28. abr., 2016

Texto

Capítulo 20:"Los qejviats"

 Apenas amaneció,Snobean y sus hombres se pusieron nuevamente en marcha, tratando de mantener el rumbo que llevaban, pero daas las condiciones de aquellas intrincadas y enmarañadas selvas, aquello era muy difícil, a veces escuchaban a lo lejos el rumor de las aguas del río cuyo sonido se mezclaba con el que producían las bandadas de pájaros que se posaban en las copas de los altos y frondosos árboles. Cada cierto lapso los rayos del sol penetraban por los claros y entibiaban los cuepos sudorosos de los hombres y las dos muchachas.Así transcurrió otro día de marcha,Cuando llegaron a un pequeño claro,Snobean volvió a construir un refugio para las dos chicas, mientras él y sus hombres se  temdieron alrededor de una fogata para calentarse y servirse una bebida caliente, que es lo que echaban mas de menos.

Las dos jóvenes estaban ahora juntas, Minshia se veía muy amargada y triste y para darle ánimo, su amiga comenzó a cantar una canción típica de su tierra, era una "lie"8Poema cantado en donde se relatan historias de amores y de héroes antiguos).La voz de la joven era clara y muy suave, todos escuchaban con atención, pero la joven de los cabellos dorados se quedó dormida y así transcurrió esa segunda noche sin mayores novedades.

Ya comenzaba a amanecer cuando...

Minshia despertó sobresaltada al escuchar fuertes voces a su alrededor, liensi dormía profundamente a su lado y sólo un guerrero qocerio se encontraba cerca de ambas, cuando se despabiló completamente vio como los hombres  corrían hacia un lugar siguiendo a su jefe que les señalaba algo.

_ Ví a alguien o algo que se movió entre aquellas ramas_  Alcanzó a decir, antes de caer al suelo como fulminado por un rayo. Todo sucedió muy rápido: Algunos de los hombres de Snobean alcanzaron a darse cuenta de que estaban siendo atacados por unos extraños y pequeños seres de aspecto somiesco con extremidades cortas y cabezas desproporcionadas, éstos portaban unos largos cilindros de caña y con ellos arrojaban unos mortíferos dardos que al clavarse en os cuerpos de los hombres les provocaban un sopor que les paralizaba sus músculos y una  posterior pérdida de los sentidos, Badich, el falaschero pudo esquivar un dardo y se defendió de los numerosos hombrecitos que se abalanzaron sobre él, pero recibió un fuerte mazazo sobre su cabeza y perdió el conocimiento, otro de sus hombres corrió peor suerte ya que al defenderse logró herir con su espada a varios atacantes, pero la superioridad numérica hizo que pronto fuera reducido y las afiladas dagas de pedernal penetraron en su carnes y al ver correr la sangre,aquellos enardecidas criaturas lo remataron, justo en ese momento despertaba  de su pesado sueño Liesi, quien alcanzó a ver como aquellos seres le extraían el corazón a aquel infelíz y chorreando de sangre se los pasaban unos a otros devorándolo, aquello  fue demasiado fuerte para ella, que se desmayó, cayendo sobre la joven Minshia quien desde hacía rato se encontraba desvanecida, pues había recibido  uno de los dardos en su cuello.

Cuando Minshia se despertó, tenía la sensación de que había pasado mucho tiempo desde el ataque de los qejviats, trató de mover sus brazos,pero no podía hacerlo, lentamente fue recobrando su memoria y al recordar a aquellas monstruosas criaturas sintió escalofríos en todo su cuerpo, cerró sus ojos y permaneció alatargada durante largo rato, ignoraba en donde estaba y cuanto tiempo había transcurrido, hasta que percibió que alguien se acercaba a ella, su corazón se aceleró al sentir pánico, pero luego se tranquilizo al escuchar la voz de Liensi quien le decía:

_ No te alarmes querida Minshia, lo que pasa es que estás bajo los efectos del "mirirat", que es un fuerte narcótico que utilizan los qejviats para dormecer a sus víctimas, poco a poco irás recobrando los sentidos, mientras ellos sucede, escúchame con atención: Ambas estamos ahora prisioneras de estos extraños seres, pero no nos han hecho ningún daño, han pasado varios días desde que nos capturaron, a los hombres que sobrevivieron los mantienen en unas jaulas de madera, pero a nosotras, en cambio nos han traído a esta especie de ruca y solo se limitan a vigilarnos, dada más, al parecer estan esperando a alguién ..un jefe..o algo así, ya que yo no entiendo su lenguaje.

