4. feb., 2016

Texto

CAPÍTULO 33: "LA GRAN GUERRA DE VARSOWOTS"

El día 29 Begoucea (Mes deLas lluvias) del año 55 de la Antigua Era, es una de las más importantes fechas históricas de nuestro reino, tanto, que muchos la consideran como el año 1 de la Era de Joushar IV, aunque para otros, entre los cuales me cuento, esta comienza unos seis años antes, cuando el joven monarca es coronado en la Fortaleza de Ut.Pero ¿Porqué es importante esa fecha? Os lo diré:Es en esa fecha cuando comienza una de las gestas más heroicas de las cuales se tiene memoria, es el comienzo de la llamada Gran Guerra, en donde se enfrentaron los ejércitos  sonnerios del sur contra las tropas de Joushar IV, apoyadas por los Iusses de La Comunidad.

En la Biblioteca Real se encuantran actualmente los manuscritos que este autor escribió con su puño y letra y en donde se narran con lujo de detalles todas las escaramuzas y peripecias  de aquellas sangrientas batallas en donde mi padre, el Iusse Lotla perdió suvida junto a muchos otros que se sacrificaron para lograr la importante victoria con la cual se consolidó el que a la larga se convertiría en el Imperio de Los Iusses y el final para el Sonner y con ello el comienzo de La Nueva Era.

Nos limitaremos hacer aquí, solo un resúmen de aquel gran acontecimientom el cual, pese a mi juventud aun lo recuerdo como si hubiera sucedido ayer.

Tal como había sucedido siglos antes con sus antepasados varines, Su Majestad Joushar IV asesorado por el Gran Duq Quinhil, decidieron atrincherarse  en aquellas heladas cumbres de Las Montañas Varsowots, que él tan bien conocía.Los hombres trabajaron arduamente durante todos aquellos días excavando trincheras, trampas y refugios, poco antes de que comenzaran las lluvias y nevazones.Confiaban en que los sonnerios llegaría hasta la meseta de Jorgot al comienzo de aquellas y entonces aguardarían  allí hasta que comenzaran los deshielos, pero se equivocaron, pues éstos tan pronto se establecieron en la meseta se apresuraron a iniciar el ascenso hacia las montañas, avanzaron por la planicie y cuando llegaron a las faldas emplazaron allí sus cañones y comenzaron a lanzar andanadas hacia lo alto, destuyendo con ello una buena parte de las fortificaciones y causando numerosas bajas  en el ejército de Joushar.Al ver esto, Quinhil ordenó a sus hombres replegarse hacia lo alto, para que así quedar lejos del alcance de aquellos cañones, con lo cual se neutralizó el poder de estos, al menos durante un buen tiempo, ya que por ser muypesados les iba a ser muy difícil subirlos a la parte alta de  las montañas.

Joushar no disponía más que de unos pocos  cañones, aquellos que había capturado a los hombres de Itlán, estos estaban ubicados en lugares estratégicos y con dichos cañones logró detener el avance del enemigo hacia la cumbre, causando estragos en los sonnerios, que pese a todo continuaban avanzando hacia la cima.

Durante un par de  semanas las acciones se fueron desarrollando sin mayores variaciones, cada avance de los sonnerios era repelido por las fuerzas de  los Iusses, cuando ellos retrocedían, entonces los iusses avanzaban y disparaban sus snodulats causando numerosas bajas entre sus enemigos, pese a ello parecía como si el número de ellos fuera infinito, por cada hombre que caía en el combate, llegaban otros dos a reemplazarles, Joushar y sus jefes comprendían que de continuar así, aquella situación  se les haría insostenible, pues el adversario los superaba en número y pertrechos militares, por lo tanto había que hacer algo que decidiera las cosas a su favor y aquello debería ser de inmediato.

Joushar reunió a su estado mayor, para escuchar las sugerencias de sus Comandantes, todos estaban de acuerdo que no bastaba con resistir, pues aparte del enemigo, las inclemencias del tiempo también provocaban importantes bajas entre sus tropas.

Todos estaban convencidos  que lo más importante ahora era impedir a cualquier precio que los sonnerios  atravesaran aquellas montañas, por lo cual dispuso de inmediato enviar emisarios hacia las Montañas de Zita con la misión de llamar a los Iusses Lonousa y Lonorlfo que aun continuaban luchando contra Itlán. Pero aquello solo iba a ser posible si Itlán respetaba la tregua acordada y de eso nadie podía estar muy seguro.

En cuanto a la llegada de nuevos refuerzos desde la Fortaleza, eso iba a ser muy difícil ya que los sonnerios, al ocupar el valle había cortado todas las comunicaciones.