20. ene., 2016

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CAPÍTULO 20:"LA  MISIÓN DE REWECA"

Seis meses después del arribo de los iusses a la casona del viejo Zise,a comienzos de la primavera del año 51 de la Era de JIII. Quinhil"El Perfecto" ya contaba con un destacamento formado por cien guerreros, los cuales habían sido preparados y entrenados por sus dos Iusses ayudantes:Lotla y Dalo, ambos habían llegado cuatro meses antes trayendo una carga de armas y municiones, entre las cuales se contaban doce flamantes snodulas, los cuales les fueron entregados a los hombres más destacados del grupo.A dichos hombres se les instruyó de la manera más rigurosa e intensiva ya que se esperaba que esa patrulla desempeñaría un papel muy destacado en los acontecimientos futuros, a aquellos primeros seleccionados se les denominó:Senobanits.

Por su parte, "el Viejo", como se le llamaba cariñosamente a Meijesa, ya había encontrado el yacimiento que buscaba, gracias a la ayuda de Zise habían transformado una parte de la casona en laboratorio y taller, allí trabajaban los miembros de aquella comunidad, especialmente  mujeres y jóvenes, en aquel taller se elaboraban algunas prendas de vestir y calzado, además de muchos de los elementos que utilizarían los hombres de armas más adelante.

Desde las praderas de Jnorgot les habían enviado algunas cabalgaduras, especialmente Ludoccats y duhocats.

Joushar  había mandado a hacer un traje de piel, muy similar a aquellas vestimentas que otrora usaran sus antepasados varines, él, pese a su rango también entrenaba junto a los demás guerreros y había adquirido una merecida fama de ser muy certero en el uso del snodula, pese a poseer sólo un ojo bueno, en eso sólo era superado por su Maestro Quinhil.Éste propuso:

_ Creoque ya es hora de que vayamos a echar una ojeada allá abajo, pienso que como el tiempo ya está  mejorando no sería mala idea que nos adelantáramos a tomar nosotros la iniciativa.

Joushar estaba de acuerdo, pero sugirió que antes de poner en marcha cualquier plan, lo prudente sería enviar a algun espía a fin de sondear el terreno, aquella sería una misión muy peligrosa y arriesgada, pero no obstante surgieron varios voluntarios para llevarla a cabo. Cuando ya se habían seleccionado a un par de muchachos, intervino Reweca:

_ Perdónenme ustedes, pero creo que yo soy la persona indicada para obtener la mejor observación, pues creo que ellos deben de tener muy controlada a la población, en especial a los hombres, pero en cambio...¿Quién va a sospechar de una mujer?

Obviamente Joushar se opuso de inmediato a aquella idea, pero al ver que Reweca estaba tan decidida, lo pensó mejor.En verdad no era mala idea ya que una mujer hermosa como ella podría llegar  hasta el mismo campamento del enemigo, locual para un hombre sería imposible.

Después de una larga discusión, la idea fue aceptada y fue así, como al día siguiente la bella joven se despidió de Joushar, quien le rogó que no se arriesgara demasiado y que se cuidara mucho, ya que si le sucedía algo malo, él jamás se lo perdonaría a si mismo.

Cuando ella se marchó montaña abajo, el joven permaneció durante un largo rato contemplando la figura de la valiente joven que se alejaba, fue en esa ocasión cuando él tuvo la certeza de que la amaba y que sería ella la mujer de su vida, entonces se lamentó:

_ ¿Porque no le dije antes cuánto  la amaba? Ahora quizás nunca más la volveré a ver.

Su corazón estaba acongojado, entonces para tranquilizarse pensó en su madre, conservaba de ella una imagen muy tenue en su cerebro, cerró sus ojos y murmuró:

_ Madre mía, tú que me trajisteis al mundo, no permitas que algo malo le suceda a ella, cuidala y tráemela de regreso cuanto antes, porque ella es la mujer que yo quiero.

Después se sintió más tranquilo y emprendió el regreso a la casona.

Quinhil ya había organizado un pequeño destacamento, había dividido a sus hombres en dos grupos de cincuenta  senobanits, cada grupo a cargo de sus iusses ayudantes, diez de ellos portaban sus correspondientes snodulas y montaban sendas cabalgaduras.

Era un grupo muy pequeño aún, pero ellos confiaban en aprovechar el factor sorpresa, ya que pensaban que el enemigo jamás iba a imaginar que serían atacados, pero por ahora debían de esperar, ya que era importante la información que podría conseguir Reweca.

