19. may., 2016

Texto

Reunión en Cosanni (Continuación)

 Durante los días siguientes ambos hombres continuaron casi con la misma rutina, partían muy temprano desde aquel lugar hacia el mercado, allí permanecían casi todo el día como mendicantes, luego regresaban hacia aquellas ruinas y continuaban con sus largas conversaciones, que el pobre Grava no comprendía.

Pasaron así dos semanas, cuando la ciudad se vio  algo alborotada por la llegada de una caravana de mulachs, era una  de aquellas caravanas que  solían arribar a la  ciudad de tanto en tanto y que establecían su campamento en las afueras de la ciudad, la diferencia era que en esta ocasión  viajaba junto a  aquellos nómadas un extraño de imponente aspecto: Era un hombre de gran estatura, flaco y seco como un leño, vestía un hábito como un monje aunque se notaba que era de una tela de buena calidad y ocultaba su rostro bajo una capucha, aquel hombre no viajaba solo, pues le acompañaban  cuatro fornidos guardaespaldas de temible aspecto, Apenas llegó a la ciudad el extraño reemplazó sus ropas con el antiguo hábito de los mendicantes y así ataviado se diriguió hacia el centro de la aquella cosmopolita ciudad.

No tardó mucho en encontrarse junto a los dos hombres  vestidos como él y aquellos, al verle le reconocieron de inmediato:

_ ¡Nuber...El sabio! Exclamó Qerju.

_ El mismo...Aunque  discrepo  de tí en eso de sabio, mas bien creo que tú si que lo eres, viejo amigo"

Ambos se habían abrazado como  si fueran viejos amigos, pese a que el tiempo transcurrido había provocado grandes cambios entre ellos, El recién llegado miró ahora al mendicante ciego, pero no se atrevía a acercarse a él.

De aquello se dio cuenta el anciano Qerju, que  le dijo:

_ No me extrañes que no reconozcas a Thor, pues así con esa joroba y aspecto creo quenadie lo rreconocería, pero...Sí, él es nuestro antiguo amigo Tauthor.

_¡Pero que te ha sucedido amigo mío! ¿Cómo ha sido que has perdido tu vista...Y esa espalda?

El falso ciego se les acercó  y extendiendo su mano derecha  saludo al recien llegado:

_ Pues, aunque no lo creas, yo soy y no te extrañes, pues te acostumbrarás a verme así,  después d te explicaré mis razones, que son muy importantes, viejo camarada Nuber.

Aún era temprano, pero Nuber o Nuberiuus como se hacía llmar en su tierra, estaba muy cansado por el largo viaje, de manera que todos partieron hacia el antiguo templo en ruinas.

Esa noche la conversación se extendió casi hasta el amanecer. Eran tantas las cosas que tenían que contarse que ni una ni dos ni muchas más les alcanzarían paradecir todo lo que habían vivvido desde  la época en donde los tres se habían separado para emprender rumbos distintos.

Pero aún faltaba uno a aquella cita.

Y ese era, nada menos que el Mago Real del Reino de Qocerit: Tolin Basi y los tres hombres sabían que era muy difícil que éste pudiera acudir a la cita y menos aún, pasar desapercibido.

_ Tal vez no pueda venir o bien ni siquiera se acuerde de este loco compromiso que hicimos en nuestra época de estudiantes.

Decía Nuberius, el Mago de Lalerot.

_ Esperaremos una semana, si no aparece entonces tomaremos los acuerdos entre nosotros, aunque sé que no sería lo mismo.

Afirmó el mendicante ciego.

Transcurrieron los días y ya los tres  hombres sabios comenzaban a resignarse a que uno de ellos faltaría a la cita, pero un día, un rumor comenzó a esparcirse por la ciudad.

Algunos mercaderes aseguraban que un gran ejército comandado por el propio Ciwutt avanzaba hacia la ciudad, dichos rumores aseguraban que el Rey pensaba establecer en ella un puesto de avanzada para iniciar un avence hacia las llamadas Tierras Ignotas. Otros eran aun más alarmistas ya que decían que El Rey había enviado a uno de sus más importantes Loqs para poner orden en la cudad, ya que ésta, por estar tan alejada de las demás se mantenía casi independiente.

_ Nos van a duplicar los impuestos, ya que el Rey necesita costear la invasión a Las Tierras Ignotas- Decían.

_ Sí y con él van a llegar los "ciwudios" y estos no tardarán en realizar sus " famosas purgas" como ha acontecido en otras ciudades del reino. Aseguraban otros.

