9. feb., 2016

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CAPÍTULO  35: "El ocaso del tirano"

Han transcurrido casi diez años desde aquellos días en que las tropas de los Duqs Lonousa y Lonorlfo emprendieron la marcha hacia las Tierras Altas con la misión de recuperar Nueva Sorgín. Toda una década de luchas y encarnizados combates pero ya el objetivo está casi logrado.Los hombres del Duq Lonousa han aplastado completamente a las tropas de Volodía, el hijo de Itlán, las cuales, después de inumerables y cruentos combates se han tenido que dispersar por los montes y páramos de las Montaña de Zita en donde aún siguen resistiendo en forma de montoneras y al pareder sin un mando fijo, no se sabe si Volodia está vivo o muerto, Lonousa ha puesto precio a su cabeza y hasta esta fecha no ha podido ser capturado.Pero no todo ha sido exitoso, pues también los vencedores han tenido abundantes bajas, entre ellos  el valiente Yoqosina, quien murió en una emboscada junto a muchos de sus hombres, el propio Lonousa ha tenido que sufrir la pérdida de alguno de sus allegados y así, la lucha continúa.

Mientras Lonousa se apresta a bajar de las montañas para emprender el rumbo hacia Nueva Sorgín, el otro Duq, Lonorlfo, ya se le ha adelantado y a puesto sitio a la amurallada ciudad. Sus cañones plateados apuntan hacia las altas torres y miles de sus guerreros vestidos con sus uniformes  negros se preparan para iniciar el asalto, una vez que la artillería bombardee las gruesas y altas murallas de la capital del reino.

En el interior de la ciudad, los hombres de Itlán ocupan sus lugares de combate, ellos están dispuestos aofrecer una tenáz resistencia por su líder, aunque también ya a esas alturas delos acontecimientos, son muchos los habitantes de la ciudad que esperan con mucha ilusión, que aquella tiranía que han tenido que soportar durante tanto tiempo, llegue a su fin.

Itlán, vestido con sus habituales trajes de pieles, ya no es el mismo hombre fuerte y feróz de otrora, ahora se le nota viejo y cansado, se siente muydesilusionado de todos, especialmente de sus dos hijos, piensa que todos le han fallado y presiente que su mundo está a punto de derrumbarse, junto a él está su consejero, el Iusse renegado:Locominot, sólo él se  atreve a contradecirle, otros, que antes estuvieron a su lado, ya no lo están, lgunos murieron en combate, otros fueron juzgados y ejecutados como traidores, ya que fueron sorprendidos complotando contra él.

Locominot se conserva igual como siempre, pareciera que el tiempo no pasara sobre él, o tal vez, en su laboratorio ha encontrado algún exilir mágico para prolongar su juventud, nadie lo sabe, durante años Itlán le ha proporcionado cuantiosos recursos y poderes para que él desarrolle sus proyectos, especialmente un arma secreta que según le comenta lo convertirá en un ser invencible,ahora Itlán le pregunta a su colaborador:

_ Y bien, es ahora cuando necesito  de esa arma que estás desarrollando...Mañana, creo que ya va a ser demasiado tarde.

Locominot sonríe enigmáticamente, luego responde con cautela:

_ Es verdad, ya la tengo casi terminada, si os dignais acompañarme a mi humilde laboratorio, la conocereis.

Itlán lo mira con sorpresa, éste le pida que lo siga y así, ambos recorren los largos pasadizos  del palacio hasta llegar al salón principal, allí se detienen frente a un colosal monumento de piedra, que representa un yocosath de tamaño natural.Locominot le hace una seña a uno de sus ayudantes y éste acciona una  palanca de hierro  y entonces la estatuacomienza a desplazarse lentamente dejando al descubierto bajo su base una entrada secreta.Entonces aquel sabio, porque lo es, aunque se diga que está un poco loco, toma una antorcha, la enciende y se la pasa a Itlán, luego él coge otra y comienza a descender por los escalones de piedra de aquella entrada, trás ellos le sigue los hombres armados de la escolta de Itlán.

Una vez que los hombres se adentran en aquel estrecho pasadizo, sienten como la pesada estatua se desplaza, ocultando completamente la entrada.

