19. jun., 2016

Texto

Capítulo 39: La suerte de Snobean.

El monótono tam tam de los "Sevdonits" se  detuvo repentinamente, abajo, dentro del foso los prisioneros trataban de ponerse de pie, por una de las puertas laterales surgieron cuatro fornidos qejviats  ataviados con trajes ceremoniales, encabezados por el hijo mayor del Tiwan, Var Snuata, éste se acercó al lugar en donde se amontonaban los prisioneros, entre los cuales estaba Snobean, el cerebro de éste se mantenía  con muy poca lucidez, pero él era un hombre  mentalmente muy fuerte y luchaba tenazmente por no caer en el sopor y el letargo de sus camaradas de infortunio. Entre la nebulosa de sus pensamientos  le pareció oir su nombre.

_ ¡Snobean...Snobean ¿Quién de ustedes se llama así? Repitió la voz ronca y gutural de Var Snuata.

Entonces el mentado trató de alzar su brazo, pero sus músculos no le obedecieron, sólo logró mover muy levemente su cabeza, esto bastó para que Var Snuata lo identificara.

_ ¿De modo que eres tú? Pues, alégrate...Por ahora no vas a morir...¡Pero otro lo hará en tu lugar!_ Exclamó. 

En ese mismo momento el pobre criado de Falelar era practicamente arrastrado hasta el centro de aquel foso, en el rostro del infortunadao se reflejaba el pánico y la sorpresa al comprender lo que le esperaba.

_ ¡No...yo no...debe de ser un error! Mi amo Falelar les va a aclarar esto...Hemos sido invitado por el propio Tiwan_ Balbuceaba.Los demás qejviats no entendían sus palabras, pero em cambio Var Snuata si que comprendía, se acercó a él y le dijo al oído:

_ Tu amo Falelar...El mismo te ha entregado a cambio de uno de estos prisioneros...Yo se que no eres culpable de nada, sin embargo has de morir, yo te daré algo para que no sientas ni sufras inutilmente...¡Toma esta nuez!...Apenas puedas te la echas en tu boca, es lo único que puedo hacer por tí.

El pobre criado  recibió aquella fruta y sin vacilar se la introdujo en su boca, mordiéndola, al hacerlo el líquido  que contenía en su interior se mezcló con su saliva y un sopor comenzó a extenderse por todo el cuerpo de aquel hombre. El mirirat hacía su efecto, después de aquel sopor,  su sistema nervioso perdería toda sensibilidad, los músculos y nervios ya dejarían de mandar señales a su cerebro, pero no perdería el conocimiento y podría darse cuenta de todo lo que sucedería a su alrededor, así aactuaba el mirirat, cuando se administraba una dosis adecuada, dicho efecto podía durar  por muchos días e incluso semanas, aunque en mayores cantidades provocaba la muerte.

Por eso, aquel infortunado criado pudo ver toda la espantosa escena que se desarrolló ante su vista a continuación.

En efecto, al reanudarse el sonido de aquellos tambores primitivos, el propio Anor Jusor, en medio de los gritos de júbilo de sus súbditos comenzó a descender de su tarima, abriéndose paso entre los suyos llegó hasta el borde superior de aquel foso de sacrificios.Allí se arrodilló y comenzó a recitar una palabras en un lenguaje muy extraño, al tiempo que se golpeaba con fuerza su amplio tórax, del mismo modo en que suelen hacerlo los grandes simios.

Elguía le explicó a Falelar:

_ Son oraciones ancestrales, solo los wans entiende el significado de esas palabras, pero se que  con ellas  le agradecen a Los Dioses de la Oscuridad todos sus dones y le piden protección contra los desastres naturales y las enfermedades.Les ofrecen sus sacrificios a ellos.

