23. ene., 2016

Texto

CAPÍTULO 23:"Reweca frete a Varjacia"

Mientras eso sucedía en la aldea de Aotet, arriba, en las montañas los rebeldes ya comenzaban a planificar nuevos ataques.

Quinhil, El Perfecto se encontraba reunido junto a su comando, éste estaba formado por Meijesa, Lotla, Mopina(Que había reemplazado al fallecido Dalo) y dos nuevos iusses llegados recientemente:Bnlucco y Luicca, estos dos últimos eran hijos de Lonorlfo y Lonousa respectivamente.También participaba por supuesto Joushar quien se notaba muy angustiado y preocupado ya que no se tenían noticias de la joven Reweca.

_ Atacar ahora la aldea es demasiado arriesgado ya que todas las fuerzas del enemigo están  muy alertas, entonces debemos de concentrarnos en otro objetivo_ Decía el Iusse  Perfecto.

Joushar había propuesto realizar un ataque relámpago sobre la aldea con la idea de rescatar a Reweca, pero después de considerar los riesgos, aquello fue desechado.

El anciano Size, que también se encontraba presente, recordaba como en una ocasión, su hermano Odaverod le había hablado acerca de un sendero secreto el cual conducía directamente hasta el Desfiladero del Diablo, pero lo malo era que él no conocía aquel sendero.

Haciendo memoria entre sus recuerdos de niño, Joushar recordó, como en cierta ocasión, cuando acompañaba al gigante Odaverod en sus cacerías, éste le había señalado unas extrañas conformaciones rocosas, las cuales tenían un color pardo negruzco y entonces él le había comentado que detrás de aquellas rocas existía un sendero, que estaba cubierto por la nieve, pero que en las estaciones calurosas permitía llegar hasta la parte alta del desfiladero.

_ Si eso es así, como lo cuentas, entonces estamos ya en la estación precisa para llegar a travéz de  los cerros hacia tal desfiladero y si logramos llegar y sorprender a los defensores de ese lugar y anularlos, entonces la aldea de Aotet quedaría completamente aislada, eso haría que Varjacia intentara subir a las montañas para atacarnos, lo cual dejaría la aldea deprotegida y entonces si sería factible hacer lo que has propuesto Majestad. Afirmó Quinhil.

Todos estuvieron de acuerdo que valía la pena hacer el intento de encontrar dicho sendero y quien mejor para ello que el propio Joushar, quien conocía aquellas montañas mejor que cualquier otro, así, junto a un grupo de hombres seleccionados el joven rubio partió al amanecer del día siguiente con aquella misión. Mientras que el Iusse Quinhil permaneció en el campamento para organizar las defensas en el caso de que los enemigos se atrevieran a subir las montañas.Aquello era muy posible ya que el calor iba en aumento y la nieve ya comenzaba a derretirse formando pequeños riachuelos que corrían montaña abajo.

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La aldea de Aotet lentamente volvía a su habitual rutina, pero ahora todos sus accesos estaban fuertemente custodiados por los hombres de Varjacia.Éste ya se había reunido con sus hombres de confianza para planificar por fin la campaña definitiva hacia las montañas para cabar con los grupos de rebeldes. Pero antes decidió hacer algo que desde hacía días le obsecionaba.Por eso, aquella tarde llamó a Siwana y le comunicó que para esa noche deseaba que aquella nueva muchacha que había ingresado a su harem lo acompañara.

Cuando aquello le fue comunicado a la joven Reweca, ella se sintió perdida y así   se lo hizo saber a su protectora:

_ Estoy perdida, esta vez nada podrá salvarme del terrible destino que me espera.

Siwana trataba de darle ánimos, aunque en el fondo sentía que la suerte ya estaba echada.

_ No te desesperes, trata de halagar a Nuestro Amo y levanta tu ánimo, sé que él no es un hombre que pueda sentir compasión o lástima por alguien, si le suplicas o le lloras, estarás perdida, entonces debes ser astuta y hábil, pues recuerda que él, aun con todo su poder es solo un hombre más y a los hombres les gusta sentirse dominadores y tu puedes aprovecharte de ello.

