12. may., 2016

Texto

Capítulo 27: En las ruinas de Ut.

Desde su llegada a aquel extraño lugar, Minshia tuvo la sensación de que antes ya había estado allí, lo cual obviamente era algo imposible,pues todos sus recuerdos, añun los más lejanos se remontaban a su niñez en la aldea de Qcozot, pero sin embargo aquel pequeño poblado situdo en aquel remoto lugar de Las Tierras Ignotas, le producía esa sensación.

Aquella aldea era completamente diferente a los villorios constituidos por pequeñas chozas hechas de troncos y ramas en donde habitaban los qejviats. Se notaba que el anciano Qerju había realizados allí una gran labor, pues allí las casas eran de adobes de barro cocido, muy similares a aquellas en donde vivían los varesios y qocerios, también sus moradores vestían de forma diferente, llevaban túnicas confeccionadas con telas rústicas , las cuales eran fabricadas por ellos mismos en rudimentarios telares, lo mismo sus costumbres, muy distintas a las del resto de sus primitivos congéneres.

Minshia y su amiga Liensi dispusieron de una amplia habitación para su  uso personal, aquella estaba situada en la segunda planta del unico edificio de dos pisos de esa aldea y como ésta estaba emplazada sobre una pequeña colina, desde allí, en los días claros  se podía divisar a lo lejos, las ruinas de aquella antigua urbe que los nativos llamaban La Ciudad de los Fantasmas. Pese a aque aquellas ruinas no se encontraban tan lejos, los qejviats jamás se acercaban a ellas, pues desde tiempos inmemoriales les asistía un reverendo temor y por esa razón, el único ser que se aventuraba a acercarse a la ciudad era el anciano Qerju, quien a veces solía quesdarse en ella durante varios días para buscar algo que solo él sabía. Ya sabemos que los qejviats jamás salían de noche, ellos solían contar que cuando las sombras de la noche cubrían los cielos, entonces los fantasmas solían recorrer las calles empedradas de aquella urbe perdida en la selva, de ahí el nombre con que la llamaban.

_ Aquí vas a estar a salvo de tus enemigos_ Le había dicho el anciano, el día en que llegaron a esa aldea. En aquella ocasión ella se había sincerado con él planteándole las dudas que tenía acerca de su orígen:

_ No entiendo el porqué de ese empeño en tratar de capturarme a mí, hasta el punto de haber tenido que huir de mi país y de que ellos hayan enviado a sus hombres para capturarme atravesando el Gran Río y arriesgando tantas vidas para ello.

Qerju también tenía muchas dudas y se había limitado a responderle:

_ Quizás la respuesta a esas preguntas se encuentre allí...en la antigua Ciudad de Ut, eso es lo que trataremos de averiguar en los próximos días.

Aquella respuesta dejó más intrigada a ún a la hermosa muchacha y el anciano, que se dio cuenta de aquello prosiguió:

_ Te diré, que la primera vez que te ví,me impresioné mucho, pues tu rostro me  era ya conocido, no recordaba el porqué ni el donde, pero ahora ya lo sé: En el antiguo templo de Uve Minta, en la Ciudad sagrada de Ituitclot, existe una estatua qu representa a la Diosa Cearit, es una imagen de granito y el parecido contigo es verdaderamente impresionante, pensando en ello, se me ocurre que a los Magos de Qocerit se les ha metido en su cabeza que Ciwutt busque a alguna joven parecida a ella para que la convierta en su esposa y reina, es una idea algo absurda, pero ahora, viéndote a tí ya  no me parece tan descabellada.

En los días siguientes el anciano fue posponiendo la intención de visitar a la ciudad, aquello desesperaba a la joven pues ella estaba convencida de que allí podría encontrar las respuesta que buscaba, aunque no sabía con certeza porque. También echaba mucho de menos a su gente, especialmente a su hermano Monzut , pero Liensi se empeñaba en levantarle el ánimo con sus ocurrencias y alegría.

Quince días después de la llegada a ese lugar, el anciano Qerju le dijo:

_ Comprendo tu impaciencia mi querida niña, pero tengo mis razones para postergar la visita a las ruinas, lo haremos tan pronto haya regresado de un pequeño viaje que debo de hacer en los próximos días, esta vez es preferible que permanezcas aquí, pues son muy pocos quienes conocen acerca de este lugar en cambio a donde yo voy, podría ser peligroso para tí. te recomiendo que no intentes ir hacia las ruinas tu sola, es peligroso, pero apenas  regrese, lo que espero será en un par de meses, entonces yo mismo iré contigo.