_ ¿Hacia donde conduce este pasillo? Pregunta Itlán, que trata de mostrarse tranquilo, aunque en el fondo siente un poco de recelo.

_ Nada temas Majestad, este pasillo secreto nos conducirá directamente  a mi laboratorio secreto, allí vas a ver en lo que he estado trabajando arduamente en easte último tiempo, es por esa razón que no me has visto con frecuencia ultimamente.

Aquello era verdad, Locominot paracía haber sido tragado por la tierra en los días últimos y nadie sabía en donde se encontraba, muchos opinaban que tal vez hubiera muerto o bien huído ante la inminencia de la derrota, pero no era  así.Mientras caminaban por aquellos pasadizos que parecían no tener fin, el sabio le explicaba a Su Señor:

-Estos pasajes secretos ya existían desde mucho tiempo antes, seguramente desde que se edificó el palacio real en tiempos de Joushar II , aunque en los planos oficiales no se les mencionaba yo los descubrí y al explorarlos encontré que conducían a un refugio fuera de la ciudad, en un montículo, pues bien, allí edifiqué  mi laboratorio, el que ahora vos vais a conocer.

Al cabo de un par de horas de marcha se encontraon ante una sólida puerta de hierro, de dimensiones colosales, entonces Locominot abrió una mirilla y ordenó a alguien al otro lado que les dejara pasar, entonces la pesada puerta comenzó a abrirse.

_Espera Majestad, dejadme entrar a mí, primero_ Dijo el sabio con cautela.

Esperaron en la entrada,mientras Locominot hablaba con alguien, pero lo hacía en una lengua extraña, al fin, luego de unos minutos llamóa a sus acompañentes:

_ Ahora podeis pasar sin peligro...El monstruo está completamente sedado...como podeis verle.

Cuando entraron se encontraron en una gran salón, tenuemente iluminado con lámparas de aceite, fue entonces cuando todos se detuvieron  aterrados, pues lo que contemplaron era realmente algo realmente terrible:En el fondo,encadenado a una pared de piedra se encontraba una gigantesca y horrorosa criatura, hasta el propio Itlán, que se jactaba de no temerle a ningún ser vivo, se estremecií, quedando atónito contemplando a aquel monstruo.

_ Es Odaverod ¿Lo recordais?...Aquel gigante que se enfrentó a tus guerreros en el Desfiladero del Diablo...Pues aquí lo teneis...Manso e inofensivo como un corderito, aunque sólo mientras le duran los efectos de las drogas que le hemos estado suministrando para mantenerlo así.De todos modos , aunque quisiera, no podría escapar, ya que lo mantenemos siempre encadenado a esa gigantesca roca -Dijo Locominot, señalando  las pesadas cadenas fijadas en el muro y que le permitían desplazarse a aquella criatura solo algunos pocos metros en aquella sala.

Itlán se acercó al gigante que parecía dormido.

_ Es verdad, es él...Aunque no se  parece ni remotamente a aquel que vos capturasteis en aquellos años, ahora lo encuentro realmente horroroso.

- Eso se debe a los efectos de las numerosas drogas que le hemos estado administrando, como comprendereis, este gigante ya casi no puede vivir sin ellas y cuando no se las administran a tiempo se vuelve furioso e inmanejable y créame Majestad, cuando os digo que sin ellas, quizás hasta esas pesadas cadenas no serían capaces de mantenerlo cautivo_ Respondió el calvo y esquelético personaje.

En efecto, de aquel velludo gigante que había vivido en las cercanías de la aldea de Aotet ya no quedaba nada,ahora parecía que su estatura había aumentado y su cuerpo, antes agil, ahora parecía muy pesado, pero lo que llamaba más la atención era la deformidad de su rostro y la enorme joroba que le había crecido en su espalda, Itlán la comparó instintivamente con la suya, que parecía insignificante ante la de aquel engendro.Pensó:

_ No me gustaría para nada encontrarme cerca de este monstruo cuando esté despierto. Y por primera vez en su vida, sintió miedo.

