JOUSHAR IV

29. feb., 2016

EPILOGO.(Y Explicación necesaria)

En el capítulo presentado anteriormente, en donde se nos narraba la entrada y posterior posesión de la ciudad de Nueva Sorguín por parte de Joushar IV, el autor de estas crónicas, un iusse de nombre QUIQUE LOT PISE, del cual no sabemos más que algunas pocas cosas que él mismo ha deslizados en sus relatos, como ser: Su padre Lotsa murió combatiendo en las Montañas Varsowots, también nos asegura en otro párrafo que Su Majestad Joushar IV le asignó la tarea de recopilar los Archivos y hacerse cargo de la Biblioteca del reino y ...no es mucho más lo que sabemos acerca de su persona.Respecto a que nos deja su intención de escribir un Quinto Libro, en donde se nos darían a conocer los hechos principales ocurridos durante el largo reinado del último soberano,hasta la fecha no hemos encontrado aquel volumen, pese a que hemos tenido acceso a una buena cantidad de documentos y testimonios de aquella civilización perdida en el desierto.

Es verdad que el autor nos deja con varios asuntos sin resolver, como por ejemplo: ¿Que sucedió con el Iusse Quinhil El Perfecto", encontró finalmente a sus hijos extraviados? Lo más probable es que no, pues he encontrado unos archivos en donde Quinhil, muy avejentado se reúne con sus hijos menores, uno de ellos se llama Secco y el otro Onowo, éste último es severamente castigado por el Duq, ya que se les ha acusado de haber provocado una gran inundación en un pueblo llamado Itsobea, al abrir las compuertas de un dique situada en plena cordillera.También se menciona a Lonorlfo, quien fue amnistiado por el rey y se le otorgó una franquicia  especial para que se dedicara al comercio en todo el pais, quitándosele sus títulos de manera que ya no tuvo mando ni hombres armados a su servicio, se le menciona porque finalmente se convirtió en uno de los hombres más caudalados del reino.En cuando a los jóvenes Duqs Lavorlfi y Jcobeoban, ellos acrecentaron su poder de tal manera que llegaron a ser muy importantes en el reino, Joushar les envió años más tarde a combatir contra los sonnerios de Rijna,sometiéndoles y de ese modo el reino de Varesocor se convirtió en un verdadero Imperio que gozó de muchos años de paz y prosperidad alcanzando grandes progresos.

Hay unas crónicas en donde el autor se lamenta de que los jóvenes ya no se interesan en los asuntos verdaderamente importantes y dedican la mayor parte del tiempo a aquel deporte llamado Tluoni, llegando a constituir aquella práctica una de las actividades más importantes de aquel pais.

Finalmente, debo mencionar una carta escrita al parecer con gran apresuramiento por el autor, en ella se informa que Su Majestad posee una valiosa información, respecto a una gran catástrofe natural que amenaza a todo la región,se sabe que su padre Joushar III ya había tenido conocimientos de aquello gracias a su amante, Cociara  y por eso fue que se atrevió a organizar aquella fatal expedición a las Tierras de Torseoja, ahora esa amenaza parece mas latente y próxima y Quique Lot Pise nos asegura de que el Rey le ha comunicado esas terribles noticias a su círculo más cercano, prohibiendo que se de a conocer aquello pues aun no está plenamente confirmado, pero que ya se habla acerca de una nueva expedición que se prepara para partir nuevamente a Torseoja, pese al peligro que ello conlleva.

Como puede verse, el autor de estas crónicas nunca completó su Quinto Libro y todo lo que pueda decirse acerca de la historia de aquel antiguo reino de Varesocor no son más que especulaciones.

Durante siglos los vestigios de aquella civilización permanecieron ocultas, los templos y ciudades de seguro que fueron destruidos por grandes terremotos y erupciones volcánicas, sólo se conservaron aquellos petroglifos pintados en las cavernas y aquellas grandes figuras  que vistas desde la altura tienen cierto sentido, hasta que ahora, muy recientemente aparecieron estas crónicas, recopiladas seguramente por algunos monjes españoles, copiadas en castellano antiguo de las originales, las cuales lamentablemente  fueron destruidas en el incendio que arrasó con la primera iglesia de Copayapu, allá por el año 1600.No sabemos que sucedió con aquel último rey de la Dinastía Orus,quizás en el futuro podremos encontrar más vestigios que nos permitan reconstruir la historia de aquella antigua civilización.

