31. mar., 2016

Texto

Capítulo 6: Fuga  desde Qcozot.

El Gran Río le llamaban los qocerios, para los varines y varesios, su nombre era Luwin, éste tenía su origen a partir de varios afluentes que nacían en el Lago Coxioc, en la Meseta de Jnorgot, de estos los más importantes eran el Lafat y el Qorsat, cuyas aguas, al desembocar en el Luwin hacían que este adquiriese su máximo caudal, de tal manera que en algunos de sus tramos podía sostener a pequeñas embarcaciones, las cuales estaban confeccionadas con troncos de árboles, unidos firmemente mediante resistentes sogas de cáñamo o cuero trenzado: Las falachs.Estas embarcaciones semejantes a balsas eran conducidas por habiles "falacheros", quienes para dirigirlas utilizaban largas pértigas a modo de remos y también para  ir soneando el lecho del río a fin de evitar los obstáculos naturales ya sean rocas o troncos de a´rboles.

En los días en que transcurre esta historia, una de aquellas falachs, se mantenía a duras penas a flote en medio del río, allí en donde las aguas eran mucho mas correntosas que en las orillas.Los falacheros que la conducían trataban por todos sus medios de evitar que aquella balsa fuera arrastrada por la corriente, o que se diera vuelta de campana al estrellarse contra las rocas que asomaban sobre la superficie.

A bordo de aquella embarcación se encontraban, además de los cuatro falacheros, otras quince personas. Entre ellas se destacaba una hermosa joven que llevaba sus cabellos atados con un cintillo, el cual permitía que solo unos pocos cabellos rojizos asomaran sobre su frente, a su lado, se encontraba un gallardo joven, quien vestía con el traje típico de los oficiales del ejército real, al igual que otros cinco hombres que portaban distintas armas de combate, junto a ellos había varias mujeres, algunos niños, un anciano y un fornido mocetón, de elevada estatura y formidable musculatura, este gigantón usaba un bigote a lo tártaro  y lucía una calva reluciente.Todos ellos trataban de mantenerse en pie y se ayudaban unos a otros para que ninguna cayera al río.

Los falacheros luchaban tenazmente para enfilar aquella embarcación hacia la orilla contraria del caudaloso río, ellos sabían que una vez saliendo de la zona correntosa, que corría por el centro, la labor se les haría más fácil.

Al fin lo lograron y ahora la falach se deslizaba suavemente rumbo a la ribera opuesta a  aquella de donde habían salido, varias horas antes.

Monzut, el joven oficial del ejército  de Ciwutt, ahora se sentía más tranquilo, miró a la joven que tenía a su lado y suspiró con alivio, ya que por suerte, todos parecían a salvo.

Ahora sus pensamientos retrocedieron unos días antes, cuando había recibido la visita de aquel extraño mendicante.

¡Cómo había cambiado su vida desde entonces!

Recordaba muy bien las palabras de aquel pobre mendicante ciego y jorobado.

_ He venido desde muy lejos, atravesando la mitad del reino para advertir a mis amigos, vuestros padres, del peligro que corre Minshia, aquella que tu llamas tu hermana. Ignoraba que tus padres hubieran fallecido y lo lamento mucho pues eran muy queridos.Pero me alegra saber que vos, joven Monzut les jurasteis a tu padre, que protegerías a tu hermanita y la ayudarías en todo lo que ella necesitase.Pues bien, ahora ha llegado la hora de que cumplas con tu promesa, porque has de saber, que ella corre un grave peligro.

He sabido y lo he confirmado que al Rey Ciwut se le ha puesto en su cabeza,satisfaccer un extraño capricho: Ha dado órdenes a sus ciwudios, de que le lleven para su harem a todas las mujeres jóvenes del reino, que posean cabelleras rubias y ojos claros, como los de Minshia.Si no tomas medidas de inmediato, muy pronto llegaran los ciwudios con las nuevas óredenes y tu vas a tener que entregarles a tu hermana para que se la lleven...¿Estás dispuesto a hacerlo, joven Monzut?

