13. jul., 2016

Texto

CAPÍTULO 46: El Banquete  del Rey Ciwutt.

Después de la gran actuación en el Coliseo de Obamit, Luwer y sus tres camaradas fueron muy felicitados por sus propios compañeros y también por sus anfitriones, especialmente por Tolin Basi y el Maestro de Ceremonias. Mientras los jóvenes eran conducidos a sus dependencias a fin de que se prepararan para participar en el banquete al cual habían sido invitados por el rey, estos dos personajes sostenían una conversación:

_Creo que fue demasiado arriesgado lo que hicisteis en la presentación de los muchachos, afortunadamente todo salió bien, pero no te permitiré que repitas algo parecido sin consultarme antes, recuerda que ellos son mis invitados y si algo malo les sucede, será mi responsabilidad_ Decía el Mago.

_ Como bien dices, todo salió mucho mejor de lo esperado y ahora Ciwutt está muy satisfecho y eso es algo que nos conviene a ambos ¿No es cierto?  Respondió Oscisot.

Ambos estaban también invitados a aquel banquete, al cual sólo asistirían los personajes más importantes del reino.

Horas más tarde, el Gran Salón se veía engalanado de manera especial:Enormes lámparas de aceite y antorchas iluminaban aquel recinto dándole un aire de misterio y solemnidad al dibujarse en sus paredes  enormes sombras que cubrían  las imágenes pintadas y sus murales.

En el centro se ubicaba una enorme mesa repleta de toda clase de viandas y exquisiteces:Grandes trozos de carne asada cortada en rebanadas, platillos conteniendo mucha fruta y salsas, pan de maíz, choclos cocidos, patatas  y zumo de frutas. Alrededor se situaban los sirvientes portando grandes jarras de greda conteniendo distintos licores elaborados con frutas fermentadas.

Ya el rey estaba en la cabecera de aquella mesa y a sus costados se ubicaban sus Loqs y allegados, había un amplio lugar que se encontraba vacío, allí se ubicarían los invitados especiales, o sea, Luwer y sus compañeros varines.

Tolin Basi y Oscisot anunciaron su entrada al salón, elrey les dio permiso para entrar.Ambos lo hicieron lentamente y deteniendose unos pasos ante el rey, hicieron una aparatosa reverencia al tiempo que decían:

_Saludamos a nuestro Señor Ciwutt  y le solicitamos humildemente que permita pasar al salón a nuestros invitados.

_¡Que pasen! ¿Que están esperando? Rugió el monarca.

Entonces apareció en la entrada el joven Luwer y trás él, sus compañeros formados en tres filas, se detuvieron al costado del Gran Mago y Luwer se adelantó e hizo una leve reverencia tal como lo hacían cuando saludaban a sus Meijs.

Ciwutt se había puesto de pie, hizo un gesto con sus manos para que los demás permanecieran en sus asientos.

_ ¡Venid, acérquense para verlos y así poder convencerme de que son ustedes en verdad, seres de carne y hueso como todos_ Dijo el Rey, abriendo sus brazos.

Luwer y también sus compañeros estaban muy impresionados con la fastuosidad y solemnidad de aquel salón, es  verdad que ellos ya habían estado en Lalerot, pero comparado con aquello esto era mucho más impresionante.

Ciwutt se adelantó y se puso frente al joven varín.

_ ¿De modo que tú eres Luwer, el hijo mayor del Meij Luwa y nuevo Shar de los varines? En verdad que me pareces muy joven para tan importante puesto, pero viéndote en acción, creo que en verdad te lo mereces. Déjame felicitarte a tí y  a tus compañeros por la magnífica demostración que nos diste hace algunas horas_Luego, tomando un vaso con licor y volviéndose hacia los demás comensales, gritó:

_¡De pie...Saluden al Shar de los varines y a sus compañeros!

Como impulsados por un resorte todos se pusieron de pie,alzaron sus vasos y brindaron para saludar a los jóvenes, que permanecían sin moverse, el propio Luwer  estaba muy impresionado ya que  nunca se había imaginado un recibiemiento como éste de parte del poderoso  Rey Ciwutt, del cual había oído hablar tantas cosas.

Se notaba que Ciwutt estaba de muy buen humor, después del saludo, exclamó:

_ Como podeis notar, gracias a tí y a tus camaradas les vamos a poder ofrecer un espléndido banquete con carne fresca de yocosats, un privilegio para nosotros, aunque me imagino que para ustedes esto es lo más frecuente ¿Verdad?

Recién Luwer se atrevió a hablar:

_ Gracias por todo Señor, en verdad estamos completamente sorprendidos de tantas amabilidades, algo a lo cual no estamos acostumbrados, de manera que les ruego, perdonen nuestros toscos y rústicos modales.