Reweca fue conducida directamente a los aposentos que ocupaba Varjacia en la parte inferior de la torre, allí se encontraba junto a su lugarteniente Ducbaj "El Viejo" y un extraño hombrecillo de cabeza grande en proporción a su cuerpo, rostro de pómulos pronunciados  y mirada hipnótica, éste al ver a la joven exclamó:

_ ¡Vaya! Al menos vas a consolarte con un delicioso manjar digno de un rey, mi querido Señor. 

Varjacia observó también a la joven que permanecía de pies en la entrada de aquel salón, ella se mantenía, tal como se lo habían ordenado con su mirada fija en el piso y sus manos entrelazadas sobre su pecho.

_¡Acércate preciosa! Creo que no me equivoqué en cuanto te ví en aquella tienda del mercado, allí te veías hermosa...pero ahora...Estás divina..¿Tara es tu nombre verdad? Dijo el Loq Mayor sonriendo.

Reweca se fue acercando lentamente, cuando llegó frente a Su Señor hizo una leve reverencia, mientras que los dos hombres se retiraban discretamente de aquel aposento.

_ Siwana me ha hablado muy bien de tí, yo le ordené expresamente que se preocupara de prepararte y de que te trataran muy bien, para que así te conviertas en una buena esposa para aquel que tenga la suerte de ser tu marido.

Varjacia estiró su brazo acariciando el mentón de la joven, haciendo que ella alzara su rostro, entonces Reweca le miró directamente a los ojos, sosteniendo su mirada durante un buen rato, algo que se le había dicho que no debía de hacer.

Pero Varjacia no parecía molesto, más bien todo lo contrario.

_ Eres muy bella, como dijo Locominot, eres digna de un rey...Tal vez, demasiado hermosa para cualquiera de mis hombres...Creo que no existe alguno que te merezca, mi querida Tara.

Poco a poco la joven iba perdiendo aquel miedo que la paralizaba, Varjacia se mostraba amable y ella sin darse cuenta lo comparó con Joushar, éste último era levemente más alto que el Loq Mayor y talvez unos cuatro años menor.

_ Dime algo pequeña...Quiero escuchar tu voz...Dime ¿Te han tratado bien aquí?

Rewewca tragó saliva, sentía su boca seca, pero respondió al fin:

_ Mi Señor, jamás se me pasó por la mente la idea de que algún día estaría frente a ...vuestra presencia.En cuanto a lo que me preguntais, os diré que estoy bien, que he sido muy ien tratada y que me encuentro muy a gusto aquí.

Varjacia se acercó a una mesita y tomando una botella en donde había un líquido de color rojizo, lleno dos pequeñas copas y con ellas en sus manos se acercó a la joven.

_ Esto se llama" Ikesen", es un licor preparado con miel y una fruta muy escasa que solo crece en las Tierras Arcaicas, pruébalo, es un verdadero néctar de los dioses que nosotros tenemos el privilegio de poder gustar.

La joven no deseaba contrariar a aquel hombre que hasta ahora se mostraba  amable y condescendiente con ella, de manera que tomó  la copa que se le ofrecía y bebió un sorbo de aquel líquido, lo encontró de verdad exquisito y así se lo comentó a Varjacia.

_ Gracias Mi Señor...Esto es delicioso le juro que jamás probé algo tan...

Varjacia la interrumpió, de un cofrecito finamente tallado había sacado un hermoso collar de plata con piedras preciosas de color verde agua, el cual colocó delicadamente en el cuello de la joven, quien al contacto con las manos frías de aquel hombre sintió un estremecimiento, pero haciendo un supremo esfuerzo,trató de mantenerse serena y digna. 

_ Este collar perteneció a una importante dama de la corte del Rey  Joushar III, yo se lo compré a un acaudalado comerciante de Nueva Sorgín y lo he mantenido en mi poder para regalarsela a una mujer que fuera digna de ella y ahora recién la he hallado...Es tuya querida Tara.

