Luwer y Minshia

21. ago., 2016

CAPÍTULO 59: La señal de los cielos.

La estadía de los varines en la Comunidad de Qerju se dilató mucho más  de lo esperado, aquel visitante que esperaban no apararecía y no se sabía para cuando podría llegar.Sin embargo, para Minshia y Luwer aquellos fueron días felices pues ambos estaban muy enamorados y de una u otra manera se las arreglaban para  poder verse cada día.También Liensi se había hecho  muy amiga de Tarneisi, el joven ayudante de Luwer y aquello le causaba mucho sufrimiento a Snobean quien veía queel  gran amor que él sentía hacia la joven, no era correspondido, fue aquello lo que le llevó a tomar finalmente la decisión de marcharse y cuando se lo comunicó al anciano Qerju, éste le entendió y le proporcionó un "ocqolote" (Camélido muy parecido a las actuales vicuñas) y provisiones para soportar un largo viaje, aunque Snobean le aseguró que  no regresaría a Qocerit, sino que viajaría más hacia el sur, a las entonces completamente desconocidas Tierras de Tor se ojá, al otro lado del Río Nosot.

_ Tengo informaciones de que siguiendo por el borde costero, se encuentra una comunidad de rebeldes, aquellos que huyeron del Puerto de Quinsat, para escapar a la furia de Ici Horsi, creo que en algún lugar debe de encontrarse tal asentamiento y si lo hayo, me uniré a ellos, pues si regreso a mi país,  se muy bien lo que me espera.

Y así, al día siguiente Snobean, que había jugado un papel fundamental, aunque sin proponérselo, para que Luwer y Minshia se conocieran y se enamoraran, se marchó, con la firme decisión de enmendar su vida y continuar como mendicante  por el resto de sus días.

En Valle escondido, todo continuó igual. Luwer  era feliz allí, tanto, que se hubiera quedado en ese lugar para siempre, pero tenía plena conciencia del papel que le correspondía y también pensaba en sus  hombres, éstos ya se mostraban muy inquietos y deseaban regresar a sus lares o al menos a algún lugar en donde poder encontrar mujeres, ya que las hembras qejviats no les atraían para nada, sin embargo, no fueron pocos los que se relacionaron con aquellas y de esas uniones  nacieron hijos que muchos años después de estos hechos, algunos jugarían un importante papel en la historia del reino. ¡Pero no nos adelantemos a los hechos y volvamos pues a aquellos días en donde Minshia y Luwer vivían el más felíz de los romances!

Un día...

Ya había pasado el frío y lluvioso invierno y comenzaba la cálida estación de Las Flores, los acemats y los acvirbnots se cubrían de hermosas flores rosadas y blancas, los días se hacían mas largos y luminosos. Fue en uno de esos días cuando Minshia le pidió a Luwer que la llevara a las ruinas de La Ciudad de los Fantasmas.Le comentó:

_ Estas últimas noches he estado teniendo unos sueños muy extraños y en todos ellos se me aparece un hombre desconocido quien me dice que debo de ir  al Templo de la Diosa Cearit. Se que te ha de parecer extraño que desee ir allá después de lo que me sucedio la vez pasada, pero en verdad es algo que me inquieta y no me deja vivir en paz...Debo  ir ¿Me acompañarás Luwer?

Luwer también sentía deseos de conocer aquellas antiguas ruinas, pero Qerju se mostraba reacio y seguía postergano aquello, aduciendo que lo harían tan pronto como descifrara un viejo manuscrito que había encontrado tiempo atrás en su última visita.

_ Creo que silogro descifrar lo que allí está escrito, entonces tendré la clave de todo, les pido a ambos paciencia.

Pero esta vez Minshia estaba decidida a salirse con la suya y para su sorpresa, Luwer aceptó acompañarla, diciendole:

_Mañana nos levantaremos muy temprano, antes de que amanezca, yo dejaré a Tarneisi  encargado de mi gente y te pasaré a buscar, llevaremos todo lo necesario como si fuéramos a hacer un paseo y no le diremos a nadie que vamos a ir allí, mi amor.

Eufórica, Minshia se colgó del cuello del joven besándole apasionadamente.

_ Sabía que tú no me ibas a defraudar y por eso te amo...Nos reuniremos mañana temprano y prepárate...Tengo una sorpresa para tí. Afirmó.

_ ¿Una sorpresa...Que sorpresa, mi amor? Preguntó Luweer.

_ No lo sería, si te lo dijera, llévame a las ruinas y allí te lo diré. Respondió la joven rubia apartandose de  él y corriendo hacia sus aposentos.

