14. mar., 2016

Texto

CAPÍTULO 2: "Los cazadores"

Es el comienzo de la estación primaveral,cuando las abundantes y copiosas lluvias comienzan a declinar en la Meseta de Jnorgot. El cielo empieza a cubrirse de nubes blancas, las cuales como copos de algodon son arrastradas por el fuerte viento de la pradera, desde el Lago Coxioc hasta las altas cumbres nevadas de las Montañas Varsowots.

A los pies de aquellas imponentes montañas se podían observar a los rebaños de "aminots" (Llamas),"meluwots" y "ocqolots" que pastaban tranquilamente mientras eran vigiladas por los pastores y sus perros. Muy cerca de allí se encontraban las viviendas de madera de los habitantes del Clan de Sneheba.

Ellos ocupaban toda la franja más cercana a las montañas y su principal ocupación era la cría de ganado montés.

En la misma meseta, pero mucho más abajo se encontraba el  campamento del Clan de Luwa.

Dicho campamento estaba conformado por unas trescientas cabañas (sacbats), algunas eran pequeñas, otras de mayor tamaño, pero todas ellas estaban construidas de la misma forma: Una armazón de madera de libna, forradas con pieles de distintos animales, mayoritariamente yocosaths, sujetas con gruesas cuerdas de cuero trenzado y atadas a unas cuñas de metal, clavaddas en el suelo, para evitar que el fuerte viento reinante en la pradera las desarmara.

En aquellas rústicas viviendas vivían las familias de los varines de aquel clan, en su interior, el piso estaba cubierto por  pieles sin curtir, ya que ellos no tenían muebles de ninguna clase, ya que constantemente se estaban desplazando de un lugar a otro dentro de esa extensa meseta.También ellos criaban ganado bovino y ovino, pero la mayor actividad de  los miembros del clan era la cacería, mejor dicho la caza de los yocosaths. Estos animales, actualmente extintos, abundaban en aquellos años y sus rebaños llegaban cada año, a fines de la primavera a la meseta.

Los yocosaths eran bóvidos de gran tamaño, dotados de un par de afilados y largos cuernos sobre la frente, eran animales pacíficos, pero al ser atacados se convertían en bestias muy peligrosas y su cacería resultaba altamente riesgosa, pero los hombres del Clan de Luwa, había ido desarrollando a travez del tiempo, metodos muy eficientes para esa actividad, lo cual requería una gran organización y destreza.

En verdad la caza del yocosath se desarrollaba durante los meses cálidos, ya que en esas estaciones  era cuando los grandes rebaños se desplazaban, siguiendo las rutas ancestrales (Rutas de los yocosaths) desde la región pantanosa de Qorsorat, a orillas del Lago Coxioc, hasta la meseta de Jnorgot, allí se producían los apareamientos, después los animales regresaban, siguiendo los mismos caminos y a orillas del Río Luwin las hembras daban luz a sus crías, repitiendose aquel ciclo, año trás año.

Era, al cruzar por estas estrechas  rutas, en las enmarañadas selvas, cuando los cazadores podían acechar a sus presas y abatirlas, pero aquello requería mucho cuidad y destreza de  parte de los cazadores.

El yocosath era en efecto, la principal fuente de vida de aquel clan, ya que su carne, que podía ser conservada en hielo o en forma de charqui, les servía para alimentarse, las pieles, después de ser curtidas constituían la principal materia prima para el vestuario y para cubrir sus precarias viviendas, incluso sus huesos y sus largos colmillos se utilizaban para confeccionar distintos objetos de uso diario y de adornos.

En aquellos días, Luwa, el jefe del clan se veía sumamente inquieto y preocupado, la razón de ello era que en la proxima cacería, por primera vez, su hijo mayor,Luwer participaría en ella, esta vez como cazador.Es verdad que en los años anteriores, él ya había tomado parte junto a los demás cazadores, pero lo había hecho en calidad de ayudante, realizando labores de menor riesgo, sin exponerse.Pero ahora iba a ser muy diferente, pues su hijo ya había cumplido los veinte años y según las costumbres de su pueblo, ya era mayor de edad y le correspondía aplicar los conocimientos adquiridos integrando uno de los equipos de caza.

Luwa era un hombre que tenía poco más de cuarenta años, pero su aspecto físico le hacía parecer mucho mayor, de contextura mediana, piel morena y cabellos negros al igual que su abundante barba, que ya comenzaba a encanecer. Se había hecho cargo del clan,diez años antes, cuando había fallecido su padre, víctima de una extraña enfermedad. También él había sido cazador y conocía muy bien los peligros a que los hombres se exponían, el yocosath al verse atacado se defendía ferozmente y sus afilados cuernos eran capaces de atravezar el cuerpo de un hombre de lado a lado.Él había visto morir a algunos amigos suyos, pero también sabía que su hijo estaba muy bien entrenado por el mejor de sus hombres: Tinqeirsi, apodado "Ojos de serpiente" . Éste era un individuo de gran estatura, poseedor de un priviligiado físico, llevaba su cabeza cmpletamente rapada y pese a que tenía la misma edad de Luwa, se conservaba aún muy ágil y fuerte.

Precisamente ahora, ambos hombres sostenían una conversación en el interior de la sacbat del Meij.

