19. abr., 2016

Texto

Capítulo 15: Los mulachs"

Casi en la misma fecha en que los varines llevaban a cabo su importante torneo Larticea de Qeibnot, en donde se proclamaba al joven Luwer como el nuevo Shar del pueblo varín, en otras latitudes, situadas a muchísimas verts de ese lugar, ocurrían grandes sucesos.

Viajemos pués a traves del Valle de Varesocor hasta la ribera norte del Gran Río, más precisamente a la pequeña colina en donde Monzut y su gente se han asentado para establecer allí una base militar que también ha de servir como refugio para todos aquellos que se atrevan a cruzar el río tratando de escapar de las grandes persecusiones que los ciwudios realizan en el reino de Qocerit.

Monzut se había preocupado de edificar unos torreones, utilizando la piedra caliza que anundaba en la colina, también se habían construido defensas y paredones, con la idea de que, en el caso de que un ejercito tratara de pasar  hacia el norte,para hacerlo tendría que necesariamente tomar por asalto  esa fortaleza o de lo contrario, introducirse en el árido e inhóspito desierto en donde la sobrevivencia era  sumamente difícil, a no ser que se tuviera un conocimiento muy perfecto de esa región.

Dicho conocimiento y atrevimiento sólo lo tenían los mulachs, cuyas caravanas cargadas de productos, solían recorrer las grandes distancias que separaban las distintas ciudades y pueblos del valle.

Seis meses habían transcurrido desde el día en que Monzut y su gente se  establecieron en esa colina,cada día que pasaba su población se iba incrementando, de tal  manera que a los pies de ella ya se había conformado un pueblo pequeño, allí los refugiados habían constridos sus precarias viviendas, aprovechando que había agua, vefetación y fauna diversa, la supervivencia no era tan difícil.

Al otro lado del río el mendicante ciego, (que como sabemos no era en realidad ciego) ya había conformado una gran red de contactos, los cuales ayudaban a aquellas familias que deseaban huir de Qocerit, ellos les proporcionaban los medios, y contactaban a los falacheros que corrían el riesgo de atravesar el río llevando a los refugiados, a veces los  guardias de Ciwutt lograban desbaratar algunas de aquellas redes, pero a su vez también el mendicante infiltraba gente hasta en el mismo ejército de manera que podía saber de antemano las operaciones que se llevaban a cabo. Uno de los secretos más importantes que aún no había podido ser develado por los rebeldes era la ubicación de un gran puente flotante, que segun se rumoreaba,se estaba constryendo en algún lugar del Río Luwin, pero se trabajaba afanosamente para averiguarlo.

Monzut ya  disponía de un pequeño batallón, pero carecía de armamento como para equiparlo, por esa razón envió a unos emisarios con la misión de llegar a la ciudad de Lalerot y solicitarle al Minch de esa ciudad ayuda militar, confiaba en que el máximo jefe de aquella ciudad se interesaría en contar con un aliado, que al menos pudiera  sino detener, al menos retrasar el paso de un ejército invasor, dándole tiempo para organizar la defensa de aquella importante ciudad.

Fue en aquellos día cuando los guardias apostados en las torres de vigilancia divisaron una polvareda en  pleno desierto, dieron la voz de alarma y Monzut ordenó  a su gente refugiarse en la colina y esperar cada uno en los puestos asignados.

Muy pronto se dieron cuenta de que esa polvareda correspondía a una caravana de mulachs, la ual se dirigía precisamente hacia la colina. Monzut entonces, ordenó a sus hombres que interceptaran la caravana impidiéndoles el paso. Como no disponía de cabalgaduras, a no ser unas pocas yuntas de duhocats, sus hombres se dirigieron a pie hacia el lugar en donde avanzaba la larga caravana.

Los  mulachs eran gente pacífica, ellos no atacaban a ningún pueblo y solo llevaban las armas necesarias como para defenderse de las bandas de asaltantes con las que solían enfrentarse.