Tal como lo habian decidido, a la mañana siguiente, ambos jóvenes se reunían en el lugar acordado, Minshia llevaba enrollada sobre su espalda, aquella piel de yocosats que tanto le gustaba y también una cesta con alimentos para la travesía, Luwer como siempre  iba armado con su gran arco, sus flechas y su espada de doble filo en su cinto, además de su morral de cuero de aminote, con agua.

Después de abrazarse y besarse con mucha pasión, partieron tomados de la mano con rumbo hacia las misteriosas ruinas, cuya dos altas columnas se podían divisar pese a la distancia.Ahora ya sabían que esa distancia era engañosa y que había que caminar muchas verts para llegar hasta los muros de aquella vieja ciudad. Por eso lo hicieron a tranco largo, descansando de trecho en trecho para reponer sus fuerzas.

Después de más de tres horas de camino llegaron al fin a los restos de  los grandes paredones que rodeaban la ciudad  de Uterit (Ese era el nombre que le daba Qerju), allí  se tendieron sobre la hierba para descansar y servirse algo de lo que habían llevado: Unos trozos de carne seca y zumo de frutas.

- Espero que no nos volvamos a encontrar con aquellos horrible y asquerosos  bichos. Dijo la joven dirigiendo su vista hacia el templo principal.

_ Debimos de haber destruído todos los huevos_ Respondió el joven varín.

Aun faltaba  un poco para el mediodía,el sol brillaba en lo alto  y ya hacía mucho calor, la joven se tendió  sobre la hierba, Luwer la observaba sin disimular la admiración que le producía la hermosura de ella. 

_¡Por todos los dioses...Eres demasiado bella para ser tan solo una mujer! ¿Acaso no habrás descendido desde el cielo?

Ella sonreía al responder:

_¡Tal vez! Recuerda que te he contado que nunca conocí a mis verdaderos padres y los que creía que lo eran, solo me habían criado desde pequeña...A lo mejor soy una diosa como tú dices, pero también tú lo eres...¿Acaso no eres El Elegido? Como dijo Qerju.

_ ¿El Elegido?  Lo único que se es que eres tú quien me ha elegido y espero que eso sea  para toda la vida, mi amor. Le respondió Luwer besándola efusivamente. Ella le apartó suavemente.

_ Espera...Llévame  hasta esas dos columnas, en tus brazos, si puedes.

Luwer no se hizo de rogar, se inclinó y la levantó en sus fuertes brazos, caminó con ella hasta las dos altas columnas y colocándose en medio de ambas, la dejó suavemente sobre el piso. Ella comenzó a desenrrollar la piel de yocosats y luego se tendió de espaldas sobre ella, extendió sus brazos al tiempo que decía:

- Tú querías saber cual era la sorpresa que te tenía...Pues, aquí la tienes...Soy yo.

El joven entendió lo que ella quería decir y sin decir nada más comenzó a besarla y a acariciarla de la manera que ya ambos sabían, sólo que esta vez nada les detuvo..Estaban solos, lejos de las miradas de todo el mundo y ambos se deseaban con locura y allí, en medio de aquellas dos simbólicas columnas, en medio de aquella antiquísima urbe, fundieron sus cuerpos en uno solo, con la íntima convicción de que pasara lo que pasara más adelante ya nada ni nadie podría separarles.

Pare ambos, el mundo dejó de girar, el tiempo se detuvo  y el sol que estaba en  medio de los cielos comenzó a desaparecer lentamente.

Al comienzo ellos no se dieron cuenta de nada, estaban tan entusiasmados entregándose mutuamente a los placeres de su amor que aquel oscurecimiento en pleno mediodía lo atribuyeron a alguna nube pasajera, pero a medida que iban transcurriendo los minutos, cuando aquella oscuridad comenzaba a hacerse total, entonces, ambos se separaron y se miraron, como para convencerse de que todo era real.

_¡Es la señal...la señal de los cielos! Exclamó Luwer, abrazando a su amada, que ahora estaba desnuda tal como había venido al mundo, en verdad, ambos lo estaban.

_¡Pero! ¿ De que señal me hablas...Que es esto que está pasando Luwer?...Me da mucho miedo.  Preguntó Minshia asustada.Luwer la estrechó contra su cuerpo y acariciandole sus cabellos dorados, le susurró al oído:

_ Recurdas que te conté que en día en que nací, ocurrió que el cielo se oscureció tal como hoy, en pleno día? Pues bien, durante mucho iempo aquello fue considerado como una señal de Los Dioses, aunque yo nunca me creí aquello de que por haber nacido en aquellas circunstancias era alguien especial, después, muchos años mas tarde, alguien me dijo que aquello era un fenómeno  natural  que se repetía cada cierto número de años y ahora, al parecer..Era el tiempo señalado para eso.

