17. mar., 2016

Texto

(Continuación)

Antes de la salida del sol, los cazadores se pusieron en marcha, iban formados en ocho grupos, cada uno de ellos compuestos por quince hombres, todos marchaban a pie, excepto los encargados de las grandes carretas tiradas por yuntas de duhocats.A medida que descendían de la Meseta de Jnorgot el paisaje iba cambiando paulatinamente.ya las verdes praderas iban dando paso a una región boscosa, en donde el avance era más difícil y los hombres se abrían paso a machetazos.

Ya de lleno en las selvas de Qorsorat, el grupo de cazadores establecería un campamento central en un lugar que ya antes había sido usado para ello. Allí permanecerian los carros, los encargados construirían algunos mesones, utilizando la  madera que proporcionaban los abundantes  árboles de aquella zona. Ellos permanecerían allí mientras los encargados de la cacería se distribuirían en la región, siguiendo aquellas rutas ancestrales denominadas "Rutas de los Yocosaths"

Durante dos días permanecieron en aquel campamento de apoyo, preparándolo todo y allí se determinaron las distintas áreas de caza, a fin de que cada uno de los equipos de cazadores no interfirieran entre ellos, evitando así los conflictos.Y es que en verdad la cacería se convertía también en una verdadera competencia, en donde cada grupo trataría de obtener las mejores piezas y la mayor cantidad de ellas.

El grupo de cazadores en donde participaba el joven Luwer, estaba liderado por un experimentado cazador llamado Feinnat, un hombre de gran envergadura física, abundante cabellera rojiza  y ojos claros, lo cual llamaba mucho la atención ya que la mayoría de los varines eran de piel morena y cabellos negros.También participaban en aquel grupo sus dos hijos gemelos:Netuiwa y Huinsi, ambos eran unos años mayores que el joven hijo de Meij y eran muy habiles en el uso del lazo y de la lanza larga (godocer),ambos ya habían participado en un par de cacerían anteriormente.

A su grupo le había correspondido en el sorteo previo, dirigirse al sector más alejado del campamento, muy cercano al Lago Coxioc.

Para el joven Luwer, aquellos lugares ya le eran conocidos, recordaba, muy especialmente algo que le había sucedido varios años antes: En aquella ocasión, él y su hermano menor, Yerlic habían acompañado a su padre,que entonces todavía participaba en las cacerías y desobedeciéndo las estrictas ordenes recibidas, ambos se alejaron del campamento para dirigirse al Lago Coxioc, al cual solo habían visto desde lejos, cuando subían a la parte más alta de la meseta, esta vez sentían mucha curiosidad por ver más de cerca aquel maravilloso lago de aguas color turquesa.Confiaban en que nadie se daría cuenta y que llegarían en un par de horas a la orilla, regresando antes de que se reunieran los demás cazadores en el campamento. Pero lo cierto fue que después de llegar hasta las riberas y probar sus heladas aguas, al regresar extraviaron el camino y se les hizo de noche, no les quedó más alternativa que permanecer allí hasta el amanecer, causando con ello una gran conmoción en el campamento. Al día siguiente cuando lograron llegar al campamento fueron duramente reprendidos por su padre, quien les advirtió del enorme peligro al que habían estado expuesto al desobedecerle y más adelante, ya de regreso a la meseta, una tarde muy calurosa los llevó a ambos hasta la parte alta para que desde allí contemplaran la majestuosidad de aquel lago.

Desde esa posición se podía ver casi la totalidad del contorno de aquel  lago y Luwa les obligó a estar durante toda esa calurosa tarde  observando atentamente por sdi notaban algo extraño o curioso.

Nada sucedió durante un par de horas ylos dos muchachos no entendían porque su padre les había llevado allí, pero él sabía muy bien lo que hacía y también lo que entonces sucedería.

En efecto, esa tarde de verano, en donde el cielo se veía extraordinariamente azul y en donde no había ni una sola nube en el cielo, de pronto se escuchó un sonido lejano, muy semejante al producido por el trueno de las tormentas, aquel  ruido parecía provenir desde el lago y así era.Los muchachos y su padre pudieron ver desde lo alto de la meseta como en una de las orillas del lago se producía un derrumbe y allí una parte de la montaña nevada se volcaba con gran estrépito sobre las plácidas aguas, provocando con ello una gran inundación en todas las áreas cercanas al lago, pero muy especialmente en aquella región boscosa en donde días antes habían estado los dos muchachos. Ambos miraron a su padre que permanecía estático contemplando aque espectáculo de la naturaleza.

