2. abr., 2016

Texto

Capítulo 8:En la colina de Lireyot.

Monzut y su pequeño grupo permanecieron durante algunos días cerca de las riberas del río, no obstante él, acompañado por un par de hombres hicieron recorridos de reconocimiento por los alreddedores, aquello resultó un tanto desalentador, ya que el terreno, al alejarse de las orillas del río, se tornaba desértico e inhóspito, por lo cual Newatta, el anciano que había construido la falach, dedujo que aquella debía de ser la  Región de Dnotinac, más conocida como "Las Tierras calientes" debido a las elevadas temperaturas que se producían en aquel desierto.Por aquellos años, nadie, a excepción de los mulachs, se atrevían a transitar por ese lugar.

_ He oído relatos terribles de algunos hombres que lograron sobrevivir a aquellas travesías, dicen que durante el día el calor es insoportable y en las noches las temperaturas descienden abruptamente, además se producen habitualmente unas terribles tormentas de arena, que hacen que los hombres y las bestias enloquezcan y mueran, por eso les digo que internarse en aquel desierto es encontrar una muerte segura.

Así decía Newatta, el anciano constructor de falachs, era un viejo que en sus días de juventud había viajadopor tierras lejanas junto a una caravana de mulachs, gracias a ello había podido reunir una pequeña fortuna, con la cual se había establecido con un taller en Qcozot, allí había prosperado hasta llegar a convertirse en uno de los hombres más acaudalados de la ciudad, lamentablemente para él, con la llegada de "los ciwudios", estos le habían requisado su negocio, de nada le había servido que uno de sus hijos servía en el ejército real, siendo compañero de Monzut, por eso ahora, al fugarse de su pueblo, lo habían perdido todo. Pero no estaban arrepentidos, pues pensaban que a pesar de todo, la libertad era lo más importante.Ambos, padre e hijo, fueron los primeros en sumarse al pequeño grupo que acompañó al joven Monzut en esta aventura.

Monzut no quería poner en riesgo las vidas de sus acompañantes, por lo cual haciendo caso de los consejos del viejo Newatta, decidió continuar cerca del río siguiendo el cauce natural con rumbo al oeste.Así lo hicieron durante algunos días, al menos, el río les proveía de agua para beber y abundantes peces y aves para la alimentación.

Al cabo de una semana divisaron una pequeña colina, la que se erguía solitaria, rompiendo la monotonía del paisaje.

Newatta se quedó un rato pensando, al fin exclamó:

_ Esta debe ser la Colina de Lireyot, lo cual significa que todavía estamos bastante lejos de la ciudad de Lalerot.

Monzut dio orden de detenerse y de levantar un campamento en la base de la colina, que ahora al estar allí se veía bastante más alta que la primera impresión dada.

_ Permaneceremos aquí por ahora y luego de descansar un poco iré con algunos hombres a explorar esta colina.

Así lo hicieron. Con troncos de arbustos y ramas improvisaron un refugio, las lujeres se diriguieron hacia el río buscando un lugar adecuado para bañarse, ya que el calor era sofocante, encontraron un sitio en donde el agua era cristalina, tanto que se podían observar los cardúmenes de peces que circulaban bajo la superficie, aquello entusiasmó a Mintshia que exclamó:

_ ¡Vamos, metámonos al gua para atrapar algunos pececillos!

Mientras Mujim, el gigante mudo permanecía sentado sobre una roca con su inseparabla lanza a su lado, las mujeres más jóvenes se metieron al agua, pero por más empeño que le hicieron no lograban atrapar a ninguno de aquellos escurridizos peces, los cuales se les escabullían entre sus manos,Permanecieron allí durante largo rato, en cambio Mujim  tuvo más suerte, ya que al observar una roca cercana vio como un ave de vistosos plumaje se posaba  sobre ella, sin perder un segundo, preparó su arco y con disparo certero atravezó de un flechazo a aquel pájaro, el cual horas más tarde sirvió de delicioso almuerzo.

Recién al día siguiente Monzut decidió explorar la colina, eligió a su compañero Netea, el hijo mayor del Viejo Newatta y a otros dos jóvenes para que le acompañaran, Mintshia se empeñó en acompañar a su hermano pero éste se mostró inflexible y no se lo permitió:

_ Estarás mucho más segura en el campamento hermanita, bajo el cuidado del fiel Mujim.

Así Monzut se alejó de la ribera del río para acercarse a aquella colina, a medida que se acercaba a ella el joven, se fue dando cuenta de que aquella constituía un excelente lugar como para establecer una base militar, eso siempre que hubiera podido contar con algunos hombres con experiencia militar, la razón principal para ello era que la colina al ser fortificada, permitía no ser solo un lugar con excelente vista panorámica de aquella zona, sino que también desde allí se podría controlar el acceso  hacia el oeste y por ende hacia las principales ciudades varesias, entre ellas Lalerot.

