20. jul., 2016

Texto

Cap. 48 (Continuación)

Transcurrido un tiempo  el Rey llamó a Oscisot y le ordenó que condujera a Luwer y sus compañeros  al sur del país, más precisamente a la ciudad puerto de Quinsat. que acababa de ser recuperada por el Loq Ici Horsi.

_ Quiero que conduzcas a los varines hasta el puerto de Quinsat y que  lo presentes a nuestro loq Mayor Ici Horsi, para que éste le facilite la  tarea que le encomendé, pues sé que allí se encuentran los mejores guerreros del reino.

Entregó a Oscisot  dos rollos de pergamino sellados  en donde iban las órdenes impartidas y después  se despidió personalmente del joven Luwer, diciéndole:

_ Vais a conocer el mayor puerto de mi reino, enclavado a orillas del Mar de Sonner, os aseguro que cuando le conoscais, el Gran Río Luwin os parecerá un hilito de agua comparado con aquello.El Loq Mayor es un hombre de mi plena confianza y te atenderá de la mejor manera posible, allí  se necesitan hombres como los vuestros para que  continueis con la misma labor que estais haciendo aquí.Ahora bien, antes de  partir ¿Tienes algo que decirme?

- Nada que decir Señor, agradezco la confianza que poneis en mí y en mis hombres y  haré todo lo que esté a mi alcance para no defraudarla.

Una semana más tarde, los hombres de Luwer se ponían en marcha con rumbo al sur, serían casi dos meses de camino, esta vez  los varines iban en sus cabalgaduras y Luwer, en su fiel caballo negro Macovan. Entre la multitud de curiosos que observaban el paso de los jóvenes guerreros varines  estaba un pobre mendicante ciego, acompañado de un pequeño hombrecito que le servía de lazarillo, a él le decía el ciego.

_ Decidme pequeño amigo ¿Cómo es aquel  que lidera el grupo?

Grava, al cual ya hemos conocido anteriormente, le respondió:

_ Es un hombre joven de muy buena estampa, de larga cabellera negra que lleva atada con un cintillo sobre la frente, a mi me  parece demasiado joven  como para comandar a ...sus hombres, ahora toman el camino hacia el sur, amo.

El mendicante ciego suspiró, luego tomó su bastón y dijo:

_ Pues, anímate, ya que también hemos de ponernos en marcha, pues nada más tenemos que haceraquí.

Grava comenzó a protestar.

_¡Pero amo si acabamos de llegar apenas un par de días! Pero dígame ¿Hacia donde quiere ahora  ir?

El ciego, sin soltar su bastón  se limitó a decir.

_ Pues, hacia el sur, probablemente hasta el puerto de Quinsat.

_ ¡Pero aquello queda demasiado lejos amo...Tardaremos meses en llegar ¿Por que amo?

 El ciego esbozo un leve sonrisa al contestar:

_ Pues porque creo que ya es hora de que ambos conozcamos el mar ¿No lo crees mi pequeño amigo Grava?

El aludido suspiró  y se encogió de hombros, en verdad él siempre había desedo conocer algún día el mar.

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