Aún no estaba completamente oscuro, arriba, en el firmamento el sol mostraba una gran mancha negra en su centro y poco a poco el brillo iba desapareciendo.

_ Es extraño que ocurriera justamente ahora...Que estamos los dos juntos...Es como si el destino...

Comenzó a decir Minshia, pero Luwer no la dejó hablar y abrazándola por detrás la volvió a poseer, ambos se olvidaron por unos minutos del extraño fenómeno que estaba sucediendo en los cielos y una vez saciados sus deseos, permanecieron abrazados mientras que toda la Tierra  se oscurecía.

Habían unidos sus cuerpos, ambos eran jóvenes y vírgenes, mientras la oscuridadcubría todo, ellos permanecían juntos, sin ningún temor pues para ambos, aquella era una señal de los cielos, mediante la cual Los Dioses que habían creado el mundo y que manejaban los destinos de los hombres, les daban su beneplácito y seguramente algo tenían de razón. pues si se piensa bien ¿Quien hubiera podido adivinar un par de años antes, que aquel joven varín que se aprestaba a participar por primera vez  en aquel importante torneo realizado al pie de las Montañas Varsowots iba a encontrar el amor en una hermosa doncella que vivía una plácida existencia en un pueblecito muy pequeño,casi insignificante situado a orillas del Gran Río Luwín? Y más sorprendente aún: Que ese amor se consumaría precisamente en aquel mágico lujar, en medio de aquellas dos simbólicas columnnas de lo que fuera hace muhos soglos atrás la gran capital del Imperio d e Ut. Sin duda que aquellos Dioses en los que creían los habitantes de quellos pueblos, habían movido los hijos para juntar a aquellas dos almas, predestinadas a marse.

_¡Siento frío! Dijo Minshia, que aun permanecía abrazada por el joven varín.

Éste la envolvió con la piel de yocosats y luego se volvió a acostar junto a ella, quedando ambos abrigados.

_ No podemos regresar ahora, deberemos de esperar a que retorne la claridad y aparezaac de nuevo el so, mi vida. Le dijo Luwer, apretándola contra su cuerpo.

_¿ Y que pasa si el sol ya no vuelve a salir y esta oscuridad se quede para siempre en el mundo? Dijo ella asustada.

_ Pues en ese caso, me quedaré para siempre junto a tí...Pero no temas, que muy pronto volverá a brillar el sol, pues siempre la luz prevalece por sobre la oscuridad...Así lo aseguran los "favdnit qoncorsit" Le respondió Luwer.

_ Cuéntame Luwer esas historias de las cuales hablan tus antepasados...Quiero saberlo todo acerca de tí y después yo te hablaré de mí, auque ya lo sabes casi todo, querido mío. Dijo ella.

Y así ambos, aprovecharon las largas horas de oscuridad para contarse todas sus cosas, hablaron de sus sentimientos, de sus miedos y de sus sueños, hicieron planes que ambos sabían que iban a poder realizarse y también...Volvieron a hacer el amor,muchas veces...Hasta que el cansancio y el sueño les venciera.

Mientras arrba, sobre la bóveda celeste ya comenzaban a aparecer las primeras estrellas.

NOTA DEL AUTOR:

Muchísimos años más tarde,  "los favdnit qoncorsit" incorporarían la  Leyenda de Luwer en sus cantos épicos y relatarían todo lo que sucedió en aquel día en que la Tierra se oscureció, adornando la realidad con muchas fantasías e invenciones de su imaginación. Dirían, por ejemplo, que en aquella noche mágica, mientras los dos jóvenes amantes yacían dormidos  en medio de las columnas, éstas recobrarían sus diamantes y volverían abrillar de un modo tal, que su luz se podía ver desde muy lejos, incluso desde La Comunidad de Qerju y que allí todos se maravillarían.Pero eso es sólo parte de la leyenda...O tal vez no lo sea.

 

FIN DE LA PRIMERA PARTE.

 

 

21. ago., 2016
19. ago., 2016

CAPÍTULO 58 (Continuación)

Cuando Minshia llegó a la habitación que compartía con su amiga Liensi, se dejó caer sobre su lecho y liensi comenzó a acariciarle sus cabellos, al tiempo que le decía:

_ ¡Pero amiga...Cuéntame que  te sucede1 Yo soy tu amiga y te comprenderé, no me ocultes lo que estás sintiendo,pues yo lo sé...Desde que te salvó la vida...

