27. mar., 2016

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CAPÍTULO 5: El Mendicante.

Como ya sabemos, Itluicot era el centro cultural y religioso del Reino de Qocerit, allí  estaba el Gran Templo de Uve Minta, cuya altísima torre era visible a una apreciable distancia por los viajeros que se acercaban a la ciudad, aquella torre cubierta por murales e inscriciones era utilizada como un observatorio por los Magos Astrólogos, quienes se turnaban  para escudriñar el cielo en busca de las señales de las estrellas, pues aquel pueblo era extremadamente superticioso y muy respetuoso de las religiones y los vaticinios de los sacerdotes o Magos, como se les llamaba.

Uve Minta, cuyo significado es "Academia de Todas las Ciencias" poseía un enorme prestigio, no solo en aquel reino sino que su fama se extendía fuera de sus fronteras y por eso es que siempre estaba siendo visitada por los hombres más sabios y todos aquellos que deseaban adquirir conocimientos, provenientes de todas las tierras conocidas.

Pero no era fácil poder ingresar a aquel templo, los candidatos debían de cumplir con requisitos muy rigurosos y además esperar por largo tiempo la oportunidad de que se produjeran algunas vacantes, o que algunos de los maestros se dignara recibirlos como alumnos suyos.Esas esperas podían prolongarse por semanas y meses y por eso era muy común ver como en los alrededores de la ciudad proliferaran verdaderos tugurios en donde se aglomeraban los jóvenes y  también algunos no tan jóvenes soportando vivir de manera miserable a la espera de ser aceptados en La Academia.

Una vez logrado aquello, el postulante debía de permanecer en el interior del templo, viviendo una vida de monje, con ayunos rigurosos, mucha meditación y pasar por pruebas dificilísimas. Los que lograban sortear todo este período, pasaba a convertirse en alumno y entonces recibía el conocimiento de todas las ciencias, de parte de los Maestros.Pasados cinco años, los alumnos debían de pasar otra prueba más complicada aún:

Ahora ellos debían de abandonar el Templo y salir a recorrer el mundo en calidad de "monjes mendicantes", así vestidos con un sencillo sayo y capucha, aquellos hombres solían recorrer enormes distancias a pie, viviendo solo de la caridad y escuchando a la gente para darles sus atinados consejosm cuando ellos lo requirieran.El mendicante debía de vivir humildemente, su traje era confeccionado con una tela rústica y un cordel de cañamo atado a la cintura,portaba generalmente un báculo o vara hecha de una fuerte rama de "acemat", en uno de sus extremos colgaba un saco en donde ellos guardaban sus limosnas.

Los menicantes eran muy respetados por el pueblo, se les tenía por hombres santos y cualquiera que necesitare algún consejo podía recurrir a ellos.

Al cabo de un año, los mendicantes regresaban al templo, para ser evaluados por Los Maestros, ello ocurría durante una gran fiesta religiosa denominaba "Catano lucat". Decía una antigua tradición que en este período aquellos mendicantes que habían cumplido extrictamente las reglas recibían de parte de la Diosa Cearit, el don de la "iluminación" y con ello la capacidad de poder predecir el futuro, por esa razón mucha gente acudía a la ciudad sagrada durante esas festividades, para que los mendicantes les vaticinaran sus futuros.

De la gran cantidad de mendicantes, solo algunos eran aceptados en el templo, los otros debían de volver en un año más y así sucesivamente.

Por eso, en aquellos días, las calles y pasajes empedrados de la ciudad sagrada, se encontraban atestadas de peregrinos, hombres y mujeres que provenían desde todos los rincones del reino y también de los reinos vecinos, todos con la esperanza de poder cambiar sus destinos de manera más favorable, gracias a los atinados consejos de los monjes mendicantes.

Entre los muchos mendicantes que pululaban por los alrededores del templo, había uno que se distinguía plenamente de los demás, pese a que en apariencia, tanto sus vestiduras como su aspecto era muy similar a sus colegas.Lo que le hacía diferente, era su aspecto físico:Aquel hombrecillo, delgado, casi famélico tenía un defecto físico notorio, una prominente joroba que le hacía caminar agachado, apoyándose en su bastón, para mayor desgracia, aquel pobre mendicante era además ciego y por eso, estaba siempre acompañado por  su "lazarillo", el tal lazarillo era un personaje tanto o más singular que el propio mendicante, a primera vista se diría que era un niño, pero al mirarlo mas de cerca se podía apreciar que no lo era, tenía el aspecto y la apariencia de un muchachito, pero su rostro y sus maneras eran las de un adulto, pues eso es lo que era el pobre Grava, que así se llamaba aquel enano. Quien, desde que aquel mendicante ciego había llegado a la ciudad, tres semanas antes,se había ofrecido para servirle de guía, compartiendo durante ese período todas sus alegrías, que eran muy pocas y sus penurias, que eran las más.