Tito Fabio.

 

27. feb., 2016

Capítulo 46: "Nueva Sorguín"

Al norte del reino de Varesocor se encuentra la ciudad de Nueva Sorguín, desde el reinado de Joushar II, quien fue su fundador esta gran urbe ha sido la capital del reino.De acuerdo a las antiguas crónicas, Joushar II, advertido por la  hija de Sne-Heba,la hechicera Ciara de que un gran terremoto destruiría todo el antiguo valle , acabando con la civilización, tal como antes ocurriera con el Gran Imperio de Ut, decidió emigrar con su pueblo a las tierras situadas al norte de las Montañas Varsowots.Aquel éxodo ocurrió en el año 60 de la Antigua ERA y fue así como todos los habitantes de aquel valle, atravesaron las blancas montañas y se diriguieron hacia el norte.Durante diez años continuaron dicho avance hasta llegar a otra región montañosa, las llamadas Montañas de Zita, allí decidieron fundar la que sería la futura capital del reino,Joushar II, edificó su castillo y les entregó tierras a sus súbditos para que ellos construyeran sus respectivas viviendas. Así nació aquella gran urbe, posteriormente  se construyeron los altos muros de piedra y las torres para los vigilantes.

Doscientos cincuenta años después, Nueva Sorguín se encuentra de fiesta, sus ochenta mil habitantes se  preparan para recibir al nieto del fundador, Joushar IV ,quien viene a tomar posesión del  palacio real y a ocupar el trono que durante más de dos décadas  le usurpó aquel odiado y temido personaje. El Escorpión Negro.

Joushar, dede que partió de la ciudad de Aotet, dos años antes, ha estado viajando y deteniéndose en cada uno de los pueblos, aldeas y villorios que se encuentran en la ruta, antes que él ya lo han precedido los ejércitos de los Iusses Lavorlfi y Jcobeoban, estos ya se encuentran en Nueva Sorguín cumpliendo con las órdenes recibidas.

Junto al Rey y su familia, viajan también El Gran Maestro Lodiyar y sus Iusses, entre los que se destacan  los "siete gigantes" cuyos nombres son: Ruvo, Ruvola,Sadan,Qnavisia,Oscot,Muclora y Guqesin, ellos conforman un selecto grupo cuya función es escoltar y proteger al soberano en todo momento, éste les ha otorgado un título especial, llamándoles "Los defensores del reino" y su presencia ha sido fundamental para lograr que el Duq Lonorlfo haya desistido de sus propósitos iniciales y sin ofrecer la más mínima resistencia haya aceptado entregarle el mando de su ejército al joven Duq Lavorlfi, quien ahora manda en la ciudad.Él es quien ha ordenado prepararlo todo para recibir dignamente a su Señor Joushar IV.

Así es como ahora, las banderas rojas con  el yocosath dorado, reemplazan a las negras del Duq Lonorlfo, éste, ha sido desprovisto de su poder y espera que eel Rey tenga clemencia y no lo castigue, enviandole al destierro o peor aún, ejecutándole.

En los alrededores de la amurallada ciudad. acampan los hombres del Duq Jcobeoban, ellos serán los primeros que recibiran a Joushar y es el propio Duq quien espera ansioso la llegada del monarca.

Y al fin ocurre lo tan esperado: Joushar IV ya está en Nueva Sorguín y se prepara para hacer su triunfal entrada en la ciudad.Hay un aire de fiesta, todos sus habitantes se distribuyen a lo largo de la llamada avenida de los nadcit, ya que es por ella que la comitiva  del soberano, ha de recorrer para entrar finalmente al palacio que construyó su famoso abuelo,dos siglos antes.

