compartir con  quienes me siguen en este Blog.

"El día más triste de mi vida" Fecha: 2 de Octubre de 1999.

Éste es el día  que ningún hijo querría que jamás llegase, en nuestro caso, sin duda, el más triste de nuestra vida, pues es el día en que tenemos que despedir los restos mortales de nuestro querido padre.

No hay palabras que sirvan para expresar lo que siento en mi corazón en estos momentos, todo sucedió tan rápido, si tan sólo unos días  atrás, él compartía  con nosotros y ahora, se ha ido para siempre  de este mundo que le fue tan ingrato. Su manera de ser, tan diferente, sus principios morales y éticos tan rígidos que él mantuvo durante toda su vida, pese a que muchas veces diferimos de sus ideas.Tenemos que reconocer que él siempre fue consecuente con su manera de pensar.

Ahora que nos ha dejado, seguramente para  ir a un mundo mejor que éste, nos deja cierta esperanza, pues tengo la íntima convicción  que aunque su cuerpo, su pobre y viejo cuerpo reposa en paz en aquel  lugar en donde le hemos colocado, más, su espíritu permanecerá  con nosotros mientras le recordemos.

¡Y cómo no recordarlo! Si son tantos momentos  que hoy se vienen a nuestra mente, desde la época en que éramos niños y él jugaba con nosotros como si fuera un niño más, allá en nuestro lejano Copiapó en donde nos criamos, tantas veces compartió nuestros juegos, enseñándonos y preparándonos  para la vida. Después, cuando emigramos a Santiago recuerdo los buenos y también los malos momentos, fue allí cuando él demostró ser un buen padre, el mejor que pudimos haber tenido, él nos enseñó que nunca debíamos de dejarnos vencer por los obstáculos y que siempre debíamos de luchar contra la adversidad, él se sacrificaba para ayudarnos y siempre nos estaba dando ánimos, esos momentos nunca los he olvidado y  fue en aquellos días en donde nos dimos cuenta de cuanto valía y aprendimos a admirarlo y a quererlo. Esa es la imágen que quiero guardar siempre en mi mente.

El fue un especie de Quijote moderno, tenía ideales de nobleza y de justicia, actuar siempre con rectitud, ningún egoísmo, aunque siempre  fue un hombre poco dado a hablar de sí mismo, comprendíamos que en el fondo era un hombre sensible y que merecía una vida mejor que la que tuvo, pero el mundo es así, él no pudo cumplir sus ideales, la vida se le pasó tan rápido y el tiempo inexorable lo fue envejeciendo, más supo vivir siempre con dignidad pese a su pobreza material, mientras que su riqueza espiritual iba creciendo con los años y con la sabiduría que da la experiencia.

Su muerte fue  el último ejemplo que nos dio, él ocultó su enfermedad hasta el fin y se fue así, con sencilléz, con gran tranquilidad y valentía.Ahora rogamos a Dios que le de paz y que a nosotros, sus hijos la ayuda que tanto necesitamos. No debemos de estar tristes, él no deseaba que sufriéramos y aunque ahora, fisicamente no esté con nosotros, sabemos que su alma está cerca, velando por sus hijos.

A partir de hoy, todo será distinto para nosotros, pues  su desaparición  nos afectará de uno u otro modo, pero recordaremos sus enseñanzas, nos sobrepondremos y lucharemos  para que allí, en donde él esté, pueda sentirse orgulloso y felíz por nosotros, sus hijos.

¡Que El Señor Jesucristo bendiga su alma y que ahora nos ayude a todos los que le conocimos!

Esta fue la carta de despedida que escribí en aquellos tristes momentos y que ahora  comparto con vosotros.Tito Fabio.

 

 

ADIÓS A UN AMIGO

" Quiero compartir estas líneas que escribí para despedir a un gran amigo que falleció ayer, su nombre: Gabriel Monreal, un hombre muy conocido y querido de nuestro barrio"

El día más importante de tu vida.