 

Esas había sido las palabras del enigmático mendicante ciego, pero había algo más: También le había confirmado algo que el joven Monzut desde hace tiempo sospechaba: Que Minshia, aquella adorable jovencita que el cuidaba desde que era una niña, no era en verdad su hermana, ya que ella había sido adoptada por sus padres muchos años atrás. Pero para el joven Monzut, ella siempre sería considerada como su hermana y ahora que se le presentaba esta disyuntiva tendría que tomar una dificil decisión.

Monzut había ingresado al ejército real, cinco años antes, desde el principio se había distinguido  como un excelente militar por su valentía y disciplina, lo que le valió, dos años mas tarde  ser designado como Lot, esto es, jefe de una "lottia"(Una patrulla de diez hombres), fue enviado a la frontera sur del reino en donde ganó experiencia en el combate contra los pueblos salvajes de Las Tierras Ignotas.Por otros dos años combatió en esas regiones, pero al estallar la guerra interna, se le ordenó regresar a su tierra natal y se le ascendió a Shirrim (Comandante de un shirra, grupo  de cien hombres).

Fue por aquel tiempo cuando Ciwutt inició las persecusiones y purgas en contra de los que el llamaba "los enemigos internos" y al joven oficial le tocó hacer apresar y encerrar en calabozos a muchos de sus coterraneos, algunos que habían sido muy amigos de su padre y a los que conocía desde su infancia.Ahí el joven oficial comenzó a cuestionarse su permanencia en el ejército y ahora que se encontraba en aquella terrible disyuntiva, aquella idea volvió a germinar en su cabeza.

Se pasó toda esa noche en vela, el mendicante ciego le había sugerido que huyera a l brevedad junto a su hermana, atravesando el Gran Río y que una vez en la otra ribera, buscara a los rebeldes para que, aprovechando su formación militar, les organizara a fin de formar un futuro ejercito que se enfrentara al poder de Ciwut.

Al amanecer ya estaba decidido. Sabía que contaba con muy poco tiempo, pero el suficiente como para organizar un plan. Cuando le comunicó a Minshia su decisión, ésta trató de disuadirle:

_ ¡Cómo vas a sacrificar toda tu excelente carrera militar y tu futuro en el ejercito, sólo porque un hombre al cual ni siquiera conocemos te ha contado algo que no sabemos si es cierto o no.

Pero Monzut se mantuvo firme.

_ Sé que ese hombre no miente, él conoció a nuestros  padres  y a hecho un tremendo viaje solamente para advertirnos del peligro que corres hermanita.

Pero Minshia no estaba dispuesta a que su hermana se sacrificara por ella y apenas éste salió rumno al cuartel, ella se encerró en su habitación y tomando una filuda cuchilla, comenzó a cortarse la larga cabellera que poseía, luego preparó una poción, utilizando para ello unas algas rojas que crecían anundantemente en la orilla del río, con ella se tiñó el cabello sobre su cabeza, adquiriendo un tinte cobrizo. Horas más tarde, cuando su hermano regresó, le dijo:

_ Ves, ahora ya no soy más rubia y por lo tanto no tienes que hacer ninguna cosa disparatada.

Al verla, el joven meneó su cabeza diciendole:

_ Pero Minshia, aquí todos te conocen desde niña y saben que eres rubia, apenas lleguen los ciwudios no faltaran los que corran para avisarles y delatarte.Es inútil hermana ya tengo todo preparado, es más, hablé con unos compañeros de confianza y todos estuvieron dispuestos para acompañarme, lamentablemente  en la falach que consegí no hay espacio para todos, de manera que hiremos nostros y otros lo iran haciendo más adelante. 

Monzut preparó concienzudamente su fuga, consiguió una buena falach y seleccionó a quienes le acompañarían y  después de dejar todo listo regresó a casa para reunirse con su hermana.

Y así, al amanecer del día siguiente, aquel pequeño grupo abandonó la aldea dejando atrás todas sus poseciones y llevando apenas lo  mas indispensable, pero con la esperanza de poder regresar algún día, aunque ahora, aquello les parecía demasiado lejano.

_ Ya no se divisa la orilla, hermano, pero tampoco se ve la otra, creo que estamos siendo arrastrados por el río.

La voz de Minshia le volvió a la realidad, en efecto, en aquella  área el río tenía una gran anchura y no se veía ninguna de las dos orillas.

