9. may., 2016

Texto

Capítulo 26:La Ciudad de los fantasmas.

Aquella llanura que parecía no tener fin, acabó abruptamente y los qejviats se detuvieron, Qerju descendió de su exótica cabalgadura y acompañado de dos jóvenes qeyviats avanzó hasta detenerse en la orilla de un impresionante abismo, desde allí se podía ver como el terreno se transformaba por completo,la tierra, abjo, se veía yerma y marchita como si un gran incendio hubiera consumido toda la vegetación  o más bien como si algo enorme hubiera caido desde el cielo, hundiendo una gran porción del terreno y quemando todo a su alrededor. Esa era la impresión que producía aquel paisaje. Qerju llamó a las dos jóvenes y les explicó:

_ Ahora vamos acomenzar el descenso hacia este valle hundido, no muy lejos de aqui escucharemos  el sonido impresionante que producen las aguas del Gran Rio, al precipitarse desde la altura,dando origen a las grandes cataratas, allí el rio se divide en dos brazos, formando una isla en el medio, es en esa isla en donde se ubica mi hogar y también La Ciudad de los  Fantasmas, como la llaman.

Después de descansar, comenzaron el descenso, el cual era lento y peligroso, ya que la única ruta existente  iba zigzagueando por la pared rocosa, el yocosaths de Qerju avanzaba con mucha lentitud y de no haber sido un animal muy adiestrado, con seguridad que se hubiera caído en alguna de las tantas curvas de ese camino.

NOTA DEL AUTOR:En el manuscrito original, no se menciona como fue que Qerju y su grupo pudieron llegar a la isla de Losonosot, ya que no contaban con falachs ni otro tipo de embarcació capáz de surcar el caudaloso y torrentoso río, pero muchos años después de haber escrito esta obra, en uno de los tantos viajes que hice a esos lugares, encontré entre las ruinas de aquella antigua ciudad, un manuscrito, firmado por el propio sabio Qerju en donde él hace un relato completo y allí menciona un pasaje secreto cuya entrada estaba bajo las mismas  cataratas y que   atravesaba por debajo del rio para permitir llegar a la mentada ciudad en medio de aquella isla, que por lo demás  actualmente ya no existe. Gracias a ese documento, llamado "Las Crónicas de Qerju" he podido rehacer estos relatos y ahora los doy a conocer.

Qerju y su comitiva avanzaron por el Valle Muerto hasta llegar a la parte inferior de las Grandes Cataratas, el sabio era seguramente el único  hombre que conocía la entrada al pasaje secreto que otrora permitía que los antiguos uterios llegaran al la Ciudad de Ut.Allí el ambiente era completamente húmedo y el ruido  de las aguas al caer desde la altura,hacía imposible toda comunicación entre  ellos de manera que solo se comunicaban con señas.La entrada del pasadizo secreto estaba tapiada por una enorme piedra cubierta por enredaderas, pero detrás de aquellas se podía distinguir un tallado en relieve que representaba una enorme serpiente alada. Qerju  le ordenó al joven Todeat que se encaramara sobre esa figura y que retirara una piedra que le cubría los ojos a la serpiente, éste obedeció y al hacerlo, la piedra se movió lentamente permitiendo  la aparición de una caverna que se perdía en el interior de la tierra. Los qejviats encendieron unas antorchas y Qerju ordenó avanzar haciael interior de esa caverna:

_ Rápido, pues la roca se va a cerrar en unos pocos minutos.

Comenzó  así el descenso por aquella caverna que se internaba en las mismas extrañas de la tierra, mientras avanzaban, Qerju les explicaba a las dos jóvenes:

_ Estas cavernas son en parte naturales y en otras fueron construidas por los uterior hace más de mil años, de estas cavernas ellos extraían los diamantes y otras piedras preciosas, que ellos utilizaban como intercambio comercial y para fabricar valiosas joyas, yo tuve conocimiento de este pasaje, gracias a mis pacientes estudios realizados en la misma ciudad perdida, incluso en la época de esplendor del Imperio de Ut, eran muy pocos los que conocían estos pasadizos.

Minshia observaba con cierto temor todo su alrededor.  a veces bajo la tenue luz de las antorchas de los qejviats, alcanzaba a divisar viejops esqueletos de hombres y bestias, todos cubiertos de telarañas y líquenes, todo lo cual le daba a aquel pasaje un terrible aspecto lúgubre y sombrío.

El aire, a medida que avanzaban se hacía más y más irrespirable, pero cada cierta cantidad de metros aparecían una aberturas que permitían que desde la superficie ingresara un poco de aire fresco, incluso algunos escasos rayos de sol.

_ Ahora, según mis cálculos ya hemos pasado debajo del río y muy pronto llegaremos a la salida de este túnel. Afirmó el sabio, mientras que su amastrada bestia alzaba su cabeza olfateando el aire.

Y así era en efecto.de pronto las tinieblas desaparecieron y la caravana encabezada por Qerju y su yocosath se encontró  en un lugar completamente diferente, en donde el sol brillaba  sobre sus cabezas obligándoles a cerrar sus ojos que habíase ya acostumbrados a la oscuridad. Mientras el enorme animal comenzaba a pastar, alimentándose de la abundante hierba y arbustos, el ancianó exclamó:

_¡ Ah, al fin estamos en casa!