Anor Jusor  terminó con sus oraciones y luego se volvió hacia el borde del foso, repentinamente, emitiendo un especie de rugido se lanzó desde la altura hacia el piso cubierto con arena, fue un salto espectacular, pues la profundidad de aquel foso era de unos cuatro metros, pero el Tiwan, pese a su corpulencia y su edad aun se mantenía extraordinariamente bien fisicamente y ya en el fondo de aquel foso caminó lentamente hacia el lugar en donde estaban los prisioneros, estos, al verlo trataron de huir, pero sus piernas no les obedecían, Anor Jusor se detuvo frente al cuerpo del infortunado criado que permanecía inerte sobre la arena. El mosntruo alargó su brazos y lo levantó como si fuera una pluma y luego lo arrojó violentamente contra las paredes rocosas. Se escuchó el horrible sonido al estrellarse el cuerpo contra las piedras, mientras el publico enardecido aullaba y plaudía a rabiar, el Tiwan extrajo de entre sus ropajes una afilada daga de pedernal y la hundió con mucha fuerza en el pecho de aquella víctima.

Falelar, no quiso mirar aquella escena, trataba de no pensar que aquel pobre infelíz había sido su fiel criado durante tantos años, por eso cerró sus ojos con fuerza, pero su compañero y guía le comenzó adescribir todo lo que estaba sucediendo allá abajo:

_Ahora...el Tiwan ha hundido su puñal en el pecho de ...Los iento amo, no puedo seguir hablando.

Anor Jusor alzaba uno de sus brazos y en su puño  mostraba un trozo de carne, en realidad era el corazón aun palpitante que chiorreaba  la sangre que aun contenía en su interior, mientras la multitud rugía con júibilo delirante, el Tiwan se echó aquel organo a su boca y comenzó a devorarlo, manchandose toda su cara con sangre, lo cual le daba un aspecto tan horrible que el mismo Falelar, que había abierto por unos segundos sus ojos no olvidaría jamás aquella escena que en lo sucesivo se le presentaría en muchas de sus pesadillas.

Uno a uno los demás prisioneros fueron corriendo la misma suerte, el  propio Tiwan los iba rematando, a unos los arrojaba a las piedras, a otros les estrangulaba con sus enormes manos, otros fueron apulalados con la daga, pero a todos les extrajo su corazón y luego los arrojó con fuerzas hacia  su gente para que se los hicieran llegar a los demas Wanes quienes se disputaban aquellos macabros y sangrientos trofeos.

Finalizada aquella masacre, el Tiwan  salió por la puerta lateral, dejando sobre la arena de aquel foso los restos de los cuerpos de aquellos desventurados, luego volvió a encaramarse y trepar  hasta llegar a la tarima ubicada en la parte más alta de aquel recinto.

Falelar y su guía contemplaban anonadados como los restos de aquellas víctimas eran disputados por los qejviats como si fueran los mas apetecidos trofeos, también a él se le ofreció un "trozo de aquello", pero él declinó el honor aduciendo que no podía hacerlo ya que los sacrificados eran compatriotas suyos. El Tiwan pareció molestarse pero su hijo Var Snuata, le explicó la razón y éste entendió y no insistió.

Terminada aquella sangrienta ceremonia, Var Snuata se reunió con Falelar y le dijo:

_ Se que a ustedes les pareceran bárbaras y salvajes nuestras costumbres, pero piensen que nosotros, al contrario de ustedes, no hacemos sufrir inutilmente a las víctimas de los sacrificios, esos hombres ya estaban sedados por efecto del mirirat y ni siquiera sabían ni se daban cuenta de lo que les sucedía, además eso de devorar el corazón de las víctimas es solo un ritual ancestral que tiene más que nada un significado simbólico, ya desde hace mucho tiempo que entre nosotros no se practica el canibalismo. Tampoco lo hacemos por diversión, como lo hacen ustedes en vuestros coliseos, como a mi me tocó ser parte ¿Recuerdas? Como veis...Piensa un poco Falelar ¿Quienes son los realmente salvajes?

Falñelar que aun se veía muy conmocionado por toodo lo que había presenciado respondió:

_ Tampoco a mí me agradan aquellos espectáculos violentos de los coliseos, amigo Var Snuata, por eso fue que te libré de aquello en esos días ya tan lejanos, pero, en fin, te estoy muy agradecido de que me hayas ayudado a salvar a mi amigo Snobean. Te prometo que sabré recompensar con creces este favor tuyo Var Snuata.