Joushar,montado en su caballo blanco,saluda alzando su brazo derecho, luce un capa de color rojo, viste enteramente de blanco y su cabellera rubia, despeinada por el viento le confiere un aire muy especial, como siempre, lleva un parche negro  que le cubre su ojo izquierdo, pero eso no le quita apostura a su figura.Alrededor de él caminan a pie, los siete gigantes, no existen cabalgaduras capaces de sostenerles, impresionan por sus excelentes físicos y elevada estatura, nadie queda indiferente ante ellos y aunque hasta ahora nunca han tenido que enfrentarse a un enemigo en algun combate, todos piensan que basta con sus precencias para hacer desistir a cualquiera que se atreviera a enfrentarse a alguno de ellos.

Joushar se detiene frente a la escalinata que conduce a la plataforma en donde está la entrada del palacio real, allí le espera el joven Duq Lavorlfi, quien se inclina ante él, dándole la bienvenida:

_¡Majestad, en nombre de la ciudad entera os doy la bienvenida y quiero pedirte que me permitas acompañarte hasta el salón principal!

Joushar, en un gesto espontáneo lo abraza y luego ambos comienzan a subir por la escalinata de piedra, mientras la multitud, que ahora se encuentra  en la plazoleta frente al palacio,comienza a saludar y a lanzar vítores al soberano.

Una vez arriba, en la entrada principal, Joushar se vuelve y saluda una vez más a su pueblo.Es un momento emocionante y el rey se emociona mucho al observar desde lo alto, a miles y miles de hombres y mujeres que pronuncian su nombre, ve como hay ancianos que permanecen arrodillados con sus brazos en alto, mujeres que levantan a sus críos para que el rey las vea, observa que muchas de esas mujeres han llorado, pues tiene sus mejillas aún húmedas por sus lágrimas, él sabe a que se debe la alegría de su pueblo: Confían que con su llegada se acabaran tantos sufrimientos y esperan un largo período de paz y progreso para todos, eso esperan todos de él y Joushar se estremece al darse cuenta de que ahora recién comienza su verdadero reinado,mira a su alrededor y piensa:¡ Como me gustaría que mi gran amigo Quinhil estuviera hoy a mi lado! Pero  el Iusse Perfecto no lo está y no sabe cuando lo volverá a ver.Suspira y luego entra en el Gran salón.

Allí el panorama es diferente,frente a él un largo pasillo cubierto por una gran alfombra gris, arriba, en una tarima se encuentra el trono y en un costado hay otro similar.A su alrededor estan los personajes importantes de la ciudad, los grandes comerciantes,los sacerdotes y autoridades.Todos lucen trajes de gala y no es para menos. Saben que éste es un momento histórico, esperada por más de dos décadas y ahora al fin es realidad. Allí se observaban sobre sus pedestales las mil esculturas que representan a CoCiara, la madre de Joushar, aquellas mismas imágenes que antes permanecían ocultas en los templos y casas secretas.Joushar se detiene indeciso, sin saber que hacer, entonces se le acerca el Gran Maestro Lodiyar a quien acompaña Reweca, ella le toma del brazo y muy sonriente ambos comienzan a subir hasta el estrado en donde se encuentra el trono. Entonces, antes de que el rey lo ocupe, el Gran Maestro, que viste una sencilla  túnica de color naranja, al estilo de los antiguos mendicantes, alza sus brazos y pronuncia estas palabras:

_¡Pueblo de Varesocor, inclinaos ante su Majestad Joushar IV!

Todos se inclinan en señal de respeto y entonces Joushar y Reweca se situan en sus respectivos tronos.

Aquello es solo el comienzo, pues entonces comienzan los saludosde todos aquellos personajes importantes, los cuales uno a uno, suben a ofrecerle al rey sus respetos y también sus ofrendas: Sobre la alfombra se comienzan a amontonar toda clase de valiosas joyas,telas vistosas,tiestos de ceramica conteniendo delicados perfumes y esencias, objetos tallados en marfil, etc.

