26. jul., 2016

Texto

Capítulo 50. Falelar encuentra a Minshia.

Todo resultó tal como le habían advertido los qejviats. Al final de aquel  Valle de los Árboles quemados se encontraron con un panorama totalmente diferente, mucho más benigno. Muchos árboles frutales, palmeras  y abundante fauna, aquello era un verdero vergel y lo que más les sorprendió fue observar pequeños cultivos de maíz y otros cerales que se notaban muy bien cuidados.

_ Se nota la presencia de seres humanos por estos lados_ Observó Falelar.

El hombre que había reemplazado al malogrado sirviente se permitió opinar:

_ Pero no creo que esto sea obra de los qejviats.

_ Tampoco yo lo creo, recuerdo que esos salvajes siempre mencionaban a un Hombre Sabio, alguien que no era de los suyos, pero al cual respetaban mucho-Dijo Falelar.

Unas cuantas verts más adelante encontraron las respuestas:

Un cercado hecho de troncos de libna y otros árboles les impidió continuar avanzando, desde una torre de vigilancia alguien les habló en su idioma:

_ ¡Deténganse! ¿Quienes son ustedes y como llegaron hasta acá?

Recién Falelar se dio cuenta de que estaban rodeados de muchos qejviats, pero estos no vestían con las rústicas ropas de cueros sino que llevaban túnicas anaranjadas y portaban arcos  con flechas en vez de las mortíferas cerbatanas. El qejviats que les había hablado desendió por una escala de cuerdas y se les acercó cautelosamente, era pequeño y muy joven, pero se expresaba correctamente en lengua qoceria.

_ ¿Como habeis  logrado llegar hasta aquí?

Falelar se adelantó y mostrando sus manos vacías les respondió:

_ Mi nombre es Falelar  y he sido autorizado por el Tiwan para visitar a aquel que ustedes llaman El Hombre Sabio.

El pequeño qejviats se mostraba  desconfiado, se volvió hacia uno de sus compañeros y le dijo algo en su endiablado dialecto que Falelar no alcanzó a entender.

- Tendrán que esperar aquí hasta que regrese el mensajero con la respuesta de él,

_ ¿ Nos permites que nos establezcamos aquí por mientras? Hemos realizado un largo y extenuante viaje y necesitaos reponernos un poco. 

El qejviats le hizo una señal afirmativa y Falelar les ordenó a sus hombres que descansaran antes de comenzar a armar un campamento.

No fue mucha la espera , el mensajero regresó al cabo de un par de horas y la respuesta fue afirmativa, aunque sólo para Falelar, los demás debían de permanecer allí.

El mismo qejviats que les había hablado les acompañó hacia el interior del recinto cercado, caminaron por un largo sendero, a cuyos costados se veían hileras de pequeñas viviendas y campos sembrados, en ellos se veían a grupos de qejviats trabajando la tierra o en distintas  acividades, algo que nunca se había visto en las aldeas qejviats que antes  había conocido, Falelar comentó:

_ Es extraordinario lo que se ve aquí, jamás lo hubiera imaginado.

El pequeño guía le respondió:

_ Todo ello se lo debemos a nuestro Maestro Qerju, a sido él quien nos ha enseñado todo lo que  se ve aquí, pronto lo vais a conocer, es un hombre extraordinario.

Y así fue, cuando Falelar se encontró frente al alto e imponente anciano de la larga y blanca barba sintió de inmediato una cierta confianza y quietud, algo que no había sentido en mucho tiempo y que le recordó a su padre Lar.

Qerju vestía una sencilla túnica inmaculadamente blanca, sus cabellos largos y plateados le conferían un aire de patriarca y eso era lo que para aquellos pobres seres incivilizados que vivían junto a él.Miró a Falelar con su mirada  limpia, profunda y escrutadora y le preguntó:

_¿Que hace por estas tierras tan elejadas, el poderoso y acaudalado mercader Falelar? No me digais que habeis cruzado estas salvajes tierras solo para conocerme.

