28. jul., 2016

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CAPÍTULO 51: Las Intrigas de Snobean.

Al fin Snobean  ya se encontraba en la ciudad fronteriza de Cosanni, llevaba en su alma una sensación de fracaso y aunque  había salvado su vida de manera casi milagrosa, no se sentía para nada conforme y reflexionaba:

_Tuve la mala suerte de caer en las garras de esos salvajes, justo cuando ya tenía en mi poder a la joven Minshia, después, las cosas se complicaron, pero la suerte me dio otra oportunidad, lo que lamento es que ese hombre que me salvó la vida, ahora se va a quedar con todo el mérito y yo me quedaré con las manos vacías...Salvo que  haga algo que cambie a mi favor las cosas ....Si llegó a donde mi amo ahora, él me va a enrostrar mi fracaso yno creo que  vuelva a confiar en mí...Debo de hacer algo.

Había pensado mucho en eso y poco a poco volvía a pensar en un plan, su mente maquiavélica trabajaba a mil por hora, ahora ya tenía un plan y debía de llevarlo a cabo, para ello debía de viajar de inmediato a la capital del reino y tratar de llegar nada menos que hasta el propio rey, algo imposible para un simple sirviente como él, pero debía de intentarlo, aunque ello le costara su vida. Sabía que tenía un as bajo la manga y quería sacar provecho de aquello.

Por eso fue que apenas se decidió, emprendió el viaje hacia Obamit, contando para ello con la ayuda que le brindó el viejo administrador del único "Ocvolir"(Mercado) que aun le quedaba a Falelar en todo el reino.

Al cabo de un mes  se encontró al fin en la capital del reino, le llamó la atención la gran efervescencia que había en las calles de la ciudad, supo acerca de lo que todos comentaban, respecto a la presencia de los jóvenes varines en el reino y de la gran atracción  que causaban, especialmente el joven que los lideraba. Snobean era un hombre que gustaba de estar bien informado de todo lo que acontecía en el reino, para lo cual disponía de  una buena cantidad de informantes en todos los estamentos, por eso cuando supo que aquellos jóvenes habían sido invitados por su amo, el Gran Mago Tolin Basi, se comenzó a preguntar:

_ ¿Por qué el Gran Mago del reino ha traído a aquellos jóvenes y se los ha presentado a Ciwutt? ¿Cuales son sus verdaderas intenciones en todo esto? Porque conociéndole como le conozco, él nunca hace nada sin obtener algo a cambio.

Pero Tolin Basi no se encontraba en la ciudad, sino que permanecía aún en la Ciudad Santa de Ituitclot, ya que pronto se celebraría la tradicional fiesta de Ano Lucat y  era él, el encargado de presidir dichas festividades.

Por lo tanto, Snobean decidió seguir adelante con su plan, pues la presencia de aquellos varines no interferían en nada con sus intenciones, pero no era fácil acceder hasta el monarca, no estando Tolin Basi en La Corte, pero él no era hombre que se dejaba derrotar por las circunstancias, así, recordó su antiguo traje de mendicante, algo que no utilizaba  desde hacía muchísimos años y ataviado con él se dedicó a rondar  por los alrededores del palacio real.

Durante muchos días hizo guardia  cerca de la entrada del palacio, esperando la ocasión de ver al soberano, pero no tuvo suerte ya que el rey en aquellos días estaba muy ocupado planificando sus próximas campañas con sus Loqs.

Cuando ya habían transcurrido varios días tuvo la suerte de divisar a uno de los Loqs Mayor del reino: El Loq Nilezat. Éste acudía al palacio para participar en una de las reuniones del Consejo. Snobean no lo pensó más y decididamente se acercó al importante personaje y ante la sorpresa de éste, se arrodilló  a sus pies, suplicándole:

_ ¡Piedad....Piedad...Para un pobre mendicante!

Nilezat reponiéndose de su sorpresa  saco una moneda de su traje y se la pasó al mendicante, disponiéndose a continuar su camino, pero éste se aferó a su manto, diciendole:

_ Perdona Gran  Loq...Tengo una importante información para vos. Nilezat le tomó del brazo ayudándole a levantarse, al tiempo que le decía:

_ Disculpadme buen hombre, en verdad estoy un tanto apurado y no tengo tiempo ahora para charlar con vos.

El falso mendicante insistió.

_ Sé que vas a una reunión con Nuestro Señor Ciwutt, pero la información que yo poseo le va a interesar a él mas que ninguna otra cosa en el reino.

