27. feb., 2016

Texto

Capítulo 45: Decisiones importantes"

Pasados los funerales de Zise, Joushar se reunió con su  amigo y consejero Quinhil para saber como le había ido en la búsqueda de los gemelos, cuando se enteró de que estos aún continuaban perdidos y de que no se tenían pistas acerca de sus paraderos, el Rey le pidió a Quinhil que continuará en la búsqueda, que ya que las cosas estaban tranquilas en el reino, él sabría arreglárselas solo por ahora.

Así, Quinhil, acompañado esta vez por el gigante Odaverod y un grupo de hombres seleccionados se dirigieron hacia el llamado Monte de Arena, un lugar extremadamente peligroso, en donde se les había visto por última vez a los dos gemelos.

Odaverod poco a poco se iba recuperando, gracias a las medicinas que le había dejado su hermano que él seguía tomando regularmente, ya los ataques de epilepsia eran menos frecuentes y hasta el aspecto de su rostro y cuerpo iban haciendose cada vez más parecido a como había sido antes de que cayera en manos de Locominot.

En verdad la ayuda de aquel coloso era importante pues no había nadie que conociera tan bien la región como aquel gigante.

Una vez que el Iusse Quinhil se hubo marchado, Joushar se entrevistó con el Viejo Meijesa, quien acababa de llegar de un largo viaje a La Comunidad y traía importantes noticias de ella

_ Bienvenido, amigo Meijesa...¡Dime! ¿Cuales son las noticias que me tienes que dar?

El anciano Iusse, uno de los de más edad, exceptuando al longevo Luobno, le entregó una carta sellada, al tiempo que le comentaba:

_ Mejestad, durante mi estadía en La Fortaleza he notado una incesante actividad y se rumorea que grandes cambios han estado ocurriendo, se dice que el Gran Maestro Luobno ha sido llamado de su retiro para que asuma la dirección de La Comunidad, ya que el Gran Maestro Lodiyar, se dispone a viajar hasta la localidad de Locbinot para hablar con los padres de Lavorlfi y Jcobeoban.

_¿Los gigantes...Y porque querría hablar el Gran Maestro Lodiyar con aquellos? Preguntó extrañado Joushar.

Meijesa, se mesó su blanca barba con una de sus manos antes de responder:

_Según lo que me han dicho, el Gran Maestro quiere reclutar a todos "los gigantes" para llevarlos a La Comunidad y estrenarles como Iusses...¿Se imagina Majestad...un ejército de gigantes?

Joushar pensaba en esa posibilidad, él sabía, por lo que le había contado su amigo Quinhil, que mas al sur de La Fortaleza de Ut, existía un puerto llamado Locbinot, que era muy conocido por la gran estatura y físico de sus habitantes, especialmente una familia muy numerosa de esa región,cuyos miembros eran conocidos  por el pueblo, como "Los gigantes", se decía que ellos era descendiente de una extraña raza cuyos antepasados habían emigrado desde unas tierras situadas muy al sur, las llamadas Tierras de Torseoja, las mismas en donde habían desaparecidos todos los miembros de aquella fatal expedición que había organizado el padre de Joushar.

Sin embargo aquellos gigantes eran seres pacíficos, dedicados principalmente a la pesca artesanal.

Joushar tomó aquella carta y despidiéndose de su amigo Meijesa caminó hacia su habitación, en la posada, allí le esperaba su bella esposa, Rewecca y su pequeño hijo, Losa, junto a ellos el Rey abrió la carta, la leyó en silencio y cuando terminó, su rostro  estaba pñalido y mostraba señales de preocupación.

_ ¿Que sucede, son malas noticias, esposo mío? Le preguntó Rewecca.

_ Así es, lamentablemente son muy malas noticias y me habría gustado tener ahora a mi lado a Quinhil, para que me ayudara a tomar la mejor decisión, pero él anda muy preocupado por su terrible problema y no quería darle más quebraderos de cabeza, por lo tanto seré yo, esta vez quien decida el camino a seguir. Respondió Joushar.