_ El gigante Ici Horsi con su ejército va  hacerse cargo de la ciudad y no viene solo pues también le acompaña el Gran Mago Tolin Basi...Eso no presagia nada bueno_ Repatían en el mercado los comerciantes.

Pero Tauthor, el medicante ciego, sabía que eso no podía ser verdad pues él disponía de informaciones fidedignas de que ese temido Loqs se encontraba combatiendo contra las ciudades  rebeldes del Oeste. Pero en lo que si no e se equivocaban era que efectivamente quien viajaba rumbo a la ciudad del desierto, era el Gran Mago Tolin Basi y eso extrañaba a todos los habitantes de esa urbe, exceptuando por supuesto a nuestros tres amigos, que le esperaban.

Así fue como unos días después las autoridades de aquella ciudad se reunieron en la Plaza Mayor para recibir y otrorgarles los honores que le correspondian por su alto cargo al Gran Mago, éste viajaba con una numerosa comitiva de sirvientes y guereros armados, los cuales fueron hospedados en el edificio del Gobernador o " Obocin"  como se le llamaba y el propio Tolin Basi ocupó  las habitaciones deaquella máxima autoridad.

La estadía del Gran Mago intrigaba  todos los habitantes de  aquella urbe y se tejían toda clase de alarmantes rumores:

_ Ha sido desterrado por el Rey y por eso lo tenemos ahora aquí_ Decían.

_ Le prometió a Ciwutt que le encontraría una esposa y por eso ha venido hasta esta ciudad, pues ella es una de nuestras jóvencitas_ Rumoreaban otros y las muchachas de cabellos rubios, que eran muy pocas  comenzaban a ilusionarse algunas y a alarmarse otras.

Pero Tolin Basi se mostraba muy parco y casi no conversaba con nadie, después que se instaló en los amplios aposentos del palacio del Jadir, dio órdenes que no se perturbara pues comenzaría un perído de ayuino y meditación, el cual se prolongaría por diez días.

Y así lo hizo, por tres días ayunó y permaneció  en su habitación sin recibir a nadie, pero al cuarto día hizo venir a uno de sus sirvientes, un joven llamado Heic y le dió estas instrucciones:

_ ¡Escucha con atención Heic!...Quiero que vayas al mercado de la ciudad y recorras todo el lugar, deberás fijarte muy bien si es que se encuentra por ahí algún mendicante, pero no cualquier mendicante sino uno de aquellos que utilicen el antiguo  "sari", uno muy parecido a éste.

Al decir aquello le mostraba al joven sirviente un  viejo y raído traje de mendicante, que él conservaba como si fuera una valiosa reliquia.

_ Te limitarás a observar, sin decirles nada y regresarás en la noche para informarme.

Heic era un joven muy inteligente, de aproximadamente treinta años, llevaba su cabeza completamente rapada y vestía con el típico sayo de los alumnos de Uve Minta, pues allí era en donde estudiaba.Tomó su saco y su bastón y salió para dirigirse a la plaza del mercado.

No le costó  dar con los tres mendicantes, quienes aunque no se encontraban juntos, se destacaban de los demás por sus antiguos y raidos trajes.

Después de grabar en su memoria el aspecto de aquellos tres hombres regresó donde su amo y Señor para informarle:

_ Efectivamente, encontré a tres hombres que llevaban ese mismo sari que usted me mostró Señor.

El Gran Mago, esbozóuna sonrisa, algo que casi nunca hacía pues siempre estaba muy serio y con el ceño adusto y exclamó: 

_ ¡Son ellos, que duda cabe! A pesar de todo...hemos cumplido!

Ahorasolo necesitaba buscar la manera de reunirse con ellos sin que nadie lo notara, esa noche se durmió, pensando en una solución y al amanecer ya la tenía.

En la mañana volvió a llamar a su criado y le dio las siguientes instrucciones:

_ Vas a regresar a la plaza y te vas a acercar a esos mendicantes para solicitarles consejos, pero cuando ellos te pregunten que deseas, les harás esta pregunta:

_ ¿ Sabes tú, en donde se oculta el sol durante las noches?

 Cuando te den sus respuestas le harás otra pregunta:

_ ¿Puede acaso el sol desaparecer  en un día sin nubes  en pleno mediodía?

Si ellos te dicen que si, entonces tú les dirás: 

_ Un amigo les espera pues los compromisos son para cumplirlos.

El sirviente permanecía expectante, Tolin Basi continuó.

_ Ahora has lo que te he ordenado y regresa  pronto con sus respuestas.

Luego regresó a sus habitaciones y colocándose de rodillas sobre la alfombra continuó con sus meditaciones.