Ésta, tan pronto se alejó del campamento se dirigió a un lugar que conocía muy bien: La caverna de Ata, que era aquel refugio en donde se guarecían los viajeros cuando les sorprendían las nevazones. Aquel era un refugio que sólo conocían algunos poquísimos moradores de aquellas tierras y en ella esperaba encontrar a algunos de los que habían huído de la aldea deAotet.

Cuando llegó allí comprobó que no estaba equivocada, se encontró con varias familias, las cuales habían hecho de aquella caverna su refugio y sus hogares, algunos habían permanecido allí durante toda la estación.

Todos la conocían y al verla, se alegraron mucho, cuando ella les relató la llegada del joven Waptton con los iusses, aquellos desventurados se emocionaron y alegraron ya que era la primera noticia esperanzadora querecibían y eso les hacía concebir esperanzas de recuperar sus perdidos hogares.

Después de descansar un rato, para reponer sus fuerzas y energías Reweca les dio a conocer parte de sus planes y ellos se comprometieron a ayudarle.Una muchachita de nombre Vitesia, la cual era hija de un mercader le informó que ella había bajado al pueblo en un par de ocasiones.Le dijo.

_ Durante los fines de semana se realiza en la antigua plaza, una feria.Allí suelen llegar algunos campesinos de los alrededores para verder sus productos, al comienzo los invasores la habían prohibido, pero después de un tiempo autorizaron que se pudiera realizar ya que ellos también necesitaban abastecerse.Mi padre es un criador de aminots, él posee un puesto en el mercado, te voy a poner en contacto con él para que le acompañes el próximo fin de semana.

Vitesia era una muchacha encantadora, aún no cumplía los quince y pese a todo lo malo que le había sucedido a su familia, ella seguía siendo muy animosa y alegre,Reweca la miró como a una hermana menor y desde entonces, ambas se hicieron inseparables.

Cuando ambas bajaron a la aldea, en el domingo siguiente, Reweca iba irreconocible. En verdad, pese a haber transcurrido apenas un años desde que abandonara la aldea, aquel cuerpo de jovencita había experimentado algunos cambios que la habían transformado de niña a mujer, más ahora, con la ayuda de su amiga se había maquillado su rostro con colorete y pinturas naturales, también se había pintado sus labios y ojos de tal manera que aun para sus conocidos resultaba una mujer completamente diferente.

Cuando ambas mujeres se instalaron en el puesto del criador de aminots para yudarle en sus ventas, se sentían muy nerviosas, pero a medida que transcurría la jornada se fueron tranquilizando ya que nadie parecía reconocer a la joven Reweca.Los hombres al verla se quedaban mirándola con admiración y algunos se atrevían a decirle cosas algo subidas de tono, hasta que al ver al viejo Ziru, el criador de aminots, le comentaban:

_ ¡Ah, viejo Ziru! ¿En donde tenías escondida a esta preciosa joya?

Ziru riendo les contestaba;

_ Ella es mo sobrina Tara que acaba de llegar de la aldea de  Cunza en donde hace unos dias falleció mi hermano, ahora ha quedado a mi cuidado hasta que le encuentre  un marido.

Aquel fue el anzuelo que  habían discurrido para atraer a algunos "peces gordos"

Y éstos no tardaron en picar.

Aotet, aquel poblado perdido en las montañas había quedado casi completamente en ruinas, los dos cañones de los invasores habían destruído los principales edificios, salvándose solo las pequeñas edificaciones cirscundantes al mercado, aún así, los habitantes de aquella aldea, trás los primeros días, en donde el invasor había establecido su completo dominio, habían estado tratando de reconstruir sus viviendas para tratar de retomar sus vidas, bajo las nuevas condicones impuestas por Varjacia. Éste, después de realizar algunas inscursiones por los alrededores con el fin de someter a los focos de rebeldes diseminados en los faldeos de las montañas, decidió establecer su Cuartel General en el único edificio que no había sufrido daños.El Templo, allí, sobre una de las torres hizo flamear la temida bandera roja con el escorpión negro y como ya se acercaba el invierno prefirió esperar el buen tiempo para reiniciar sus campañas.

Pero no obstante haber logrado el objetivo de dominar en la región, Varjacia no estaba conforme ya que aún le faltaba completar su misión. esto es, encontrar y apresar a aquel mítico personaje del cual tanto se hablaba  en todos los rincones del reino, sabía que mientras no lograra encontrarle no podría regresar ante su padre, ya que éste no le perdonaría por su fracaso.

