3. feb., 2016

Texto

CAPÍTULO 32: "La tregua".

En la primavera del año 54 de La Antigua Era, el reinado de Joushar IV se había afianzado completamente en todo el sur del pais, por aquellos días él y sus iusses se habían establecido en la ciudad de Dosio, allí habían instalado el fuerte y se preparaban para una embestida final, la cual  debería de conducirles hasta la propia capital del reino, la amurallada ciudad de Nueva Sorgín.Pero aquello no sucedió, ya que fue por aquellos días cuando la llegada de un importante emisario que venía del norte hizo que cambiaran todos los planes.

Aquel emisario era un viejo conocido, aquel Iusse renegado llamado Locominot, quien traía una propuesta de paz del propio Itlán.

Joushar rodeado de sus principales colaboradores, encabezados por su amigo, el Iusse Quinhil, recibió y escuchó dicha propuesta.

_ Escuchádme noble y poderoso Señor, os hablo en el nombre de Itlán, El Escorpión Negro, como le llamais, quien, pese a la terrible contienda en que nos encontramos, reconoce vuestro valor y os ofrece sus respetos como noble adversario que sois.

Seguramente vos debes de saber que mientras nuestro reino se encuentra dividido por esta guerra fraticida, al otro lado del Mar de Sonner,nuestros antiguos adversarios se han levantado en armas y es así, como segñun tengo conocimiento, una enorme flota de más de tres mil navíos, transporta a un poderoso ejército con el cual, su líder, cuyo nombre es Rijna se apresta a invadir nuestro reino. Es por esa razón, que mi Señor Itlán os ofrece una tregua y está dispuesto a reconocer vuestros derechos al trono delreino, ya que se sabe que eres el hijo de Nuestro Amado Soberano Joushar III y de La Ciara, sólo te pide a cambio, que desistas de proseguir vuestro avance hacia la capital del reino y de que, en cambio, le apoyes y te unas a nosotros para defender el reino contra la amenaza externa.

Cuando Locomonot terminó de decir esas palabras, Joushar le respondió:

_ Te he escichado con atención, sé que lo que dices es cierto, ya que también tengo información que en las Tierras Arcaicas un gran ejército sonnerio avanza y ya ha logrdao someter a algunos pueblos de esa comarca, por ahora os permitiré que descanses de tu largo viaje y mañana te daré mi respuesta.

Cuando Locominot se hubo retirado, Joushar convocó a un Consejo Extraordinario para analizar la situación, allí escuchó a sus principales colaboradores, quienes tenían opiniones dispares.Quinhil opinó:

_ Ésta es una encrucijada que se veía venir, lamentablemente tendremos que tomar una decisión y no tenemos mucho tiempo para ello, ya que según mis informes, las tropas de Rijna avanzan en dos frentes. Un ejército yadesembarcó en Las Tierras Arcaicas y avanza hacia el norte, pero otro ejército se prepara para invadir nustras tierras del norte, aquel se encamina hacia la capital, por lo cual, si decidimos aceptar la propuesta de Itlán, nuestras tropas deberían de iniciar el retorno, para asñi detener al invasor en las Montañas Varsowots y en tal caso, él se encargaría de defender la capital del reino, esa es pues la cuestión.

Meijesa tomó la palabra:

_ Majestad, creo que debemos de actuar con mucha cautela, sabemos que los sonnerios se han levantado en armas, pero en estos momentos, ellos no constituyen una verdadera amenaza para nosotros, sino más bien para Itlán, yo propongo que nuestros enemigos se enfrenten y debiliten, de manera que llegado el momento oportuno, nuestras fuerzas que se mantendrán intactas acaben con ambos contrincantes, como dice el dicho: A río revuelto...la verda es que creo que también Itlán está deseando que detengamos nuestro avance y que nos desgastemos combatiendo contra los sonnerios en el sur.

Joushar escucha con mucha atención, quella no era una mala idea, él sabía que Itlán era astuto y traicionero, también estaba en conocimientos de que él ya había pactado anteriormente con el Sonner Rijna y pese a que este último había roto su promesa, nada impediría que volvieran a hacer un nuevo trato.

Touc, el último jefe Iusse  que había llegado poco tiempo antes junto a un grupo de ellos, se atrevió a proponer un plan:

_ También podríamos enviar un emisario para proponer un pacto con Rijna en el sur, así éste se concentraría en un sól objetivo y caería sobre Nueva Sorgín, aplastando al Escorpión Negro, mientras tanto nosotros seguiríamos nuestro avance y le sorprenderíamos.

