12. feb., 2016

Texto

CAPÍTULO 38:"El fin de una Era"

L acititud tan decidida de Cirra impactó a todos los presentes, el propio Itlán se estremeció, abrazando a su mujer, exclamó:

_¿Habeis escuchado a mi mujer? ¡Bien mis leales camaradas de armas y servidores, ahora...A combatir!

El gigante Odaverod y Lono Vusecobo se aprovecharon del caos reinante para escapar y muy pronto se perdieron entre la enorme multitud que trataban de huir, muchos de ellos llevando a cuestas sus enseres para tratar de ponerse a salvo en las colinas más cercanas.

Los combates dentro de la ciudad se prolongaron por más de dos días, las calles se tiñeron del rojo de la sangre, los hombres leales a Itlán combatían con fiereza, pero fueron sucumbiendo ante la superioridad del armamento de los Iusses, recién al tercer día, la bandera negra con el cóndor dorado del Duq Lonorlfo, flameó sobre la torre más alta del palacio real de Nueva Sorgín, la ciudad, capital del reino había sido al fin recuperada, eso sí, a un costo terriblemente alto, tanto de uno como del otro bando. En las oscuras y lóbregas celdas del palacio real se amontonaban los prisioneros, casi todos ellos heridos o moribundos, entre ellos  se encontraba también el otrora amo y señor del reino: Itlán, el Escorpión Negro, ahora yacía herido y postrado sobre un duro lecho de piedra, a la espera de ser juzgado por los vencedores.su esposa, la valiente Cirra había muerto combatiendo, Itlán hubiera deseado  morir como ella,pero para su mala suerte, en medio del fragor del combate recibió una herida que lo dejó insconciente, y cuando despertó, se encontró en aquella inmunda prisión, rodeado de muchos de sus hombres, quienes al verlo no se podían convencer que quien yacía en aquella pocilga junto a ellos, era el otrora temido y respetado líder.

El funesto reinado del Escorpión Negro, había, al fin terminado.

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Es el invierno del año 66 de la Era de Joushar IV, la ciudad amurallada de Nueva Sorgín, está de fiesta, las almenas de sus murallas se encuentran todas  adornadas con banderas y estandartes, son las banderas negra y doradas del Duq Lonorlfo.En el salon principal del palacio, éste precide  el tribunal que en esos momentos está juzgando a los prisioneros, que permanecen en el banquillo de los acusados, todos ellos encadenados y atados de pies y manos.

Durante las dos últimas semanas se han estado desarrollando estos juicios, una Comisión formada por los ancianos y personas respetables de la ciudad, encabezadaa por los más cercanos colaboradores del Duq, han precidido estos juicios, que son muy breves, ya que bastan las acusaciones de las víctimas  para que los jueces decidan, no hay defensa para los acusados, todos ellos son condenados a muerte sin mayores trámites.

Las ejecucuines se efectúan en la plaza situada al frente del palacio, es allí en donde se arremolina la muchedumbre, ávida de sangre y de venganza, nadie pronuncia siquiera una palabra de compasión o clemencia por los vencidos y eso se entiende pues todos ellos han sido víctimas de las atrocidades e injusticias cometidas durante los largos años en que gobernó el tirano, muchos de ellos han visto morir a sus seres más queridos otros han perdido todos sus bienes y han sufrido vejámenes u humillaciones de todo tipo,es por eso que para aquella multitud este es un dia de fiesta, es Su Día, pues en breves momentos más va a comparecer ante el tribunal, el más odiado de los procesados, nada menos que el otrora y poderoso Señor del reino: Itlán, el Escorpión Negro.

Y así ocurre, frente al jurado, que en esta ocasión precide el propio Duq,Lonorlfo, se yergue la figura inconfundible del odiado jorobado, se le ha permitido vestir con su indumentaria preferida: Aquel traje confeccionado con las pieles de roedores y su capa en donde se destaca la figura del escorpión negro, que le caracteriza.De pie, altivo y orgulloso, el hombre escucha el veredicto de aquel jurado, que lo condena a ser ahorcado en la plaza pública. Él escucha sin dar la menor muestra de temor ni emoción, mas bien, parece indiferente, como si nada de lo que allí sucede le atañiera, lo cual es verdad, ya que desde que se enteró de la muerte de su mujer ya nada dejó de importarle, él piensa que ya su ciclo ha terminado y lo único que desea es que todo termine lo antes posible.Antes de que lo saquen del palacio, pide que se le permita decir algunas palabras. El Gran Duq, desde lo alto accede, ya que tiene curiosidad por oir lo que aquel condenado quiere decir.

El ex hombre fuerte comienza a hablar, su voz, al principio temblorosa se va haciendo vigorosa y fuerte, con su timbre algo gutural que le ha caracterizado siempre, esto es lo que dice:

_ Antes que acalleis para siempre mi voz, quiero decirles a ustedes, mis vencedores, que me habeis derrotado en buena lid, eso lo reconozco, pero también he de deciros que así como llegué hasta lo más alto del reino, viniendo, como sabeis   desde lo más bajo, también he de enfrentar la muerte con la dignidad con la cual siempre he vivido.Allá afuera están los que me odian, a ellos quisiera decirles  que si con mi muerte se acabaran por fin los odios  y sed de venganza de todos los que hasta ayer me rendían pleitesía, entonces sabré morir con valentía, tal como fueron y han siso siempre todos los actos de mi vida. por último quiero que con mi muerte se terminen todas las divisiones y que nuestro pueblo al fin se una definitivamente bajo una sola corona y que no olvideis, que el verdadero enemigo aún no está derrotado y nos acecha desde el otro lado del Mar de Sonner. Es cuanto quería decir.

Cuando terminó de hablar el otrora poderoso Señor de Nueva Sorgín se hizo un profundo silencio y luego a una señal del Duq, fue conducido a la plaza, en donde estaba el patíbulo y el verdugo que le esperaba impaciente por cumplir con su cometido, mientras que el populacho gritaba y vociferaba lanzando toda clase de insultos contra el temido y odiado jorobado.

Unos minutos más tarde, el cuerpo inerte de aquel gigante pendía de la gruesa soga de cáñamo, balanceándose, mientras la gente comenzaba a retirarse en silencio.

La negra oscuridad de aquella noche tan larga llegaba así a su fin, la tiranía del Escorpión Negro finalizaba  y comenzaba una nueva era. La Era de Joushar IV y  de LOS IUSSES.