Tal como se lo había anticipado su amiga, Minshia fue recuperando sus sentidos, luego le vino un estremecimiento en todo su cuerpo y sintió como  sus miembros recuperaban su movilidad, recién entonces se dio cuenta de que estaba semidesnuda y se avergoñzó al comprobar que sólo llevaba puesta una pequeña prenda inferior y nada más, cuando estaba intentando cubrirse sus pechos con sus manos, vio acercarse a Liensi, quien traía una túnica y se la ofreció:

_ Ellos me la dieron para que te cubrieras con ella, mira yo también llevo una similar, al parecer esas criaturas no desean hacernos daño y hasta dirían que nos miran con respeto.

Minshia intentó colocarsela, pero al ponerse de pie se sintió mareada y estuvo a punto de caer al suelo, Liensi se apresuró a sujetarla:

_ Los efectos del mirirat duran  varios días y ellos la utilizan para untar sus dardos, en pequeñas cantidades producen sopor y adormecimiento, pero en cantidades mayores, también la muerte.Ahora Minshia se sentía algo repuesta y observó a su amiga con detenimiento:

_ Veo que sabes bastante acerca de estos monstruos ¿De donde has sacado todos esos conocimientos?

_Ayer apareció por aquí un qejviats que habla nuestro idioma, él es un jefe y me dijo que había estado por muchos años en tu país, prisionero en el Gran Coliseo de Obam, fue él quien me pidió que te preparara y que cuidara de tí ya que segun dice Esres una persona muy importante para ellos...Él va a hablar pronto contigo. Dijo la joven.

 Ahora Minshia sentía mucha  hambre y Liensi salió de la choza, regresando al rato con una cesta repleta de una extrañas frutas de forma alargada y de color verde amarillo.

_ Les llaman qcosorat y es lo único que vas a poder comer, al menos durante unos dias, dicen que esta fruta te ayudara a reponerte, eliminando el resto de veneno que queda en tu cuerpo...Paciencia, pues amiga.

Minshia le quitó su cáscara a aquella fruta y la probó, encontrándola deliciosa.

Mientras ambas comían, desde el exterior de aquella ruca eran observadas muy atentamente por alguien, a travéz de una pequeña ventanilla. Era, sin lugar a dudas un qejviats, pero no era igual a los demás, éste, por el contrario era muy alto, sus cabellos no eran rojizos sino que de un tono gris plateado, lo que le daba el aspecto deun anciano, pero no lo era, al observarle más de cerca  se notaba como un ser dotado de un par de largos y musculosos brazos, su pecho era amplio y sus fuertes hombros indicaban que aquel ser debía de poseer una fuerza prodigiosa capaz de derrotar a varios adversarios, si es que se atrevía a enfrentársele.

Mientras comía Minshia se dedicaba a observar el lugar en donde habían sido confinadas, era como una carpa, de forma circular, pero construída por troncos de árboles, el techo era cónico y tanto las paredes como el piso estaban cubiertas con pieles de animales, no habían adornos, pero en las paredes colgaban algunos utensilios domésticos, funcionales pero muy primitivos, Liensi le explicó:

_ Ésta es la vivienda de aquel jefe qejviats, te voy a decir su nombre: Var Snuata...Recuérdalo.

_¿Var Snuata? Y que más da...Es un qejviats y como tal ha de ser tan salvaje como los demás_ Replicó Minshia.

_Tal vez no sea así, al menos a mí me ha parecido que ese qejviats, pese a su horrible aspecto, no es igual a todos, me parece un ser inteligente y los demás le tienen mucho respeto.

Así transcurrió el resto de aquel día. Pero al caer las primeras sombras de la noche, ambas jóvenes  escucharon que alguien se acercaba a la ruca, como estaba oscuro no se dieron cuenta de que alguien ya estaba dentro y muy cerca de ellas, entonces escucharon su voz.