El Consejo se prolongó por muchas horas, Joushar escuchó pacientemente a todos sus colaboradores, pero quien debía de tomar la última decisión era él, sabía que aquella era una enorme encrucijada y que no debía de equivocarse, por esa razón, antes de actuar les pidió unos momentos para retirarse a sus aposentos, allí, en la soledad de su alcoba se arrodilló sobre el piso e invocó a su madre:

_ Madre mía, se que tú estás en algún lugar velando por mí, como siempre lo haces, quiero pedirte que en este momento tan crucial, me ayudes a tomar la decisión correcta...Es todo lo que te pido.

Después de unos minutos, se puso de pie y regresó al salón en donde todos aguardaban ansiosos por saber que había dcisido.

_ He tomado una decisión y pienso que es la mejor, el tiempo me dirá si tuve o no razón, pero os diré que me he dejado llevar por lo que me dicta mi corazón.Mañana despacharé al emisario de Itlán con la respuesta de que he aceptado su propuesta de tregua, así éste podrá retirar sus ejércitos  para defender la capital, por nuestra parte , regresaremos a las Montañas Varsowots  y allí nos enfrentaremos a los sonnerios para impedirles que invadan el valle, esa es mi decisión y así se hará.

Joushar terminó de hablar y luego dirigió una rápida mirada hacia su brazo derecho Quinhil,notando que éste sonreía, luego cuando finalizó la reunión , éste le dio su total apoyo:

_ Pienso que has decidido correctamente, es lo mismo que yo hubiera hecho.

_ Seguramente esto va a retrasar en mucho tiempo nuestros objetivos, pero siento que antes que nada, nuestra raza está primero y si no nos unimos para recharar al invasor, estaremos perdidos. Respondió el joven Rey.

Así fue como a la mañana siguiente Locominot emprendía su regreso a la principal ciudad del reino, llevando la respuesta de Joushar, mientras que éste daba la orden de desmontar el fuerte pra emprender  el regreso al sur.

Esto ocurrió cinco días más tarde, el viaje se hizo con la mayor rapidez posible, ya que estaban contra el tiempo, pues debían de llegar a las montañas  antes de que comenzara la estación de Las Tormentas, en donde los estrechos caminos se cubrían de nieve.

A  medida que recorrían esos caminos pasando por los mismos pueblos y aldeas en donde antes ya habían combatido, Joushar recibía el apoyo y el reconocimiento de sus habitantes y muchos, al saber la noticia de que los sonnerios avanzaban en las Tierras Arcaicas, se les unían y alistaban en su ejército, incluso muchos de aquellos hombres que anteriormente había combatido en su contra, fue por eso que Joushar dictó en esos días una amnistía general para todos aquellos que se unieran a su causa y así los hombres que permanecían en las prisiones y campamentos de prisioneros se acogieron e  ingresaron a su ejército, incrementándose así el número de sus efectivos.

Pero no todos acataron la tregua, pues en los alrededores de las Montañas de Zita, los hombres de Yoqosina y los iusses comandados por Lonousa continuaron combatiendo, al menos durante todo aquel año, contra los restos del ejército de Volodia, pese a que este último dejó el mando para regresar apresuradamente a Nueva Sorgín, a fin de sumir la defensa de esta ciudad abnte el inminente ataque de los sonnerios que estaban comandados por el propio  Rijna.

Tres meses y medio después, Joushar y su ejército cruzaban el desfiladero del Diablo y se aprestaban para establecerse en la aldea de Aotet, la cual había crecido en  muchos  habitantes convirtiéndose ya en una verdadera ciudad.

Al divisar la Torre del Mercado, Joushar se emocionó, al recordar a aquella querida urbe en donde  había transcurrido su niñez y adolescencia, al igual que su esposa Reweca, ella brazando a su marido, exclamó:

_ ¡Que emoción, regresar nuevamente a nuestro antiguo hogar, pensé que ya jamás volvería a ver estos paisajes tan queridos!

_ Es verdad ¿Y sabes que? Pienso que aunque no ha pasado tanto tiempo desde aquel día en que salimos de estas tierras, ahora me parece como si hubiera transcurrido un siglo, querida mía_ Respondió Joushar tratando de dominar la emoción que sentía.