30. abr., 2016

Texto

Capítulo 21: Var Snuata, el qejviats.

Haciendo un gran esfuerzo por mantenerse serena Minshia le preguntó a su captor:

_ Ya que me has rescatado de los hombres de Snobean, quiero saber cuál ha de ser ahora mi destino, pues ya sé que ambas estamos en tus manos Var Snuata.

El qejviats apartó su vista de la de la joven y respondió:

_ Por ahora estamos esperando la llegada de nuestro  Consejero, el es un hombre sabio, no es de nuestra raza, pero  habita ya muchos años en  nuestras tierras, su nombre es Qerju y apenas le informamos que una joven bella y rubia como tú estaba en nuestras manos, emprendió el viaje  para acá y en unos días más lo vas a conocer.

_¿Qerju...quien es él? Preguntó Minshia.

_ Él es un hombre sabio y misericordioso, llegó a Las Tierras Ignotas hace ya muchos años, mi pdre, el Tiwán le estima mucho y yo también, nada tienes que temer, será él quien decida tu destino muchacha_ Respondió el qeyviats.

En los días siguientes a las dos jóvenes se les permitió salir de aquella ruca, eso si, siempre vigiladas por un par de fornidos qejviats armados con sus mortíferas cerbatanas, pudieron ver el entorno de aquel villorio qejviats, estaba formado  por unas sesenta viviendas circulares, similares a la que ellas ocupaban, aunque más pequeñas, todas estaban construidas con troncos de árbles y arbustos y techadas con cañas y hojas de nadcit, eran sencillas y muy rudimentarias y en cada una de ellas vivían hacinados entre seis a doce individuos, los varones usaban solamente unos breves taparrabos, pero las hembras llevaban túnicas  de telas rudimentarias y muchas llevaban a sus crías atadas a sus espaldas. Los niños qejviats al ver a las dos mujeres  se acercaban curiosos para tratar de tocarlas con sus peludas manitos.

Había un área que les estaba prohibida a las dos jóvenes, en aquella estaban instaladas unas jaulas de madera y allí permanecían encerrados los sobrevivientes, entre ellos el propio Snobean, fuertemente vigilados por sus captores,

Cuando Minshia le preguntó a Var Snuata por el destino de aquellos hombres, éste le respondió.

_ Los prisioneros serán llevados la aldea de Krull. en donde vive mi padre, él decidirá el destino de aquellos, tal vez sean canjeados por algunos de los nuestros, ya que son muchos los que permanecen cautivos en tu país, o tal vez mi padre decida eliminarlos...No lo sé.

Cada día al anochecer Var Snuata, después de sus obligaciones concurría a la ruca para ver a las cautivas y entonces les contaba acerca de su pueblo y de todo lo que las dos jóvenes querían saber.En una de esas noches les habló acerca de algunas costumbres qejviats.

_ Nustro pueblo es muy antiguo, tanto que nuestros antepasados habitaron estas tierras mucho antes de que apareciera aquel pueblo que construyó la "Ciudad de los Fantasmas" como llamamos  unas ruinas en donde actualmente vive el Sabio Qerju. Se dice que hubo una gran catástrofe en tiempos muy antiguos, la tierra vomitó fuego y rocas y la tierra se cubrió de oscuridad y cenizas, aquello duró por muchos días, meses y tal vez años, la  civilización que cosntruyó aquella ciudad desapareció de la faz de la tierra y la mayor parte de nuestro pueblo también, los que sobrevivieron quedaron mutilados y deformes y así los descendientes de aquellos nacieron con muchas taras y deformidades como aquello de la pérdida de uno de nuestros ojos, algo que se ha mantenido a travéz de generaciones....¿Las estoy aburriendo mucho con tantoas leyendas? Preguntó Var Snuata.

_¡No, por el contrario! Me gusta saber acerca de todo eso, yo también escuché acerca de aquellas leyendas, sobre todo lo de aquella mítica ciudad...La Ciudad Perdida, le llamamos nosotros y se dice que en ella existen dos enormes colunmnas que brillan desde lejos, porque estan cubiertas con cientos de diamantes_ Exclamó Minshia.

