17. jul., 2016

Texto

CAPÍTULO 47:Luwer en Qocerit.

Desde aquella noche del banquete, la vida de Luwer y sus camaradas cambió por completo. El rey se mostraba  fascinado por conocer todo lo relativo a sus jóvenes invitados, él, como  gran cultor de toda actividad física, sentía interiormente una secreta admiración por el joven Shar  de los varines, pues veía en él, sus propios inicios y le agradaba la manera sencilla y natural  de aquellos, lo cual contrastaba con las costumbres refinadas de la  mayor parte de la Corte y del pueblo en general, así les comentaba a sus más cercanos:

_¡Aprended de aquellos jóvenes! Ellos son representantes genuinos de su esforzado pueblo  y así es como me gustaría que sus manera sencillas y austeras se contagiara, al menos entre nuestros hombres de armas, pues les aseguro que si así fuera, no habría ejército en todo el mundo que se nos resstiera.

El Rey ordenó a sus Loqs que asistieran en masa a ver la manera en que se entrenaban cada día los varines y noconforme con ello, le pidió a Luwer que seleccionara de entre sus  guerreros a un grupo de ellos, para conformar un destacamento especial.

Era tal el entusiasmo  que provocaron no sólo en el Rey sino que también en el mismo pueblo, la presencia de aquellos jóvenes que todos querían conocerles.Aquellos que habían presenciado lo que habían hecho en el Coliseo se habían encargado de difundir  en todo el reino esa hazaña.

A tanto fue creciendo el interés por saber acerca del pueblo varín  que muy pronto se puso de moda aquel rudo deporte que practicaban habitualmente: El Culfote y fue así como Luwer y sus compañeros tuvieron que hacer  varias demostraciones en el mismo Coliseo y después en otroas ciudades del reino, apoyados por el propio monarca.

Tolin Basi, el Mago de la Corte estaba muy orgulloso y satisfecho con sus invitados, pues la idea de traerlos a Qocerit, había sido suya, pero nunca imaginó el gran éxito que esto tendría. Pero no todo le eras favorable, pués Ciwutt no olvidaba la misión que le había encomendado y le exigía que se cumpliera a la brevedad. Decía:

_ Tú mismo pusiste los plazos y estos ya se han cumplido, he sido magnánimo contigo y te he esperado bastante, pero no abuses de mi paciencia, Tolin Basi.

El Mago le agradeció su buena disposición y le respondió.

_ Agradezco vuestra paciencia Señor, pero os aseguro que muy pronto vais a tener frente a vos a esa escurridiza mujer, sabemos que se encuentra en algún lugar, al sur de Las Tierras Ignotas, tengo a uno de mis mejores hombres trás sus pasos, pero como compredereis, no es  para nada fácil, esos son territorios  casi desconocidos y peligrosos, lo cual ha complicado las cosas.

Ciwuut se mostraba de muy buen ánimo, recién habia cumplido los cuarenta y dos años y se sentía pletórico de energías, pensaba que todo le estaba saliendo a la perfección: Había logrado en menos de tres años, consolidar su poder en todo el reino y sus ejercitos estaban listos y preparados para iniciar acciones más allá de las fronteras de Qocerit, él ya había tomado la decisión de postergar en un par de años la invasión del país varesio, ahora su mirada se dirigía hacia el sur y con lo que le acababa de decir su Consejero le adelantól sus planes:

_¡Escuchad Tolin Basi! Tal vez yo os facilitaré mucho vuestra tarea, junto a mis Loqs hemos  estado preparando ya la próxima campaña y te puedo adelantar que será precisamente en aquellas tierras en donde según tú, se encuentra mi prometida y futura reina: Las Tierras Ignotas. Muy pronto uno de mis Loqs se dirigirá hacia el sur para someter de una vez y para siempre a esos salvajes qejviats y extender así mis dominios hasta el Río Losot ¿Que opináis de aquello?