ERa una voz extraña, gutural, que parecía provenir desde las profundidades de la tierra, pero era ala vez, nítida y firme y se expresaba en el dialecto qocerio:

_ ¡Escúchame, mujer de cabellos de oro! No temas nada, pues nadie te va  ha hacer el menor daño, mientras estés aquí, bajo nuestro cuidado...tu criada ya debe de haberte informado quien soy yo, pero me presentaré...Mi nombre es Var Snuata y soy el Wan de nuestro Clan mi padre es el Tiwan, osea el Rey de nuestro pueblo...Me he acercado en la oscuridad de la noche para que solo puedas escuchar mi voz yasí no te asustes al verme, sé que para vos, mi presencia te producirá rechazo y miedo y no es eso lo que deseo.

Minshia escuchaba atentamente y aunque su cuerpo temblaba de miedo, aquella voz parecía infundirle cierta tranquilidad y por eso le respondió:

_ Por la manera en que  hablais me doy cuenta de que conoces muy bien nuestro idioma, ya sé que estuvisteis en mi país y de que no te trataron muy bien, pero no todos los qocerios somos iguales..Yo al menos no soy ...

_Lo sé, viví diez años en tu país, fui capturado siendo apenas un niño, el qocerio que me compró poseía una feria de variedades,él era un hombre muy cruel y despiadado, aún conservó las huellas de su látigo sobre mi espalda,él ganó mucho dinero exhibiéndome de pueblo en pueblo, hasta que crecí y un día no soporté más su despiadados castigos, me rebelé y lo mate con mis propias manos, luego escapé, pero ¿A donde podía ir? Hubiera muerto con seguridad pero me protegió un mulachs, aquel nómada resultó ser un importante comerciante, él me escondió y me llevó consugo hasta Obam, la capital, allí me vendió, ganando buen dinero ya que por mi estatura y aspecto yo no era un qejviats común, por eso él hombre que me adquirió me llevó al Coliseo para que luchara en la arena de aquel circo, allí aprendí a luchar para sobrevivir. a pelear por mi vida para dar espectáculo, vencí y maté a muchos hombres, también a mis propios camaradas y seguramente mi destino hubiera sido morir en aquella arena, pero aquel mulachs, el mismo que me había vendido, se compadeció de mí y me volvió a comprar, esta vez a un precio diez veces mayor, pero lo hizo, fue él quien me ayudóa escapar de tu pais y así pude regresar junto a mi padre y mis hermanos, pues ...como ves...No ha sido fácil mi vida.

Ahora Minshia ya no sentía miedo, sino que por el contrario, aquel ser le inspiraba cierta simpatía y también lástima.

El qejviats continuaba:

_ En la arena del circo de Obam, tuve que luchar muchas veces con mis camaradas y también tuve que matarlos, tratando de hacerlo de la manera más rápida para evitarles sufrimientos inútiles, mientra lo hacía pensaba: Par ustedes qocerios, nosotros somos seres salvajes y bárbaros, pero debo decirte que pese a todo  lo que se diga nosotros jamás matamos por placer o por divertirnos, es cierto que como un ritual sacrificamos a nuestros prisioneros y comemos sus entrañas y órganos, es una costumbre tradicional y ancestral, pero que no provoca sufrimientos a las víctimas ya que ellos estan muertos...Créeme que cuando regresé a mi pueblo, mis intenciones eran ayudar con los conocimientos adquiridos de manera que podamos llevar una mejor vida, no tan sacrificada como la que tenemos.

El qejviats calló, se hizo un profundo silencio, que fue roto por una conmovida Minshia que dijo:

_Te he escuchado con atención y en verdad lamento todo lo que te ha ocurrido, comparto la idea de que existen en mi pueblo muchas costumbres salvajes y bárbaras, pero sé que hay mucha gente que piensa distinto y para cambiar eso, estamos luchando...Ahora, deseo pedirte un gran favor...¡Déjame ver tu rostro!

El qejviats vaciló unos segundos y luego descorrió la cortina que separaba la ruca en dos, la tenue luz de la luna permitío que la joven viera en la semioscuridad el rostro del qejviats y ella lo miró a los ojos y aunque a decir verdad aquel rostro era de una fealdad incomparable, ella notó en sus ojos una chispa de inteligencia y un brillo que le hizo pensar que de aquí ena delante nunca más le podría tener miedo a un qejviats.