_Nosotros los qejviats somos muy superticiosos, nuestro pueblo le teme a la oscuridad, ya  se habrán dado cuenta de que apenas comienza a oscurecer todos nos metemos en nuestras rucas, antes se decía que durante las noches salían de sus guaridas unas aves inmensas de color negro, las cuales se alimentaban de anumales y de aquellos que no habían alcanzado a guarecerse...Sé que aquello es sólo un mito, pero muchos lo creen.

_¡Pero no es un mito! Nosotras hemos visto una de aquellas aves...Allá en la colina fuimos atacados por una de aquellas, era enorme y poseía afiladas garras. Dijo la joven qoceria.

_Pues, entonces nuestros antepasados no mentían, lo cierto es que hay muchas cosas que ignoramos, tal vez Qerju, que es un hombre que ha recorrido por muchas tierras, él las podrá explicar...él es el único que se atreve a entrar en La Ciudad de los Fantasmas, es un hombre valiente y sabio.

Los días transcurrían lentos y monótonos, ambas jóvenes  eran presa de la curiosidad de los qejviats, que ahora  ya se les acercaban sin temor, Liensi había aprendido algunas palabras de aquel dificil dialecto y trataba de hacerse entender por aquellas criaturas salvajes, las cuales ya no le parecían tan horribles como al principio.

A  ambas jóvenes le llamaba mucho la atención la enorme diferencia existente entre Var Snuata y los demás qejviats, éste les explicó que aquello se debía a que entre ellos existían dos razas o castas y que la suya era de las más escasas pues eran muy pocos los representantes de ella.

_ Mi padre, el Tiwan es mucho más grande que yo, aunque creo que cuando tenga su edad tal vez lo supere, nuestra raza, a diferencia de la de los demás, no detiene su crecimiento, el cual dura toda la vida, también vivimos mucho más que los otros, pero cada vez somos menos y por eso casi todos nosotros, somos Wans (Jefes) de nuestras tribus.

Una de esas noches Minshia tuvo un sueño muy extraño, en él se veía a si misma caminando descalza por una ciudad desierta, ella sabía que era La Ciudad Perdida, o de Los Fantasmas como también la llamaban, en su sueño lleganba hasta un templo de piedra en donde a la entrada se ubicaba  una estatua tapada con un velo negro, al ir cayendo aquel velo ella lanzó un grito y se despertó sobresaltada, pues acabab de comprobar que aquella estatua tenía su mismo rostro de peidra.

Aquel sueño la dejó muy preocupada y cuando se lo contó a Liensi ésta no supo que decirle, en cambio Var Snuata le respondió:

_ Es un sueño profético y existe solo un hombre que puede decirte lo que significa, él pronto a de llegar.

_ ¿Qerju...aquel que vive en La Ciudad Perdida? Preguntó Minshia y el qejviats le contestó:

_ ¡Sí, él conoce el significado de los sueños1 Hace muchos años atrás, cuando yo era apenas un niño, mi padre tuvo un sueño, en él veía como yo resbalaba por un abismo y caía a un río, él trataba de alcanzarme, pero me le escapa de sus manos, aquel sueño lo angustió mucho y fue entonces que recurrió al sabio Qerju para que le dijera que significab aquello.

Qerju viajó como siempre lo hacía,  arriba del lomo de su inmenso yocosath blanco y después de escuchar a mi padre, le dijo que no temiera, que el sueño aquel significaba que yo enfermaría gravemente, pero que no moriría , él preparó una medicina especial y ocurrió que al año siguiente cuando hubo una enorme epidemia en el país y tantos murieron, aquella medicina que mi padre guardaba como un gran tesoro, me salvó la vida a mí y a muchos de mis coterráneos, desde entonces mi padre le está muy agradecido y  permite que aquel hombre sabio siga viviendo en nuestras tierras, que ojalá nunca se vaya.

Ahora Minshia y su amiga Liensi estaban muy  interesadas en conocer a aquel misterioso y enigmático Qerju y en su subcosnciente lo comparó con aquel otro hombre tan misterioso que la había visitado en su casa de Qcozot, aquel viejo mendicante cuyo nombre era Tauthor ¿Que tenían en común ambos? Tal vez nada, pero ¿Quien sabe' Minshia se daba cuenta de que su vida estaba llena de misterios y tal vez aquel hombre llamado Qerju podría darle una luz.