13. feb., 2016

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CAPÍTULO 39: "La decisión del Duq Lonousa"

Al mismo tiempo en que sucedían todos aquellos hechos narrados en el anterior capítulo de esta saga, a muchas verts de la capital del reino se desarrollaban una serie de sangrientos combates en las Montañas de Zita, allí luchaban encarnizadamente los Iusses comandados por el Duq Lonousa contra las dispersas fuerzas del hijo de Itlán:El Loq Volodia.

Éste se había visto obligado a retroceder y el grueso de su desmembrado ejército se parapetaba en las montañas blancas, situadas al noroeste de Nueva Sorgín.Allí ellos habían construido una gran fortaleza de piedra y como, dada la geografía del terreno, era muy difícil el desplazamiento de artillería, la única forma de combatir era mediante encarnizados combates cuerpo a cuerpo, en donde el resultado se hacía muy lento e incierto.

Lo otro que dificultaba aquella campaña, eran la escasez de alimentos y provisiones,por lo cual, para abastecerse cada ejército recurría al saqueo y al pillage, arrasando los pequeños poblados que existían en la región. Aquella era una "guerra sucia", ya que no se hacían prisioneros, puesto que no había como mantenerlos, por lo cual aquellos que quedaban malheridos en las batallas, eran rematados, inclusive por sus propios compañeros.

Tres años habían transcurridos desde que el ejército del Duq Lonousa había arribado a las montañas para desalojar a las fuerzas de Volodia, las cuales , antes de aquello,habían logrado recuperrar casi toda la zona.De aquel ejército que dos décadas antes había abandonado la ciudad para resistir al Escorpión Negro, ya casi no quedaban sobrevivientes, incluso, el propio Yoqosina había sucumbido un año antes de la llegada de los refuerzos.

Pero ahora Lonousa y sus Iusses habían logrado importantes objetivos, ya que habían cortado la línea  de enlace entre Volodia y Nueva Sorgín, dividiendo con ello a las fuerzas de Itlán, lo cual a la larga también había facilitado las cosas al otro Duq,Lonorlfo, quien así había podido sitiar y posteriormente tomar a la capital del reino.

El Duq Lonousa había previsto aquello y había estado a punto de cambiar sus planes para abandonar la lucha en las montañas y avanzar sobre Nueva Sorgín, pero no se atrevió a desobedecer las órdenes dadas por el propio Joushar y continuó así su campaña en Zita.

Cuando se enteró de que la ciudad había sido tomada, él no se añegró tanto, como la mayoría de los iusses, ya que le asistía una gran duda:Él conocía muy bien a su camarada Lonorlfo y temía que éste, al enseñorearse en la ciudad principal del reino, se le despertara la ambición y esa posibilidad no le tranquilizaba en absoluto, ante aquellos temores convocó a sus más cercanos colaboradores, deseaba escuchar las opiniones de sus subalternos antes de actuar.

Su brazo derecho era Vanet, quien pertenecía a una importante familia de Iusses,los Lesot, quienes estaban emparentados también con los Ducbaj, aquellos renegados que se habían unido, primero a Itlán y luego a los sonnerios. Vanet era un hombre joven, fuerte como un toro y valiente, al igual que sus hermanos Lenat y  Dnusut, todos comandaban sendos destacamentos de Iusses y se habían destacado notoriamente en múltiples combates.

_ Nueva Sorgín ha sido tomada finalmente, la enseña negra con el condor dorado flamea en la torre mayor del palacio real de la ciudad...No es esa la enseña de nuestro amado y respetado Señor Joushar, tampoco la de Nuestra Comunidad, sino la del Duq Lonorlfo...¿Que pensais vosotros de aquello? Preguntó Lonousa.

Vanet respondió:

_Creo que Lonorlfp se ha aprovechado de las circunstancias, con eso se va a llevar él, todos los honores y nosotros que hemos luchado incansablemente en estas áridas montañas seremos prácticamente olvidados por Nuestro Señor Joushar.

_¡Es una injusticia! Pero Lonorlfo no se va a salir con la suya, pienso que debemos de marchar de inmediato hacia la capital, ya que sí ésta ha sido tomada, no se justifica que sigamos luchando en esta región.

Quien así hablaba era un hercúleo guerrero llamado Dynastes, quie pese a tener más de cuarenta años de edad se mantenía espléndidamente bien y con gran vitalidad.

Uno a uno osaltos jefes del ejército de Lonousa fueron emitiendo sus opiniones, todos estaban de acuerdo en que con la toma de Nueva Sorgín, ya la guerra estaba terminada y que no valía la pena continuar con esta desgastante lucha contra las dispersas fuerzas de Volodia.