Joushar  hace un breve discurso en donde agradece todos esos presentes y reitera su intención de gobernar de la mejor manera en beneficio de todos, también anuncia y firma un decreto de amnistía, para todos los que quieran acogerse a ella, terminando con su famosa frase, que queda grabada en el mármol.

_ A partir de este día ya no existen más ni vencedores ni vencidos, todos juntos somos un solo pueblo: Varesocor.

Luego comienzan los festejos, durante siete días todo el pueblo celebrará en las calles y en las plazas de la ciudad y alrededores, la llegada de su nuevo Rey. Joushar también celebra, pero en forma moderada, cuando Reweca lo abraza, él la mira tiernamente y le dice:

_¿Recuerdas  cuando te dije que tú y nadie más que tú serías mi reina?

Ella sonríe felíz y le responde:

_ Claro que lo recuerdo, como podría olvidarlo,pero tu sabes que aunque hubieras sido solo un pobre muchachito de nuestra aldea, igual me hubiera casado contigo, porque aun antes de que te fijaras en mi, yo ya te amaba.

Así comenzó oficialmente el largo reinado de Joushar IV, nuestro amado y actual soberano,Yo Quique Lot Pise, dejo estas crónicas por ahora hasta aquí, pero les prometo que muy pronto les ofreceré un nuevo libro narrándoles todo lo sucedido en este largo reinado,si los Dioses asdí lo quieren. QUIQUE LOT PISE.  

27. feb., 2016
27. feb., 2016

Capítulo 45: Decisiones importantes"

Pasados los funerales de Zise, Joushar se reunió con su  amigo y consejero Quinhil para saber como le había ido en la búsqueda de los gemelos, cuando se enteró de que estos aún continuaban perdidos y de que no se tenían pistas acerca de sus paraderos, el Rey le pidió a Quinhil que continuará en la búsqueda, que ya que las cosas estaban tranquilas en el reino, él sabría arreglárselas solo por ahora.

Así, Quinhil, acompañado esta vez por el gigante Odaverod y un grupo de hombres seleccionados se dirigieron hacia el llamado Monte de Arena, un lugar extremadamente peligroso, en donde se les había visto por última vez a los dos gemelos.

Odaverod poco a poco se iba recuperando, gracias a las medicinas que le había dejado su hermano que él seguía tomando regularmente, ya los ataques de epilepsia eran menos frecuentes y hasta el aspecto de su rostro y cuerpo iban haciendose cada vez más parecido a como había sido antes de que cayera en manos de Locominot.

En verdad la ayuda de aquel coloso era importante pues no había nadie que conociera tan bien la región como aquel gigante.

Una vez que el Iusse Quinhil se hubo marchado, Joushar se entrevistó con el Viejo Meijesa, quien acababa de llegar de un largo viaje a La Comunidad y traía importantes noticias de ella

_ Bienvenido, amigo Meijesa...¡Dime! ¿Cuales son las noticias que me tienes que dar?

El anciano Iusse, uno de los de más edad, exceptuando al longevo Luobno, le entregó una carta sellada, al tiempo que le comentaba:

_ Mejestad, durante mi estadía en La Fortaleza he notado una incesante actividad y se rumorea que grandes cambios han estado ocurriendo, se dice que el Gran Maestro Luobno ha sido llamado de su retiro para que asuma la dirección de La Comunidad, ya que el Gran Maestro Lodiyar, se dispone a viajar hasta la localidad de Locbinot para hablar con los padres de Lavorlfi y Jcobeoban.

_¿Los gigantes...Y porque querría hablar el Gran Maestro Lodiyar con aquellos? Preguntó extrañado Joushar.

Meijesa, se mesó su blanca barba con una de sus manos antes de responder:

_Según lo que me han dicho, el Gran Maestro quiere reclutar a todos "los gigantes" para llevarlos a La Comunidad y estrenarles como Iusses...¿Se imagina Majestad...un ejército de gigantes?

