26. may., 2016

Texto

Cpítulo 31:La misión de Fa Lelar.

Una  gran batalla estaba a punto de librarse en las cercanías de puerto de Quinsat, éste era el último bastión de los qocerios rebeldes, aquellos que no aceptaban a Ciwutt  como monarca del reino.Ellos  habían preparado muy bien sus defensas  y su líder era uno de los antiguos compañeros de armas del ahora auto proclamado rey. Su nombre era Baschir, apodado "El Rubio", pertenecía a una de las familias más ricas y poderosas del reino que  al igual que  muchas otras no estaban de acuerdo con la llegada de Ciwutt. Por esa razón el puerto de Quinsat y varias otras ciudades cercanas se levantaron en armas y ofrecieron una férrea resistencia al nuevo monarca.

Éste, que había estado muy ocupado  tratando de establecer su dominio en el centro del país  se  había despreocupado de aquellas ciudades, pero tan pronto logró afianzar sus dominios en la mayor parte del reino envió a uno de sus más cercanos colaboradores: El gigante Ice Horsi a quien encomendó la tarea de someter a estos últimos bastiones de los opositores.

Fue así como durante todo aquel año, el ejército de Ici Horsi fue  haciendo retroceder a los rebeldes sometiendo a una ciudad trás otra y ahora se aprestaba para dar el golpe final. Pero no iba a ser fácil, pues los rebeldes habían logrado recomponer su diezmado ejército y habían preparado muy bien la defensa de la ciudad puerto.  Se habían levantado grandes empalizadas y fosos, debajo de los cuales se ocultaban voluntarios que manejaban unos artificios dotados de afiladas estacas, las cuales al  alzarse provocaban un terrible daño a la infantería y caballería de los atacantes.además de aquello, cada cierto trecho se ubicaban estratégicamente  altas torres en donde  centenares de arqueros  hacían que el cielo se cubriera con sus mortíferas flechas. Pero Baschir, como buen estratega que era, también había previsto que el enemigo pudiera, pese a todo avanzar y tomar la ciudad y por eso, en sus muelles se aglomeraban cientos de embarcaciones y balsas para que al menos una parte de su ejército y también aquellos personajes más importantes pudieran abandonar el puerto y huir rumbo a Las Tierras Ignotas para desde allí organizar la resistencia.Es por esa razón que en víspera de la  gran batalla que se esperaba, El Rubio Baschir dirigía una  gran asamblea en donde participaban los más importante  personajes de aquella urbe, todos ellos opinaban acerca de los pasos a seguir, mientras Baschir, de pie  en una de las escalinatas del templo escuchaba atentamente a sus dirigidos.Ahora quien hablaba era uno de los más ricos comerciantes del reino, se  trataba de Falelar, quien hasta poco tiempo atrás había colaborado con Ciwutt preveyéndole de mercaderías y recursos económicos para aperar sus ejercitos, a cambio, el nuevo monarca le había otorgado franquicias para que sus almacenes y bazares pudieran establecerse en todo el reino, aquello había durado solo dos años, pues cuando Ciwutt le obligó a duplicar sus impuestos, al igual que a todos los comerciantes del reino, Falelar se cambió de bando y ahora se encontraba junto a los rebeldes y les dirigía  sus palabras:

_ No somos ilusos, sabemos que nuestros hombres van a luchar con valentía y sin tregua para  tratar de detener a los atacantes, pero sé a lo que nos enfrentamos y creo que a la larga Ici Horsi va a lograr sus propósitos, eso a menos que  recibamos ayuda externa o bien que otras ciudades en el centro o en el norte se levanten contra el tirano. Por eso, mis amigos, lo importante es ganar tiempo, tenemos aliados, incluso dentro del mismo territorio que controla Ciwutt...Hay un hombre, se llama Tauthor, él es mi amigo y está trabajando en las sombras al igual que los rebeldes que se estan preparando al otro lado del Gran Río. Pero hay algo más y de eso es lo que ahora quiero hablarles...Creo que si logramos convencer a aquellos salvajes y primitivos seres que habitan en las Tierras Ignotas, me refiero a los qejviats...Si los podemos convencer de que se unan a nuestra causa, aquellos nos será muy beneficioso.

Baschir no ocultó su sorpresa y replicó.

_ ¡Pero! ¿ Que dices Falelar, acaso te has vuelto  loco? Como esperas que esos salvajes que nos odian desde tiempos ancestrales se unan a nosotros...Creo que es imposible.

Todos estaban de acuerdo con Baschir y miraban a Falelar con mucha extrañeza.

Éste  no parecía sorprenderse y respondió:

_ Sabía la reacción que provocarían mis palabras, pero os daré mis razones de poque creo que eso es posible, para empezar os diré  lo que vosotros sabeis: Que soy solo un pobre comerciante, a punto de quedar en la ruina debido a las nuevas disposiciones de Ciwutt, pero debo deciros que mis caravanas llevan recorriendo desde hace muchos años portodas las tierras del reino y también ellas son las únicas que seatreven a entrar en Las Tierras Ignotas, gracias a mi antigua amistad que me une con el Tiwan Anor Jusor, que es quien gobierna a aquellos salvajes, pero además se que su hijo mayor, Var Snuata, es muy inteligente y no me sería difícil convencerle de que si no se nos une ahora, tarde o temprano lo lamentará pues es un hecho que al consolidar su poder Ciwutt invadirá aquellas tierras en donde se oculta una importante riqueza.

Ahora todos miraban con admiración al rico comerciante, muchos sabían que éste poseía lazos de amistad con el jefe de los qejviats, pero nadie sabía la razón de aquello, ahora  explicado de esa manera  muchos parecían aceptar aquella idea que antes les había parecido tan descabellada.

Después de discutir los pro y los contra de aquello se le encargó al propio Falelar de realizar una expedición hacia las Tierras Ignotas a fin de establecer contactos con el Wan de los qejviats, pero como aquello era muy difícil   de hacerlo por tierra se le entregó una embarcación para que se diriguiera por mar hacia dichas tierras.

Cuando todo estuvo listo, Falelar se embarcó junto a una veintena de hombres y un buen cargamento de mercaderías, la embarcación aquella era una nave proporcionada por los sonnerios, pues este pueblo, que habitaba  al otro lado del Mar de Sonner mantenía muchos lazos comerciales  con el Puerto de Quinsat y aquellos lazos aun seguían manteniéndose.

A bordo de aquella frágil nave, que navegaba muy cerca de la orilla de la costa, para no extraviar el rumo. Falelar contemplaba el verde mar, se sentía muy satisfecho, no solo por haber convencido a sus aliados de que le permitieran realizar dicha expedición, sino que también porque al fin podría satisfaccer un gran anhelo que siempre había tenido y que de resultar positivo le permitiría no solo recuperar la fortuna perdida sino que lo convertiría en el hombre más rico de todo el reino, algo con lo que siempre había soñado.

¿Pero quien era en realidad este Falelar, de donde diablos había salido? Eso era para todos un gran misterio, pues su ascenso  había sido rapidísimo. Veinte años atrás era solo uno más de aquellos mercaderes que se habían establecido en la ciudad de Cosanni para  comercializar diversos productos como tantos otros, entonces ¿Cómo había podido en  menos de una década a comnvertirse en uno de los hombres más ricos del reino? Esa es una pregunta que intrigaba a todos quienes le conocían. Falelar era un hombre que  guardaba muchos secretos y solo sus más  allegados conocían algunos de ellos.