19. ene., 2016

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CAPÍTULO 19: "DÍAS DE ESPERANZAS"

Han transcurrido ya dos semanas desde la llegada de Joushar a su antiguo hogar, en la casona del anciano Zise se ha organizado una solemne reunión, es una amplia dependencia en donde al igual que en otros lugares del reino se guarda y venera una imágen de LA CIARA, a dicha reunión asisten  todos los habitantes del lugar.Sobre las rústicas bancas de madera se ubicaban unas doscientas personas, frente a ellas, cubierta con un lienzo blanco estaba la estatua y a un costado de ella, se situaban Joushar y los iusses.Fue precisamente el joven tuerto quien se adelantó para decir unas palabras:

_ Amigos míos, en el nombre de mi madre LLA CIARA, voy a dar comienzo a esta reunión, la cual estará precidida por Quinhil...¡Escuchadle a él!

Quinhil, vestido con su traje ceremonial se adelantó y dijo:

_ Quitad el velo a Nuestra Señora y les pido a todos que se arrodillen y oren, tal como ella les enseñó a hacerlo.

Todos,exceptuando el joven rey que permaneció de pie, se arrodillaron y comenzaron a invocar con sus oraciones la presencia de LA CIARA.Eso era algo habitual en aquellas ceremonias,poco a poco, con el correr de los años, aquellos que veneraban las imágenes habían ido desarrollando un ritual y lo seguían muy rigurosamente, generalmente después de aquello, todos se sentian más reconfortados y con fuerzas para seguir soportando las duras vidas que llevaban, convencidos de que aquellas energías les eran trasmitidas por aquella representada en la imágen.Pero esta vez ocurrió algo diferente:

En efecto, mientras todos permanecían en silencio orando, el joven rubio comenzó a hablar, lo hacía con una voz serena y tranquila, como si estuviera en un trance y en verdad sí lo estaba, ya que sus ojos permanecían cerrados pero su voz era clara y precisa:

_ Les hablo esta vez a travéz de mi amado hijo...Escuchádme: Lo que hemos estado esperando durante tantos años, ya es una realidad, vosotros habeis tenido la paciencia y la esperanza de que vuestros sufrimientos un día acabarían y yo les digo, que ese día ha llegado...En estos mismos momentos, en todos los lugares de este vasto reino, en donde mi gente se reune para venerar esta imágen que me representa, este mensaje de esperanza y libertad está siendo oído, pero quiero decirles que para que nuestros objetivos se concreten debereis de luchar con todas vuestras fuerzas,muchos de vosotros vais a caer en esa lucha, pero recuerden...Yo estaré siempre con vosotros, como lo he estado durante todo este tiempo.

Joushar pronunció estas palabras y luego permaneció en silencio, los asistentes se miraban unos a otros maravillados, les parecía como si aquello hubiera sucedido en un sueño, pero al intercambiar sus palabras se daban cuenta de que todo aquello había sido muy real.Quinhil, muy impresionado se acercó al joven para brazarle, recién entonces él pareció reaccionar y cuando el Iusse le comentó lo acontecido, él aseguró que no recordaba nada, que simplemente había cerrado sus ojos para rezar, como todos en aquel salón.

_Nuestra Señora, tu madre, nos ha hablado a travez tuyo, su mensaje ha sido muy claro y según lo que escuchamos hallegado a todos los que la siguen, estosignifica que a partir de ahora...damos comienzo a nuestra lucha,Majestad. Exclamó el Iusse.

Después de aquella solemne ceremonia, los asistentes se retiraron a sus labores habituales, pero todos se sentían ahora muy alegres y confiados, pues pensaban que pese a las difíciles condiciones en que se encontraban, ellos iban a salir adelante.

Mientras, en otra de las salas de aquella casona, Quinhil se reunía con sus hombres para explicarles el plan que había elaborado en aquellos días de reflexión.Sobre la mesa de madera se extendía aquel viejo mapa que señalaba las principales ciudades y pueblos del reino, es cierto que, dada su antiguedad, carecía de mucha exactitud, pero de todos modos servía para los efectos de planificar el futuro.

_ Amigos y compañeros de tantas jornadas,creo que ha llegado el momento de que nos separemos, pues, a partir de ahora,  cada uno de nosotros deberá cumplir la misión que le será encomendada, de aquello dependerá el éxito.Recuerden que el enemigo al que enfrentamos es poderoso y posee abundantes recursos, pero también,debilidades y esa las debemos de aprovechar.

_ Tú, Lonousa marcharás hacia el oste, hacia las Tierras del Sonner, allí te contactarás con los focos de resistencia y los organizarás, tan pronto podamos les haremos llegar las armas, y serás tu quien les has de enseñar a utilizarlas.

_ En cuanto a tí, Lonorlfo, tu misión  será muy riesgosa, pero confío en tus capacidades, deberás viajar de incognito hasta la propia capital del reino, la cudad de Nueva Sorgin, allí trabajarás organizando  la resistencia y haciéndonos llegar la información acerca de los movimientos del tirano.

_ Lo mismo reza para tí, joven Lavorlfi, viajarás hacia las Montañas  de Zita para ponerte en contacto con el Loq Yoqosina, que debe de encontrarse en algún lugar de aquella extensa zona, combatiendo contra los hombres del Escorpión Negro.

_ Tú, Jcobeoban, recorrerás  las regiones del sur para reclutar a los hombres que se nos quieran unir, a fin de formar un ejército.

_ En cuanto a tí, viejo amigo Meijesa, permanecerás aquí en este lugar y buscarás aquellos yacimientos que necesitamos para la produción del vurel, que necesitamos para nuestras armas, Zise está ya habilitando un lugar que nos servirá de laboratorio para producirlo.

_ Por ahora mi misión es permanecer aquí, junto a Su Majestad, pero tengo una noticia que darles, desde La Comunidad nos estarán enviando paulatinamente  nuevos grupos de Iusses, quienes se nos irán uniendo y también nos enviaran más armas, a medida que las vayan fabricando, con ellas  nos organizaremos durante lo que queda de la estación de La Tormentas y antes de que el enemigo se de cuenta les haremos unas visitas de sorpresa...Nuestra misión primera será recuperar Aotet.

Fue así como en los días siguientes, los iusses designados se fueron despidiendo para cumplir cada uno con las misiones que les fueron impuestas, de ello dependería que algun día no tan lejano, aquel joven, que representaba los sueños de libertad y progreso para aquel vasto y extenso reino, se pudieran hacer realidad.

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