He titulado así esta página, porque me parece un nombre muy adecuado a los que deseo expresar en estas líneas.

Creo, que en la vida de todos nosotros si alguien nos preguntara, por  ejemplo en alguna entrevista o solo como tema de conversación, acerca de cuales son los días más importantes en nuestra vida, casi todos tendríamos algunas respuestas parecidas: Muchos dirían, que las fechas más importantes serían, obviamente la de nuestros nacimientos, lo cual es demasiado obvio , pero aparte de eso, también consideramos importante las fechas de nuestro matrimonio, para los que son casados, de nuestras graduaciones, para los que estudian, la del nacimiento de nuestros hijos, para los que los tienen, en fin, todos tenemos nuestras fechas importantes en nuestras vidas, sería un excelente ejercicio si hiciéramos una lista de ellas, también lamentablemente, no todas esas fechas señalarían días positivos, para muchos  de nosotros hay fechas de las cuales no quisiéramos acordarnos, pero que desgraciadamente significaron importantes hechos en nuestras existencias terrenales. Eso, si nos referimos a nuestros pasados. Estoy seguro de que también existe mucha gente que esperan algo importante en el futuro: Los novios que aguardan la fecha en que contraerán matrimonio, aquel que aguarda algún ascenso importante en su carrera, los que sueñan con el día en que obtendrán su anhelada casa propia y así, todos esperamos algo que creemos ha de suceder el el futuro. Es legítimo que pensemos en el futuro, pues allá es a donde nos dirigimos. Pero...¿Y el presente?

 ¿Existe alguien que considere el día de hoy como el más importante de sus vidas?

Puede que si, que para algunos  el día de hoy sea muy importante, como por ejemplo,si se da el caso de que se esté obteniendo un importante logro deportivo: Un título, por ejemplo, o de aquellos que justo en el día de hoy estan contrayendo matrimonio, en fin, los hay, pero son los menos.

Para la gran mayoría de nosotros, el día más importante o está en el pasado o creemos que va a estar en el futuro. Mas yo creo, que el día más importante debería ser el día de hoy, pues es el único que en realidad lo estás viviendo, ya que el pasado, lo viviste y quedó atrás y el futuro, nadie lo puede asegurar.

Disponemos solo del presente y de nosotros depende que sea importante o no, pero casi nadie tiene conciencia de aquello, para muchos el presente es solamente un día más, uno cualquiera y así lo tomamos y dejamos que transcurra.

Bien, esa es la reflexión que hoy quería compartir con ustedes y de paso hacerlos filosofar un poquito ya que en esta vida tan agitada que vivimos a veces ni siquiera tenemos tiempo para pensar. Tito Fabio.

"Débiles y  poderosos"

Hace algunos días, caminaba yo por un parque y lo hacía sin rumbo fijo, como suelo hacerlo cada vez que dispongo de algun tiempo libre y siento deseos de reflexionar, ya sea por algun problema que me aqueja o sencillamente porque me dan las ganas de  hacerlo. Me detuve unos momentos para observar a un pequeño muchachito que se "entretenía" dándole de patadas a un pobre perro callejero, me acerqué y le llamé la atención diciéndole que aquello no estaba bien, pues  los animales al igual que nosotros tambien sienten dolor cuando se les golpea, el niño se detuvo y trató de justificar su acción, diciéndome que lo hacía porque aquel perro había perseguido a un pobre gatito, el cual se encontraba encaramado sobre las ramas de un árbol.

_ Es un perro muy malo, por eso lo estaba castigando_ Me dijo con su vocecita de niño apenado.

Miré hacia arriba y vi que efectivamente había un gatito de piel rayada, el cual estaba agazapado, listo para caer sobre un descuidado pajarillo que  se ocupaba en buscar pequeños insectos en la corteza de aquel árbol.

¡Bueno, todo aquello me hizo reflexionar acerca de lo que veía ante mis ojos!