_ Después pasaron a las siguientes salas, allí estaba el laboratorio  de aquel extraño hombrecito y si lo que habían visto en la entrada les había causado miedo y pavor, lo que ahora contemplaban era sencillamente terrorífico:

Numerosas jaulas con rejas de hierro en cuyo interior se movían criaturas realmente horrorosas, algunas tenían un aspecto ligeramente humano, otras eran sencillamente bestias, más bien dicho, combinaciones de bestias, al verlas de cerca todos recordaron aquello que el pueblo murmuraba con temor:

_ La Naturaleza a veces crea monstruos y el Doctor Locominot, también las crea, aunque peores.

_ ¿De manera que es verdad todo lo que se dice y todos aquellos seres, más bien engendros? ¿Para qué, con que fi? Pregunto Itlán.

El viejo sabio sonreía ala contestar:

_ La verdadera ciencia no se detiene ante nada, todas esas creaturas son el producto de muchas horas de investigaciones, algunas de ellas van a beneficiar al mundo, otras no, pero para mí, ellos no son monstruos, son...Mis queridas mascotas.

Itlán meneaba su cabezota:

_A mí lo que verdaderamente me interesa es conocer a aquella arma secreta, aquella que ahora ha de ayudarme a vencer a mis enemigos, lo demás no me importa, aunque en verdad estoy muy asombrado con tus...creaciones.

_ Tened un poco de paciencia Majestad, ya la vais a conocer, pero, a propósito..Observa coin atención a esta pequeña criatura..¿No os parece adorable?

Dentro de una pequeña jaula de hierro se encontraba un asqueroso roedor, era en verdad una rata de color gris, con una larga cola colorada, sus ojillos vivaces miraban fijamente, pero lo que más llamaba la atención eran sus dientes de forma de paleta, los cuales sobresalían fuera de su puntiagudo hocico.

Itán contempló con gesto de asco a la repugnante rata, se encogió de hombros y exclamó:

_ Es tan solo una asquerosa rata de alcantarilla, seguramente la ciudad estará invadida por  miles de ellas.

Locominot permanecía atento, siempre con aquella sonrisa irónica en su cadavérico rostro.

_ Es verdad, si la mirais así, verás que es tan solo una asquerosa  rata de alcantarilla, pero si os digo que aquella criatura es una de mis armas secretas con las cuales destruiremos al ejército enemigo que ha puesto sitio a nuestra ciudad...¿Me lo creerías?

Itlán hizo un gesto se sorpresa.

_ ¡Una rata! ¿Acaso me estás diciendo que vamos a combatir a nuestros enemigos utilizando esa rata? Si es así, me temo que en verdad estás perdiendo el juicio, Locominot.

- No estoy loco Majestad, todo lo contrario y os lo demostraré: Como os decía, esta rata no es solo una rata más, es diferente a las demás, ya que es producto de una serie de experimentos, los cuales me han llevado bastante tiempo, pero no os aburriré explicando como lo he logrado, lo cierto es que este roedor  es altamente agresivo, capáz de arremeter contra cuanta criatura se le ponga en frente, además se reproduce de manera increíble y considerable y lo más importante: Su mordedura provioca una fiebre tan terrible y mortal que nohay modo de contrarestarla..He estado trabajando para encontrar algún antídoto pero lamentablemente no lo he logrado.

Itlán contemplaba con admiración a su colaborador, su cerbro acababa de comprender cuales eran los planes de aquel diabólico sujeto.

- Ya entiendo, introduciremos esas ratas en el campamento enemigo y ellas infectaran  y provocaran la peste que acabará con ellos...¿Es es vuestro plan Locominot?

Ahora el pequeño Iusse renegado se mostraba satisfecho y ufano al responder.

_ Así es, bastará que unas cuantas de estas parejas se reproduzcan cerca delcampamento enemigo para que se desate la más terrible de las epidemias entre aquellos infortunados, nosotros nos limitaremos a observar desde los muros de la ciudad como ellos caen destruidos a nuestros pies, no necesitaremos ni siquiera combatir.

Itlán volvió a observar ahora con más  atención a la pequeña criatura que se movía inquieta en el interior de la pequeña jaula de hierro y meneando su cabeza comentó:

_ ¡Una rata1 ...Una vulgar y simple rata, jamás lo hubiera pensado.