Durante varios fines de semana Reweca concurrió al mercado junto a su amiga Vitesia y su padre, su plan ya estaba dando resultados y Zirú, el craidor de aminots ya había recibido varias propuestas para obtener la mano de su agraciada sobrina Tara, pero ella se hacía querer, aduciendo que necesitaba más tiempo para decidirse y así fue como se propagó el rumor de que una hermosa mujer estab disponible para casarse y muchos quisieron conocerla.

Hasta el cuartel general de Varjacia llegó la noticia y el propio Loq Mayor se interesó, pues, aunque tenía a muchas jóvenes a su disposición, ninguna de ellas le interesaba demasiado, de manera que decidió ir a conocerla. Fue así, como unos días después, escoltado por su guardia personal concurrió al mercado.

Montado sobre su duhocat negro, Varjacia que gustaba de vestir ropas rústicas como su padre, observó a la joven que permanecía en un rincón de la tienda del viejo criador, entonces, sin bajarse de su cabalgadura, se acercó:

-Escucha anciano, dile a tu sobrina que se acerque para que yo la pueda ver, aquí, a la luz del sol.

Había  mucha expectación, los demás comerciantes permanecían quietos y muy nerviosos pues todos ya conocían la extremada crueldad de aquel temido Loq y lo único que deseaban era que se marchara lo más pronto posible.

Ziru, bajando su vista, llamó a su supuesta sobrina:

_ Tara, sobrina mía, acércate para saludar a Su Alteza.

La joven Reweca estaba muy asustada, es cierto que ella misma se había propuesto para llevar a cabo aquella peligrosa misión, pero nunca se le pasó por su cabeza  que se encontraría precisamente  frente a frente, nada menos que con el hombre más poderosoy cruel de toda la región, entonces, venciendo el terror que la poseía se acercó timidamente al jinete.

Varjacia la observó detenidamente, del mismo modo en que un coleccionista de objetos valiosos observa a alguna valiosa joya para su colección.él era un hombre que se jactaba de poeseer a muchas mujeres, pero en verdad nunca se había interesado en alguna en especial, ya que dado su poder podía tener a la que él quisiera en todo el reino.

_¡Humm, eres en verdad hermosa, pequeña Tara1...De manera que eres huérfana y buscas un marido para que se haga cargo de tí. Pues bien creo que te ayudaremos...Toma tus cosas y ven con nosotros, en el cuartel general, no tengo la menor duda de que encontraremos un buen esposo para tí.

Reweca, aunque aterrorizada se atrevió a decir:

_Su Alteza es muy amable al invitarme a conocer "Su Lonco" pero le pediría que me permitiera hacerme acompañar por mi prima Vitesia, al menos.

Ahora Varjacia miró a la chica que estaba junto a Reweca y haciendo una mueca, a modo de sonrisa eclamó:

_ ¡Humm, está bien, puedes traer a tu prima contigo, aunque ella es aún una "barlich" (jovencita adolescente) que no está lista para el matrimonio.

Mientras ambas jóvenes echaban en un bolso sus escasas pertenencias, Varjacia le ordenó a uno de sus hombres que le entregaran al viejo Ziru una bolsita conteniendo quince monedas de plata.

_ Esto es por tu sobrina, no quisiera que se diga por ahí, que Varjacia no cumple con sus propias leyes, en cuanto a tu hija, ella podrá seguir viniendo a tu casa por ahora, hasta que cumpla con la edad adecuada y entonces te pagaremos también por ella.

Varjacia había dictado podo tiempo antes un decreto en donde ordenaba que si alguien quería tomar a una joven del pueblo para sí, debía de pagar su valor al padre o a su familiar más cercano, eso lo había hecho para evitar las constantes peleas y disputas surjidas entre sus  propios soldados, que buscaban mujeres entre las jóvenes de aquellos lugares conquistados.

Fue de esa manera como los planes de Reweca se realizaron, todo había resultado mucho mejor de lo que ella había pensado, ahora había conseguido tener acceso al mismísimo Cuartel General del enemigo y de paso había consegido que su amiga Vitesia pudiera entrar y salir de allí, lo cual le era muy conveniente para enviar la información obtenida, pero ahora debía de enfrentarse a un gran peligro, pues  sabía que se había metido en la misma boca del lobo.