Monzut conocía bastante aquella región, ya que allí se había criado, sabía que si el río les arrastrara corriente abajo, llegarían a un lugar llamado It vinochot y que allí crecián abundantes algas de color verde lo cual le daba al río esa tono tan  especial, "La región esmeralda" la llamaban, pero más abajo  se encontraban las grandes caídas de agua, si llegaban hasta allá no  habria escapatoria, pero aún estaban muy lejos de eso.

Los falacheros trataban de impulsar la balsa , Mujin,el gigante calvo también comenzó a ayudarles, aquel hombre tenía una fuerza portentosa, había sido el criado del padre de Monzut y siempre había cuidado a ambos hermanos cuando eran pequeños, ahora Mujim cuidaba de Minshia y jamás se apartaba de ella, lamentablemente aquel fiel sirviente era sordomudo, pero eso no le impedía hacerse entender y entender a sus amos.

Habían salido de Qcozot al amanecer y de eso ya habían transcurridopoco más de seis horas, por lo cual se suponía que con toda seguridad ya su fuga había sido descubierta.aquello provocaría una gran conmoción en el pueblo, deberían de designar un nuevo shirrim e iniciar una purga enel cuartel, muchos serían culpados de ayudar a los fuguitivos y aquello preocupaba mucho a Monzut, pero nada podía hacer, por ahora lo más importante era atravesar el río, ponerse a salvo en algún lugar seguro y luego tratar de contactarse con los rebeldes, para coaborar con ellos,esos eran sus planes inmediatos.

Al atardecer divisaron la  orilla del río, aquello les dio nuevos ánimos y los falacheros aumentaron sus esfuerzos para dirigir la barca hacia ella.

_ Debemos de llegar antes de que anochesca, al menos será noche de luna_ Exclamó Monzut señalando la plateada luna que comenzaba a observarse en el cielo, aun claro.

Pero no fue fácil acercarse a la orilla, afortunadamente sobre las aguas flotaban unos pequeños islotes formados por algas, ellos sirvieron para que la balsa quedara aprisionada allí y no fuera arrastrada rio abajo.

Después de mucho esfuerzo, al fin la balsa consiguió ser liberada y pudo atracar en la orilla, entonces los fatigados viajeros  bajaron y caminaron un poco  hacia la tierra firme, al fin estaban a salvo.

Monzuto hizo un breve recuento de la situación: Al menos estaban todos bien, nadie herido y solo se había perdido algunos paquetes con mercadería. La falach fue atada en un tronco y enseguida todos recorrieron por unos minutos para buscar algun lugar seco, encontraron un sitio que les pareció adecuado para pasar allí aquella primera noche, en esa tierra desconocida.

Hicieron una fogata para calentar sus cuerpos y sus ropas  humedecidas, mientras que las mujeres preparaban algo para comer, luego descansaron todos junto al fuego.

Monzut se acercó a su hermana  y la abrazó:

_ Lo logramos hermanita, ahora estamos a salvo, nada ni nadie podrá hacerte daño, es cierto que nuestra vida cambió de la noche a la mañana, pero...¿Sabes? No estoy arrepentido, ahora me siento libre y tengo un objetivo. Luchar para que algún día  todos podamos regresar a nuestra tierra y recuperar todo lo que hemos perdido.

Minshia levantó su vista hacia el cielo, las estrellas comenzaban ya a aparecer. Exclamó:

_ ¡Mira las estrellas! ellas nos estan dando la bienvenida a esta nueva tierra, recuerdo que una vez tuve un raro sueño...Soñé que era alguien importante y que muchas personas se movían a mi alrededor, pero yo me sentía triste...Porque tú no estaba hermano mío...Prométeme que no me dejarás nunca.

_ Te lo prometo hermana,te lo  prometo. Respondió Monzut.

Después él organizó a los hombres para que hicieran turnos de vigilancia, le hizo una seña a Mujim para que permaneciera junto a la joven y luego, rendido por el cansancio se dejó caer sobre la hierba.Hacía dos noches que no dormía y ahora ya no pudo resistir más. Minshia, al erlo dormido le cubrió con una suave piel de yocosath, luego se tendió a su lado y mirando las estrellas no tardó en quedarse también profundamente dormida.