Cuando la reunión finalizó, Lonousa ya había tomado una decisión: Dejaría una parte de su ejército acantonado en las montañas, más que nada para mantener su dominio sobre los territorios conquistados e impedir que Volodia pudiera rehacer su ejército y entonces, él marcharía rumbo a Nueva Sorgín a fin de tener una reunión con su par Lonorlfo, allí en la misma capital del reino.

Fue así como en el amanecer de aquel día, el primero del Mes de Las Cosechas, Lonousa junto a un grupo de iusses seleccionados, entre los cuales se encontraba su hijo mayor Lono Boousoba, emprendieron viaje hacia Nueva Sorgín.

Aquello, como se verá, mas adelante fue un gran error, ya que subestimó a su enemigo,Volodia, pensando que éste ya estaba derrotado y que al saberse la noticia de la toma de Nueva Sorgín y la segura ejecución de Itlán, éste se rendiría, al menos para salvar su vida, lo que no sucedió, sino que por el contrario, el hijo del Escorpión Negro buscaría tomarse una venganza por lo sucedido a su padre.

El otro error cometido por  el Duq Lonousa, fue confiar demasiado en su gente, nunca se imaginó que entre el grupo que le acompañaba había un espía, un traidor cuyo nombre era Dufa. éste era un hombre relativamente joven que había combatido bajo las órdenes de Yoqosina, por lo cual nadie hubiera podido desconfiar de él, pero Dufa tenía un pasado que lo vinculaba a uno de los más ricos comerciantes de Nueva Sorgín,éste comerciante había sido uno de aquellos que prefirió no huir de la ciuda y permanecer en ella cuando El Escorpión Negro tomó la ciudad, cuando aquello aconteció, aquel astuto comerciante colaboró con el tirano y se convirtió en uno de los personajes más odiados por el pueblo ya que delató a muchos de sus conocidos, quienes terminaron siendo ejecutados o presos de por vida en las mazmorras del palacio, aquello le valió obtener grandes beneficios de parte del tirano, llegando a amasar una importante fortuna, lo cual no le sirvió de mucho, pues al poco tiempo fue asesinado en medio de un levantamiento que algunos descontentos iniciaron en contra de Itlán, dicho levantamiento fue abortado y la represión fue brutal, entre los conjurados estaba el mentado Dufa, quien hubiera sido ejecutado con seguridad de no ser porque a última hora, recibió un indulto a cambio de "trabajar como informante" para uno de los hombres de confianza de Itlán, encargados de la seguridad.

Fue adiestrado en todas las ciencias del espionaje y después consigió infiltrarse  entre los hombres que combatían bajo las órdenes de Yoqosina en la Montañas de Zita. Cuando llegaron los Iusse de Lonousa, Dufa trabó amistad con el hijo mayor de éste,Lono Biousoba.

Aquella amistad le significó aaproximarse poco a poco al círculo de confianza del Duq, con lo cual se le facilitó su labor y así pudo enviar importantes y numerosos informes a los enemigos de los Iusses.

Ahora este Dufa iba a cumplir su misión más importante de su vida y aquello iba a significar un importante cambio en el trnascurso de esta historia, como se verá.

Como el Duq Lonousa deseaba llegar cuanto antes a Nueva Sorgín, decidió emprender el viaje por una ruta casi desconocida, que atravesaba las montañas, acortando significativamente el camino, pero que era a su vez muy peligrosa ya que requería mucha habilidad para los que se atrevieran a arriesgarse a cruzarla, aquel camino ni siquiera figuraba en los escasos maps de la región y sólo era conocida por algunos montañeses que vivían en la región.

Fue así como tan pronto el Duq Lonousa con sus hombres se adentró por aquel sendero, el espía Dufa se las ingenió para hacerle llegar dicha información a sus contactos, para que así ésta le llegara finalmente a Volodia, quien se mantenía en la Fortaleza de Dorz, aquel era el último bastión del otrora poderoso ejército de Itlán. Allí Volodia se sentía seguro, ya que Dorz estaba emplazada en un lugar de muy difìcil acceso para cualquiera que quisiera atacarle, además pronto llegaría el invierno y como había sucedido en años anteriores, las acciones se detendrían lo cual le daría la oportunidad de rehacer un poco sus disminuidas fuerzas.

Por eso cuando Volodia supo lo del viaje del Duq Lonousa a Nueva Sorgín, concibió la idea de dar un golpe de audacia, el cual de resultarle podría significarle un gran cambio en el desarrollo de aquella guerra que  le estaba resultando hasta la fecha, completamente desfavorable.