La caravana se detuvo a unas doscientas verts de la colina y entonces Monzut concurrió para entrevistarse con el jefe de esos mulachs. éste resultó ser un hombre de mediana edad, de contextura gruesa, rostro moreno y grandes ojos saltones, vestía con las típicas ropas holgadas que solían usar aquellos nomadas. Así se presentó el joven qocerio:

_ Mi nombre es Monzut, soy qocerio, pero no obedezco al tirano que gobierna mi pueblo, decidme ¿Quien sois vos?

_ ¡Alabado sean los Dioses, quienes han permitido que hayamos podido encontrarte, joven qocerio, me llamo Juwa-Ritti y ésta es mi caravana, hemos viajado a traves del Desierto de Dnotinat, procedente de la ciudad de Lalerot, venimos en son de paz y te solicitamos que permitas que nuestra gente pueda acercarse a la ribera del Gran Río, pues como comprenderás, después de la larga travesía que hemos realizado, nuestros cuerpos y los de las bestias estan sedientos y fatigados.

Monzut observó atentamente a aquel personaje, cuyas facciones le eran ligeramente familiares, pero por más que trataba de recordar  en donde había visto a alguien parecido, no lograba recordarlo.

_ Está bien Juwaritti, puedes pasar con tu gente hasta la ribera del río, descansen y después me gustaría tener una conversación con vos.

_ Gracias en mi nombre y en el de mi tribu, nosotros los mulachs somos respetuosos de las leyes de quienes gobiernan, en este caso quien gobierna en este lugars sois vos, Señor de La colina, por lo tanto obedeceremos y no te causaremos ningún problema, sino todo lo contrario. 

Así fue el primer encuentro entre Monzut y aquella tribu mulach, un encuentro que traería insospechadas consecuencias para el joven rebelde, como se verámás adelante.

Los mulachs establecieron su campamento en las cercanías del río, sus carros formaron un gran círculo, dejando en el medio el carro de Juwaritti. después comenzaron a levantar sus carpas de colores brillantes, lo que les tomó una buena parte de aquel día.

Cuando todo estuvo listom el jefe de los mulachs envió a un mensajero hacia la colina, para invitar a Monzut a visitarle en su tienda.

Era lo que él estaba esperando ya que confiaba en realizar un negocio con aquellos nómadas, un negocio en el cual cifraba muchas esperanzas. Fue así como acompañado de su infaltable compañero, Newatta  El Viejo" se preparó para ir a visitar a aquel Jefe mulach, su hermana Minshia también deseaba ir, pero el joven se lo prohibió, diciéndole:

_ Perdóname hermanita, pero creo que es mejor que permanezacas en el nuestro campamento, yaque mientras menos personas sepan de tí, más segura estarás, pués, aunque estemos lejos de Ciwutt, no debemos de confiarnos.

_ ¡Pero hermano! No entiendo porque has apartado nuestas joyas...¿Que piensas hacer con ellas?

Ella se refería a un cofre em donde guardaban  las valiosas joyas que habían pertenecido a la familia y que eran lo unico  valioso que habían podido sacar de su hogar en Qcozot. Ahora su hermano le explicó:

_ Escúchame Minshia, es verdad que esas joyas es lo único de valor que poseemos, pero aquí no nos sirven de nada, lo que necesitamos ahora son armas, provisiones y si fuera posible, caballos, los mulachs nos podrían conseguir todo eso y así podríamos equipar a nustros hombres y a los que lleguen más adelante...Creo que es una buena causa como pare desprendernos de aquellas ¿No lo crees, hermanita?

Minshia asintió, en verdad sentía pena de desprenderse de muchas de aquellas pequeñas joyas, algunas de las cuales tenía para ella un agran valor sentimental, más que material, pero su hermano tenía razón y si había que hacer sacrificios, pues lo harían.

_ Tienes razón hermano...Toma...¡Llevate también mi collar y mi pulsera!

Hizo ademán de quitarse su hermoso collar adornado con piedras de color verde, pero su hermano se lo impedió:

_ ¡No Minshia...Prefiero que esos te los quedes...con lo que hay en el cofre será más que suficiente!

 Y así la joven pudo conservar aquellas dos valiosas y quedidas prendas.