8. abr., 2016

Texto

CAPÍTULO 10: Ciwutt I Rey de Qocerit.

Ya se ha dicho anteriormente que lo único que se conserva  en la actualidad de la otrora imponente Fortaleza de Obam, son unas pocas columnas, casi completamente cubiertas por la maleza y uno que otro paredón de piedra, cuyas dimensiones nos pueden dar una idea acerca de la magnificencia que en aquella época presentaba el palacio real en donde Ciwutt había establecido la capital del reino. Si caminamos unas verts hacia el sur nos encontraremos con una pequeña colina, pero no os equivoqueis, pues aunque aquello parezca solo un promontorio natural, son en realidad los restos de lo que fue un gran anfiteatro, en donde en la època a que nos referimos, se efectuaban cruentos y masivos espectáculos, a los cuales acudían en masa los qocerios, ya que dichos eventos eran completamente gratuitos.

Si dejamos volar un poco nuestra  imaginación, nos podemos trasladar a traves de los tiempos para situarnos en aquellos días de gloria en donde comenzaba a reinar Su Alteza Ciwutt I.

 Es un día de fiesta, el pueblo de Qocerit repleta las  graderías de aquel coliseo, éstas  han sido esculpidas en la ladera de la colina y para completar el óvalo se han edificado monumentales construciones en donde se sitúan los palcos para los persdonajes más importantes de aquel reino.

En el centro de aquel anfiteatro se encuentra la pista de arena y es allí  en donde se concentran las miradas de todos aquel bullicioso público que parece estar sediento de emociones violentas y ¿ Porque no decirlo? También, ávido de sangre.

Los actores que participan en aquel espectáculo, se mueven sigilosamente, ellos no estáñ preocupados de entretener a toda aquella gente que los observa desde lo alto.Ellos sólo estan preocupados de salvar sus vidas, las que en ese momento corren un tremendo peligro. Uno de aquellos actores es un espigado hombre de color, un moreno de cabeza rapada, de piernas y brazos  largos de aspecto fiero e imponente, que lleva como arma una larga y afilada lanza en una de sus manos y una filosa daga  en la cintura.El escenario no es un lugar vació, pues está lleno de rocas y troncos de árboles, los cuales han sido traídos y puestos allí para dar mayor naturalidad a aquel espectáculo en donde se libra una lucha a muerte.El contrincante del gigante oscuro, más bien dicho, los contrincantes, porque no es uno sino ocho engendros, ya que no se les puede catalogar de otra manera a aquellos pequeños monstruos de cabeza desmensuradamente grandes, en comparación con sus pequeños cuerpos de piernas fuertes y cortas, torsos amplios y velludos, algunos tienen sus brazos y pecho cubiertos de un vello rojizo, otros  los tienen más ocuros. Desde arriba pareciera que  aquellas criaturas, que se mueven cautelosamente tratando de cercar al coloso de piel oscura, semejan algun tipo de primate, pero al observarles desde más cerca se pueden distingir sus horribles rostros, semejantes a los de los seres humanos, aunque de proporciones grotescas: Son los qejviats, ellos han sido capturados en Las Tierras Ignotas, en donde habitan, se les ha tráido  aquí y ahora ellos deben de luchar para divertir a sus captores. En cuanto al coloso, se dice que en su tierra él ha sido un jefe, pero por alguna razón que no conocemos le fue quitado su rango y expulsado de su país, para su desgracia, también fue capturado y vendido como esclavo, ahora debe de luchar para salvar su vida y eso es lo que hace.

Los qejviats son los últimos descendientes de una raza que mucho antes que los humanos, poblaron todas las tierras de aquel valle,fueron diezmados por los grandes cataclismos y aquella raza degeneró y poc a poco fueron desapareciendo de la tierra, de tal manera que solamente en las llamadas Tierras Ignotas, ellos mantenían un especie de reino, aunque de costumbres muy primitivas y extrañas, entre ellos la práctica del canibalismo y por eso eran  temidos y a la vez odiados por todos los habitantes del Valle de Varesocor,otra característica física de aquellos seres promitivos era que sólo podían ver con un sólo ojo, el izquierdo ya que el derecho lo tenían atrofiado, en compensación ellos poseían un excelente olfato, lo cual les permitía percibir los movimientos del gigante de ébano y esquivar los golpes que éste les asestaba.

Arriba, en las graderías, el público podía apreciar  todos los movimientos de los contrincantes y por eso todos trataban de un modo u otro de prevenirlos,puesto que como era la costumbre reinante en aquellos años, ellos habían apostado fuertes sumas por el triunfo de sus favoritos, de ahí el gran interés que demostraban por ayudar al triunfo de los elegidos.

El bullicio era infernal, a veces el negro miraba hacia arriba tratando de entender  lo que le gritaban, ya que él, pese a su gran fortaleza física y a su envergadura, llevaba las de perder en aquel extraño y desigual encuentro.

