13. abr., 2016

Texto

Capítulo 13: "Nuberiuss"

 Fue en aquellos días de descanso cuando el joven Luwer y su padre fueron invitados a la tienda del Mich de Lalerot, Zusmann Illman, la cual estaba ubicada a unas ciento cincuenta verts del lugar en donde se llevará a cabo la última prueba del torneo.

Al llegar a la imponente carpa del Minch, ambos se quedaron muyasombrados al observar tanto boato y esplendor, algo de lo que ellos carecían por completo.En comparación con ésta, la sacbat del Meij era tan solo una choza, fueron conducidos al interior hasta el lugar en donde les esperaba el anciano de barba blanca y ojos claros, sentado sobre unos mullidos almohadones, frente a él una pequeña mesita colmada de platillos llenos de frutas exóticas y varias  jarras de diversos colores conteniendo licores y jugos.

El Minch estaba acompañdo de dos hombres, uno de ellos tenía el aspecto característico de los hombres de armas, después de los saludos protocolares el propio Minch lo presentó:

_ Él es Abuhim, el jefe de la guardia de mi palacio en Lalerot y por ende es el encargado de defender nuestra ciudad ante cualquier contingencia.

Abuhim vestía ropas holgadas, confeccionadas con telas desconocidas para los varines, era un individuo alto, de cuerpo atlético y mirada desconfiada.

El otro acompañante de Zusmann, era un hombre de mediana edad , también alto, pero muy delgado, se diría casi esquelético, de rostro alargado, con sus pómulos muy pronunciados, pero lo que más llamaba la atención eran sus ojos oscuros y penetrantes, llevaba una sencilla túnica celeste adornada con estrellas doradas y cubría su cabeza con un turbante del mismo color,así lo presentó el Minch:

_ Nuberiuss, él Mago Principal y encargado de La Academia de Lalerot, un hombre sabio como nadie, en verdad fue él quien me pidió que les invitara, pues quería conocer a tu hijo, Luwa.

El tal Nuberiuss se adelantó, extendiendo su huesuda mano hacia Luwa, al tiempo que decía:

_ He oído hablar  de tí Meij Luwa, deseaba conocerte y lo mismo a tu hijo, sé que estais muy ocupado preparando la prueba definitiva de vuestro Larticea, de manera que  nos honra que hayais aceptado nuestra invitación.

_También yo me siento muy honrado de que nos hayas invitado a tu Sacbat noble Señor de la poderosa ciudad de Lalerot y me complace conocer a dos de los más importantes colaboradores tuyos, como son, tu Jefe de Guardia y tu Consejero Principal.

Respondió Luwa.Ahora fue Nuberiuss quien habló:

_ Es verdad que tenía muchos deseos de conocerte a vos y a tu hijo, sé que él va aser sin duda uno de vuestros elegidos para viajar junto a nosotros a fin de integrarse a nuestra Academia, tal como loacordamos hace unos días ¿Verdad?

Luwer se mostró sorprendido, en verdad que él sabía que entre los muchos puntos acordados, estaba aquello de enviar a un grupo de jóvenes de los distintos clanes varines, para estudiar en La Academia de Lalerot, pero ignoraba que él fuera uno de aquellos. Ahora su padre le confirmó aquello:

_ Así es, mi hijo será uno de los elegidos, pero no solo por el hecho de ser mi hijo, sino porque con su participación en el torneo creo que ya ha hecho méritos suficiente para eso.

Nuberiuss se acercó al joven, escrutándole con su mirada hipnótica, el joven se sintió incómodo ante aquel exámen, pero el Mago le tranquilizó diciéndole:

_ Calma joven, en verdad tenía muchos deseos de conocer al hijo mayor de Luwa, sé que él nació en aquel día...aquel famoso día en donde la tierra se oscureció¿Verdad que  así fue?

Fue Luwa quien respondió a esa pregunta:

_ Es verdad, él nació al mediodía de aquel fatídico día, cumpliéndose de esa manera el vaticinio que antes nos había hecho el sabio Qerju, el hermano mayor del actual Meij Sneheba, yo quedé siempre con la duda de como podría aquel hombre saber con tanta anticipación que mi esposa Quinsi quedaría encinta y que daría a luz a nuestro hijo en un día como aquel, pero lo cierto  es que así sucedió.

Mientras el Minch escuchaba con mucho interés  lo que se conversaba, Nuberiuss el Mago, esbozó una sonrisa:

_ Para los hombres que estudiamos a los astros del firmamento, muchas cosas son posible de vaticinar, pues todo lo que ocurre  en la tierra, ocurre primero en los cielos...Y ya que habeis mencionado a ese tal Qerju ¿Qué ha sido de él?

Luwa meneó su cabeza con cierto aire de tristeza.

_ Al año de haber nacido mi hijo, vino  desde sus tierras para conocerle y antes de marcharse nos dijo:

_ Debo emprender un largo viaje y seguramente no me vereís en mucho tiempo, por eso antes de partir deseaba conocer al niño y ahora que le he visto, partiré, pero antes os he de decir que veo en él un glorioso destino y les aseguro que va a ser algo grande.

Luwa después de decir aquello, se quedó en silencio, recordaba muy bien las palabras de aquel hombre sabio, que había desistido de convertirse en el Meij de su clan para salir a recorrer el mundo en busca del conocimiento, como decía. Al marcharse, su hermano Sneheba había asumido el puesto, a la muerte del padre de ambos y de Qerju nunca más se había sabido.