_¡ No Liensi! No es así...Creo que Luwer es el amor que siempre he estado esperando...No lo entenderías ¿ Recuerdas esa piel de yocosats que me regaló tu padre cuando estábamos allá en el campamento? Vas a pensar que estoy loca, pero al tocarla y frotarla contra mi cuerpo sentí algo desconocido y después, cuando todos me contaban acerca de aquel joven varín que había ganado aquel torneo y cada vez que pronunciaba su nombre, mi corazón se estremecía...Creo que me enamoré de él, mucho antes de conocerle...Tal vez es cierto aquello de que habla Qerju, que el destino existe  y  de ser así, ambos estemos predestinados a estar juntos ¿Que piensas tú de eso, Liensi?

-Por lo que ví, él también te corresponde, lo cual no es raro ya que tú eres una mujer muy hermosa...Si hasta un rey, como Ciwutt te desea como esposa...Entonces ¿ Qué es lo que tanto temes?

Monshia tenía sus hermosos ojos húmedos, pero no parecía apenada.

_ Él me contó que está comprometido...Allá en su tierra hay una mujer que le espera, según sus tradiciones deberá casarse con ella ¿Lo ves?...Creo que el mío es un amor imposible. Decía la joven.Pero Liensi insistía:

_ Nada es imposible si los dos se aman y por lo que ví, parece que es así y en cuanto a esa mujer que dices...Se va a poner vieja esperándolo, pues por lo que nos dijo Qerju, la cosa va para largo y la estadía aquí de tu amor será por  bastante tiempo, de modo que ambos tienen todo a su favor, amiga mía.

Ambas jóvens se abrazaron y permanecieron un largo rato unidas.

En los días siguientes se desencadenó una intensa lluvia en la región, lo cual hacía que todos permanecieran en sus refugios, el aguacero recién amainó al tercer día y fue entonces cuando Luwer  fue a l avivienda para habar con Qerju.

El anciano estaba muy resfriado y permanecía en su lecho, donde Minshia y Liensi se turnaban para atenderlo y cuidarle.

Luwer trataba de eludir las miradas de la joven, pero cuando estas se cruzaban no podían ocultar la emoción que ambos sentían.Ahora Qerju le decía:

_ Dime Luwer ¿Que es lo que has pensado con respecto a lo que te dije días atrás?

_ De eso quería hablarle Señor, creo que usted es el único que puede convencer al Tiwan ¿Es así como se llama? para que se preparen y organoicen una buena defensa y en eso nosotros les podríamos ayudar, aunque nuestras armas son muy inferiores a las del ejército qocerio.

Qerju miró atentamente  al joven y también a Minshia que permanecía a su lado.

_ Gracias mi querida niña por ayudar y atender a este pobre vuejo al que ya le falta muy poco para abandonar este mundo...Aunque antes...

_¡No diga eso! Usted se conserva muy bien pese a su edad, va a vivir muchos años más, se lo aseguro_ Respondió la muchacha.

_¡Quiera que los Dioses te escuchen bella jovencita! En cuanto a lo tú que dices,Luwer,tranquilízate, ya lo he hecho. He enviado a uno de mis muchachos de confianza a ahablar con Var Snuatta y su padre y te puedo asegurar que a los qocerios no les va a ser muy fácil someter a los qejviats, ya lo han intentado otras veces sin éxito, pues los qejviats saben moverse muiy bien en sus territorios y les ocasionaran terribles sorpresas a sus enemigos . Con respecto a tí y a tus hombres, los prefiero aquí por ahora, estoy a la espera de un viejo y querido amigo mío, el cual tiene una información muy importante, una vez que lo haga les voy a pedir que me acompañen a un lugar no muy apartado de aquí, pero deberemos  de esperar que pasela estación de las lluvias.

El anciano permaneció en silencio, parecía que iba a decir algo más, pero no lo hizo.

Luwer, en el fondo se alegró, ya que tampoco deseaba marcharse pronto de allí, al menos por ahora, la razón de ello estaba precisamente allí, justo frente a él y ella parecía estar pensando lo mismo, puesto que sonreía.

_Espera Luwer...Antes de que te vayas quiero que me acompañes para mostrarte algo que se me ha ocurriod...Creo que tú eres el más indicado para eso.Dijo la muchacha.

Luwer miró al anciano, éste le hizo un gesto de asentimiento y entonces él abandonó la habitación siguiendo a la muchacha.

