12. jun., 2016

Texto

Capítulo 36: Luwer wn Lalerot.

Si grande les había parecido a los jóvenes varines la ciudad varesia  de Surit, ahora, al arribar a los alrededores de Lalerot y observar desde la distancia aquellas  fuertes murallas y altísimas torres, quedaron mudos de asombro. Después, cuando  comenzaron a entrar en ella y recorrer sus calles empedradas, admirando sus bellos palacios y colosales  monumentos y ver tanta actividad en sus comercios, con tanta  cantidad de toda clase de mercaderías y obras de arte, aquello les pareció simplemente un mundo fantástico e irreal y aquella sensación prevaleció en ellos durante muchos días.

Los jóvenes fueron llevados al palacio del Minch y allí fueron agazajados como si fueran príncipes o embajadores. Después de uno par de días de descanso, Nuberius les condujo hacia las vastas dependencias del edificio en donde funcionaba aquella famosa Escuela de Todas Las Ciencias, llamada simplemente La Academia, situada un poco alejada del resto de aquella ciudad.

Recorrieron todas las dependencias de aquella,sus salones, susfuentes de aguas y los aposentos en donde vivían los hombres sabiios que allí impartían sus enseñanzas, hasta llegar al lugar en donde ellos deberían vivir durante los próximos dos años de sus vidas.Luwer y sus compañeros disponían de un buen lugar, un poco apartado de los demás estudiantes, pero bastante cómodo y disponían además de un patio en donde ellos podrían realizar sus habituales ejercicios físicos.

Como hemos dicho, La Academia quedaba un tanto alejada del resto de la ciudad, pero al igual que en otras similares de la región, siempre se formaban alrededor de aquellas, pequeños poblados en donde se hacinaban los postulantes, venidos desde todos los puntos de las tierras aledañas, allí muchos permanecían durante años a la espera de que se les permitiera ingresar, lo cual no era para nada fácil, pues existían muchos obstaculos y pruebas dificilísimas que  los interesados debían de sortear antes de ser admitidos.De aquello se dieron cuenta, tiempo después los jóvenes varines y comprendieron que había sido una gran deferencia que a ellos se les permitiera ingresar, como lo habían hecho y se propusieron rendir al máximo a fin de satisfaccer a su benefactor y dejar bien puesto el nombre de su pueblo y de los suyos propios.

Normalmente, aquellos postulantes que lograban ingresar a La Academia, debían de permanecer un año a modo de prueba, al cabo del cual se les sometia a una exigente evaluación y los que lograban pasar  aquella, continuaban sus estudios  durante un año más, reciiendo al final el título de Otqenorsit, muchos se conformaban con aquello, pues de ese modo podían aspirar a cualquier cargo en la administración en calidad de funcionarios o en la Guardia del Minch como sub oficial, los que decidían continuar en La Academia por otros dos años podían aspirar al título de Ijnitobat, lo cual les acreditaba para ocupar cargos importantes ya sea en La Guardia o en la Administración de la ciudad o de otras menos importantes y sólo aquellos que demostraban poseer cualidades excepcionales podían continuar en la última etapa y recibir el título mayor: Hecatahat y así poder desempeñarse como profesor en la propia Academia  o en cualquiera de los demás centros de estudio de aquel pais.

Para el caso de los jóvenes varines, se estableció un programa especial, mediante el cual se les otorgaría una educación diferente, acorde a sus necesidades, pero  se les advirtió que  pese a ello también deberían de someterse a las rígidas reglas de aquella Comunidad.En eso no habría excepciones.

Así fue como Luwer y sus compañeros vieron cambiadas sus vidas con respecto a los demás integrantes de sus respectivos clanes, todo ello, como se verá, obedecía a un plan, un plan preconcebido y muy bien estudiado en el cual,  el propio Nuberius había tenido una gran parte.

Días después de la llegada de los jóvenes, Nuberius llamó a Luwer a su despacho y le habló así:

_ Te he hecho venir porque deseo conversar contigo de algo importante...Tú ya te habrás dado cuenta de  que te considero a tí de una manera especial, no solo porque eres el Shar de los varines, sino porque  además tengo razones muy importantes para ello, pero por ahora no te las puedo decir, ya lo irás comprendiendo con el correr del tiempo, por ahora debo decirte que tienes encima una gran responsabilidad, no solo para con los tuyos, también para nosotros...Se, porque te he estado observando muy bien que tienes  condiciones de liderazgo y que vas a aprovechar muy bien todo lo que te vamos a enseñar durante vuestra estadía en este centro,  pero quiero que recuerdes que así como, gracias a tu esfuerzo y tenacidad, lograste vencer a  todos tus oponentes en aquel singular torneo, así también deberás de hacerlo en el campo del conocimiento en donde ahora te encuentras. Tú... Luwer, tienes por delante una gran misión...No lo olvides.

Luwer escuchó con mucha atención aquellas palabras, en verdad estaba muy sorprendido y no comprendía muy bien a que misión se refería a quel importante sabio, ahora que había visto la magnificencia y el poderío  de aquella importante ciudad, le parecía extraño que un hombre tan importante se hubiera fijado en él, que no era más que, al fin y al cabo un ignorante y tosco varín. Se atrevió a preguntar:

_ Estoy sorprendido por todo lo que he visto y también halagado de que ustedpiense que puedo ser útil para mi pueblo, ya que esa es la razon de nuestra estadía aquí, pero no entiendo  cuando dice que también puedo serles útil a ustedes, ya que no veo como yo...un pobre einsignificante joven varín...

Nuberiuus le interrumpió:

_ ¡Ah..Eres tan joven e inocente! Pero déjame decirte que no es oro todo lo que brilla, tú te admiras del progreso y aparente opulencia de nuestro pueblo y piensas que somos poderosos porque tenemos grandes  construcciones y palacios, pero no te engañes, pues esa riqueza aparente han hecho que  nuestra gente se acostumbre al ocio y a la comodidad, eso nos ha hecho débiles, muchos males y grandes vicios corrompen  a nuestros jóvenes...Somo, aunque no lo creas, un pueblo corrupto y cobarde, duele decirlo, pero así es. Nos hemos dejado llevar por nuestros apetitos y ambiciones y hemos perdido aquello que hace que los pueblos sean fuertes, se que si somos invadidos por los qocerios, no podremos resistirlos y sucumbiremos. Nuestras murallas se ven altas y firmes, pero no seran capaces de resistir a un pueblo guerrero y tenáz como el invasor, caeremos, eso lo sé y por eso yo pienso que  ustedes, el gran pueblo varin son nuestra única esperanza, ya que conservan esas virtudes que antaño poseían nuestros ancestros...Así se lo he hecho saber al Minch...¡Luwer..tú y tu pueblo...son nuestra única esperanza!

Nuberius se había explayado de esa manera dando a conocer lo que intimamente pensaba, se daba cuenta de que muchas de sus palabras no eran comprendidas a cabalidad por aquel inocente joven, pero era lio que él pensaba y deseaba decirle aquello antes de su partida, pues sabía que en unos días más debía de emprender un largo viaje que lo llevaria al otro lado del Gran Río, su destino: La Ciudad del desierto, Cosanni, en donde tenía una importante cita con tres antiguos camaradas, una cita que estaba pendiente por casi dos decadas, pero que ahora le parecia de vital importancia.