27. ene., 2016

Texto

CAPÍTULO 27:"Misión cumplida en la montaña"

Reweca se encontraba muy inquieta, preguntó por Joushar y cuando le contestaron que el joven se había marchado para cumplir una importante misión, se sintió muy triste y apenada, pero Siwana la consoló:

_ ¡Anímate muchacha¿ Piensa que todo lo peor ya pasó, no tengo la menor duda de que muy pronto vas a reunirte con tu amado.

Las tres mujeres permanecían en la sala que había sido antes, el comedor de la casona de Zise y que ahora servía para las reuniones del comando de los rebeldes. Afuera se escuchaban los ruidos característicos de de una gran actividad:Hombres que corrían de un lado para otro, ruido de cascos de bestias y mucho movimiento en general.Al rato apareció el Iusse Quinhil acompañado de sus dos ayudantes: El Iusse Lotla y Bnoluco, éste último había reemplazado al fallecido Dalo.

_ Ya tenemos todo listo para recibir a tus perseguidores muchacha.¿ De manera que pudiste escapar antes que Varjacia...abusara de tí? Pues has demostrado una gran valentía y no dudo que Joushar estará muy orgulloso de tí.Dijo Quinhil.

Reweca abrazó a Siwana y le respondió:

_ No estaría aquí si ella no me hubiera ayudado, mi amiga Siwana ha sacrificado todo su futuro por ayudarme y creo que nunca se lo podré pagar.

Quinhil se aproximó a Siwana, después de observarla en silencio,le habló así:

_ En el nombre de Su Majestad Joushar IV,Rey de Los Iusses y de todo el Reino de Varesocor, te doy las gracias por lo que has hecho y te aseguro de que no te vas a arrepentir por haber ayudado a nuestra causa,mujer.

Siwana, muy sorprendida por la manera de hablar de aquel hombre, tan diferente a cuantos ella había conocido, bajó su mirada y después de un rato le respondió:

_ Había oído hablar de Los Iusses, en todas partes se les menciona con mucho respeto...Jamás me imaginé que llegaría a conocer a alguno de ustedes.

Reweca le interrumpió:

_  Y no es él, cualquier Iusse,Quinhil posee el título de El Perfecto y es el segundo en el mando de toda La Comunidad de Ut.

Quinhil se encogió de hombros, luego se despidió de ella aduciendo que tenía mucho que hacer y prometiendo regresar al día siguiente para ver como estaban ellas.

Tan pronto se hubo marchado Reweca se volvió hacia su amiga:

_ ¿Notaste la forma en que te miraba el Iusse Quinhil? ¡Humm, estoy segura de que le gustaste amiga mía!

Siwana se sentía algo incómoda, trató de sonreír al responderle:

_ ¡Tú estás loca Reweca ¿Cómo se te puede ocurrir que aquel personaje tan importante se iba a fijar en mí o caso no sabes que él es un monje?

_ ¡Claro que sí, pero también es un hombre y por lo que sé, no tiene esposa! Los Iusses, por si no lo sabes, también se casan y tienen hijos, además tú,,,Eres una mujer muy hermosa y así como conquistaste el corazón del hijo de Itlán...¿Porque no podrías hacerlo con el ´lider de La Comunidad Iusse?

Siwana meneaba su cabeza, pensando ¡Qué loca es esta chiquilla!

Pero aquella noche, después de mucho tiempo ella pudo dormir tranquila.

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Esa misma noche, en otro lugar de las montañas, se encontraba Joushar  con sus doce montañistas, la noche era oscura ya que el cielo estaba completamente nublado, pero no soplaba el viento característico que suele preceder a las  tormentas cordilleranas, era pues, una noche ideal para que Joushar pudiera llevar adelante sus planes.Sosteniendo su snodulat entre sus manos, él y cinco de sus hombres, portando cada uno de ellos un saquito con vurel en su interior y una botella de celanni vacía colgada de sus cinturones, comenzaron a descender desde lo alto de la montaña.

Joushar les hablaba a sus hombres:

_ Debemos de aprovechar la oscuridad de la noche para acercarnos lo más posible al campamento enemigo, cada uno dejará su cargamento en los lugares que hemos seleccionado y luego regresaran hasta el lugar escogido en donde esperaremos el amanecer, confío en que no seremos sorprendidos ya que ellos vigilan muy  bien el camino, pero jamás se imaginarían que estamos encima de sus propias cabezas.

Los cinco montañistas escogidos comenzaron a desplazarse  cerro abajo, mientras Joushar se ubicaba en un lugar seleccionado de antemano, él sabía el alcance de tiro de su arma, pero como la noche estaba oscura era imposible poder ver algo, debía ser paciente y esperar el amanecer.

La noche transcurría placidamente, al cabo de unas  horas escuchó a sus hombres regresar, después de haber cumplido con su misión.

_ Misión cumplida Majestad, todo resultó perfecto, dejamos las cargas muy cerca de los cañones, aprovechando que  los centinelas se habían quedado dormidos, al parecer habían estado bebiendo, antes.

Aquello era mucho mejor de lo planificado, Joushar preparó su snodulat, él se había preparado muy bien y confiaba en no errar con ninguno de sus cinco tiros, sólo necesitaba ahora que asomara el sol  para que  reflejara sus rayos en las botellas de celanni.

Permaneció expectante, casi sin darse cuenta el sol apareció de pronto tras la montaña, entonces se escuchó la primera detonación y casi al mismo tiempo le siguió una gran explosión, luego sobrevinieron los otros disparos y sus correspondientes explosiones, la montaña entera temblaba, los guardias completamente desconcertados corrían de un lado para otro sin atinar a nada, cuando explotó uno de los grandes cañones se produjo una gigantesca avalancha y un alud de rocas cayó desde lo alto del Desfiladero del Diablo, aplastando a los aterrados jinetes que desde abajo no podían entender lo que estaba sucediendo.

_ Debemos huir ahora, antes de que ellos se den cuenta de lo sucedido_ Gritó Joushar y entonces emprendió el camino de retorno, mientras abajo continuaba la debacle. Cuando el humo de las explosiones se disipó, Joushar y sus hombres pudieron contemplar desde lo alto el panorama: Ambos cañones había caído y rodado desde sus emplazamientos, por todas partes se veían los cadáveres de hombres y bestias mueros o heridos y la salida del Desfiladero del Diablo estaba completamente cubierta con  grandes bloques de rocas.

_ Aotet, ahora está completamente aislada y pasará mucho tiemppo antes de que este paso sea nuevamente transitable, hemos cumplido  con nuestro objetivo, les felicito a todos, ahora regresemos a casa.

Fueron las palabras que Joushar les dijo a sus hombres, luego emprendieron el camino de regreso