Ella parecía muy tranquila, como si nunca hubiera sucedido lo de la otra noche. Luwer la siguió hasta una salita, allí ella le señaló una hermosa piel de yocosats de color gris oscuro, la cual  estaba tendida sobre el piso.

_ Quizás ésta perteneció a alguno de los animales que tú cazaste allá en tus tierras ¿No les haces alguna marca o señal para reconocerla?

El joven sonrió ante la ocurrencia  de ella.

_¡ Claro que no! Pero por lo que veo esa piel debe de tener varios años y yo comencé a cazar   hace poco más de tres, por lo que no creo...

_¡ Bien, eso no importa mucho! Dime ¿Que te  parece, es hermosa y suave, verdad?

La joven se había sentado en cuclillas sobre ella y la tomaba entre sus manos acariciándola, a Luwer  se le había ocurrido ya una respuesta: Es bonita y suave, pero no tanto como tú. Iba a decir, pero se contuvo y en vez de aquello dijo sencillamente:

_ ¡Si que lo es! Debe de haber costado una fortuna ¿Es tuya?

_Así es, pero ahora lo que dese es que  tú me digas como puedo hacerme un traje como los de ustedes con esta piel, me imagino que vuestras mujeres también  los llevan, así como tu Uri, por ejemplo. Respondió la joven.

Luwer la miró, algo desconcertado, esta jovencita sabía desconcertarlo y ahora lo había logrado, respondió:

_ No es mi Uri...Ya te dije que ese compromiso ya no existe y ademas...Nuestras mujeres no suelen usar pieles...Son muy caras.

_ Pero yo quiero un traje como el de ustedes ¿Me puedes ayudar a confeccionarlo.. Tengo aquí todo lo necesario. Insistió ella.

Luwer no tenía idea de como se trabajaba la piel de aquellos animales, él solo se limitaba a cazarlos, quienes curtían las pieles  eran otros y los que confeccionaban sus prendas de vestir y calzados, eran hábiles artesanos.

_ Quisiera ayudarte en eso, pero no sé como hacerlo...Jamás he trabajado con esas pieles.

La joven llamó a Liensi, ésta se asomo por la puerta y al ver a Luwer le hizo un saludo con su mano, luego salió, cerrando la puerta trás de sí, entonces, como si ambos hubieran estado de acuerdo se abalanzaron y se fundieron en un ardiente beso, esta vez no hubo confusión pues ambos se deseaban como locos, cayeron sobre la suave piel y mientras se besaban  se acariciaban mutuamente, entre suspiros se decían palabras llenas  de  pasión:

_ ¡Te amo, querida niña!...Te juro que desde ahora nada ni nadie podrá apartarte de mí. Decía Luwer.

_También yo te amo, te vas a reír de mí...Pero sabía, antes de conocerte que tú vendrías y ¿Ves? Ahora ya estás conmigo Luwer y no te dejaré ir.

Hubieran consumado su relación allí mismo, pero unos golpecitos en la puerta les advirtieron que algo sucedía, por eso se detuvieron y se pusieron rapidamente de pies. Minshia tomó la piel y justo en ese momento Liensi abría la puerta y les decía:

_ Aquí afuera está Falelar y un mendicante, ellos dsean hablar contigo Luwer.

Minshia les gritó desde adentro:

_ ¡Diles que pasen! Luwer está conmigo ayudándome con esta piel de yocosats, él es un experto.

Liensi sonreía con complicidad y los dos hombres entraron en la habitación.

Falelar sevolvió hacia la joven Liensi diciéndole:

_¡Quédate, puede que lo que nos diga este mendicante también te concierna a tí!

Una vez dentro de la habitación, Falelar se enfrentó a Luwer:

_ Este mendicante  fue quien te convenció para que vinieras  hasta aquí ¿Verdad?...Pues bien, ahora él tiene algo que decirles.

El mendicante se quitó su capucha y al decubrir su rostro, ambas jóvenes  pegaron un grito de sorpresa exclamando al unísono:

_¡Snobean!

El hombre inclinó su cabeza y comenzó a hablar:

Es verdad, soy Snobean y por esas cosas del destino he sido yo quien ha hecho que esta bella jovencita con su hermosa amiga se encuentren ahora aquí...Lo mismo ha ocurrido con Luwer y sus compañeros varines...Como pueden ver he sido sin proponémelo un instrumento de Los Dioses que manejan los destinos de los hombres. También ha sido el destino quien ha hecho que ahora yo me encuentre aquí y por eso deseo que me escucheis, antes de juzgarme y condenarme como bien lo merezco.

Snobean calló y Falelar le animó  a continuar.