Ambos compredieron la lección, de haberse provocado aquel derrumbe cuando ellos estaba allí, habría perecido con toda seguridad ya que el agua inundó toda el área causando que el propio Río Luwin aumentara su caudal a más del doble.

_ No olviden nunca lo que han visto con sus propios ojos, esto que ahora sucede es un fenómeno que aunque no ocurre todos los años, si es probable en aquellas temporadas de mucho calor, como la de ahora, el sol hace que se derrita la nieve de la montaña y esto provoca el derrumbe sobre el lago y la posterior inundación que afecta a una extensa zona y también a las que estan adyacentes al Gran Río.

Ambos miraban con admiración a su padre y éste continuó:

_ Observad a los yocosaths, ellos son animales inteligentes y la naturaleza los protege a su manera, cuando veais que las manadas se comienzan a alejar del lago para dirigirse apresuradamente hacia la meseta, entonces estad atentos, ya que puede producirse este fenómeno.Yo lo había advertido cuando estuvimos en la cacería y por eso les prohibí que se acercaran al lago...Bueno, ya saben la razón.

Luwer y su hermano Yerlic no olvidaron jamás aquella lección, ni tampoco volvieron a desobedecerle a su padre, muchos años después, siendo ya un hombre Luwer volvería a recordar aquel episodio y sacaría un gran provecho de aquello.

En fin, por ahora, los días no eran aun tan calurosos y el grupo de cazadores integrados por Feinnat y sus hombres no corrían mayor peligro, situados en las cercanías del Lago.

Netuiwa, uno de los gemelos, comenzó a trepar por el tronco de un enorme nadcit, con agilidad pasmosa se fue encaramando de rama en rama hasta llegar a la cúspide de aquel árbol.Desde esa altura no se podía ver nada más que las copas de los demás árboles, pero aquello no le importaba a aquel jovenzuelo, pues lo que él hacía era oler el aire, tratando de distingir los distintos aromas y olores que el viento disperdigaba, el poseía un olfato proviligiado y podía percibir a gran distancia el olor característico de las defecaciones de los yocosats, aquello le indicaría por donde se desplazarían los grandes rebaños y la rurta elegida por estos animales

El viento soplaba  con mucha fuerza, agitando las verdes y oscuras hojas de aquellos grandes árboles, durante un par de horas el joven Netuiwa permaneció arriba, mientras los tres hombres esperaba al pie  del nadcit.

Al fin, cuando descendió y les dio su  parecer al jefe del grupo, este señaló la ruta a seguir y abriéndose paso a fuerza de machetazos los cuatro hombres se desplazaron hacia el lugar seleccionado.Después de algunas horas de marcha, llegaron hasta una de aquellas rutas.Las llamadas "rutas de los yocosats"  eran en realidad senderos muy estrechos, formados seguramente por los mismos animales al desplazarse en donde los grandes rebaños, formados por unos cien a doscientos ejemplares,debían de cruzar para llegar al lugar de su destino: La Meseta de Jnorgot.

Allí convergían todas aquellas rutas y también en ella se juntaban todos los rebaños. Era un espectáculo grandioso poder contemplar aquella masa formada por miles de aquellos formidables y bellos cuadrúpedos, pastando en la verde pradera de Jnorgot.

Aquella ruta escogida por el grupo de cazadores comandados por Feinnat, tenía un ancho de no más de cuatro metros, por lo cual los animales para poder desplazarse debían hacerlo en fila india y aquello era idel para que los cazadores pudieran concretar sus fines.

 _ Descansaremos aquí por ahora y mañana buscaremos el lugar adecuado para esperar a los yocosats.

Ordenó Feinnat a sus agotados hombres.

Así lo hicieron, se tendieron sobre la hierba, en un costado de aquel sendero, extendieron sus pieles de yocosats como un manto y se turnaron para dormir un poco mientras que uno de ellos vigilaba atentamente.