6. abr., 2016

Texto

(Continuación)

Y llegó el gran día de la partida,la caravana se puso en marcha encabezada por Tinqeirsi, que montaba su cabello pinteado, llevando la lanza con el estandarte del Clan (Seasiv), éste consistía en una sencilla tela verde con la figura de un yocosath en el centro, que había sido pintado mucho tiempo atrás por un artista desconocido, en la silla de montar pendía el Luinrat, fabricado por un cuerno de yocosath y cuyo sonido profundo  se podía escuchar desde una apreciable distancia. Detrás de Tinqeirsi le seguían los veinte jóvenes que iban a participar en las competencias y a continuación, el gran carro del Meij, tirado por cuatro yuntas de duhocats. Un poco más trás le seguían ocho carros más pequeños que iban cargados de mercaderías, principalmente valiosas pieles de yocosaths y también todo lo necesario para el largo viaje.

Era aquel un espectáculo colorido, digno de verse, la travesía duraría casi los dos meses, rodeando las montañas Varsowots y haciendo escalas cada doso tres días.

Para  el hijo del Meij, que nunca antes se había alejado tanto de su entorno, aquel viaje era toda una novedad y disfrutaba mucho al igual que algunos compañeros que al igual que él, eran novatos en estas lides.

Al cabo de un par de semanas abandonaron la meseta de Jnorgot y continuaron su camino serpenteando por la base de las nevadas montañas.Fue  un poco antes de internarse en las frondosas selvas de Qeibnot, cuando se toparon con una caravana de mulachs.Aquellos nómadas de piel y ojos oscuros, parecían estarles esperando desde hacía días, su campamento de carros techados con carpas multicolores se había establecido en una amplia planicie.Los mulachs eran aceptados por todos los clanes varines, pero no se les permitía adentarse en la región de Qeibnot y menos aún acercarse a la Gran Roca, la cual era considerada un lugar sagrado desde tiempos inmemoriales.Fue el propio jefe de esos mulachs quien se adelantó para saludar al Meij Luwa.éste resultó ser un viejo conocido del Meij, se llamaba Lavin Leosi y le apodaban " El Afortunado", dada su gran habilidad para hacer negocios.

Lavin Leorsi era un individuo extremadamente gordo, vestía con unas túnicas holgadas y llevaba una impresionante cantidad de joyas y adornos, lo que demostraba la enorme riqueza que éste poseía.

_ ¡Ah! Mi viejo amigo Luwa, veo que te mantienes  igual de joven como siempre ¿Como lo haces  para no envejecer como los demás mortales, acaso has encontrado la fuente de la juventud?

_ Nada de eso Lavin Leorsi, claro que he envejecido, lo que pasa es que sigues siendo tan adulador como siempre. Han pasado ocho años desde nuestro último encuentro y el tiempo no se detiene,...Aquí tienes a mi hijo mayor, Luwer, como ves el ya es todo un hombre.

Lavin Leorsi, El Afortunado, se detuvo a contemplar al joven de cabellera negra, luego a Tinqeirsi, luego emitió un largo suspiro.

_ ¡A que alegría volver a encontrarse con mis amigos varines, tengo tan buenos recuerdos...

_ ¡Si!..Y también buenos negocios, Lavin Leorsi, por algo te llaman El Afortunado ¿Verdad? Respondió Luwa.

_ Así es,no me puedo quejar, pese a ser estos, tiempos tan difíciles, como tu de seguro has de saber amigo Luwa.

Luwa asintió con un gesto y luego el mulach les invitó a compartir con él una comida  en el interior de su amplia carpa.Allí todos se sentaron sobre una alfombra de lana de aminot y a una señal del Jefe mulach, ingresaron una agraciadas jovencitas portando bandejas con toda clase de manjares y vasijas conteniendo algunos néctares y licores diversos.El Meij, no parecía en absoluto sorprendido, tampoco Tinqeirsi que contemplaba atentamente a las bellas jóvenes morenas que lucían prendas ligeras, permitiendo lucir todas su curvas  a plenitud. 

Luwer, en cambio estaba completamente asombrado, él nunca había visto tanta variedad de frutas y exquiciteces como aquellas, menos aún a mujeres tan hermosas y completamente diferentes a las del Clan. Mientras su padre y Tinqeirsi comenzaban a servirse aprovechaban para hablar de negocios con su anfitrión.

_ Veo que traes más carros que la vez anterior, al parecer ha sido buena la temporada de caza en Jnorgot ¿Verdad que si amigo Luwa? Decía el jefe mulach.

_ Tienes razón, esta temporada fue muy buena, por eso espero obtener un buen beneficio al comerciar con los demás clanes.

El mulach le ofreció a su amigo una bandeja con frutos secos, éste comenzó a saborearlos y luego Lavin Leorsi ordenó a uno de sus sirvientes que le sirvieran sendas copas de aquel exótico licor dulce llamado celanni. Luwa se sirvió y también su ayudante Tinqeirsi, entonces le tocó a Luwer, quien nunca antes había probado aquel  néctar. Bebió un sorbo, lo encontró delicioso, comaparado  con el fuerte sabor del huija, que ellos conocían, esto era algo digno de los Dioses.

