18. ene., 2016

Texto

CAPITULO 18: "REWECA"

Después de aquel improvisado discurso de Joushar,éste y los Iusses pasaron al interior de la casona, allí les atendió el anciano Zise y entonces el Iusse Quinhil comenzó a hablar:

_ Éstas que veis aquí son nuestras principales armas, funcionan del mismo modo que aquellos pesados cañones que utilizan nuestros enemigos, pero éstas son mucho más eficaces, ya que que por ser livianas y fáciles de usar, basta un pequeño estrenamiento para poder usarlas, con ellas esperamos cambiar todo el arte de la guerra, pero para que eso ocurra debemos de solucionar todavía algunas dificultades que se nos presentan: Allá en La Fortaleza poseemos talleres en donde se trabaja actualmente en el perfeccionamiento y en la fabricación  de estas armas, pero no sacamos nada con tener una gran cantidad de ellas, si no tenemos el elemento básico que se necesita para que ellas funcionen.

Al decir esto, el Iusse extrajo de entre sus vestiduras una pequeña bolsa de género, luego vació su contenido sobre la mesa y todos pudieron contemplar a una substancia de color oscuro, granulosa, parecida a la arena pero de color negruzco.

_ A esta substancia la denominamos "vurel", nuestros sabios saben como fabricarla, pero para ello necesitamos algunos ingredientes difíciles de conseguir, sobretodo uno de ellos, que es básico, aunque según las informaciones que poseemos los antiguos varines explotaban hace ya muchos siglos unos yacimientos ubicados en algún lugar de estas montañas, si pudiéramos encontrarlo ahora, sería de vital importancia.Agregó El Perfecto.

El anciano Zise que escuchaba atentamente intervino en ese momento:

_ Según cuentan las antiguas crónicas, nuestros antepasados varines utilizaban una arena especial para templar los metales, aún quedan por aquí,restos de esos  antiguos hornos, con seguridad que cerca de aquellos deben de encontrarse aquellos yacimientos de los que hablais.

El anciano buscó entre sus viejos manuscritos, hasta que encontró un antiguo mapa prolijamente pintado por algún artista primitivo, allí figuraban algunos dibujos que podrían corresponder a lo que se buscaba.

Como los viajeros estaban muy cansados después de gustar de una magra cena, ya que los víveres estaban sumamente escasos y se les racionaba para que pudieran alcanzar para todos, Joushar y los Iusses se acomodaron en aquella amplia residencia para descansar y reponer sus fuerzas, ya que sabían que al día siguiente y en los demás días, sus actividades iban a ser muy intensas.

Pese a aquello, el joven Waptton se mantenía desvelado y entonces decidió salir a caminar por los alrededores como solía hacerlo antes.Pese a la estación, en aquella noche el cielo se veía limpio y estrellado, se detuvo cerca de una de las improvisadas cabañas y entonces vio a una figura que salía de ella y que se dirigía hacia donde él estaba.Al acercársele la reconoció de inmediato, era Reweca, la hermana de su amigo Gamir.

El joven se adelantó para encontrarse con ella, pero la muchacha parecía estar algo incómoda y le esquivaba.

_¿Que te pasa Reweca?¿Porqué me esquivas, acaso no recuerdasque antes éramos muy amigos? Le dijo.

Ella bajó la vista.

_ Ya no es lo mismo...Antes eras el amigo de mi hermano y yo podía ser tu amiga...Ahora eres alguien muy importante, nada menos que nuestro futuro rey y Señor...Y yo no sé como tratar a un Rey. Dijo la joven.Pero él insistió:

_ Escúchame Reweca, para mis amigos y cercanos yo siempre voy a seguir siendo el mismo, nada va a cambiar y si algún día llegó a ser un rey de verdad...Entonces...Tú vas a ser mi reina- Agregó sonriendo.

La linda muchachita no pudo evitar sonreír, le pareció que  el joven volvía a ser el chico alegre y bromista de antes.

_ Ja ja ja...Ahora me dices eso, pero cuando te conviertas en rey, entonces tendrás a tu alrededor a miles de hermosas mujeres en donde  elegir ¿Ves?

_ Tal vez sea así, pero entonces te elegiré a tí..Y no podrás negarte ya que a un soberano no se le niega nada,Reweca. Respondió al tiempo que le tomaba una de sus manos.

Ya se había roto el hielo, ambos jóvenes conversaban como antes, tal como lo hacían cuando él bajaba al pueblo, junto a Odaverod y se hospedaban en la posada del padre de ella.Caminaron tomados de la mano, hicieron recuerdos de aquellos tiempos y luego al despedirse se dieron un tímido y ligero beso.

Después de aquel paseo, por fin el joven Waptton pudo dormirse, pero antes de que el sueño le venciera, suspiró, exclamando:

_ ¡Ah...Al parecer no es tan malo convertirse en Rey!

Y se durmió pensando en Reweca, al fin y al cabo, él era un joven que recién había cumplido los veintitrés años  y como todo joven, soñaba con el amor.