_ Sé que a ustedes les parecerá extraño que vista este traje de mendicante, pero en verdad lo soy...Al menos, lo fui hace ya muchos años y volveré a serlo a partir  de ahora. He tomado esa decisión porque creo que es la única forma de pagar todo el daño que he cometido y del cual estoy arrepentido...Quiero pedirles perdón a ustedes dos muchachas, a las cuales secuestré con la intención de llevarlas ante el Rey Ciwutt, esa era la misión que se me había encomendado y además pensaba  que era un hermoso destino para tí, hermosa muchacha...¡Ser la reina de Qocerit! ¿Qué más podía desear cualquier mujer del Reino? Durante el tiempo que compartí con ustedes nunca las traté mal y hasta llegué a apreciarlas, tanto, que en más de una ocasión  hasta pensé en dejarlas libre aún a costa de fracasar mi misión, pero la suerte quiso que cayeramos en manos de los qejviats, ellos me metieron en una jaula de madera y entonces comenzó mi calvario, no pensé que saldría vivo de aquella coyuntura, vi morir atrozmente a mis hombres uno por uno y creí llegar al final de mis días, fue en aquellos momentos cuando le rogué a La Diosa Cearit que me diera otra oportunidad y que de ser así, enmendaría mi vida. Entonces ocurrió el milagro...Este hombre que está ahora junto a mi, intercedió por mi ante el Tiwan y aunque lamentablemente otro tuvo que morir en mi lugar yo salvé mi vida. Algo sucedió conmigo, ya no era el mismo hombre, quiso el destino que regresara a estas tierras, pero ya no estaba tan seguro de lo que hacía y del porqué...Ahora lo sé...Vine por una persona, esa persona no lo sabe, tal vez nunca lo sabrá, pero ahora lo único que deseo es que me perdonen...Con ese perdón me sentiré en paz y abandonaré estas tierras, caminaré hasta donde me lleven mis pasos dándoles la paz y buenos consejos a quienes lo necesiten.

El mendicante permaneció en silencio, quien primero habló fue Liensi:

_ Por mi parte yo te perdono...Nos hicisteis nucho daño sacándonos de nuestro hogar, pero gracias a eso he conocido a mi tío Falelar y a Luwer con sus varines...Yo no te deseo ningún mal y que seas felíz en el camino que has elegido.

Aquella palabras aliviaron el corazón de Snobean, pero al mismo tiempo le causaron un gran dolor al comprender cuan imposible era el amor que sentía por esa muchacha, pero se consoló, pensando que al menos, no le odiaba.

_ Tampoco yo te deseo mal Snobean, reconozco que nunca nos trataste  mal y solo deseo que encuentres paz en tu corazón. Dijo la joven Minshia.

Falelar se volvió hacia el mendicante:

_ Como puedes ver, ya no hay misterios, tus víctimas te han perdonado, Luwer ya lo hizo y yo también te perdono, al parecer este lugar tiene algo que hace que todos deseemos dejar atrás  nuestras vidas pasadas...Eso lo digo también por mí. Añadió.

Fue Luwer quien puso fin a la reunión, diciendo:

_ Por mi parte ya está todo dicho, pero preferiría que no te alejaras de aquí, por ahora, pues es muy peligroso para un hombre solo. Puedes permanecer junto a nosotros y sernos de gran ayuda por todo lo que se nos viene por delante.

Antes de marcharse Luwer  le dirigió una tierna mirada a su amada y ella simuló un beso, frunciendo sus labios. Esa noche, pese al frío reinante, Luwer se quedó dormido mirando las estrellas, algo que no hacía desde hace mucho tiempo, desde que vivía en su tierra. Nunca se había sentido tan felíz, ni siquiera cuando ganó aquel  Torneo en Qeinot y ahra aquello le parecía tan lejano.

 

 

 

 

 

17. ago., 2016

CAPÍTULO 58: Luwer y Minshia.

Durante los días siguientes Luwer estuvo muy ocupado con sus compañeros varines, primero, limpiando y despejando el terreno que se les había asinado a unas pocas verts de La Comunidad de Valle Escondido.allí instalaron su campamento, utilizando troncos de a´rboles, ramas y hojas de palmas,sabían que eso iba a ser solo algo provisorio más que nada para guarecerse de las lluvias que muy pronto  comenzarían, como lo anunciaba el fuerte viento que soplaba desde el oeste hacia el este.