Después de un par de horas de ascenso llegaron hasta un pequeño promontorio, una especie de terraza. Allí descansaron, a sus espaldas se ergía una pared rocosa, pero la vista hacia el rio era excelente y como el día estaba claro, hasta se podía observar la orilla opuesta del caudaloso Luwin.

_ Aquí se podría construir una excelente fortaleza.

Recorrieron aquella explanada natural y entonces divisaron, un poco más arriba, una caverna. Netea comenzó a escalar la pared rocosa aprovechando las pequeñas salientes de la roca, mientras Monzut y sus compañeros le observaban atentamente, temiendo que pudiera cometer algun error y caer desde aquella altura.

Al fin Netea llegó hasta la entrada de la caverna, allí se dejó caer, rendido de cansancio para reponer sus fuerzas.

Unos minutos más tarde, el joven se atrevió a asomarse a la entrada de esa caverna y al observar atentamente el interior, lanzó un grito de horror, al ver lo que allí había.

_¡ Por todos los Dioses...esto es espantoso!

Lo que el ágil Netea veía desde la entrada de esa caverna era verdaderamente macabro: Restos de despojos de animales sacrificados, huesos y trozos de carne descompuesta, el hedor era tan repugnante que Netea se tuvo que tapar su naríz y boca para no vomitar de asco, luego sin mirar más hacia adentro comenzó a descender rapidamente.

Cuando les relató a sus compañeros lo que había visto, estos comenzaron a elucubrar distintas teorías.

_ Debe de ser la guarida de alguna bestia salvaje, tal vez ande por los alrededores.Opinó Netea.

_ ¡Si, tienes razón! lo mejor será abandonar pronto este lugar.

Monzut apretó con fuerza su espada, pensando que su compañero podía tener razón, aquella fiera debía de andar cerca y lo más importante era alertar a sus compañeros.

Comenzaron a descender rapidamente.

Pero mientras lo hacía, abajo en el improvisado campamento se desarrollaba una terrible escena.

Al principio todos observaron una enorme sombra que se desplazaba sobre el piso, al mirar hacia el cielo divisaron a una gigantesca ave, la cual se abalanzaba sobre ellos con sus enormes garras crispadas.Todos corrieron  desesperadamente  hacia la cabaña para protegerse, pero aquel monstruo alcanzó a coger a un pequeño niño y con él entre sus garras comenzó a elevarse desde el suelo.El pequeño lanzaba gritos desgarradores y se movía convulsivamente tratando de librarse de esas tenazas al tiempo que la madre armada con un palo trataba de golpear a aquella horrible criatura. Minschia permanecía aterrada, pero Mujim, su sirviente mudo reaccionó rapidamente, tensó su arco y disparó una de sus flechas, la cual alcanzó al ave en uno de sus ojos, aquello la sorprendió completamente y abriendo sus garras dejó caer al niño, que cayó al suelo, pero la madre corrió, lo tomó y con él en sus brazos se alejó rapidamente.Entonces aquella aguila gigante se volvió hacia el hombre que la había herido, pero la sangre que manaba de su ojo  le impedía ver bien y aquello fue lo que salvó al valiente Mujim, quien alcanzó a correr hasta el lugar en donde tenía su lanza, la esgrimió con habilidad y la arrojó con tal fuerza y precisón que esta cruzando rapidamente por los aires fue a clavarse justo en medio del pecho de aquella monstruosa criatura, paralizándola en el acto, trató de alzar el vuelo pero no pudo, cayendo pesadamente al suelo en donde permaneció inerte.Ahora Mujim se acercó cautelosamente y cuando se cercioró de que estaba muerta comenzó a hacer gestos llamando a sus compañeros. Estos se  fueron acercando cautelosamente para observar de cerca a aquella monstruosa ave, cuyas enormes plumas negras eran tan duras como flechas de metal.

Newatta que había observado angustiado todo lo sucedido, exclamó.

_ Esto debe de ser un druyyot, mi padre me contó acerca de ellas, pero siempre  creíamos que eran fantasías suyas,ahora sé que decía la verdad y si esto es así, por ahí debe de andar su compañero ya que según  sus historias, los druyyots siempre viven en pareja.

Ahora todos estaban  alrededor del cadáver, que aun tendido en el suelo, era más alto que cualquier hombre de pie, a todos les llamó  el plumaje brillante, las enormes y afiladas garras y el descomunal pico encorvado capáz de partir en dos a cualquiera de sus víctimas, a pesar de que todos sabían que estaba muerta,el sólo saber que otra similar andaba por allí cerca, les ponía los pelos de punta.