No era Grava uno de aquellos enanos de cabezota desproporcionada y miembros cortos o deformes ¡No! Él era como un hombrecito en miniatura, hasta su voz era la de un  niño, pese a tener ya, los veinticinco años cumplido.

Pero ahora se notaba muy aburrido, pues ya era la hora de la siesta y su amo no daba señales de querer abandonar aquel lugar, para ir a almorzar. Aquello lo ponía de mal humor, había permanecido allí, en las escalinatas del templo, durante toda la mañana y a su juicio, "la cosecha" había sido buena, ya que mucha gente les había dado limosnas y por eso no entendía porque su amo, aún seguía allí, mientras "sus tripas" hacía rato que le estaban pidiendo algo de comer.Al fin el ciego se levantó y tomando su bastón se decidió a partir.

_ ¡Huff, ya era hora! Murmuró el pequeño y tomando su saco se lo echó sobre su pequeña espalda, mientras caminaban, el ciego le preguntó:

_ ¿Cómo estuvo la cosa hoy, mi pequeño amigo?

_ mejor que ayer, amo; hasta un par de monedas grandes cayeron hoy, a este  paso...

El ciego se detuvo abruptamente.

_ Nada de a este paso, pequeño Grava, recuerda que debemos de ocupar solo lo justo, todo lo demás lo debemos de repartir a los pobres  del mercado ¿Lo has hestado haciendo así, pequeño Grava?

_ ¡Oh, por supuesto que sí amo! Todo lo que sobra se lo reparto a los pobres, lo que iba a decir era que...A este paso, los pobres ya no serán tan pobres...excepto nosotros, por supuesto amo, pero siempre estoy guardando un poquito..para un caso de emergencia.

_¡Humm! Dijo el ciego, prosiguiendo su camino.

Mientras caminaban, Grava iba pensando, él no entendía aquello de no guardar para el mañana, acaso su amo no pensaba que podía caer enfermo o peor aun, morirse, entonces ¿Que sería de  él? Era por eso que no cumplía al pie de la letra lo ordenado por su amo y en un bolsillo que llevaba cosido a su ropa, iba guardando las monedas de mayor valor, las otras, las pequeñas, esas si las repartía entre los pobres del mercado, que era el lugar en donde moraban por aquellos días.

Alguien se acercó al ciego, era una mujer de mediana edad, vestía de manera provocadora y usaba mucho maquillaje en su rostro, especialmente alrededor de sus ojos. 

_ Una prostituta_ Pensó Grava y trató de apartar a su amo, tomándole de uno de sus brazos, pero la mujer apuró el paso y les alcanzó, se la veía muy agitada, Grava sabía que si ella lo requería, su amo de detendría para escucharla y eso retardaría su almuerzo.Lamentablemente para él, así ocurrió.

La mujer se acercó al ciego y tomándole de un brazó lo condujo hacia un rincón apartado de la calle. Desde su ubicación Grava  no podía escuchar lo que ella le decía al ciego, pues le hablaba muy despacio, al oído.Solo se daba cuenta de que su amo parecía muy intersado en lo que ella le hablaba, pero sólo se limitaba a murmurar moviendo apenas sus delgados labios.Tampoco el pequeño hombrecito tenía mayor interés en lo que ellos conversaban, ya que tenía hambre y esa mujer estaba retrasando su almuerzo, pateó repetidamente el suelo, pero su amo no parecía darse cuenta de nada, así que se tuvo que armar de paciencia  y se sentó a esperar sobre una piedra.

Veinti minutos más tarde el ciego se despidió de la mujer y entonces sin mirar siquiera a Grava que permanecía sentado con el ceño fruncido,reanudaron ambos su camino, rumbo al mercado.