Joushar pensaba en esa posibilidad, él sabía, por lo que le había contado su amigo Quinhil, que mas al sur de La Fortaleza de Ut, existía un puerto llamado Locbinot, que era muy conocido por la gran estatura y físico de sus habitantes, especialmente una familia muy numerosa de esa región,cuyos miembros eran conocidos  por el pueblo, como "Los gigantes", se decía que ellos era descendiente de una extraña raza cuyos antepasados habían emigrado desde unas tierras situadas muy al sur, las llamadas Tierras de Torseoja, las mismas en donde habían desaparecidos todos los miembros de aquella fatal expedición que había organizado el padre de Joushar.

Sin embargo aquellos gigantes eran seres pacíficos, dedicados principalmente a la pesca artesanal.

Joushar tomó aquella carta y despidiéndose de su amigo Meijesa caminó hacia su habitación, en la posada, allí le esperaba su bella esposa, Rewecca y su pequeño hijo, Losa, junto a ellos el Rey abrió la carta, la leyó en silencio y cuando terminó, su rostro  estaba pñalido y mostraba señales de preocupación.

_ ¿Que sucede, son malas noticias, esposo mío? Le preguntó Rewecca.

_ Así es, lamentablemente son muy malas noticias y me habría gustado tener ahora a mi lado a Quinhil, para que me ayudara a tomar la mejor decisión, pero él anda muy preocupado por su terrible problema y no quería darle más quebraderos de cabeza, por lo tanto seré yo, esta vez quien decida el camino a seguir. Respondió Joushar.

_ Rewecca lo miraba con expectación, Joushar acostumbraba a  decirle siempre la verdad a ella, sin ocultarle nada,esta vez también lo hizo.

_ El Gran Maestro Lodiyar me advierte que según informaciones que él posee, nuestro Duq Lonorlfo está siendo tentado a mantenerse en Nueva Sorguín a como de lugar, sé que él es un hombre muy valioso, inteligente, valeroso y astuto, pero también es muy ambicioso y esa puede ser su perdición, a él le debemos la recuperación de Nueva Sorguín, pero no todo ha sido mérito suyo, también el fallecido Duq Lonousa ayudó bastante en ese propósito.Lo cierto es que con la muerte de aquel, Lonorlfo ha quedado sólo y muchos de los hombres que comandaba el Duq Lonousa se han pasado para su bando, otros permanecen indecisos a la espera de que yo nombre a un reemplazante y por supuesto todos piensan que tienen los méritos para ello.

Rewecca entendía a su esposo, ella estaba al tanto de todo lo que sucedía en el reino y  su opinión era tomada muy en cuenta por el rey.

_ Y que opina Lodiyar sobre aquello_ Preguntó:

_ El está preocupado, tanto que ha decidido intervenir personalmente para impedir que las cosas lleguen a mayores, confía en que una conversación entre él y Lonorlfo pueda resolver el asunto, pero me pide que yo tome algunas precauciones y eso es lo que haré, esposa mía, por eso he llamado a los nuevos Duqs a quienes les daré sendas misiones, espero no equivocarme con ellos, ambos son jóvenes y eso es favorable, ya que no se han contaminado.

Un par de horas más tarde, Joushar se reunía con los dos Duqs.

_ Como vosotros sabéis, la amenaza del Escorpión Negro ha terminado, mis emisarios ya me han informado que aquel bandido pagó con su vida, todo el daño causado y por eso fue ejecutado en la Plaza Mayor de Nueva Sorguín.Pero ahora hay otra cosa que me preocupa y por eso os voy a dar a ustedes sendas misiones.

A tí Jcobeoban te otorgaré el mando del ejército del fallecido Duq Lonousa, sé que a sus Loqs no les va a gustar que yo os haya nombrado a vios mi querido amigo, en desmedro de alguno de ellos, pero es asunto de confianza y os prefiero a vos antes que a cualquiera de aquellos, por eso partirás con tus hombres hacia el norte, en las Montañaz de Zita hay una foertaleza, allí te has de encontrar con los Loqs y aquí tienes la carta que autoriza tu nombramiento, firmada por mí, con los sellos reales. Una vez que hayas logrado el reconocimiento de todos los Loqs, partirás con todos los hombres hacia Nueva Sorguín, sin entrar en la ciudad, esperarás al ejército de nuestro amigo Lavorcfi,aquí presente.

