5. abr., 2016

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CAPÍTULO 9: Hacia el Larticea de Qeibnot.

Han transcurrido cuatro meses desde que se realizó la fiesta de Otobá, en la Meseta de Jnorgot, ahora los  varines del Clan de Luwa y también de los demás clanes se estan preparando para el torneo extraordinario que se ha de efectuar, como es tradicional en la región de Qeibnot, aquel lugar en donde se ubica la enorme roca que según la tradición y las leyendas que suelen narrar los "fadnit qoncorsits", fue arrojada desde el cielo por los Dioses Sesa,Losa y Melsan, después de tener una ardua disputa entre ellos.Es a los pies de la roca en donde se realizaran todas las pruebas, tanto de agilidad, destreza y fuerza que serviran para proclamar al nuevo Shar de los varines.

Por esa razón es que Luwer y otros compañeros suyos se someten a un intenso entrenamiento bajo la mirada atenta del espigado y calvo Tinqeirsi.

Eran solamente veinte los jóvenes que habían sido previamente seleccionados para que representaran al Clan en el Larticea de Qeibnot, ellos debían de competir en todas las disciplinas, que eran en total doce, cada una de ellas daba un puntaje, pero las más importantes eran sin duda las que combinaban fuerza y agilidad, como aquella que consistía en arrastrar o empujar un trozo de roca de gran tamaño por una superficie arenosa, no solo se requería poseer una gran fuerza y resistencia, sino también inteligencia, también estaban las de agilidad y rapidéz, una carrera a travez de una pista llena de obstáculos, como pozos con agua, sectores pantanosos, vallas formados por troncos de a´rboles que había que saltar, en fin, siempre los organizadores estaban planeando nuevos y difíciles desafíos.

Pero sin lugar a dudas, la prueba preferida y también la que daba mayor puntaje era la que se llevaba a efecto encima de la superficie de la roca. El Culfote, que era una lucha cuerpo a cuerpo en donde se enfrentaban dos contrincantes con sus cuerpos embadurnados en una substancia aceitosa, vencía quien lograba sacar y arrojar a su oponente desde la superficie plana de la roca, utilizando solamente la fuerza bruta, la agilidad o la astucia, pues los golpes estaban prohibidos.

Desde hacía ya varias semanas los candidatos se ejercitaban en todas aquellas disciplinas, había entre ellos varios que ya habían participado en el anterior torneo, el propio Tinqeirsi, había sido varios torneos antes un gran campeón, el último que había tenido el Clan de Luwa y ahora les trasmitía sus conocimientos y experiencias a los jóvenes.

Luwer, desde pequeño había demostrado poseer no solo la fuerza física, heredada de su padre, sino también mucha inteligencia y por eso estaba allí, no solo por ser el hijo mayor del Meij, sino porque todos tenían la esperanza de que aquel joven les traería algun día el título que les había sido arrebatado. Su padre le había regalado pocs días antes un hermoso corcel, un caballo de color negro azabache, traído especialmente para él desde los criaderos de Ludoccat.Fue bautizado por el joven con el nombre de Macovan, que significaba " El Relámpago" y en el Luwer salía a galopar por las amplias praderas de aquella meseta.

Aún faltaba bastante tiempo para el torneo y los jóvenes se esforzaban por cumplir las exigentes pruebas que cada día se iban haciendo más extenuantes y difíciles.

Pero el tiempo pasó rápido y cuando se acercaba la fecha y los hombres se preparaban para emprender la marcha, reparando las grandes carretas tiradas por duhocats y amontonando los fardos con pieles curtidas de yocosaths y las mercaderías para el viaje, ya que no solo se efectuaban competencias sino también un activo comercio entre los propios clanes varines y los visitantes que acudían desde las ciudades baresias y  también los mulachs, Luwer comenzó a sentir la emoción  de participar por primera vez en su vida en tan magno acontecimiento.

Comenzó a preparar sus cosas para la larga jornada que le esperaba y tan absorto estaba en esa  tarea, que no se dio cuenta de que desde hacía rato estaba siendo observado por una muchacha de rostro pecoso, ojos profundamente azules y cabellera rojiza como el cobre. Ella se acercó sigilosamente y cuando llegó al lado del joven, éste se estremeció al encontrarse frente a frente con ella. Por supuesto que sabía quien era, ya que antes, cuando eran muchachos solía acompañarles en sus juegos, junto a su hermano Yerlic y los mellizos.Uri, la hija del Viejo Feinnat.