Pero Nuberiuss si que recordaba muy bien a aquel hombre, el cual había sido su camarada en aquellos años cuando ambos permanecían en la Academia de Uve Minta, en la ciudad sagrada de Ituitclot, aunque de eso ya habían transcurridos muchos años.Ahora tenía ante sí a aquel joven, quien lo miraba interrogativamente.

_ El destino de los hombres lo manejan Los Dioses según su voluntad, pero sus designios están escrito en las estrellas, sólo que hay que saber leerlo, pero no obstante aquello, nosotros, los pobres y simples mortales podemos ayudar un poquito para que dichos designios nos favorezcan en algo.

Al decir aquello el Mago extrajo de entre sus vestiduras un pequeño frasco que contenía un líquido transparente, pero que al colocarlo cerca de la llama de una de las antorchas que iluminaba el recinto, se volvió de un tono tornasol.Luego le pasó el frasco a Luwa, al tiempo que decía:

_ Éste elixir ha sido elaborado con el jugo de muchas hierbas, algunas muy raras y escasas, te recomiendo que antes de la prueba le deis de beber a tu hijo un poquito y te aseguro de que con eso, él adquirirá fuerzas adicionales que le podrán ayudar cuando las propias se estén por agotar.

Luwa examinó aquel objeto con  mucha atención, pues los varines no conocíanel vidrio, pero sin en cambio los varesios, quienes lo trabajaban como si fuera una valiosa joya.

Tenía una duda y se la palnteó francamente a aquel hombre:

_ Decidme vos ¿Por que razón deseais que sea mu hijo quien gane esta importante prueba, acaso a vosotros no les da igual que gane uno u otro?

Nuberiuss negó con su cabeza, respondiendo:

_¡Ah noble Luwa! Hay cosas que sobrepasan nuestro humilde conocimiento, incluso para nosotros que nos pasamos muchas horas estudiando a los astros para verificar sus movimientos contrastándolas con las antiguas profecías, aquellas que hablan de grandes sucesos que estan ahora mismo a punto de ocurrir, nos faltaría tiempo para explicaros muchas de aquellas cosas, pero confiad en mí, vuestro hijo y sus compañeros van a estar durante un par de años a nuestro cargo y yo deseo lo mejor para vosotros...Y también para nosotros.

Ahora fue Zusmann quien tomó la palabra:

_ En verdad, hacer este viaje en estos momentos significa un grave riesgo para nosotros, Lalerot enfrenta muchos problemas, no solo el riesgo de ser invadidos y atacados por nuestros  enemigos qocerios, sino también que dentro de la misma ciudad hay complotadores, quienes se mueven en las sombras para provocar el descontento entre la pleba, pero no tengo ninguna duda de que detrás de todo esto se encuentra la mano de Ciwutt.

Luwer se sentía aproblemado, cuando recién comenzó el torneo sus pretensiones eran hacer tan solo un buen papel, nada más, pero a medida que iba sorteando las difíciles pruebas se iba haciendo más ilusiones y ahora que estaba entre los cuatro posibles ganadores, la idea de coronarse como Shar de los varines ya no le parecía tan utópica ni irrealizable.Pero tampoco quería obtener el trinfo a costa de alguna ventaja extra, aquello no le gustaba, pero permanecía en silencio, esperando que fuera su padre quien decidiera aquel asunto.

Pero su padre nada dijo, se limitó a hacer una reverencia y guardando el frasco  entre sus ropas se despidió del Minch y de sus acompañantes, agradeciendole por su invitación y luego, padre e hijo abandonaron aquel recinto.

Una vez que ellos se alejaron del campamento varesio, Nuberiuss El Mago se volvió hacia el Minch, sonriendo:

_ Bien, ya hemos entregado los cuatro frascos, ahora cualquiera de ellos que resulte ganador nos tendrá que agradecer algo por nuestra ayuda ¿Verdad?

Y así había sido, aquel astuto individuo ya había tenido antes entrevistas con los otros tres competidores y a todos les había entregado un frasco similar y el contenido en todos era el mismo; Solo agua.

- Ahora serán Los Dioses quienes decidan quien ha de ganar la competencia. Respondió el Minch.

Ajeno a todas esa maquinaciones, Luwer caminaba al lado de su padre, al fin se atrevó a preguntarle:

_Padre mío ¿Crees que debemos de confiar en aquel hombre y ...en lo que nos entregó? 

Luwa se detuvo, tomó a su hijo del brazo y le dijo:

_ Por supuesto que no, hijo mío, además tú no necesitas de ningún elixir mágico o lo que sea para vencer a cualquier rival, tengo mucha confianza en tí, la he tenido desde el día en que llegaste al mundo, entonces supe de que serías alguien importante y ya lo ves ¡Mírate ahora en donde estás!

Entonces Luwa sacó el precioso frasco, lo abrió con cuidado y vaciando su contenido se lo pasó al joven, diciéndole:

_ Toma, guárdalo y cuaando te encuentres de nuevo con aquel hombre, se lo muestras y le dices que te lo bebiste, pues tampoco conviene que estés en problemas con él.

Después de descansar aquel día, padre e hijo se dirigieron a la sacbat en donde los organizadores del Larticea efectuarían los sorteos que dirimirán las parejas a competir.