Joushar entregó un documento sellado al Jcobeoban y luego se dirigió a Lavorlfi:

_ Tu misión será también marchar hacia Nueva Sorguín con tus hombres y acampar en los alrededores de esa ciudad, le entregarás este documento al Duq Lonorlfo y aguardarás a tu compañero Jcobeoban. Por mi parte yo debo esperar al Gran Maestro Lodiyar, él ya viene en camino y pronto estará por estos lado,junto a él me dirigiré hacia Nueva Sorguín para asumir el mando de todo el reino-

Joushar dio por terminada dicha reunión y un par de días después los jóvenes Duqs se ponían en marcha, mientras Joushar , desde la torre del mercado de Aotet, veía alejarse las dos columnas, su esposa  a su lado le tomó del brazo, apoyándole:

_ Espero que todo resulte bien, ya hemos tenido mas que suficiente situaciones bélicas y un poco de paz le haría mucho bien a nuestro reino esposo mío.

Joushar la  abrazó, al tiempo que decía:

_ No habrá más luchas, te lo prometo, creo que va a predominar la cordura._ Pero en su fuero íntimo no estaba tan seguro de que ello sucediera.

25. feb., 2016

Capítulo 44: "Funeral en La Montaña"

La ciudad de Aotet es la más alejada del reino de Varesocor, situada al sur, a los pies de las montañas Varsowots vive ahora un momento muy especial:En la plaza principal del pueblo se encuentra la urna que contiene los restos del "Viejo de la Montaña" como le llamaban los lugareños.En las puertas y ventanas de las casas de esta ciudad se pueden observar crespones negros, los cuales indican que toda la urbe se encuentra de luto.En los alrededores de la plaza se amontonan los habitantes que han venido desde todos los rincones de la región, pues todos quieren despedir a aquel hombre sabio y también estan expecytantes ya que se ha anunciado que el propio soberano Joushar IV asistirá a esta ceremonia.

El cuerpo del anciano fue embalsamado utilizando todas las técnicas que los antiguos varines practicaban desde la antiguedad. La mayor parte de los habitantes de aquella ciudad ya han desfilado frente al féretro de madera de libna, que permanece custodiado por guardias armados, pero quien más impresiona a todos, sin excepción, es la presencia del gigante Odaverod, quien, con su rostro inexpresivo permanece en silencio, de pie, a un costado de la urna.Un poco más alejado se encuentra el carro murtuorio, con sus ocho duhocats negros, que ha de conducir el ataúd hasta el panteón que se ha preparado especialmente, en la ladera de la montaña.

Comienza a escucharse un murmullo, que va in cressendo cada vez más.Desde la torre del Mercado los vigías ya han divisado en el unico camino que conduce al pueblo, la columna de hombres armados que precede la comitiva real.Siguiendo las tradiciones ancestrales,ocho guerreros que estan situados en la parte más alta del edificio, hacen sonar sus cornos, estos instrumentos estan fabricados con cuernos de duhocats, pero el jefe de aquel grupo lo hace en el único y legítimo "cuerno de yocosat", que es una reliquia del pasado. Su sonido profundo y lúgubre produce escalofríos en la piel de los asistentes a esta ceremonia.

Al fin la comitiva ya se encuentra en la entrada del poblado, ahora,encaramados sobre los techos de las viviendas, los hombres, mujeres y niños pueden distinguir en el medio de aquel cortejo, la figura inconfundible de Joushar, quien monta su caballo blanco, lleva sus cabellos sueltos y luce su infaltable parche de color negro sobre uno de sus ojos.Muchos de los que allí se encuentran, aun recuerdan a aquel mozo de elevada estatura y rubia cabellera, que solía recorrer las calles de aquel poblado junto al gigante Odaverod, en aquellos años, nadie se imaginaba que aquel jovencito llegaría a convertirse algún día en el Rey de todo Varesocor. 