Llegaron al fin a su morada, si es que se le podía llamar así a aquel cuartucho húmedo y oscuro que ocupaban. Era en una de las dependencias del antiguo mercado, allí Grava comenzó a sacar de su saco algunas provisiones, verduras y frutas, luego se ocupó en preparar en una cocinilla a leña, un guiso para él y su amo.

Cuando el guisado estuvo listo, ambos comieron en silencio, el ciego parecía estar como ausente de todo, con sus ojos sin luz que parecían estar fijos en algun lugar indefinido bebía pequeños sorbos de aquella sopa.

Al fin el ciego rompió aquel inquietante silencio:

_ ¡Escúchame bien, mi pequeño amigo! Quiero que comiences a preparar nuestras cosas ya que mañana deberemos de emprender un largo viaje.

Grava casi se atragantó con un troz de pollo y exclamó:

_ ¿Pero que es lo que dice usted amo? Emprender un largo viaje, justo ahora que está por comenzar la fiesta de Catano Lucat, lo que ha estado esperando por tanto tiempo..No lo entiendo amo, de veras que no lo entiendo.

El ciego ahora se veía decidido.

_ Partiremos al amanecer, iremos hacia un pequeño poblado llamado Qcozot, que queda a orillas del Río Luwin, una caravana de mulachs parte mañana en esa dirección y nosotros viajaremos con ellos.

_ ¡Pero, mi amo,usted dice Qcozat o Qcosot o como diablos se llame aquel lugar, como quien dice ir a la otra esquina...aquello queda muy lejos y no alcanzaremos a regresar para la cermonia y entonces tendrá que esparar un año más para ser admitido en el templo..

_ Así es,tienes toda la razón,pero loq ue vamos a hacer es mucho más importante que  mi graduación y entrada al templo...Pero te entiendo y tampoco deseo darte más molestias que las que ya te he dado, durante el tiempo en que he permanecido aquí tu me has ayudado bastante y ya es hora de que te retribuya todo lo que has hecho por mí, seé que has estado juntando algunas monedas..

_ Solo por previsión amo,solo por eso- Tartamudeó el pequeño.

_ Está bien, lo has hecho y yo te digo que puedes quedártelas, te servirán hasta que encuentres  a un nuevo amo a quien servir, ya que por mi parte ahora quedas libre de mi, querido amigo.

Cuando el mendicante terminó de hablar, Grava quedó silencioso, pensaba que a pesar del poco tiempo compartido, aquel pobre hombre que siempre lo había tratado con amabilidad se había ganado su cariño, algo tenía aquel y no deseaba abandonarle, por eso le respondió:

_ No amo, no deseo  apartarme de usted, si quiere que lo acompañe yo le acompañaré y si tenemos que esperar otro año más,pues bien lo esperaremos, pero yo seguiré " siendo sus ojos" como usted dice.

Ahora el ciego esbozó una sonrisa, al contestar:

- Me place oir eso, mi pequeño amigo, te prometo que no te vas a arrepentir de seguir conmigo, pero ya que vas a compartir  mi dsstino es justo que yo también sea sincero contigo, ahora bien....Durante todo este tiempo, en que hemos estado juntos ¿Has notado algo extraño o anormal en mi?

- Grava se quedó pensando.

_ ¿Extraño? ¡Humm...no ...nada! Sólo que usted para ser completamente ciego como lo es, posee muy buen sentido de ubicación-...Percepción, creo que así lo llaman.

_ Entonces, mira atentamente mi pequeño amigo, pero antes debes de jurarme que aunque te torturen con fierros calientes no revelarás a nadie lo que vas a ver ahora.

Grava muy sorprendido respondió afirmativamente y entonces vio como su amo se iba transformando en otra persona ante sus propios ojos, lentamente el ciego se fue enderezando y al hacerlo, con un movimiento se quitó  aquella molesta joroba, luego se llevó sus manos a sus ojos y restregándoselos quitó dos pequeños discos blancos, los cuales ocultaban su mirada,con una toalla quitó, como por arte de magia una tintura que hacía que su rostro se viera ajado y viejo. Grava permanecía con su boca abierta, atónito, su pequeño cerebro no atinaba a comprender como aquel desconocido que lo miraba fijamente con aquellos oscoros ojos hipnóticos, fuera el mismo viejo jorobado ciego con el cual había compartido durante todos aquellos días.Pero todo era real y ahí frente a él estaba su amo, transformado en alguien completamente diferente.