Ciwutt sonreía y al hacerlo se dulcificaba un poco su rostro alargado en donde se destacaba aquella horrible cicatríz que tanto le caracterizaba. Aquella había sido producto de una de sus primeras peleas en el "lied", cuando solía desafiar a quienquiera que se atreviese a pelear contra él, en una de esas ocasiones se le había enfrentado un fiero contrincante, el cual logró cortarle la cara con su daga, pese a lo cual Ciwutt se había repuesto y había logrado romperle el cuello al coloso que se había atrevido a aceptarle el desafío dejándole aquello como un recuerdo para el resto de su vida.

_ Pasad a la mesa y no se preocupen de buenos modales ni etiquetas, yo mismo he sido soldado y guerrero  gran parte de mi vida y sé que cuando se siente hambre, lo único que se necesita para gustar un trozo de carne es un buen cuchillo como éste.

Al decir aquello, el rey extrajo de su cinto una afilada daga y ensartando con ella un trozo de carne comenzó a devorarla como si fuera el más salvaje de los gañanes, Al verle, todos los demás le imitaron y lo mismo hicieron Luwer y sus compañeros.

El banquete continuó durante horas, Luwer probó de aquel licor, encontrándolo delicioso, nada que ver con el rústico sabor del "huija" el cual se bebía en su tierra.

Cad vez que el rey hacía sonar sus palmas, aparecían en aquel salón distintos artistas para entretenerles con sus acrobacias y danzas: Músicos, bailarinas y acróbatas entraban y salían.

Para Luwer y sus camaradas, volver a probar aquella carne de yocosats fue todo un deleite, ya que desde que habían salido de sus tierras no habían vuelto a probarla y ahora, al hacerlo, sentían mucha nostalgia y recuerdos de los suyos y al beber de aquel dulce néctar aquella sensación se hacía mucho más patente.

Cerca de ellos Ciwutt que se veía muy animoso y entusiasmado bebiendo vaso trás vaso, se diriguía a menudo al joven Luwer, que era quien se encontraba mas cerca de él, le ordenó a su Loq Mayor, Gomecor que cambiara de asiento con el joven varín y cuando éste lo hizo, le dijo:

_ Me han agradado mucho tú y tus camaradas, quizás no lo sepas, pero yo, al igual que tú me he criado y vivido gran parte de mi vida en plena naturaleza, yo no soy de vivir en palacios ni nada parecido, estas comodidades que ahora veis no me importan para nada, prefiero estar junto a mis hombres, ya sea preparando una campaña o recorriendo nuevas tierras para conquistarlas, pues ese es mi destino...Expandir mi reino mucho más allá de las actuales fronteras...Pero en cuanto a tu pueblo...Nada debeis de temer de mí ya que vuestras montañas son para mí, sagradas y sé que nadie más, a excepción de vosotros serían capaces de vivir en ellas.

Ciwutt hablaba más de la cuenta, en verdad, él no era dado a charlar demasiado, pero esta vez lo hacía y no solo a causa del luicor ingerido, eso era algo a lo que estaba acostumbrado, en verdad la presencia de aquel joven  le hacía recordar sus inicios, cuando recién había logrado que le admitieran en el ejército real, algo que habúa sucedido más de dos décadas atrás, entonces él tenía grandes sueños, aunque jamás se imaginó hasta donde el destino le llevaría.

Después de algunas horas el Rey le dijo a su invitado:

_ Escucháme Luwer...Me doy cuenta de que esto no es lo tuyo y no deseo forzarte a nada que no desees, has compartido conmigo y eso me agrada pues te he conocido y me doy cuenta de que eres un hombre sencillo y noble, vas a ser, algún día un gran jefe, allá en tu tierra, de eso estoy seguro. Ahora, si lo deseas puedes retirarte con los tuyos, pero no irás a las dependencias en donde antes se alojaron, pues he dispuesto unas buenas habitaciones aquí en el palacio,mañana o en los días sucesivos hemos de conversar...Hay algo que deseo hablar contigo...Pero no ahora, muchacho.

Luwer estaba deseando marcharse y no solo porque se sentía muy incómodo en aquel ambiente, sino porque notaba que sus hombres estaban bebiendo demasiado y eso le podía traer problemas, por eso se puso de pie, diciendo:

_ Majestad, señores presentes, en mi nombre y en el de mis compañeros varines les damos las gracias por este magnífico recibimiento y por todo lo que nos hanofrecido y ahora deseo despedirme de vos Señor y de todos vosotros...Les deseo muy buenas noches.

Eran palabras muy sencillas, pero para aquel joven que no estaba acostumbrado a hablar ante tanta gente se le había hecho arduo y difícil, pero en fin, ya había salido de eso y entonces, acompañdo por Oscisoy y el Mago Tolin Basi los jóvenes varines salieron de aquel recinto.

En el salón, el banquete continuaría durante toda la noche y afuera, en los alrededores del palacio, el pueblo hacia lo propio, grandes fogatas en donde se asaban trozos de carne de aminotes y aves, las columnas de humo se elevaban hacia el cielo estrellado, mientras el monótono sonido de las flatas y  tambores se extendía por toda la ciudad.