Falelar tartamudeó, pensando que ante ese hombre no se podía mentir, respondió:

_ De modo que me conoces...Pues, aunque no me lo creas, he venido desde Krull para conocerte y hablar con vos, venerable Qerju ¿Ese es tu nombre, verdad?

Estaban en un pequeño saloncito en medio de una residencia construida con maderas bien elaboradas, muy diferentes a las rústicas viviendas de los qejviats.El anciano le invitó a sentarse sobre un cómodo sillín, él hizo lo mismo y en aquel momento apareció un joven qejviats trayendo una bandeja con frutas y un zumo de color naranja contenido en una vasija transparente.

_ Disculpa Falelar, ero aquí no bebemos ninguna bebida que contenga alcohol, sólo agua, frutas frescas y zumo de frutas...Efectivamente sé quien eres y me extraña que uno de los hombres más ricos del reino haya viajado hasta estas tierras solo para verme, como dices.

_ ¡Ay, es verdad! Era, como bien dices, uno de los hombres más ricos deQocerit, pero eso se acabó...Al igual que muchos, caí en desgracia ante el Rey Ciwutt y todo cuanto tenía me ha sido requisado, solo conservo lo que ando trayendo conmigo en mi caravana, bastante diezmada en este largo y fatigoso viaje, misamigos, los últimos que me quedaban, a estas horas ya han sido derrotados y seguramente ejecutados, como puedes ver, soy ahora un hombre pobre y sin un lugar seguro a donde ir, a no ser por estas tierras en donde aún conservo la amistad de Anor Jusor, el  Tiwan.

Qerju bebía lentamente a sorbitos, al hacerlo Falelar pudo observar su dentadura, perfectamente conservada lo que era muy raro en un hombre tan anciano, como lo parecía.el sin dejar de beber, le mostró el cuenco transparente y explicó:

_ Estos cuencos están fabricados con una arena especial, no me pregunteis como, pues no lo sé, pues los he encontrado entre las ruinas de la vieja ciudad, seguramente los uterios sabían fabricar cosas tan hermosas como éstas.Peero en fin ¿De que querías hablarme?

Falelar suspiró, permaneció unos segundos en silencio  buscando las palabras adecuadas:

_He venido en primer lugarpara daros una información de la cual dispongo de muy buena fuente, la cual espero que les ayude, me refiero tanto a tí como al pueblo qejviats, al cual tanto atudais.

Falelar hizo una pausa  para observar el efecto de sus palabras en el anciano, pero éste continuaba bebiendo agua a sorbitos.Por eso Falelar prosiguió:

_ En efecto, tengo la más absoluta certeza de que muy pronto Ciwutt le dará la orden a uno de sus Loqs para invadir estas tierras, él está convencido de que aquí existen  muchas riquezas, como ser: diamantes, esmeraldas, oro y plata, él piensa que con ello podría incrementar sus ejercitos y así emprender más adelante la invasión al pais varesio. De todo esto le he hablado a Var Snuatta, él es mi amigo y fue quien me sugirió  que te buscara porque el cree que vos sois el único que puede convencer al Tiwan para que tome precauciones,  es él quien me ha enviado.

Qerju había escuchado atentamente al qocerio, sin interrumpirle, luego llamó al pequeño qejviats que había conducido a Falelar hasta allí y le dijo:

_ Ve Todeat a buscar a las dos jóvenes.Quiero verlas.

Cuando el pequeño Todeat salió, Qerju se volvió hacia Falelar, diciendole:

_ Quiero que conoscais a mis dos protegidas, una de ellas es qoceria como vos y la otra es de orígen varesio, pero se ha criado con los mulachs, quiero que las conozcais, después os diré porque.

No demoró  mucho Todeat en regresar, esta vez venía acompañado de dos bellas jovencitas, al verlas, Falelar se quedó mudo de asombro y sin pensar exclamó.

_ ¡Es ella...Si que lo es!