_ Ha llegado el momento de que mi hijo demuestre todo lo que tú le has enseñado, Tinqeirsi, él va a integrar uno de los ocho equipos de caza que mañana han de partir hacia el Lago Coxioc, lamentablemente, esta vez tú no vas a poder estar junto a él para ayudarle y protegerle, ya que como bien sabes,me vas a tener que reemplazar a mí durante mi ausencia.

El gigante calvo, permanecía en silencio, pero Luwa sabía que él hubiera preferido ir  junto a los cazadores ya que siempre lo había hecho, desde su juventud. Aquel hombre era muy admirado y querido por todo el Clan, ya que había sido el último campeón o shar, que había obtenido el trofeo para su clan en competencias anteriores, llenándolos a todos de orgullo, pero eso había sucedido muchos años antes, después, los honores se lo habían llevado, por dos torneos, los representantes del Clan de Sneheba.

El Meij Luwa continuaba explicándole a su amigo:

_ He recibido a un emisario de mi amigo, el Meij Sneheba, él me ha invitado a reunirme junto a otros dos Meijs, el asunto debe de ser muy importante, ya que no ha podido esperar hasta el proximo Larticea, en donde todos nos reuniremos.

De todas maneras, te aseguro de que estaré de regreso antes de la Fiesta de Otobá, para celebrar el fin de la Cacería.

Luwa tenía plena e confianza en aquel hombre, a quien le había encomendado la enseñanza de sus dos hijos:Luwer y Yerlic, estos , desde los quince años habían estado bajo su tutela y a medida que iban creciendo y desarrollándose ambos iban aprendiendo todos los secretos  ydetalles acerca de la caza y otras actividades físicas, como el uso de la lanza y el arco, que eran las armas más usadas por los varines del clan.

Luwer, por el contrario de su padre, se mostraba confiado y ansioso por participar en la próxima cacería, la cual sería para él, la tercera, es cierto que en ocasiones anteriores lo había hecho en calidad de ayudante, esto es, como personal de apoyo, cuya labor es acompañar a los cazadores con el fin de trasladar y faenar a los animales capturados, en el campamento establecido para tal efecto.Lo que su padre no sabía, era que ya, en la anterior jornada, el joven había tenido que participar en uno de los equipos de caza, en aquella ocasión, su maestro Tinqeirsi, se lo permitió y el joven se había desempeñado muy bien, aquello le fue ocultado a su padre, para que éste no reprendiera a Tinqeirsi, quedando como un secreto entre ambos, ahora, en cambio, Luwer participaría de manera oficial y aquello le producía una gran emoción, aunque exteriormente se mostraba serenoy tranquilo.

Y es que así era el carácter del hijo mayor del Meij, sereno y reflexivo, algo extraño para un joven que acababa de cumplir los veinte años.Físicamente, Luwer era de estatura mediana, poseedor de un físico priviligiado, dotado de extraordinaria musculatura, su piel, al igual que la de su padre, era morena, sus cabellos, negrísimos y largos, que él los llevaba atados con un cintillo en su frente, sus ojos oscuros denotaban a un joven inteligente y sus rasgos eran regulares, que lo hacían parecerse más a su madre, Quincci, que a su padre, contrariamente a lo que sucedía con su hermano menor Yerlic.

Despues que Luwa terminó su reunión con Tinqeirsi, hizo que el clan se reuniera frente a su sacbat.

Los hombres, mujeres y niños del Clan aguardaron serenamente,en primera fila se encontraban los ocho equipos de caza, conformados cada uno de ellos, por ocho hombres.

Luwa, vestido con su traje ceremonial, consistente en una túnica de tela rústica y ataviado con su collar de "qeibt"(piedras semi preciosas de distintos colores), subió a la plataforma de madera y esperó a que Tinqeirso hiciera sonar su cuerno de caza ( El Luinrat: confeccionado con un cuerno de yocosat), aquel sonido lugubre se esparció por toda la meseta, era la señal de que nueva temporada de caza ya comenzaba.

_¡Varines de nuestro Clan! Me dirijo a ustedes, al igual como lo he venido haciendo en años anteriores, para darles todo mi apoyo en las actividades que van a comenzar.Al amanecer del día de mañana, nuestros equipos han de partir y quiero desearles a todos que tengan mucho éxito, pues como todos saben, el futuro y el bienestar de todos nosotros, depende de que les vaya bien en la cacería. Sé que lo van a lograr, pues para eso nos hemos estado preparando durante todo el año.

Aprovecho para decirles a todos ustedes que yo deberé de ausentarme por unas semanas, pues viajaré para reunirme con mi pariente Sneheba, por esa razón, Tinqeirsi quedará reemplazándome, espero que todos colaboren con él como lo hacen conmigo, de todas maneras les aseguro que estaré de vuelta, antes de que comiencen las celebraciones de Otobá.

No era Luwa hombre de muchas palabras, por lo cual, dicho aquello se volvió para su sacbat para comenzar con los preparativos de su viaje.

Lo propio hicieron los cazadores, que por esta vez permanecieron todos juntos a la espera de que amaneciera, para emprender  la marcha hacia la parte inferior de la meseta: Las espesas selvas de Qorsorat.