Tolin Basi ya estaba al tanto de los planes del Rey, debía de ser cauteloso, por eso vaciló un poco antes de contestar:

_ ¿Quién soy yo para cuestionar vuestros propósitos Señor? Ya sabeis lo que pienso de vos. Que has sido elegido por Los Dioses para realizar grandes conquistas, todo lo que te he augurado se está cumpliendo al pie de la letra...Pero recuerda  lo que te he dicho...Si quieres tener completo éxito  deberías de esperar la señal de los cielos..

_ ¿La señal? ¡Ah ya la recuerdo...aquello de la oscuridad del sol! ¿Aún piensas que eso ocurrirá Tolin Basi?

_ Así es Señor y será muy pronto...Es lo que dicen los astros.

Ciwuut, al igual que todos los qocerios eran un hombre muy superticioso y en eso residía em gran poder que los Magos poseían en aquel antiguo reino.

_Esta bien, esperaremos tu señal de los cielos_ Contestó.

Cuando  se encontró sólo en su celda Tolin Basi rebuscó entre los rústicos muebles hasta encontrar un viejo pergamino de cuero, le desenrrolló y se mantuvo durante un largo rato estudiándolo con mucha atención, al fin suspiró y al tiempo que lo volvía a enrrollar exclamó en voz alta:

_ ¡Ah, todo indica que mis cálculos son precisos, en cualquier momento  la señal de los cielos ha de ocurrir...Quieran los Dioses que no me equivoque!

Ajeno a todasesas cosas, Luwer y sus compañeros ya se sentían muy a gusto en esas alejadas tierras, si alguien les hubiera dicho que los qocerios serían sus enemigos, no lo hubieran creído. Durante aquellos días habían recorrido distintos pueblos y ciudades acompañados por el Maestro de Ceremonias Oscisot, a quien el Rey le había dado la misión de atender a los jóvenes varines, éste se mstraba muy contento y ufano con su misión y así se los hacía saber a sus invitados:

_ Como podeis ver, nuestro reino es muy extenso, ya habeis conocido las ciudades más cercanas, pero aún faltan varias, entre ellas la ciudad sagrada de Ituitclot y también Cosanni, situada en medio del desierto, ya las conocereis.

Oscisot les cumplió, fue así como  tres semans después Luwer y su grupo se encontraban en la llamada Ciudad Sagrada, la otrora capital del reino, allí ellos pudieron conocer al fin el Templo de Uve Minta y recorrer sus extensos pasadizos y grandes salones, admirar sus magníficas esculturas y su amplia biblioteca. Esta vez, el propio Tolin Basi había viajado junto a ellos y hacía el papel de guía, conduciéndoles por todo aquel enorme recinto.

_ Ustedes  son priviligiados, no se imaginan cuántos desearían pder estar en estos salones como lo haceis vosotros, allá afuera pululan cientos o tal vez miles y esperan por meses y aún años la ocasión de que se les permita ingresar com aspirantes a alumnos.

Los jóvenes contemplaban conadmiración y reverencia las altas e imponentes columnas de aquel templo, al igual que las magníficas esculturas muchas de las cuales ya contaban con varios siglos de existencia, puestoque aquel famoso templo había sido construído mucho antes que el resto de la ciudad, ya que era  uno de los últimos vestigios de  la antigua civilización de Ut que había sido destruída por  enormes terremotos.

Mientras que los jóvenes recorrían los largos pasillos de aquel Centro, Tolin Basi se acercó a Luwer.

_ ¡Escúchame tú joven Shar...No es una simple casualidad que ahora te encuentres en Uve Minta!

Luwer lo miró con curiosidad.

_ No le entiendo ¿Porque me dice eso Maestro?

