20. mar., 2016

Texto

CAPÍTULO 3: Luwa y Sneheba.

Mientras los cazadores hacían sus tareas en las tupidas y espesas selvas de Qorsorat, Luwa y sus acompañantes se dirigían hacia la parte superior de la Meseta de Jnorgot, más precisamente hacia las tierras que  ocupaban los miembros del Clan de Sneheba. Este era el más numeroso y rico de los siete clanes varines y a medida que se adentraban en aquellas fértiles tierras esto se hacía más evidente.Los aldeanos dejaban de hacer sus labores para mirar a la caravana de Luwa, ésta estaba formada por cuatro carros tirados por duhocats, uno de los cuales llevaba un toldo confeccionado con pieles de yocosats y en su interior viajaba el Meij con sus colaboradores.En los primeros tiempos, el Clan de Sneheba se dedicaba mayoritariamente a la cría de ganado lanar, especialmente aminots y Ccovotis, pero después se establecieron definitivamente en ese sector y muchos de ellos cambiaron la ganadería por la agricultura, pero además de aquello, los miembros de aquel clan poseían excelentes artesanos y fabricantes de armas, de manera que, en comparación con los demás clanes, el de Sneheba era el más organizado y poderoso.

 Trás una semana de camino, Luwa y su comitiva llegaron a la aldea de Sneheba, ésta estaba cercada por una empalizada confeccionada con troncos de árboles y en cada una de sus cuatro esquinas se ergía una torre con su correspondiente centinela, al dovisar a la comitiva de Luwa, el viguía hizo sonar su luirat, para anunciar su llegada.

 ANtes de que Luwa se detuviera, el enorme portón de madera se abrió y el propio Meij Sneheba acompañado por sus más cercanos colaboradores les salieron a recibir.

Era Sneheba un hombre de elevada estatura, que lucía una larga barba blanca, al igual que sus cabellos, la piel seca y apergaminada, su edad, nadie lo sabía, pero se decía que aquel anciano tenía más de un siglo de existencia y si así era, se mantenía extraordinariamente bien, con un excelente estado físico y mucha lucidez mental, por lo cual, los demás Meijs le respetaban y siempre tomaban muy en cuenta sus atinados consejos.

Cuando ambos se encontraon frente a frente se saludaron efusivamente  con un fuerte abrazo, como si fueran dos viejos camaradas que se encontraran después de largo tiempo, luego Sneheba acompañó a su amigo hasta el interior de su aldea.

La aldea de Sneheba, a diferencia de las sacbat de Luwa, eran mucho más amplias y cómodas, estaban confeccionadas con trocos de árboles, techadas y algunas poseían un piso de madera.La vivienda del Meij era bastante grande y aunque por fuera no se diferenciaba mayormente a la de los demás, en su interior se notaba cierto lujo y opulencia: Sus paredes estaban forradas con valiosísimas pieles, al igual que el piso.

Una vez en el interior de dicha  vivienda, Sneheba agasajó a Luwa con un verdadero banquete, consistente en carne de aminots, ensaladas,frutas y abundante "huija"( Licor hecho a base de cereal fermentado)  

_ Veo que sigues manteniéndote igual año trás año, viejo amigo ¿Cuál es el secreto que posees para haber logrado la vida eterna, Snegeba? Preguntó Luwa.

El Meij Sneheba sonrió:

_ No es  ningún secreto, amigo Luwa, solo hay que cuidar la alimentación, hacer mucho ejercicio y trabajo, es todo, lo que hago, pero no te fíes de las apariencias, a veces me siento viejo y cansado.

_¡Humm! No lo pareces, pero en fin,he realizado un largo viaje para acudir a tu llamado, allá en casa ha quedado Tinqeirsi a cargo del Clan y ya mis equios de caza se encuentran en plena actividad en las selvas de Qorsorat, me imagino que debes de tener algo de mucha importancia como para hacerme dejar el Clan en estos momentos tan importantes.

_ Así es, amigo Luwa, pero de eso hablaremos más tarde, prefiero que descanses  de tu viaje y luego, con la cabeza fría y el cuerpo descansado conversaremos.

Sneheba le facilitó a su par, un compartimiento en su propia sacbat, mientras el resto de su delegación se acomodaban en un lugar especialmente habilitado para ellos, por lo visto, Sneheba estaba bien preparado para recibir a su amigo.

Horas más tarde ambos hombres, ya descansados y más relajados, se vovían a reunir en el saloncito, esta vez el Meij Sneheba no estaba solo, le acompañaban unas doce personas, al parecer los miembros más importantes de su Clan.

