7. may., 2016

Texto

Capítulo 24: Newatta y la Leyenda del hombre pájaro.

Mientras la joven qoceria se encontraba en la Tierras Ignotas rumbo a la Ciudad de los Fantasmas, en el Campamento de la Colina aún se la seguía buscando intensamente. Newatta, El Viejo,  era quien estaba a cargo, en ausencia de Monzut, quien aún no regresaba de su viaje exploratorio.él había organizado la búsqueda y durante todos aquellos días los hombres recorrían sin descanso por las riberas del caudaloso Río Luwin, tambien había sido revisado concienzudamente el Campamento mulach y  al hacerlo encontraron  oculto entre las ropas de Juwa, un saquito con monedas de oro con la efigie de Ciwutt, por más que él alegó su incencia, El Viejo no le creyó, pero se guardó sus sospechas, sin decir nada. No obstante aquello esa misma noche un grupo de sus hombres arrasaron el Campamento de los mulachs asesinando a un  gran número de ellos, entre los cuales estaba el propio Juwa, quien pagó de esa manera su traición, aquellos  que alcanzaron a huir  se dispersaron en el desierto y muchos perecieron, terminando de esa forma con aquella  caravana de mulachs.

Pero como suele suceder las calamidades nunca vienen solas, así unos días después apareció en el cielo el  temido druyyot, la pareja de aquel que había muerto a manos de Mujjim, aquella nueva amenaza sobrevolaba  la colina y atacaba, de preferncia a los niños, causando gran pànico en el Campamento, Newatta hizo construir una gran ballesta y preparó una trampa con cebos para atrapar a aquella ave monstruosa, la cual en menos de una semana ya había matado a catorce víctimas.  La ballesta fue colocada sobre un carro de manera que podía desplazarse de un lado al otro por todo el campamento.Cuatro hombres fonidos se encargaban de moverla y las saetas podían alcanzar una buena cantidad de verts.pero el ave era muy escurridiza y no se dejaba atrapar, por lo cual Newatta decidió ubicar la guarida del monstruo y el mismo encabezó un grupo para tal efecto. Al cabo de una semana lograron encontrarla, el  olor nauseabundo  que emanaba les ayudó, ocultos trás las rocas pudieron ver habían dos pequeñas crías que se movían entre los restos de cadaveres de animales y personas, devorándo los residuos de carne.

_ Son polluelos de driyyots, ceo que el mejor mmento para atacarla será cuando el ave le esté dando de comer a sus crías- Dijo Newatta, ordenando a sus hombres que colocaran la ballesta en posición de tiro.Hecho esto, solo quedaba esperar a que la gigantesca apareciera en el cielo    y aquella espera  no tardó en dar sus frutos. El revoloteo de las crías y una sombra que oscureció el cielo, les indicó que el druyyot se acercaba.éste apareció en el cielo trayendo entre sus garras el cadáver de una pobre mujer, el cual dejó caer desde lo alto, antes de que tocaran el duro suelo, las dos crías se abalanzaron sobre el cuerpo desgarrando la carne con sus afilados picos, el druyyot adulto se aproximó pata tomar parte en el festín y entonces Newatta dio la orden de disparar, la primera flecha cruzó por los aites y se clavó con gran precisión en el pecho del monstruo, que intentó reaccionar, pero ya otro gran dardo le atravezaba la cabeza, no alcanzó a levantar el vuelo y cayó desplomada al lado de las crías, que sin embargo continuaban disputándose  los restos de la infortunada mujer. Uno de los hombres de Newatta arrojó una lanza y mató a una de ellas, pero El Viejo ordenó detener el ataque.

_ Quiero llevar a esa cría viva hasta el campamento_ Ordenó.

Entonces, él arrojó  su lazo con el cual ciñó las patas de aquella cría, la cual cayó al suelo, quedando medio atontada al golpearse fuertemente contra una roca, aquello fue aprovechado por Newatta para subirla al carro de la ballesta, allí la ataron con fuertes cuerdas y comenzaaron el descenso.

Los hombres de Newatta llegaron al campamento trayendo como trofeo a aquella cría de druyyot, ahora ya todos podían respirar con tranquilidad, pues con la muerte de aquella, posiblemente la última de sus especie, desaparecía para siempre la amenaza de los cielos.

Es aquí cuando comienza la "Leyenda del hombre pájaro", aquella leyenda que los "fadnis qoncorsits" aún suelen contar a sus asombrados oyentes:

Se dice que Newatta hizo construir una gran jaula de madera y en ella encerró al polluelo, alimentándolo diariamente con  carne de ovinots, cuando ésta abrió sus ojos y vio que quien le traía su alimento era El Viejo, poco a poco se fue acostumbrando a su presencia, con el correr de los días Newatta se  atrevió a entrar en la jaula y el ave se fue convirtierndo en una mascota para él, ya le reconocía y no intentaba hacerle ningún daño. Newatta hizo que le cortaran las puntas de sus alas  y la trasladó primero a una jaula más grande y posteriormente a un corral, ya  para entonces a nadie le extrañaba ver como aquel pájaro negro corría y daba saltos y Newatta permanecía cerca suyo, ya para entonces el tamaño de aquella ave sobrepasaba en un buen poco al del viejo.Pero éste no estaba conforme y fue así como, según cuentan los "contadores de historias", hizo construir una montura especial y un día se atrevió a montarse sobre el lomo de aquella ave. Sus asombrados camaradas no podían creer lo que veían y pensaban que  aquel "pobre viejo" se estaba volviendo loco, ya que a nadie en su sano juicio se le ocurrirá domar a aquel monstruo de plumaje negro.Newatta no se desanimaba cuando su cuerpo  iba a dar al suelo en sus intentos de  ontar a aquella ave y así fue como logró su objetivo y un día, ante el asombro de todo el campamento,Hombre y ave se elevaron por el cielo y después de un pequeño rodeo regresaron ambs al corral: Había  nacido La leyenda del hombre pájaro y según se cuenta con el tiempo ya a nadie extrañaba como Newatta surcaba los cielos montado sobre aquella gigantesca ave y esta le obedecía mansamente como si fuera un corcel volador. Se cuenta que de esa manera fue como El Viejo pudo elaborar un mapa de esa región, mapa que en el futuro fue muy útil para sus camaradas de lucha, tambien se dice que en una ocasión hasta se atrevió a cruzar por sobre el Gran Río causando el panico entre los qocerios que nunca habían visto algo semejante.

NOTA DEL AUTOR: Los relatos de los fadnits qoncorsits que escuché desde mi infancia hablaban de aquella ave gigante que surcaba los cielos, llevando sobre ella a un extraño personaje, por supuesto que  personalmente nunca creí que aquello fuera cierto, ya que me parecía algo demasiado fantástico, pese a que tuve la oportunidad de contemplar en el desierto unas figuras hechas con piedras que representan figuras de animales y aves, las cuales dan la impresión de haber sido planificadas desde una gran altura, lo extraño es que en esos lugares no existen montes ni colinas y en una  de esas imágines  se puede ver la figura de una ave con un personaje montado sobre ella armado con un arco y flechas.Por supuesto que eso no prueba nada pero he incluído este capítulo por considerarlo  interesante.