7. abr., 2016

Texto

(Continuación)

Un sopor delicioso le envolvió, seguramente por efecto de aquel celanni, que pese a ser un licor muy dulce poseía un alto contenido alcohólico, lo cierto fue que el joven fue desvestido por ambas doncellas y  después le sumergieron en aquel baño aromático que relajó todo su cuerpo, ellas eran expertas en el arte del masaje y cuando Luwer sintió las suaves manos de ellas sobre su piel, fue cayendo en un sueño irressistible y ya no supo más de nada.

Cuando recobró la conciencia se encontró sobre un mullido lecho, vestido solamente con una túnica amarilla confeccionadacon una tela muy fina y suave, sentía aún aquella sensación tan placentera y apenas pudo abrir sus ojos, distinguió a las dos ninfas que le sonreían maliciosamente.Haciendo un gran esfuerzo, les preguntó.

_ ¿Que sucedió...cuánto tiempo he estado durmiendo?

_No te preocupes barlich, estabas muy cansado y te relajaste, te hemos dejado dormir, tu padre sigue aquí y seguramente a estas horas ya duerme, tú eres nuestro invitado y nuestra tarea es hacer que te sientas bien...Yo soy Lien y ella es mi hermana Asiut, como puedes ver no sólo somos hermanas sino además gemelas.

Luwer se tranquilizó, quería preguntar algo pero no se atrevió, una de las chicas adivinó sus dudas,sonriendo le dijo.

_ Aparte de dormirte como un tronco, nada más ha pasado aquí, nosotras te colocamos esa túnica y te dejamos descansar de tu largo viaje y sólo hemos estado aquí, acompañándote.

Ahora Luwer sonrió:

_Bien, les doy las gracias por lo que han hecho conmigo, tampoco yo deseo hacerles ningún daño, allá en mi tierra acabo de comprometerme con una muchacha con la cual he de casarme a mi regreso...Ella será mi primera mujer y ...

Las dos ninfas se miraron, parecían  divertidas por lo que decía el joven, Lien le interrumpió:

_ Nos hemos dado cuenta de que eres virgen, no nos preguntes como, lo sabemos, pero así es, respetamos tu decisión de no tener nada hasta tu casamiento, pero te pedimos que si te lo preguntan...mientas un poquito...por nosotras, ya que si dices la verdad, pensaran que no servimos como mujeres o que te hemos desagrado y aquello según nuestras costumbres nos perjudica mucho, noble Barlich.

_ Comprendo, no se preocupen y gracias por todo, en verdad son ambas muy hermosas y créanme, si no estuviera comprometido...

Las dos jóvenes se acostaron una a cada lado de Luwer y éste las abrazó, al parecer ambas estaban muertas de sueño, pues se quedaron muy pronto dormidas, pero él ya no podía dormir y al sentir pegadas a su cuerpo a aquellas dos ninfas estuvo muy tentado de romper su proemesa, pero el recuerdo de la hermosa pelirroja, fue más fuerte que sus deseos carnales.

Al día siguiente, al despedirse del mulach, éste les dijo.

_ Ha sido muy grata vuestra compañía noble Meij Luwa, hemos concretado un excelente negocio que será beneficioso para ambos, espero que en la próxima primavera nos volvamos a escontrar para completar nuestro acuerdo.

_ Así será, amigo Lavin Leorsi, les haré llegar un carro con las trescientas pieles acordadas y vos me entregareis el cofre y las armas prometidas, luego hemos de continuar nuestro viaje.

El mulach hizo un gesto de asentimiento y luego se dirigió a Luwer, diciéndole:

_ Además, como estoy muy complacido y en premio a vuestra amistad quiero hacerle un obsequió a vuestro hijo Luwer...Estas dos bellas ninfas, las cuales al parecer se han enamorado de él y para tu amigo Tinqeirsi, estos dos hermosos y escasos  especímenes de Juorolats que son muy valiosos y útiles.(Nota. El juorolat era un pequeño camélido muy semejante a las actuales vicuñas aunque un poco más grandes)

Luwer iba a rechazar dicha oferta, pero al sentir que su padre le oprimía fuertemente su brazo, comprendió que aquello  no podía hacerse , por lo cual haciendo una leve reverencia respondió.

_ Gracias noble Lavin Leorsi, aceptó encantado tu valioso obsequio. 

Las dos muchachas montadas sobre aquellos dos camélidos, se acercaron al joven y éste se dio cuenta de que se notaban ambas muy contentas.

Luwa ordenó levantar el campamento y al poco rato la caravana se puso en marcha, internándose ahora eln la región boscosa de Qeibnot.

Siguieron por la ribera de un pequeño riachuelo, hasta que al fin divisaron  la enorme roca de color gris oscuro que sobresalía por encima de las copas de los más altos árboles.

A medida que se acercaban iban notando la presencia de las delegaciones de los clanes que le habían precedido y que ya ocupaban los lugares que se les había señalado.

Cuando llegaron al sitio asignado, el cual quedaba a unas trescientas verts de la Gran Roca, Luwer se dio cuenta de la magnitud de ésta, un leve estremecimiento le envolvió, al entrever que la competencia que  muy pronto se desarrollaría iba a ser el acontecimiento más importante de su vida.

Pero había otro pequeño problema que Luwer debía de resolver muy pronto, era aquello referente  a "su regalo", las reglas eran muy claras yprohibían la presencia de mujeres en el torneo, además él notaba como ellas eran el blanco de las miradas de todos los hombres y aquello podía acarrear serios problemas, entonces se le ocurrió una solución, llamando a los gemelos Netuiwa y Huinsi les pidió que en honor a su amistad le aceptaran aquellas dos ninfas  como un presente de buena voluntad, prometiéndoles que apenas regresaran del torneo, él le pediría a Uri como esposa y así todos quedarían emparentados.A los dos hermanos les  gustó la idea, además las dos chicas eran muy hermosas, aceptaron  y al fin  las dos jóvenes fueron enviadas junto a sus futuros esposos de rereso al campamento. Es verdad que habían perdido a dos valiosos competidores para el Clan, pero no podían desairar a aquel mulach con el cual habían realizado tan excelente negocio.

Después de establecerse en su sitio, los jóvenes del Clan comenzaron casi de inmediato con sus ejercicios y entrenamientos, ahora solo había que esperar que llegaran los miembros de los clanes que faltaban, para que comenzara el importante torneo.

Pero en el intertanto los Meijs y también los importantes personajes que les acompañaban se reunían frecuentemente, no solo para ir organizando el Larticea, sino que además para intercambiar valiosas informaciones y realizar intercambios comerciales, ya que así todos se beneficiaban.

Días después todos se sorprendieron mucho al recibir la visita de una delegación muy numerosa, la cual se ubicó en un lugar  un poco más alejado, aquella delegación procedía de la importante ciudad de LALEROT, "La ciudad de las altas murallas" como se la llamaba.

Aquello no era en verdad tan sorprendente, ya en ocasiones anteriores habían concurrido a Qeibnot, delegaciones de las principales ciudades varesias, a ellos se les autorizaba para precenciar el torneo pero no podían participar en el, aunque si comerciar sus productos con los clanes.Pero ahora lo verdaderamente sorprendente era un rumor que corría entre los Meijs allí presente, este rumor era que, esta vez, dicha delegación estaba liderada por el propio Minch de Lalerot, el Solemnísimo Señor Zusman Illman.

Aquello fue prontamente confirmado, ya que el propio Minch envió emisarios a todos los Clanes varines, solicitandoles que acudieran a una reunión que se llevaría a efecto en su Sacbat, poco antes del comienzo del Larticea de Qeibnot.