_ No lo entenderías, lo cierto es que nosotros los Magos pensamos que todo lo que ocurre aquí, en este mundo, ya está determinado por Los Dioses...Son ellos quienes gobiernan los destinos de los hombres, sean estos simples campesinos, guerreros o reyes, nos gusta pensar que somos nosotros quienes  logramos nuestras metas, pero no es así, ya que desde el mismo día en que nacemos nuestro destino está ya escrito en las estrellas_ Respondió Tolin Basi.

Luwer permaneció un rato cavilando en silencio, luego comentó:

_ Palabras muy parecidas a estas ya las he escuchado anteriormente, recuerdo muy bien una conversación que tuve con  el Gran Maestro Noberiuss en Lalerot y también algo parecido, muchos años antes cuando era apenas un muchachito...Hubo un hombre al que llamaban El Qerju, él deseaba conocerme y al visitarnos les dijo a mis padres que yo llegaría muy alto...Nunca supe a que se refería.

Al oír aquello Tolin Basi palideció, pero reponiéndose rapidamente le dijo al joven:

_ Qerju, El Sabio...Le conocí, él estuvo aquí hace ya muchos años, éramos compañeros, nos hicimos muy amigos...¡Ah y ahora que me has hablado de él, ven, sígueme que quiero mostrarte algo!

Condujo al joven Luwer lejos de los demás y lo encaminó por un largo pasillo, hasta que llegaron a una puerta que permanecía cerrada, allí se detuvo para decirle al joven:

_ Trás esa puerta se encuentra el Salón Místico, sólo aquellos que han seguido un largo proceso, pasando por muchas pruebas dificilísimas pueden entrar allí...No me preguntes ahora porque, pero voy a hacer una excepción contigo...Tal vez algún día lo entenderás.

Tolin Basi sacó un objeto que guardaba bajo su manto, era un cilindro metalico, buscó algo en la pared y luego colocó aquel objeto de manera que sólo quedó una asa para tomarlo, lo giró y esperó...La puerta comenzó a girar lentamente y el Mago se volvió hacia Luwer.

_ ¡Vamos...entremos rápido pues al completar el giro se volverá a cerrar.

Lo hicieron y se encontraron en el interior de un enorme salón en cuyas paredes se veían relieves representando diversas figuras: Animales monstruosos, figuras humanas y muchos signos, pero lo que más  llamó la atención a Luwer fue la gran estatua que se alzaba al fondo de aquella sala: La estatua representaba a una mujer, la cual tenía una serpiente enroollada en cada una de sus manos, sus pechos desnudos al igual que sus pies.

_ Es la Diosa Cearit, la patrona u protectora de este recinto y de toda la ciudad, ella fue  la Diosa que adoraban los antiguos uterios, como ves es una bellisima escultura.

Luwer se había quedado muy impresionado, observaba atentamente las hermosas y delicadas facciones de la mujer que representaba  aquella estatua, sus  ojos eran dos grandes esmeraldas de color verde agua.

_ ¡Es muy hermosa...No creo que exista en ninguna parrte del mundo una mujer tan bella! Exclamó.

Tolin Basi sonrió:

_ Sí que lo es, es hermosa porque es una diosa...Pero...

Se calló,pensando que había hablado más de la cuenta, pues él sabía que en algún lugar de las Tierras Ignotas existía una mujer casi idéntoca a la de aquella escultura.

Cuando abandonaron aquel salón, ambos iban en silencio, el Gran Mago pensando y dudando si acaso había hecho bien en  permitir a aquel joven, venido desde tan lejos, entrar al Salón Místico, era algo que no había planificado, sólo había actuado por un impulso o... ¿Tal vez no?

En cambio Luwer tenía un extraño presentimiento y no era para nada bueno, se le había puesto la idea de que tal vez en mucho tiempo no regresaría a sus amadas montañas y aquello le entristecía.

Pero esa noche, cuando se encontraba en la celda que le habían asignado, antes de quedarse dormido lo último que vino a su mente fue aquella imágen de la Diosa.

- Es muy bella..Pero como dijo el Maestro...Es una Diosa_ Alcanzó a decir antes de quedarse dormido.

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