Ahora la delegación ha entrado en la avenida principal de aquella ciudad y ya todos pueden ver desde sus posiciones la figura del soberano, se le ve serio, pero altivo, seguramente debe de estar muy apenado, no obstante levanta sus brazos para saludar a su pueblo, quienes también le responden a su saludo.Quienes llaman la atención, además delpropio soberano son sus dos escoltas, que cabalgan cada uno en sus costados, uno de ellos sobresale por su elevada estatura, es un Iusse muy apuesto,imponente, a su paso todos murmuran su nombre:Lovorlfi, ha sido nombrado hace poco con el título de Duq, al igual que su compañero Jcobeoban, ambos son muy jóvenes y están destinados a jugar importantes papeles en el futuro inmediato.

La delegación ya ha llegado a la plaza,Joushar se apea de su cabalgadura y se acerca a la urna, al hacerlo, el gigante Odaverod parece despertar de su letargo y rapidamente se acerca al soberano y éste, al verle, abre sus brazos y así,ambos permanecen por largo rato fundidos en un abrazo fraterno.La multitud permanece en silencio, Joushar cierra sus ojos y comienza a murmurar una oración.Ahora algunos cuchichian, diciendo:_ Le está hablando a su madre...Cociara_

Los que estan más cerca, alcanzan a percibir las lágrimas en el rostro de aquel hombre, al cual, el destino ha endurecido, pero no tanto como para ser capáz de soportar una pena tan grande como la que le embarga.Sin embargo, pronto se repone, pasa una mano por su rostro y luego hace un ademán señalando que desea pronunciar unas palabras.

Esto es lo que dice:

_ Mis amados  súbditos, mis amigos, éste es el momento que un hijo nunca quisiera que llegara: La hora en que nos toca despedir los restos mortales del hombre que nos dio la vida y guió nuestros primeros pasos, en mi caso, en verdad no fue él mi verdadero padre, como lo vine a saber mucho después,Pero en mi corazón, él lo fue, pues al que me engendró casi no le conocí. Por eso hoy, en la plaza de este pueblo, en donde viví momentos tan trascendentales de mi vida, yo no les hablo como vuestro rey, sino tan solo como un hombre que despide para siempre a un padre.Un padre al cual le debo mucho, pues fue él quien me inculcó los valores para hacer de mi un hombre de provecho, él con mucha paciencia me enseñó la historia de nuestro pueblo. Estoy seguro de que ahora, su espíritu ya se encuentra junto a aquellos grandes antepasados nuestros que lo han estado esperando:Mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo...tres reyes, también mi madre y todos aquellos valientes que han muerto combatiendo en los campos de batalla, como el Gran Duq Lonousa, los Iusses Dalo y Lotsa, el Loq Yoqosina y tantos otros, cuyos nombres estan grabados en el Gran Arco de Triunfo erigido en honor a nuestra victoria.

Adios para siempre Padre Zise y que los Dioses te reciban en su reino.

Cuando Joushar terminó su breve discurso.Odaverod  se acercó a la urna y tomó el féretro con sus hercúleos brazos, trasladándole hasta el carro mortuorio, los jinetes que lo conducían hicieron sonar sus correas y éste se puso lentamente en marcha. Entonces el largo cortejo comenzó a seguir al carro, mientras los hombres hacían sonar sus cornos. Odaverod caminaba delante de todos, después del carro marchaban Joushar y su comitiva y trás ellos todo el pueblo, ya que nadie quería perderse aquella cermonia.

Cuando llegaron a los pies de la montaña, el cortejo se detuvo, allí, mientras Odaverod se tomaba su cabeza con sus enormes manos, los escoltas tomaron el féretro y lo introdujeron en la caverna horadada en la misma montaña, luego, el gigante, ya algo repuesto, haciendo un esfuerzo tremendo, levantó la pesada piedra y la colocó en la entrada de aquel panteón natural.

Y allí se quedó para siempre el cuerpo de aquel viejo ermitaño, que pasó la mayor parte de su vida en aquellas heladas montañas.

Ya de regreso en el pueblo, Joushar quiso hospedarse en la vieja posada del padre de su esposa, así Rewecca, después de muchos años pudo reunirse nuevamente con su familia.