Qerju, sin percatarse de lo que había dicho Falelar, le explicó:

_ Ella es Minshia y su amiga Liensi_Luego volviéndose hacia las jóvenes les dijo:

_Les presento a Falelar, quien ha vebnido desde Qocerit para conocerlas a ambas.

Minshia miraba con desconfianza al comerciante, pero Liensi se adelantó para decirle:

_ He oído hablar de tí...A mi padre adoptivo. él siempre mencionaba que en Qocerit tenía un hermano que había hecho mucha fortuna y al cual no veía desde que ambos eran niños, yo fui su hija adoptiva, él me crió desde pequeña como si fuera su verdadera hija.

_ Falelarestaba pálido y completamente anonadado por lo que acaba de oír, al fin balbuceó.

_ ¿Hablas  de un hermano mío...A quien te refieres niña?

_ Pues a Juwa Ritti, el mulach del desierto, como le llaman, el me contó que tenía un hermano llamado Fale Ritti, pero que allá en Qocerit se hacia llmar Falelar, me dijo que si algo malo le sucedía a el, te buscara en Qocerit.

Falelar miraba al anciano y a Minshia quienes le observaban con una gran signo de interrogación en  sus rostros, él estaba muy confuso. Su secreto tan bien guardado había salido a la luz en aquel apartado lugar del mundo, debía de decir algo:

_ Es verdad, yo no soy qocerio, si no mulachs, pero desde que me establecí en Qocerit tuve que cambiar mi nombre y adopté el de Falelar, pero jamás me he olvidado de mis raíces y siempre recordaba a mi hermano Juwa ¿Que ha sido de él?

Liensi se encogió de hombros:

_ No lo sé, ambas fuimos raptadas y sacadas a la fuerza del campamento, nuestros captores nos trajeron a estas tierras y aquí hemos permanecido desde que ellos fueron capturados por los qejviats, nada sabemos de nuestras tierras. 

Qerju intervino entonces:

_ Sé muy bien que esta joven que está a mi cuidado es incesantemente buscada por el Rey Ciwutt, quien pretende hacerla su esposa, pero ella no lo desea, por el contrario, le odia, al igual que su hermano Monzut, un ex guerrero del ejercito real que ahora se ha rebelado y permanece al otro lado del Río Luwin tratando de conformar un ejército para luchar contra Ciwutt.

Si ya Falelar  se había quedado sorprendido por lo que le había contado la joven Liensi, ahora su sorpresa fue mayúscula, se daba cuenta de que todos sus planes  se habían ido al hoyo, si quería convencer a la joven de que le acompañara debía de urdir  algo nuevo, pero en esos momentos no se le ocurría nada.

_ ¡Bien!  Me alegro de conocerte hermosa joven y quiero que sepas que ambos estamos del mismo lado....Ciwutt se ha convertido en un tirano que oprime al pueblo con tal de realizar sus ambiciones personales. Su desmenzurada sed de conquistas lo van a conducir a la ruina, espero. Dijo.

_ Yo también me alegro de que un hombre como tú se una a nuestra causa, aunque aquí en estas tierras  nos han tratado muy bien, yo deseo salir y unirme a mi hermano para continuar la lucha contra aquel usurpador que se hace llamar Rey  de Qocerit. Dijo la joven de los ojos del color de la esmeralda.

Después Qerju decidió:

_ ¡Bien Falelar!  Has hecho un largo viaje, veo que estás muy cansado y por ahora no te importunaré más y haré que te hospedes en una de mis "nulots" y que te proporcionesn cobijas y  lo que necesites, mañana veremos en donde podemos alojar a tus hombres.

En verdad Falelar estab ya muy agotado, él ya no era un hombre joven y aquel viaje le había dejado extenuado, tenía muchas sensaciones encontradas, aquel encuentro con la joven Liensi y con Minshia le hacían replantearse muchas cosas, él había venido hasta aquí con un plan determinado, pero ahora ya no estaba tan seguro de que es lo que en verdad deseaba.

- Descansaré y mañana pensaré_ Dijo antes de dormirse el confundido comerciante mulachs.