En el cuarto contiguo, yacía el ayudante de Tolin Basi, sobre un camastro permanecía Snobean. Falelar se le acercó, también su guía, quien despues de  examinarle, le explicó:

_ Está  aún debil, pero se recuperará...Sólo habrá que esperar unos dias, amo.

Snobean, pese a su estado tan debilitado, aun conservaba a ratos su lucidez mental, sabía que se había librado milagrosamente de una muerte atroz y que eso se lo debía a aquel hombre, pensaba:

_ Los Dioses han permitido que siga con vida, si me recupero entonces  no solo podré cumplir con la misión que me encargó mi amo sino que también podré ayudar a mi benefactor y  a mi mismo.

Con este pensamiento se quedó profundamente dormido.

Pasaron varios días, Falelar permaneció en la aldea de Krull, su amigo Var Snuata le ayudó a recuperar a su amigo Snobean, pero no solo eso, también tuvieron ambos algunas conversaciones acerca de los sucesos que ocurrían en las tierras aledañas.

Falelar le explicó al qejviats  acerca de los planes del nuevo monarca de su reino.

_ Ciwutt es un hombre ambicioso, el es ante todo un guerrero y tiene una obseción: La de convertirse algún día en el Señor de Varesocor, te puedo asegurar que una vez que consolide su poder en todo el reino de Qocerit, va a querer conquistar todas las tierras vecinas y la vuestras seran su primer objetivo.

Var Snuata, que era un qejviats muy inteligente y que  conocía, a diferencia de sus congéneres, parte del mundo exterior le preguntó:

_ ¿Y para que querría Ciwutt  invadir nuestras inhóspitas tierras, que puede haber aquí que valga tal esfuerzo?

_ Pues, aunque vosotros no lo creais, lo cierto es que en vuestras tierras existe una enorme riqueza...Las Piedras de luz ¿Recuerdas?. Para ustedes solo significan adornos, pero ellas son muy valiosas y apreciadas y podrían financiar  los altos costos de un gran ejército y la consiguiente invasión a Lalerot, que es el principal objetivo del nuevo rey.

_¿ Las piedras de luz? Es cierto...Se cree que ellas abundan cerca de la  antigua Ciudad de los Fantasmas, pero no estoy seguro si aquello es verdaderamente cierto o es solo un mito, más si Ciwutt cree eso, entonces  tu tienes razón, pero también sé que mi padre no  me va a creer, yo he tratado de advertirle del peligro, pero ni a mi me hace mucho caso..Sólo existe un hombre capáz de convencerle...Si pudieras conversar con él..entonces.

Falelar se mostraba cauto, si quería consegir que  su amigo le condujera a la Ciudad de los Fantasmas debía  de actuar con astucia.

_ ¿Dices que existe alguien que puede influir en tu padre...Quien es? Preguntó.

_ Se trata de el sabio Qerju...Él es un extranjero que vive desde hace muchos años en nuestras tierras, es un anciano que  tiene su lugar de residencia muy cerca de aquellas ruinas, él ha sido designado por mi padre como Su Consejero, estoy seguro de que si hablas tu con él, éste podrá convencer a mi padre para que tome ciertas prevenciones para el caso de una agresión externa.

Falelar se mostraba satisfecho,las cosas le estaban  saliendo demasiado bien, ahora todo dependía de que Snobean se restableciera totalmente y entonces emprenderían el viaje hacia aquella mítica ciudad.

 Días después Falelar conversó con Snobean y le explicó todo lo que había conseguido, éste le respondió:

_ Parece que Los Dioses están de nuestra parte, creo que deberíamos partir cuanto antes, ya me siento bien y no retrasemos más nuestra partida, te aseguro que no te vas a arrepentir de haber salvado mi vida...Yo te voy a convertir en el hombre más rico de todo el reino Falelar.

Una semana después la larga caravana de Falelar, acompañada por  la gente de Var Snuata abandonaban la aldea de Krull para adentrarse en la jungla, siguiendo  una ruta ancestral que les conduciría al cabo de unos meses a la mítica Ciudad de Los Fantasmas.