Fue en aquellos días cuando Falelar  les visitó y pidió hablar con el faldo mendicante, ya que al parecer tenía algunas sospechas que deseaba dilucidar. Snobean su poque estaba perdido, pues no podría engañar a aquel hombre que anteriormente le había salvado la vida, de modo que decidió sincerarse con é y lo hizo:

_ No puedo seguir con este engaño, amigo Falelar. Tú me salvaste la vida una vez y ahora deseo que me ayudes para salir de este enredo. Le dijo el encapuchado.

Falelar le observó detenidamente y  luego le respondió:

_ Es un buen disfráz Snobean, pero a mi no me engañas y desde que te ví junto a los varines  supe que eras tú...¿ De modo que no pudiste resistir la tentación y regresaste a buscar los diamantes de La Ciudad Perdida?

Snobean lanzó un hondo suspiro antes de contestar.

_¡Uff, es cierto! al principio fue solo eso lo que me impulsó a regresar a Las Tierras Ignotas, pero creo que no fue ese el único motivo, amigo Falelar.

_Por supuesto, también querías capturar a la joven Minshia para llevársela a Ciwutt ¿Verdad?

_ Tampoco eso...La verdadera razón por la que decidí regresar a estos lugares tan peligrosos, está allá... En La Comunidad de Qerju...Es esa muchacha que acompaña a la hermosa  Minshia, se llama Liensi y ...Creo que estoy enamorado de ella.

Ante esa confesión Falelar se sobresaltó e indignado le respondió de inmediato:

_¡Tú estás loco Snobean! Yo no te voy a permitir que trates de engañar a una jovencita ingenua y sencilla como ella...Eso sí que no ¿Lo oíste?

Snobean estaba sorprendido de la ira que demostraba aquel hombre, no veía porque se veía tan alterado y llegó a pensar que tal vez aquel viejo comerciante también sentía algo  por la joven, eso le desconcertó, pero Falelar le aclaró:

_Tú no tienes porque saberlo, pero Liensi es mi protegida, es como si fuera mi sobrina, pues fue criada desde pequeña por mi hermano Juwa , de manera que no está sola en el mundo, me tiene a mí y yo la protegeré si planeas algo malo con ella Snobean. No lo olvides.

Ahora Snobean se mostraba más perplejo aún y balbuceaba:

_ ¿Tú...Hermano de Juwa Ritti...El mulachs del desierto como le llaman? ¿Cómo puedes decir eso...Acaso no eres qocerio amigo Falelar?

Falelar se irguió:

_  No lo soy, he vivido la mayor parte de mi vida en Qocerit, también he ocupado altos cargos en la administración, pero mi verdadera raza es mulachs y yano deseo seguir ocultándolo más. Como te dije Juwa es mi hermano y su hija adoptiva Liensi está ahora bajo mi responsabilidad, si tú deseas tener algo con ella, tendrá que ser en serio y siempre que ella acceda, lo cual dudo mucho, sabiendo que fuiste tú quien las  sacastes del lado de mi hermano junto a Minshia.

Snobean se veía ahora muy abatido:

_ Tienes razón, ella jamás me perdonaría, pero lo cierto es que desde la primera vez que la ví, me quedé prendado de ella y daría lo que fuera porque ella me aceptara aunque por ahora no tengo nada que ofrecerle.

_ Entonces es mejor que te olvides  de ella y quítate ese disfráz de mendicante, para que así al menos no sigas con tus engaños. 

_ Yo no engaño a nadie, para que lo sepas, yo  fui alguna vez mendicante y recorr´las tierras del reino escuchando y sirviendo a la gente, pero no alcancé a cumplir con mi período y preferí ponerme al servicio de Tolin Basi, cuando éste fue nombrado mago y a él he servido hasta ahora, pero ya no más...He decidido cambiar, volver a mi antigua vida y si ella, me refiero a tu sobrina Liensi no me acepta, prefiero seguir como mendicante por el resto de mi vida, así expiaré mis culpas y devolveré todo el daño que le he causado a mucha  gente. Esa es mi decisión, amigo Falelar.

Por primera vez en muchos años, Snobean era sincero, recordaba aquellos terribles días cuando estaba en la jaula a merced de los qejviats, quienes le administraban aquel veneno paulatinamente y en donde le esperaba una muerte horrible, fue en aquellos momentos cuando Snobean le pidió a Los Dioses que le dieran una nueva oportunidad en la vida, una oportunidad que afortunadamente recibió, pero como sabemos no la aprovechó como había prometido, pero ahora, lejos de todo y cerca de la única mujer que le interesaba en la vida la  volvía a considerar. Esta vez, si cumpliría. 