Un rugido se escuchó en las galerías: Dos qejviats se habían subido a una de las rocas y se habían arrojado sobre el moreno, uno de ellos alcanzó a herirlo  en la frente con su daga de pedernal, pero el hombre lo agarró con fuerza y haciéndole girar sobre su cabeza lo arrojó contra la roca, se escuchó  el horrible sonido producido al golpearse aquel cuerpo contra la dura superficie y allí se quedó, inerte sobre un charco producido por su propia sangre, el otro qejviat tuvo mejor suerte ya que alcanzó a escapar y se escabullo  entre unos matorrales.La sangre comenzó a fluir por la herida de su frente, impidiéndole lal gigante a ver con facilidad, aquello fue aprovechado de inmdiato por las hoorendas criaturas, las cuales se abalanzaron fieramente contra el hombre herido, pero éste se defendió encarnizadamente, uno de los qejviats fue atravesado por la lanza y otro fue agarrado de uno de sus pies y utilizándole como armacon  el moreno golpeó a sus enemigos, pero éstos a pesar de todo siguieron atacando al pobre hombre, que ahora recibió varios cortes en distintas partes del cuerpo, lo cual le hizo perder fuerzas, cayendo finalmente de rodillas, entonces fue rematado salvajemente por los monstruos sobrevivientes, que eran solo cuatro. Durante un par de minutos los salvajes estuvieron propinándoles puñaladas con aquellas dagas de pedernal, el espectáculo no podía ser más sangriento, pero faltaba aún lo peor:La multitud vociferante calló por unos segundos al contemplar horrorizada como aquellos engendros comenzaban a abrir con sus dagas el pecho del infortunado negro y una vez hecho esto, le extrajeron su corazón y comenzaron a devorarlo, pasándoselo uno a otro.

Aun para aquel público acostumbrado a espectáculos sangrientos, aquello les causó horror, la multitud permaneció enmudecida, mientras los "tansiats"(Encargados de cobrar, recaudar y pagar las apuestas), sacaban sus sacos repletos de monedas y examinaban sus tablillas de apuestas.

Parecía que ya el espectáculo había terminado, los que habían apostado al negro ya  commenzaban a pararse de sus asientos para abandonar el recinto, cuando desde los cuatro costados del anfiteatro se escucharon los sones de los "lanrisots" (Instrumentos metálicos,fabricados en bronce cuyo sonido era fuerte y estridente).Entonces todos diruguieron sus miradas hacia el palco principal, aquel donde se encontraba el anfitrión de aquella fiesta, el soberano de Qocerit,Ciwutt I, como se había hecho llamar.

El Calusar (Maestro de ceremonias), con su voz potente anunció que el rey iba a hacer un importante anuncio.

Ciwutt, vestido con su traje de color negro y sobre su cabeza el casco distintivo de los oficiales del ejercito real, se puso de pie, subiendose a un estrado situado en la parte más alta de aquel coliseo, de manera que todos lo pudieran ver, entonces comenzó a hablar.

_ Pueblo de Qocerit, habeis disfrutado durante todos estos días de las fiestas y espectáculos con los cuales estamos conmemorando el segundo año de nuestro reinado. Quiero decirles que estoy muy satisfecho por toda la inmensa lealtad que me habeis demostrado y además quiero decirles que aunque ahora me veais ocupando el más alto cargo del reino, yo aún sigo siendo, en el fondo, solo un soldado, un guerrero que no ha olvidado lo que es dormir en las tiendas de campaña, tendido sobre el duro suelo y compartiendo con mis hombres las mismas raciones que ellos, sé lo que es pasar hambres y frío y también lo que es manejar una espada o una lanza para combatir a nuestros enemigos...(Ciwutt hizo una estudiada pausa y desde todos los rincones del anfiteatro los ciwudios comenzaron a arengar al público y se comenzó a escuchar voces en coro) 

 _¡Viva Ciwutt el Grande y viva Qocerit...Muerte a los traidores y enemigos  del reino!

Las consignas y gritos de apoyo se escucharon durante un par de minutos, hasta que el propio Ciwutt les hizo callar con una señal de sus manos.

_ Qocerit es lo que único que  me importa y es mi deber extender su gloria mas allá de las fronteras actuales, cruzar si es necesario, el Gran Río y aplastar a los que allá se ocultan y conspiran contra nosotros y también a sus aliados, aquellos que les ayudan y que lo único que pretenden es destruir a nuestro reino con sus intrigas y su oro, ya que de otra manera no se atreverían jamas, pues no son capaces de enfrentarse cara a cara con nosotros...¿Sabeis a quienes me refiero? Pues se los diré...A los varesios de Lalerot, a ellos se los digo...

_ ¡Viva Qocerit, viva Ciwutt El Grande...Muerte a los enemigos del reino!

Ciwuut escuhó los gritos de sus adeptos y prosiguió:

_ ¡Si, a ellos les digo! De nada le servirán los eltos muros que han construído para defender a su ciudad, cuando les llegue su hora, esos muros se desmoronaran como castillos de arena..Así lo dicen las antiguas profecías...Aparecerá un gran líder, un poderoso rey que destruirá y vencerá a todos los enemigos que se le pongan enfrente, él restaurará el antiguo imperio que abarcará todo el Gran Valle, desde las altas montañas del este hasta el mismo Mar de Sonner.

Cuando el rey finalizó su discurso una enorme ovación hizo retumbar las paredes del anfiteatro, aquello duró varios minutos, luego todos comenzaron a abandonar aquel recinto.