_¿Porque te debes marchar, si hace tan poco que llegamos de un viaje tan largo, es imprescindible que lo hagas?

Preguntó ella angustiada.

_ Si que lo es, era algo que ya estaba decidido mucho antes de que supiera de ti, mi pequeña niña, en ese viaje me reunire on algunas personas muy importantes y compartiremos nuestros conocimientos, pero para que no te aburras durante mi ausencia, te dejaré las llaves de mi biblioteca, alli podrás escudriñar entre mis apuntes y conocer lo que ha sido mi trabajo durante estos años, te aseguro que vas a encontrar cosas verdaderamente sorprendentes.

Minshia se resignó y así, en unos días más el anciano, montado en su yocosaths de pelaje gris, partió nuevamente de viaje, acompañado de sus más fieles servidores, pero esta vez, el joven Todeat prefirió quedarse para acompañar a las dos jóvenes, con las cuales ya había trabado una buena amistad.

Con la partida del anciano, la vida de Minshia se le hizo aburrida y tediosa, incluso ni la compañía de su amiga Liensi ni de Todeat conseguían sacarla de su desánimo.Pero con el correr de los días, cuando recordó que el anciano le había dejado las llaves de su estudio, entonces se le despertó el interes por conocer aquello.

Al entrar en esa enorme  habitación se sorprendió al ver en las paredes muchas estanterías en donde se encontraban muy ordenados cientos de rollos (lecerbnats), algunos cubiertos de polvo y telarañas, lo que le confirmaba que no habían sido movidos de su sitio en mucho tiempo.

Desde entonces la vida ya no fue para nada aburrida para la joven rubia, así, cada día apenas se levantaba de su lecho, despues de asearse y tmar su desayuno partía para la biblioteca del sabio y escogía alguno de aquellos manuscritos los cuales estaban escritos de puño y letra por el mismo Qerju y así la joven fue conociendo todo lo referente a aquella urbe perdida en medio de la selva.No solo había allí manuscritos, sino también una tablillas de cerámica o arcilla y muchos dibujos e inscripciones antiguas, con explicaciones del propio sabio, respecto a ellas.

La propia joven estaba sorprendida de como todo aquello, a ella parecía fascinarle tanto, de como aquellos hechos acaecidos tantos años atrás le interesaran tanto y con el correr de los días hasta llegó a soñar con aquellas historias y sucesos de un pasado tan remoto.

En algunas ocasiones se despertó durante la noche presa de angustiosas pesadillas, tanto que su amiga Liensi se preocupó y le aconsejó que al menos por un tiempo, dejara de seguir on aquellas vistas al estudio del sabio.

_ Debes volver a ser como antes...¡Mírate, si no pareces la misma! - Le había dicho su amiga.

Minshia decidió hacerle caso y durante unos días se abtuvo de entrar en el estudio de Qerju y trató de interesarse en otras cosas,así, hasta que una noche.

Era una hermosa y cálida noche deluna llena, ya había transcurrido más de un mes desde que el anciano había abandonado la aldea, Minshia se había mostrado muy inquieta durante todo ese día, había estado varias veces a punto de entrar en la biblioteca, pero haciendo un esfuerzo se había abtenido, Todeat, el pequeñ qejviats que ya a esas alturas se hacía entender por ambas jóvenes sin dificultad, se mostraba intranquilo y comentaba:

_ Luna grande...muy grande...esta noche van a salir los fantasmas..alá en las ruinas...ay que cerrar las ventanas.

Liensi que  era quien más compartía con el pequeño le preguntó:

_ ¿Tienes miedo...acaso tú los has visto?

Todeat meneó su cabeza y con el miedo patente en su rostro respondió:

_¡No, yo no los he visto...pero se´que cuando salen de la ciudad hay muerte!

Antes de que cerraran las ventanas de la habitación Minshia miró en dirección a las ruinas de la antigua ciudad, pero a pesar de la luna llena, no se distinguía nada más, pero aquella extraña sensación que le oprimía su pecho no desapareció y esa noche le costó mucho quedarse dormida.