_ Rewecca lo miraba con expectación, Joushar acostumbraba a  decirle siempre la verdad a ella, sin ocultarle nada,esta vez también lo hizo.

_ El Gran Maestro Lodiyar me advierte que según informaciones que él posee, nuestro Duq Lonorlfo está siendo tentado a mantenerse en Nueva Sorguín a como de lugar, sé que él es un hombre muy valioso, inteligente, valeroso y astuto, pero también es muy ambicioso y esa puede ser su perdición, a él le debemos la recuperación de Nueva Sorguín, pero no todo ha sido mérito suyo, también el fallecido Duq Lonousa ayudó bastante en ese propósito.Lo cierto es que con la muerte de aquel, Lonorlfo ha quedado sólo y muchos de los hombres que comandaba el Duq Lonousa se han pasado para su bando, otros permanecen indecisos a la espera de que yo nombre a un reemplazante y por supuesto todos piensan que tienen los méritos para ello.

Rewecca entendía a su esposo, ella estaba al tanto de todo lo que sucedía en el reino y  su opinión era tomada muy en cuenta por el rey.

_ Y que opina Lodiyar sobre aquello_ Preguntó:

_ El está preocupado, tanto que ha decidido intervenir personalmente para impedir que las cosas lleguen a mayores, confía en que una conversación entre él y Lonorlfo pueda resolver el asunto, pero me pide que yo tome algunas precauciones y eso es lo que haré, esposa mía, por eso he llamado a los nuevos Duqs a quienes les daré sendas misiones, espero no equivocarme con ellos, ambos son jóvenes y eso es favorable, ya que no se han contaminado.

Un par de horas más tarde, Joushar se reunía con los dos Duqs.

_ Como vosotros sabéis, la amenaza del Escorpión Negro ha terminado, mis emisarios ya me han informado que aquel bandido pagó con su vida, todo el daño causado y por eso fue ejecutado en la Plaza Mayor de Nueva Sorguín.Pero ahora hay otra cosa que me preocupa y por eso os voy a dar a ustedes sendas misiones.

A tí Jcobeoban te otorgaré el mando del ejército del fallecido Duq Lonousa, sé que a sus Loqs no les va a gustar que yo os haya nombrado a vios mi querido amigo, en desmedro de alguno de ellos, pero es asunto de confianza y os prefiero a vos antes que a cualquiera de aquellos, por eso partirás con tus hombres hacia el norte, en las Montañaz de Zita hay una foertaleza, allí te has de encontrar con los Loqs y aquí tienes la carta que autoriza tu nombramiento, firmada por mí, con los sellos reales. Una vez que hayas logrado el reconocimiento de todos los Loqs, partirás con todos los hombres hacia Nueva Sorguín, sin entrar en la ciudad, esperarás al ejército de nuestro amigo Lavorcfi,aquí presente.

Joushar entregó un documento sellado al Jcobeoban y luego se dirigió a Lavorlfi:

_ Tu misión será también marchar hacia Nueva Sorguín con tus hombres y acampar en los alrededores de esa ciudad, le entregarás este documento al Duq Lonorlfo y aguardarás a tu compañero Jcobeoban. Por mi parte yo debo esperar al Gran Maestro Lodiyar, él ya viene en camino y pronto estará por estos lado,junto a él me dirigiré hacia Nueva Sorguín para asumir el mando de todo el reino-

Joushar dio por terminada dicha reunión y un par de días después los jóvenes Duqs se ponían en marcha, mientras Joushar , desde la torre del mercado de Aotet, veía alejarse las dos columnas, su esposa  a su lado le tomó del brazo, apoyándole:

_ Espero que todo resulte bien, ya hemos tenido mas que suficiente situaciones bélicas y un poco de paz le haría mucho bien a nuestro reino esposo mío.

Joushar la  abrazó, al tiempo que decía:

_ No habrá más luchas, te lo prometo, creo que va a predominar la cordura._ Pero en su fuero íntimo no estaba tan seguro de que ello sucediera.