_ Ahora que eres  importante ya que vas a participar en el Larticea de Qeibnot ¿Te pensabas marchar sin despedirte de mi Luwer? Le dijo enfrentándosele.

Éste permaneció unos segundos sin saber que contestar, antes, cuando eran niños se tenían mucha confianza, pero una vez entrados ambos en la adolescencia a ella, al igual que a las demás jóvenes se les prohibió juntarse con los muchachos y continuaron con su educación por carriles diferentes. En eso, las costumbres del clan eran muy estrictas. Luwer se fue convirtiendo en un hombre y Uri, aquella muchachita flaca y desgarbada, pelirroja y pecosa se convirtió en la mujer más hermosa del Clan, la que era pretendida por todos los hombres y jóvenes solteros. Por eso Luwer, de caracter un tanto retraído se sentía algo tímido en presencia de ella, pero Uri, por el contrario seguía siendo una joven muy vehemente, algo atrevida, comparada con las demás muchachas del Clan.

_ Te equivocas Uri,lo que sucede es que he estado tan ocupado con mi preparación que casi no he tenido tiempo para nada. Respondió al fin.

Ella, se mostraba decidida y aprovechando que estaban solos, puso sus brazos en jarra y desafiante le preguntó:

_ Cuando regreses del torneo, según nuestras costumbres ya vas a tener derecho a elegir una esposa...¿Y  has pensado a quien vas a escoger?

Luwer, no esperaba tener una conversación de esta índole, era verdad que él desde hacía tiempo se había fijado en ella como mujer con la cual debía de casarse, ya que era como lo más natural, ya que por ser el hijo mayor del Meij tenía ciertos privilegios, además Uri, era hija de uno de los hombres mas ricos e importantes del Clan, entonces esa unión sería muy bien vista por ambas familias.

- Soy aún muy joven para pensar en tomar esposa, cuando regrese recién voy a pensar en eso, por ahora lo que más me importa es competir y tratar de ganar algunas pruebas y ...aunque noto tu cara de burla ¿Por que no, ganar el troneo?

Respondió algo molesto al observar la cara buslona de la linda pelirroja.

_¡No, si no me río de tí tonto! Lo que pasa es que si tu te demoras tanto en decidirte...talvez pueda aparecer otro que quiera pedirme en matrimonio...Se que hay varios interesados...y no solo en el clan.

Al oir aquello Luwer se descontroló, a él no se le había ocurrido esa posibilidad y sin pensar en lo que decía se dejó llevar por su temperamento:

_¡Escúchame bien! Tú no te vas a casar con nadie más que conmigo y te aseguro que yo voy a ganar este torneo, recuperaré el título de Shar para nuestro Clan y entonces te pediré en matrimonio...Te casarás conmigo ¿Lo oyes?

Ahora fue ella la que se quedó muy sorprendida, pero rapidamente reaccionó.

_ ¿Y porque te quieres casar conmigo Luwer? ¿ Acaso me encuentras bonita..te gusto?

Ella se había acercado coqueta, Luwer no se pudo contener y tomándola entre sus brazos la atrajo hacia sí y la besó con pasión, luego, como avergonzado de lo que había hecho se separó levemente. Ambos se sentían emocionados por lo que había sucedido, era algo que ninguno había planeado, entonces ella, quitándose el paño de tela que  llevaba sobre su pelo se  lo pasó al tiempo que le decía:

_ Toma, te dará suerte, en cuanto a mí...espereré tu regreso, no lo olvides.Luego se alejó corriendo como una gacela.

Luwer tomó aquella prenda y la anudó en una de sus muñecas, luego montó en Macovan y se marchó al trote.

Aquello había sucedido en las cercanías del campamento, pero había alguien que había presenciado toda la escena. Un joven alto y delgado de cabellos negros, que oculto detrás de un árbol había sido testigo de lo sucedido. Aquel joven era Yerlic, el hermano menor de Luwer, él estab muy enamorado de la joven, pero sabía que ella nunca podría ser suya. Dando un largo suspiro se alejó cabizbajo.