Saqué algunas conclusiones:

_El pequeño muchachito, era un niño vagabundo, o sea un ser débil e indefenso, pero no tanto como para  no hacerle daño a un ser aún más débil e indefenso que él. Me refiero al perrito callejero, el cual a su vez, siendo un desamparado amimal, también era capaz de infringirle un perjuicio al felino que estaba sobre el arbol y a su vez éste, estaba apunto de atacar y dañar a un, ser todavía más débil que él. Pero aquel pequeño pajarillo, si lo miramos bien, resulta ser un gigante al compararlo con los pequeños insectos que corrían por la corteza de aquel árbol.

Aquello me hizo pensar y sacar una gran lección: Todos, podemos parecer pequeños e insignificantes al compararnos con otros que nos superan pero a su vez por muy débiles que nos creamos , podemos parecer poderosos al lado de otros más débiles que nosotros, todo depende de con quienes nos comparemos.

Nadie, en este mundo puede sentirse tan poderoso y seguro pues siempre va haber alguien o algo que nos puede hacernos sentir pequeño y debil. Y lo mismo vale para aquellos que en algunos momentos de la vida creemos ser tan insignificantes y poca cosa, pero que en verdad no lo somos pues siempre va a haber alguien que por muy poco que poseamos, sienta envidia de nosostros.

Esto me trae el recuerdo de un compañero de  trabajo que conocí en los años en donde laboraba en una importante fábrica de muebles, él era un simple operario y yo había entrado hacía poco ocupando el puesto de supervisor Técnico. Mi  salario era bueno pero, en aquellos años, mi tren de gastos era tal que se me hacía insuficiente para satisfaccer todas mis necesidades y siempre estaba buscando la manera de ganar algunos pesos extras. Con aquel joven operario trabamos cierta amistad y recuerdo que en una de esas conversaciones que tuvimos, en la hora de la colación, él me dijo: "¿Sabe Jefe? Yo tengo mi pequeña familia formada  por mi  mujer y dos niñas, pero siempre tenemos problemas entre nosotros porque lo que aquí gano no me alcanza para llegar a los fines de mes...¡Cómo me gustaría tener el sueldo que usted tiene,creo que entonces se me acabarían todos mis problemas! Me quedé en silencio entonces y suspiré, pensando: ¡Ah, cuán equivocado está, si supiera todos los problemas que yo tengo! Pero aquella conversación me dio mucho que pensar y ahora creo que tiene alguna relación con lo que he contado más arriba; Todo depende de con quien nos comparemos.

Otro ejemplo: Ni el hombre más rico y poderoso de los tiempos antiguos, pudo tener las comodidades y pequeños lujos que ahora cualquier persona de Clase Media posee.

¡Bien! Dejo  por ahora aquí estas reflexiones, espero que les sirvan de algo a quienes se dignen leerlas y será hasta la próxima. Saludos. Tito Fabio.

"A lo largo de mi vida"

Es increíble como pasa el tiempo,jamás hubiera creído que algún día llegaría a cumplir la edad que ahora tengo (Voy a cumplir este año los setenta, si Dios así lo quiere).

Como, nos sucede a la mayoría de "los viejos", tengo la impresión de que esta vida que he vivido ha sido demasiado rápida, tanto que muchos de los proyectos que algun día concebí, sé que ya no los podré cumplir, pero en cambio, otros, que en aquellos lejanos años de mi adolescencia y juventud no se me hubieran ocurrido jamás, como esto de dedicarme a escribir, esos, los estoy realizando.

A lo largo de  mi vida me ha tocado observar, desde mi puesto de espectador, grandes sucesos históricos, algunos trascendentales, otros, no tanto.Sin duda el mundo que conocí en los albores de mi vida ya no es el mismo y en esta sección, de eso quiero hablar.

En estas páginas, que la tecnología y la ciencia, ponen a mi disposición, quiero referirme a todas esas cosas, sucesos y avances, todo  aquello, que según mi modesto criterio es digno de comentarse.