Por su parte Minshia se las arreglaba para ir al sector en donde Luwer trabajaba con sus hombres para emplazar su campamento, aquello no era del total agrado del joven quien se daba cuenta de las miradas maliciosas que sus hombres le dirigían a la bella qoceria. Por eso uno de esos días conversó con ella:

_ Por favor, no te molestes con lo que tevoy a decir, pero es por tu bien...No es que no me guste que vengas a nuestro campamento, pero prefiero que no lo hagas a menos que...

Minshia se apartó bruscamente de  él, mirándole con furia, le dijo:

_ ¿Y tú que te has creído. Piensas que porque eres el Shar de los varines puedes disponer lo que yo haga o no haga?

Luwer trató de apaciguarla:

_ No te enojes...No es que yo quiera imponerte nada, lo que sucede es que mis hombres no han visto ni estado con a una mujer en bastante tiempo, desde que salimos de Quinsat y tú...No sólo  eres mujer, sino que además...Muy hermosa y ...

Ahora la joven se veía más serena, ambos estaban en un lugar apartado de los demás, la única que se encontraba cerca era Liensi, quien siempre acompañaba a su amiga, pero en esta ocasión se había alejado un poco para que ellos conversaran. Era un día helado y la joven no llevaba ropas adecuadas y comenzaba a tiritar de frío, Luwer se dio cuenta y quitándose su capa de piel de aminots se la colocó sobre la espalda con delicadeza, ella  entonces le dijo:

_ Comprendo que debe de ser duro para ellos no tener a una mujer, son todos hombres jóvenes...¿Y tú...Luwer, también añoras a una mujer? Seguramente allá en tu tierra debe de haber una que te espera ¿Verdad?

_  Ya no...En verdad yo le había prometido a una joven, amiga de la infancia que a mi regreso me casaría con ella, siempre que resultara ganador del torneo de Qeibnot...Eso era algo que no se me pasaba por la cabeza ¿Ves?

Minshia no apartaba  sus hermosos ojos verdes de los oscuros del joven, este continuó explicándole:

_No se me pasaba por la cabeza que yo ganaría dicho torneo, pero eso sucedió y entonces...

_ Entonces...Tendrás que cumplir tu promesa y a tu regreso, casarte con ella, seguro que te estará esperando...Debe de ser muy hermosa ella ¿Cómo es?

Luwer jamás se hubiera atrevido a contarle a alguien sus cosas íntimas, pero ahora junto a esa joven a la que apenas conocía, no sólo lo hacía, sino que deseaba desahogarse con ella, por eso continuó contándole:

_¿Hermosa? Sí que lo es...Uri es la más bella del Clan y en algunas cosas se parece a tí...Minshia, pero...No me casaré con ella, no creo que Uri me espere tanto tiempo, en mi país los hombres se casan  al cumplir los veinte y un años y  las mujeres, antes, Uri ya cumplió esa edad y no faltará quien la pida en matrimonio.

_ Pero si ella en verdad te ama, te esperará...Te esperará toda la vida si fuera necesario. Eso es lo que yo haría_ Dijo la rubia con vehemencia.

Luwer la miró, ambos se miraron, un viento helado comenzaba a correr lo que hizo que instintivamente ambos se juntaran más aún. fue entonces cuando Luwer perdió la noción de las cosas y sin pensar en lo que hacía  abrazó a la joven qoceria y la besó en la boca, ella sorprendida, no  hizo ningún ademán de rechazarle y por el contrario, se apegó más a él y ambos se fundieron en un beso eterno.

_¡ Minshia1 ¿Que haces? Era la joven Liensi quien les contemplaba con sus ojos muy abiertos.

Luwer abrió sus brazos y la joven rubia le devolvió  su capa de piel y luego sin decir nada corrió hacia la vivienda de Qerju, seguida por su amiga que trataba de alcanzarla.

El joven varín permaneció allí, estático, su cabeza era un revoltijo de confusos pensamientos, desde que vio a la rubia, había sentido una enorme atracción hacia ella, eso era para él, algo desconocido, nada tenía que ver con lo que antes sentía por la  pelirroja Uri, esto era algo muy fuerte, avasallador, tanto que le dominaba sus sentidos, no había sido capáz de resistirse y la había besado, ahora suponía que ella ya no querría verle más, lo cual le producía un hondo dolor en su corazón, pero por otro lado no se arrepentía de haber actuado así y seguía sintendo el calor y sabor de aquellos labios en los suyos y eso era algo que le producía una enorme alegria.

Sin reponerse del todo comenzó a caminar de regreso al campamento, pero su cabeza seguá siendo un mar de confusiones. 

 

17. ago., 2016