Reweca se miróen el gran espejo que estaba frente a ella y no pudo evitar sonreír al verse allí, tan distinta a como siempre había sido, hasta le parecía que aquella imágen no era la suya, pero se sintió halagada al pensar: 

_¡Ah...Si me viera así...mi amado!

Varjacia se bebió el contenido de su copa, luego se sentó sobre su amplio lecho, observando atentamente a la joven que aún permanecía frente al espejo.

_ Tal vez estás asustada, esperabas a un hombre bruto y salvaje que sin contemplaciones te forzara en contra de tu voluntad, esa es la imágen que te habías formado de mí ¿Verdad?

Reweca se volvió hacia él:

_ Eres Mi Amo y Señor y yo estoy aquí para servirte y complacerte en todo lo que desees, eso es lo que me han enseñado en el harem.

Varjacia la tomó en sus brazos y acercó su rostro al de ella, Reweca,aunque sentía un enorme rechazo logró dominarse y miró al hombre sosnteniéndole la mirada, éste la soltó, se alejó un poco de ella luego bebió un trago de aquel licor y golpeó un pequeño gong de bronce, de inmediato apareció en la entrada Siwana.

_ Tenías razón Siwana, Tara es una hermosa y exquisita flor, pero por ahora está bien, sólo deseaba conocerla mejor y también que ella me conociera a mí, pero eso ya se ha cumplido, regrésala al harem para que continúe su instrucción, mientras tanto, enviáme a cualquiera de las  otras. Ordenó Varjacia.

Reweca hizo el intento de quitarse el collar, pero el hombre la detuvo:

_ ¡Déjalo, eso es tuyo y cuando te vuelva a llamar quiero que lo lleves puesto, pequeña!

Siwana tomó a Reweca del brazo y mientras la conducía al harem, le comentó:

_ No sé si estar contenta o preocupada, Varjacia te trató con mucha delicadeza y eso puede ser peligroso, ya que significa que le has gustado mucho más de lo que suponía, ahora voy a tener que protegerte mucho más de las otras ya que provocarás mucha envidia muchacha.

Cuando quedó solaen su recámara Reweca se dejó caer sobre su lecho, se derrumbó y comenzó a llorar amargamente, renegando de su destino, destino que ella misma había escogido.

Cuando regresó Siwana se abrazó a ella y entonces se desahogó contándole toda la verdad sin omitir nada, se había arriesgado mucho al hacerlo, pero ya no le importaba nada de lo que le pudiera suceder. La mujer le escuchó con gran atención, al fin exclamó:

_ Estoy completamente sorprendida por lo que me cuantas, o sea que aquello de la existencia de un joven heredero al trono, del cual tanto se habla ...¿Es cierto?...Un hijo perdido del difunto Joushar III y la hechicera Co Ciara...y  dime...¿Cómo él permitió que te arriesgaras a venir hasta aquí?

_ Él no quería, pero yo insistí, más ahora eso ya no importa, ahora tu sabes toda la verda y mi vida está en tus manos Siwana.

_No temas querida niña, yo no te voy a delatar, todo lo que me cuentas me deja tremendamente anonadada y preocupada y estoy en una gran tribulación, ya que si es cierto lo que dices...Puede que los días de Itlán estén contados, más aún si detras de aquel heredero al trono se encuentran los Iusses de La Comunidad.¡Que destino tan extraño! Ahora tu vida depende de mí, pero puede que en un futuro, todo sea al revés ¿Quién podría saberlo?  Y hasta puede suceder que tú...hermosa Tara te conviertas algún día en la reina de Varesocor.

Aquella noche Siwana no pudo dormir, por primera vez sentía miedo del futuro, ella pensaba en muchas cosas: Allí, en el aposento principal estaba el hombre que ella había amado y al que quizás aún amaba, yaciendo con una de sus concubinas, mientras que en otra de las salas del harem dormía aquella joven, tan parecida a ella en sus días de juventud, cuyo destino estaba en sus manos, dependiendo de la resolución que ella tomara.Así se la pasó toda la noche pero al amanecer ya había tomado una decisión, una decisión que le cambiaría completamente su vida.