Por ahora sólo esbozaré, al igual que un pintor que pinta los primeros trazos de su obra,algunas ideas muy generales, pero espero, en proximas entradas ser más preciso y detallista.

A lo largo de mi vida, pude conocer,a travéz de los medios de comunicación, como surgían nuevos ídolos, ya fuera en el cine, en la música o en el deporte. Al igual que la mayoría de los jóvenes de nuestra generación,traté de seguirlos como modelos de vida, conocí, de lejos, sus triunfos y sus logros, también les ví envejecer y caer.

Aquello ídolos que los medios levantaban y seguían cuando ellos triunfaban y vendían, también, al igual que cualquiera de nosotros, de pronto caían en desgracia: Se hacían drogadictos, algunos se suicidaban, otros morían en accidentes o eran asesinados por algún fanático...En resúmen, eran seres humanos.

Ví derrumbarse los sistemas políticos y económicos. Comprendí que no existe nada estable, que todo es cambiante e imprevisible.

¿Quién se iba a imaginar en la década de los cincuenta, que la poderosa Unión Soviética, se desplomaría como un castillo de naipes? y que la Guerra Fría, con su espada de Damocles nuclear sobre nuestras cabezas daría paso a otros temores tan inquietantes como aquella.

He visto como Las Ciencias han dado pasos gigantescos y los siguen dando, lo que avisora, si no nos destrimos antes, un gran futuro para la humanidad.Creo firmemente, que la masificación del uso de los ordenadores y la Internet, está produciendo una revolución sólo comparable a la invención de La Imprenta o la Invención de La Escitura, sólo que exponencialmente más rapida.

He visto todo eso, pero en el fondo, el individuo, me refiero al pobre ser humano, como usted que lee estas líneas o como yo, que las escribe, seguimos siendo basicamente iguales a como eran nuestros padres y los padres y abuelos de ellos, solo con algunas muy pequeñas variantes. Nuestros hijos, nacen y rapidamente se adaptan, al igual como nosotros lo hicimos antes, al mundo que les toca vivir, nada les asombra y muy pocas cosas les llaman su atención, para ellos es algo normal, que las imágenes que se ven en la televisión viajen miles de kilómetros en el eter para llegar hasta nuestros aparatos con la claridad y nitidez en que lo hacen.Tampoco les llama su atención que ahora estamos en todo momento en permanente comunicación, cualquiera que sea el lugar en donde nos encontremos, es para ellos, algo normal y así sucede con todos los avances de la ciencia.

No me atrevo ni siquiera imaginar como va a ser el mundo que a nuestros hijos y nietos les tocará vivir, sólo espero que sea cada vez mejor, aunque no estoy tan seguro de que así sea.

No me extenderé por ahora,solo espero que aquellos que tengan la paciencia y el interés de seguirme en esta página, me hagan llegar sus comentarios para así poder interactuar e intercambiar impresiones relativas a todos estos temas.

"Tito Fabio"

"El Dinero"

Hoy quiero hablar acerca de algo que para muchos suele ser lo más importante de sus vidas, me refiero al "vil dinero"

Se suele repetir entre la gente mas humilde que "El dinero no hace la felicidad", otros agregan con  ironía: "Pero vaya que ayuda" Y es que el dinero es muy importante, tanto que por conseguirlo, nos pasamos gran parte de nuestras vidas, algunos, trabajando, otros dilinquen para obtenerlo y también hay quienes recurren a cualquier medio, licito o ilícito con tal de obtenerlo.

Yo no digo que el dinero sea en sí algo malo, ya que puede ser muy beneficioso si se lo emplea en causas justas o al menos útiles, pero creo que quienes hacen de la obtención del dinero su principal motivo de vida, sacrificando todo lo demás con el fin de acumular riqueza, aún a costa de sus seres queridos, esos, estan muy equivocados, pues el hecho de poseer mucho dinero no garantiza que podamos sentirnos felices, sino que sólo es un espejismo.