_ Escucha amigo Luwa, te voy a hacer una oferta muy provechosa para vos, espero que la acepteis, incluso me ariesgo a hacértela sin siquiera ver la mercadería que traeis en los carros.Dijo sorpresivamente Lavin Leorsi.

Antes que Luwa dijera algo, el mulach hizo una seña y entonces irrumpieron en la carpa  dos hombres que traían una gran cofre de madera, enseguida lo dejaron sobre el piso y luego lo abrieron.  Todos pudieron ver el contenido: Una gran cantidad de objetos de cobre y de bronce ( Una aleación muy escasa y díficil de encontrar), también cerámica y algunos objetos de plata finamente labrados.

Luwa tomó una bandeja de plata, la examinó detenidamente y luego exclamó:

_ Es sin lugar a dudas un verdadero tesoro lo que me mostrais, noble Lavin  Leorsi, creo que te cambiaría el contenido de ese cofre por unas cincuenta pieles...Escogidas por vos naturalmente.

_ ¡Ah, viejo zorro! Sabía que no sería nada de fácil negociar con vos, ambos  sabemos que se nos viene tiempos difíciles y todas las cosas subiran de valor, especialmente las  armas, por eso contaba con que vos no te conformarías con lo que te he ofrecido y por eso te mostraré las novedades que he traído.

El mulach hizo un gesto con sus manos y de inmediato entraron otros dos hombres portando un bulto, el cual abrieron y entonces todos pudieron ver una reluciente espada de doble hoja con empuñadura dorada, junto a ella había un escudo metálico redondo de color plateado.

_ ¡Ah, eso ya está mejor! Es lo que necesitábamos Lavin Leorsi. Respondió Luwa tomando la espada y blandiendola en el aire.

_ La espada que teneis en vuestras manos, al igual que el escudo, estna fabricadas con un metal extraño, una aleación que sólo conocen los arneros de Qocerit, en cuyos talleres se trabaja de noche y de día para dotar con ellas al ejército de Ciwutt, yo he logrado conseguir gracias a unos amigos que tengo allá en esas lejanas tierras, unas veinte piezas, espero que sepais apreciarlas amigo mío.Afirmó el mulach.

Luwa le pasó la espada a Tinqeirsi y luego a Luwer, éste se  dio cuenta de que aquella arma era mucho más liviana que las pesadas espadas de hierro que ellos poseían, además su filo era mucho mejor, sin duda que un ejercito dotado de esas armas se encontraría en una posición ventajosa, respecto a los demás.

_ Son verdaderamente excelentes, lástima que tengais una cantidad tan pequeña, con gusto te habría dado unas doscientas  de mis mejores pieles por ellas. Dijo Luwa sonriendo amigablemente.

_ Por ahora solo tenemos veinte espadas y otros tantos escudos, pero si te interesa te puedo conseguir el doble y además una cantidad igual de cascos de combate, amigo.

Después de  varios regateos, ambos hombres sellaron su trato con sendos apretones de manos y bindaron con celanni, luego el mulach se acercó a Luwa y le dijo algo a su oído, este sonriendo respondió:

_ En verdad es una invitación  muy tentadora, pero para un hombre de mi edad ya no resulta tan seductora, por  lo tanto prefiero que juguemos ambos una partida de "lonsotesot"y dejemos las muchachas para mis acompañantes.

El mulach hizo una seña y ahora cuatro hermosas jóvencitas se acercaron a Tinqeirsi y Luwer, mientras el gigante calvo abrazaba con sus largos brazos a dos de ellas, las otras dos se arrodillaron frente al joven, éste muy desconcertado no hallaba que decir, pero fueron ellas quienes tomaron la iniciativa.

_ Nuestro amo nos ha pedido que te hagamos grata tu estadía en nuestro campamento, de manera que te pedimos que nos acompañes hasta nuestro " Seirbot", noble barlich.

El idioma de los mulachs era una mescolanza de todos los idiomas de la región, por eso era entendible para todos, en aquellas tierras, el título de "barlich" con que se le llamaba al joven Luwer significaba algo así como principe o delfín.

Tin qeirsi ya se había marchado con sus dos amigas y a Luwer no le quedó más remedio que acompañar a las dos bellas jovencitas que se parecían mucho entre si, por lo que se podía deducir que ambas eran hermanas.

Entraron a un compartimiento interior, dentro de la misma carpa, allí ellas ya tenían preparado una gran bañera de metal llena de agua y cubierta con hierbas aromáticas, Luwer comprendió lo que ellas deseaban y los colores se le subieron al rostro, pero ya estaba allí y no podía escapar de esa situación y en honor a la verdad...tampoco quería evitarlo.