El  propio Sneheba inició la reunión.

_ Antes de entrar en materia, tengo que agradecer a mi amigo Luwa, su presencia aquí y también a mi amigo Ludoccat, quien , no pudo viajar, pero nos envió a su hermano Qasna como representante de su Clan, ahora les diré porque he creído necesario hacer esta pequeña reunión...

El anciano de la barba blanca permaneció en silencio unos segundos, mientras todos le observaban atentamente.

_Hace unos días recibí la visita de un viajero procedente de la ciudad de Lalerot, la más importante de las ciudades varesias,aquel hombre era portador de una inquietante información, que el propio Minch, de esa ciudad deseaba compartir conmigo y también con todos los clanes de nuestro pueblo. Según dichos informes,graves sucesos ocurridos en la nación que mora al otro lado del Gran Río,pueden precipitar en  un futuro cercano un nueva guerra...

Todos se estremecieron al oir esas palabras, los varines en el pasado habían tenido que combatir no sólo entre ellos sino que también con los varesios, pero en el último tiempo se habían logrado algunos acuerdos y toda la región gozaba de una paz y tranquilidad que ya se mantenía por más de cuarenta años.

_ Como les decía,al otro lado del Gran Río ha estallado una cruenta guerra civil,esto es debido a que con el fallecimiento de Vactus III, sus herederos no se han puesto de acuerdo entre ellos y la disputa por el trono de Qocerit, ha llevado a enfrentamientos entre ellos, algunas ciudades han apoyado a unos encontra de otros, lo cierto es que en estos momentos no se sabe quien manda en aquella importante nación.

Luwa, que se dio cuenta que su amigo le indicaba con una imperceptible señal para que interviniera, lo hizo:

_ Veo que estás my bien informado amigo Sneheba,pero no alcanzo a comprender  en que nos puede influir aquellas disputas por el trono, en un reino tan alejado de nosotros.

Ahora Sneheba izo una señal a uno de sus acompañantes y éste, que portaba un rollo de cuero de aminots, lo abri´´o y lo extendió  sobre el psio para que todos lo vieran. Era un mapa muy rudimentario, pintado seguramente por un habil artesano, en ella se podía distinguir claramente, el Río Luwín y los puntos más importantes del Valle de Varesocor.

_ Es verdad que nosotros estamos bastante lejos,..Aquí, en la Montañas Varsowots, pero en el Valle,cerca del Gran Río, que aquí podeis ver, se encuentran las principales ciudades varesias, con Lalerot a la cabeza ¿Verdad? Pues bien, la cruenta guerra civil que se está produciendo al otro lado del Luwin, ha tomado un curso que nadie había previsto..En efecto, un hombre, que no es de sangre real, su nombre Ciwutt ha tomado el control de ese reino, corren rumores de que aquel guerrero no solo desea hacerse coronar rey de Qocerit, sino que pretende extender su poder al otro lado del Gran Río, amenazando a las ciudades de nuestros aliados varesios, eso, nosotros no lo podemos permitir, pues de suceder quedaríamos nosotros, los varines como único bastión para defender a los nuestros.

Los varines no le temían a la guerra, ellos eran un pueblo pacífico por naturaleza, pero a la hora de defender su libertad eran guerreros temibles, como lo había demostrado en el pasado, en donde jamás habían sido derrotados.

Qasna, el representante del Clan de Ludoccat ahora pidió la palabra para intervenir.

_ Hemos vivido por cuatro décadas  en paz, eso ha permitido que nuestro pueblo prospere como nunca antes lo había hecho,no creo que ningún enemigo se atreva a venir a desafiarnos en nuestras montañas, tendrían que estar loco para acometer semejante tarea y no dudo de que aunque nos superaran en número y armas, nosotros les infligiriamos una completa derrota, como ha sucedido en el pasado.

_ Es verdad, amigo Qasna, aquí en nuestrtas montañas somos invencibles, pero nosotros tenemos un acuerdo con nuestros aliados varesios y si ellos son atacados, estaríamos obligados a intervenir, eso significaría que tendríamos que bajar al valle para ayudar a nuestros aliados..¿Como ven, no podemos quedarnos añ margen y permanecer  guarecidos en nuestras montañas? 

Luwa, decidió aportar sus ideas.

_ Antes de tomar alguna decisión deberíamos convocar al Consejo, éste se ha de reunir forzosamente en el próximo Larticea, pero ello ocurrirá en tres años más, lo cual sería demasiado tiempo, por eso propongo que se convoque a un Consejo Extraordinario, antes de fin de año.

 

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