Lo que el dinero nos da :

_ Sensación de seguridad: Pensamos que al tenerlo podremos afrontar cualquier inconveniente o desgracia que nos suceda.

_ Sensación de respetabilidad: Es verdad que una gran mayoría de personas sienten cierto respeto y admiración por aquellos que poseen una gran fortuna y se inclinan ante aquellos pensando que por el solo hecho de poseer muchos bienes, son superiores como personas a ellos.

_ Sensación de poder:¡Que duda cabe que el dinero otorga gran poder a quienes lo poseen! Eso se debe a que como son muchos quienes  hacen del dinero su Dios,ellos rinden pleitesía a aquellos que manejan grandes sumas de dinero, se venden al mejor postor, venden hasta sus conciencias, lamentablemente en este mundo tan materialista, el dinero da efectivamente mucho poder.

_ Sensación de ser amado y querido por los demás: Esto no es siempre así, pues muchas veces la gente a tu alrededor te hace pensar que te ama y te quiere, pero  muchos lo hacen solo por interés, así, cuando por alguna razón, pierdes tu dinero y te va mal, entonces muchos de aquellos que te alababan, desaparecen de tu vida y solo quedan junto a tí, quienes de verdad te querían, eso se ve con mucha frecuencia.

_ Sensación de bienestar:Para aquellos que hacen  del dinero el centro de sus vidas, poseerlo suele darles una sensación de bienestar, aunque sabemos que aún teniéndolo, el destino puede causarles grandes y dolorosas pérdidas, como vemos a diario que les sucede a los personajes famosos, en los noticieros. Nadie está libre de aquello, por más dinero que se tenga.

Ahora les hablaré de las cosas que el dinero no puede comprar:

_ Valentía y valor : La vida suele presentarnos encrucijadas y momentos en donde se requiere enfrentarnos a peligros o situaciones difíciles, es ahí cuando el ser humano muestra la madera de la cual está hecho, de nada nos sirve el dinero ni la riqueza, pues ante la adversidad todos somos iguales, pero no reaccionamos de la misma forma.

_ Amistad verdadera:Aquellos que te verdad te quieren lo haran, tengas o no dinero, pues para ellos lo importante no es lo que tu tengas, sino lo que tú eres, esos sentimientos no se compran con dinero y por el contrario a veces, el tenerlo te aleja de ellos.

_ Paz interior en tu alma:Quienes se han esforzado durante toda la vida por acumular grandes riquezas o aquellos a los cuales esta les ha llegado facilmente, muchas veces buscan desesperadamente un equilibrio espiritual y para ello recurren a buscar consejo en gurues y hombres sabios, creuendo que practicando ciertos ritos o doctrinas lograran esa tranquilidad de espíritu que aquellos poseen, pero lo que no saben es que aquello no se logra con dinero, más bien todo lo contrario, ya que el materialismo se opone a lo espiritual.

-Inteligencia y sabiduría:Claro, por más dinero que tengas no vas a convertirte en una persona más inteligente o sabia, puede que tengas acceso a la cultura, llámense museos, lugares turísticos, monumentos históricos, etc. y si aprovechas aquello serás una persona más culta, o sea, obtendrás más conocimientos, pero las cualidades intrínsecas a la persona, como la inteligencia, la belleza o la simpatía..No se compran con dinero.

En fín, mucho más se puede decir acerca del dinero y de hecho, seguiremos hablando y comentando acerca de aquello en lo sucesivo.Por ahora dejo estos comentarios hasta aquí, esperando que les haya servido para ordenar un poco vuestras ideas. Tito Fabio. 

"Santos cubiertos en Semana Santa"

Hoy es Viernes Santo, los católicos y el Cristianismo en general conmemoran en estos días la Pasión, muerte y Resurreción de Nuestro Señor Jesucristo.En esta ocasión me nace el deseo de  hacer algunos recuerdos de como se conmemoraban dichas fechas en la época ya lejana de mi niñéz, allá en mi  también lejano, pueblo natal: Copiapó.

