15. may., 2016

Texto

Capítulo 28: En la Ciudad de los fantasmas.

Era una noche especial y a Minshia le costó mucho quedarse dormida, al fin lo logró, pero solo por muy poco tiempo...Despertó subitamente muy asustada.Su rostro estaba cubierto de sudor  y sentía un escalofrío en todo su cuerpo, pensó que se le había quedado abierta la ventana de su habitación y entonces  se levantó y caminó hacia ella, pasó  cerca de la cama en donde su amiga Liensi dormía placidamente. No se atrevió a despertarla y poseída por un deseo incontenible  abrió  aquella ventana que daba justamente  hacia  donde se ubicaba la antigua urbe, descorrió los visillos y contempló la inmensa luna que con su luz iluminaba todo el paisaje. Permaneció largo rato en esa posición y luego se volvió a su cama para tratar de conciliar el sueño, lo logró a medias y fue en ese estado de semi inconsciencia cuando le pareció ver algo, regresó a la ventana y entonces comprobó que aquellas ruinas  ahora parecían iluminadas por un resplandor.Entonces entendió porque los qejviats le temían tanto a las noches especialmente a una de luna llena como aquella: Ahora podía distinguir  como una especie de serpiente de fuego se movía entre las ruinas de aquella antigua urbe. Tal vez todo fuera el producto de su imaginación, o quizás estuviera dolrmida y aquello fuera solo un sueño, no lo sabía, pero no sentía miedo y entonces caminó como una sonámbula hacia la puerta, la abrió sigilosamente y comenzó a bajar por los escalones de piedra hasta el patio de entrada y decididamente salió  de la casa y caminó por el sendero que conducía hacia la Ciudad Vieja. Ella ya conocía aquel sendero, pues  en los últimos días lo había recorrido varias veces y había estado a punto de desobedecer las instrucciones del anciano Qerju y entrar en la ciudad. Pero no lo había hecho y ahora, estaba decidida a hacerlo. 

Le parecía como si la luna le señalaba el camino y sentía como si sus pies tuvieran alas y levitaran sin tocar las piedras del suelo. Comenzó a descender desde la loma y fue asi como casi sin darse cuenta se encontró  frente a las dos inmensas columnas que señalaban la entrada a la ciudad.Se admiró de su tamaño y altura y pensó ¡Cuan fabulosas debieron de haber sido en aquella época  en donde estaban recubiertas por cientos de piedras preciosas!

Pero no se detuvo allí y continuó su camino por las calles empedradas hasta llegar a una plaza rodeada de monumentos, lo más impresionante era un templo de piedra al cual se ascendía por escalinatas y terraplenes. Estaba de pie allí cuando vó aquello que ella había imaginado ser una serpiente de fuego: Una larga hilera de hombres y mujeres que portaban sendas antorchas encendidas en sus manos descendía desde el templo, la fila se dividió en dos y avanzaron hasta rodearla, no se les distinguían sus rostros pues llevaban túnicas de color  anaranjado y capuchones. Pero ella no tenía miedo y permaneció de pie en el centro, Todos se detuvieron como esperando algo y entonces en lo alto de la escalinata del  acceso al templo apareció una figura de un hombre muy alto que levantó una de sus manos y todos se inclinaron en señal de respeto. Aquel monje, pues eso es lo que Minshia imaginaba se acercó a ella y se detuvo a unos pocos metros. Inclinó su cabeza en señal de saludo y pronunció unas extrañas palabras en un lenjuage desconocido, pero Minshia trató de memorizarlas y esto es lo que después le contó a su amiga:

_ Aún  las recuerdo amiga mía, era algo así como:

_Ocher foy ccijoba sifivat itqinoba qanlerla tejcat.

Minshia repitió varias veces aquella frase y entonces se despertó, estaba en su habitación y la joven Liensi estaba junto a ella mirándola muy preocupada:

_ ¡Ah..Gracias a los dioses que despertaste, me tenías muy preocupada!

Minshia le contó a su amiga aquel extraño sueño, que todavía seguía pareciéndole tan real y Liensi trataba de tranquilizarla:

_ Es porque te lo pasas en la biblioteca del sabio mirando esos extraños textos antiguos, mejor es que te olvides por un tiempo de eso y tratemos de descansar hasta que él regrese. Seguro que él tendrá una explicación para tus sueños.

Pero Minshia no pensaba lo mismo, ella recordaba que desde muy pequeña había tenido sueños extraños, en donde veía a gente que no conocía y que le trataban de decir cosas que ella no comprendía, tal como ahora, por eso repitió:

_ Ocher foy ccijoba sifivat itqinoba qanlerla tejcat.

_ Esas fueron sus palabras, estoy segura de que debe dee significar algo, mañana en el día iré a la biblioteca y buscaré entre los viejos pergaminos y tablillas algo que me de una pista de lo que eso significa.Repetía la joven.

_ Han pasado  ya varias semanas...¡Quieran los dioses que regrese pronto el anciano Qerju! Exclamó Liensi.

Pero aquello no iba a ocurrir tan pronto pues en esos mismos momentos éste recién acaba de llegar a la populosa y cosmopolita ciudad del desierto, o de la frontera como llamaban a la Ciudad de Cosanni.