19. mar., 2016

Texto

(Continuación)

Apenas amaneció, continuaron la marcha, siguiendo aquel sendero que serpenteaba en medio de la selva,buscaban un lugar adecuado para esperar allí el paso de alguna de los rebaños. Al fin encontraron uno, que reunía las características ideales, en aquel lugar el camino se hacía mas estrecho, permitiendo por eso el paso de uno solo de aquellos corpulentos animales,además en un costado había un enorme nadcit de tronco grueso y ramas que se extendían por sobre camino, sobre aquella rama se ubicaron Feinnat y el joven Luwer, éste llevaba el lazo confeccionado con cuero trenzado, de resistencia suficiente como para sostener durante un lapso en peso del animal, la misión del joven sería echarle el lazo al animal escogido mientras simultaneamente el "Viejo"hundiría su afilada lanza en la nuca del cuadrúpedo, de la certeza de ese golpe dependería el éxito o fracaso de aquella misión, pues de fallar, la bestia no moriría en el acto y atacaría con furia a sus atacantes.Luwer había atado fuertemente un extremo de su lazo en la rama de aquel árbol y esperaba ansioso, al igual que el viejo Feinnat,mientras que en ambos costados del camino, los gemelos sostenían sus largar lanzas con puntas de hierro, llamadas "qelotes", con las cuales debían de herir a la presa al mismo tiempo que sus compañeros, todo ello exigía una enorme coordinación, pero ellos estaban preparados para ese cricial momento.Ahora todo lo que cabía era mucha paciencia, esperar hasta que apareciera el rebaño, permanecer completamente quietos en sus puestos para que los yocosats no detectaran sus precencias, debía dejar que el grueso del rebaño pasara y esperar a los animales más rezagados, ya que, una vez que el rebaño avanzaba, solo se detenía de rato en rato para mordisquear las hojas de los árboles, pero nunca retrocedían y si uno de sus integrantes caía, ellos continuaban su camino sin importarles lo que sucedía trás ellos.

Los rebaños de yocosats siempre eran encabezados por los machos mas grandes y  lo mismo sucedía en la retaguardia, por eso aquellos últimos eran los preferidos para los hombres que acechaban pacientemente en el camino. 

"El Viejo" como le decían a Feinnat era un hombre de  poco más de cuarenta años,de contextura fuerte, brazos musculosos y torax amplio, sus cabellos rojizos ya comenzaban a encanecer sobre su cabeza, no así en el resto de su cuerpo, pues  era extraordinariamente velludo,lo mismo que sus dos hijos gemelos, quienes habían heredado las características de su padre, en cambio, Uri, su única hija, ella era una hermosa jovencita que pronto cumpliría los dieciocho y que estaba considerada como la más hermosa de las mujeres del Clan, ella, aligual que su padre era pelirroja, de piel muy blanca, salpicada de pecas, pero sus ojos eran azules, tan azules como las placidas aguas del Lago Coxioc en un día claro.

El revoloteo de una gran bandada de pájaros les indicó que un rebaño se acercaba, los hombres permanecieron inmóviles, tensos y concentrados, con sus armas fuertemente aferradas en sus manos, al cabo de largos minutos vieron aparecer a los primeros animales, estos eran machos de enorme tamaño y largos y filudos cuernos, uno de ellos se detuvo muy cerca de los hombres, alzando su cabeza olfateó varias veces el aire, los cazadores permanecieron quietos casi sin respirar, poco a poco fueron apareciendo los demás ejemplares del rebaño, los animales se desplazaban con suma lentitud, deteniéndose a ratos para mordisquear las ramas tiernas que iban encontrando a su paso.Luwer vio pasar por debajo de la gruesa rama en donde se ocultaba a varios yocosats, el aire se llenaba de los mujidos y el suelo se estremecía con las pisadas de sus cascos al pisar.

El rebaño no tenía prisa y era además bastante numeroso, por lo cual la espera fue tensa y larga, los cazadores vieron pasar a unos ochenta o más animales, cuando el grueso de aquel rebaño ya había pasado, Feinnat se aprestó a indicarles a sus hombres cual sería el ejemplar elegido, dejó pasar a unos doce de ellos y entonces le hizo una seña a Luwer y a los gemelos, todos se concentraron en aquel ejemplar:Era un macho grande, de  pelaje gris y dotado de dos larguísimos cuernos, tal vez no era el último del rebaño, pero a Feinnat le pareció que ese animal era único, tanto por su espléndida piel como sus cuernos, de manera que persistió en darle caza, preparó su lanza y Luwer su lazo, vieron com el animal se acercaba trotando y entonces todo se desarrolló con mucha velocidad:

El lazo de Luwer aprisionó los cuernos del animal, quien sorprendido agitó su cabeza para zafarse,aquel movimiento fue aprovechado por Feinnat, quien asestó un violento y preciso golpe con su lanza en la nuca de aquel yocosat,el lanzazo fue tan certero que el animal murió instantáneamente, sus patas se doblaron y hubiera caído al suelo si no estuvieran sus dos cuernos tan sujetos con el lazo, la rama del arbor se inclinó, debido al peso del cuadrúpedo, pero resistió. Chorros de sangre empaparon a los dos gemelos cuando ellos hundieron sus dos lanzas largas en los costados de la bestia, ambos alcanzaron a apartarse cuando el cuerpo del magnífico animal cayó pesadamente al suelo, cuando Luwer cortó el lazo con su puñal,en ese momento apareció otro yocosat, el cual se acercó a su compañero muerto, lo olfateó durante un rato, luego continuó su camino pasando por uno de los costados del yocosat muerto.Los hombres permanecieron durante un buen rato en sus puestos, hasta asegurarse de que ya no quedaban más ejemplares de aquel rebaño.

Por esta vez habían tenido éxito y ya contaban con su primera presa.Para ellos la cacería había comenzado bien, Feinnat tomó su "luirat" ( Cuerno de caza) y lo hizo sonar por tres veces, para que el resto de su equipo supiera que ya tenían que venir para faenar el animal y trasladar sus piezas hasta el campamento principal, allí se le desollarían, cuidando de no dañar la piel, para después curtirla, la carne serviría para alimentar a todo el Clan, se la conservaría en hielo y también se la secaría y ahumaría para su conservación, los largos cuernos se guardarían para cambiarlos por mercaderías a los mulachs que de tarde en tarde aparecían por la meseta, en fin, toda la supervivencia del Clan de Luwa dependía de aquella cacería y así seguiría sucediendo año trás año como había acontecido desde los tiempos más remotos. Seguramente así seguiría siendo en el futuro,pero...los tiempos yae estaban cambiando, cada año que pasaba los rebaños  ya no eran tan numerosos como antes¿Que sucedería si algun día estos magníficos animales desaparecieran de la faz de la tierra? ¿Desaparecerían también los varines del Clan de Luwa? Eso era algo en que nadie quería pensar, pero había un hombre, más bien dicho un joven, que en sus momentos de reflexión pensaba en aquellas cosas. Ese joven era Luwer.