No existía en aquella época la costumbre aquella de los huevitos de chocolate, ni del famoso Conejo de Pascua ni nada parecido. Si, en cambio, aquello de los ramitos con que se iniciaba la semana el domingo anterior: El Domingo de Ramos, como se le llamaba.

Debo decir que en mi caso y también en el de mis compañeros de colegio todo era muy estricto, pues nuestro colegio era un establecimiento católico, dirigido por Curas Franciscanos, todos de orígen belga.

Se nos decía  que en aquellos días  "El Diablo andaba suelto" y por lo tanto nosotros no debíamos de utilizar ninguna herramienta ni objeto cortante o peligroso, ya que podía pasarnos algo malo, recuerdo que una vez me olvidé de aquello y me puse a clavar unas tablas para hacer un pequeño autito de madera, tocó la casualidad que en un descuido me golpeé uno de mis dedos con el martillo y entonces recordé que estábamos en Semana Santa, por supuesto que en mi imaginación de niño, quedé convencido de que eso había sido obra del Maligno y por muchos años continué con esa creencia.

Como alumno de aquel colegio católico, debía concurrir regularmente a Misa y también confesarme y comulgar como todo católico,eso se hacía  cada fin de mes. Recuerdo que nuestros profesores, que eran en la mayoría, sacerdotes, se turnaban para administrar el sacramento de la Confesión a cada uno de los más de seiscientos alumnos de nuestro colegio, ellos escuchaban "nuestros pecadillos" y nos imponían las consabidas penitencias: Rezar tres Ave María y tres Padre Nuestro.Es comprensible que en aquellas calurosas tardes de verano, los pobres curas aprovecharan la tranquilidad del Confesionario para echarse unas siestecitas y en más de una ocasión escuché los tenues ronquidos de mi Confesor, mientras le hablaba  de mis travesuras infantiles, ignoro como lo hacía para, sin embargo, despertar e imponerme las ya mentadas penitencias.Después de confesarnos y cumplir con nuestras penitencias ya estábamos "limpios y puros" en condiciones de recibir la hostia, eso sí que nos estaba prohibido terminantemente en ese lapso, ingerir ninguna clase de alimentos sólidos, solamente podíamos beber agua.

Por aquellos días en el colegio se comenzaron a vender helados, aquel negocio les permitía a los administradores del establecimiento contar con algunos ingresos extras que servían para equilibrar las arcas del mismo.A nosotros, nos entró la duda si acaso los helados constituían alimentos sólidos o no y por eso  se lo consultamos al Cura Víctor, quien era además Vicerrector de nuestro colegio.Después de pensarlo unos minutos el Reverendo Padre Víctor sanjó definitivamente la cuestión: 

_ Helados se puede comer siempre.

De inmediato todos partimos a comprarnos uno, obviamente que el Reverendo Padre Víctor no iba a permitir que aquel negocio bajara sus ingresos cada víspera de fin de mes.

Recuerdo que una de las cosas que me impactaba en aquellos días, era ver como todas las figuras de los santos estaban cubiertas con velos morados, ignoro si aún esa costumbre prevalece, pues hace muchísimos años que no suelo entrar a una Iglesia, menos en estas fechas.

Nunca supe porque los curitas hacían esto y tampoco se me ocurrió preguntárselo en las  clases de Religión.

En fin, son tantos los recuerdos que guardo de aquellos días que ahora al evocarlos, siento un poco de nostalgia...Pero así es la vida, con el paso de los años nos vamos convirtiendo en verdaderos "Coleccionistas de Recuerdos" y ¡Bueno! Yo quería compartirlos con ustedes en mi Blog y así lo he hecho.

Saludos y hasta pronto a todos. Tito Fabio.