Nilezat se mostró intrigado, él sabía que los mendicantes recorrían todos los rincones del reino y que a sus oídos llegaban muchas cosas privadas ¿Que podía saber aquel pobre mendicante que pudiera interesarle al poderoso monarca? El mendicante insistía:

_ Se trata de aquella mujer,  la que él busca por todo el reino...

Ante  ello Nilezat se interesó:

_ ¿Que dices, acaso tú sabes en donde se encuentra esa misteriosa mujer?

_ Así es Señor, yo he estado junto a ella...Pero la información que poseo sólo puedo dárselo al propio soberano...Te pido que me conduzcas ante mi Señor.

Nilezat respiró hondo, pensando que si lo que decía aquel hombre era cierto, aquello podría reinvindicarlo ante su Señor de su fracaso anterior, por lo del puente, pero dudaba de aquel  mendicante, le asaltaban muchas dudas y por eso le preguntó:

_ Pero tú...¿Porque no estás ahora en la Ciudad Sagrada como todos tus compañeros? ¿Que haces tan lejos de Uve Minta?

El faldo mendicante respondió:

_ Señor, la información que poseo es tan importante para Mi Señor Ciwutt que he preferido no presentarme a la Ceremonia de Cat Ano Lucat...Por favor...Llevádme ante él y te aseguro de que no te vas a arrepentir Señor.

Rapidamente Nilezat se decidió:

_ ¡Levántate y sígueme! Yo te llevaré ante el Rey, pero te aseguro que si no es importante lo que le tienes que decir...eso te puede costar tu vida.

_ Como te dije, no te arrepentirás , todo lo contrario_ Le aseguró el astuto Snobean.

Minutos más tarde ambos se encontraban dentro del Salón Real, en donde ya estaban reunidos todos los personajes más importantes del reino, al ver a Nilezat acompañado de aquel humilde mendicante, el Rey comentó:

_ ¡Vaya veo que ya estás buscando tu expiación! ¿O es que dudas de poder cumnplir con tu misión Nilezat?

_ No Señor, todo lo contrario, como te aseguré el puente  estará listo para  próxima Estación de Las Cosechas...Este hombre...Digo, este mendicante dice tener una información muy importante para vos y ha insistido en veros.Respondió Nilezat.

Ciwutt miró con curiosidad al pobre mendicante y luego le ordenó que se le acercara.

_ ¿Cual es tu nombre...Es cierto eso de que tienes algo importante para mí? Rugió El Rey.

Snobean, siendo como era, un hombre muy frío, valiente y decidido, no pudo evitar un temblor en sus rodillas al estar allí frente al hombre más poderoso del reino, tragó saliva y respondió:

_ Gran Señor, mi nombre es Snobean, soy un humilde mendicante que hasta hace poco estaba al servicio de vuestro Mago Tolin Basi, él me envió en una misión y la cumplí, viajé hasta aquí para hablar con él, pero me han dicho que se encuentra en Ituitclot, la misión que me encomendó os atañe a vos Majestad. Por eso quería que fueras el primero en conocerla.

El Rey frunció el ceño, su rostro adquirió una expresión de dureza, pobiendose de pie, le dijo a sus cercanos:

_ Esperadme, atendere a este hombre en el salón contiguo, regresaré pronto para continuar con el Consejo...¡Tú...Sígueme! Le ordenó a Snobean.

El Rey salió  dando grandes zancadas del salón, siempre muy escoltado por sus guardias, trás él le siguió Snobean arrastrando sus pies y su manto. Una vez dentro del salóncito, el Rey le habló:

_ Espero que lo que tengas que decirme sea lo suficientemente importante como para hacerme suspender por un laoso  una importante reunión del Consejo...¿Como dijiste que te llamabas, mendicante?

_ Snobean, Mi Señor...Mi amo, Tolin Basi me envió hacia el pais de los varesios con la misión de encontrar y traer aquí a una mujer muy especial, yo poseía undibujo que él me dio, pero me fue quitado por...En fin Señor, no quiero abusar de vuestro tiempo, iré al grano. Encontré a la mujer, ella es extraordinariamente hermosa, como una diosa y yo se en donde se encuentra y la manera de trerla ante vos, Señor.

Ciwutt se veía muy interesado:

_ De modo que sabes en donde está...pues yo también lo sé..Tu amo ya me ha dicho que ella  se ecnuentra retenida en el pais de los qejviats...Lo que me dices no es nada nuevo para mí. Dijo el Rey.

Snobean vaciló, pues no contaba con que el rey ya había sido informado de aquello por Tolin Basi y de como éste último había podido conocer aquello, obviamente Snobean ignoraba lo de aquella reunión de los cuatro Magos en Cosanni, en donde ellos habían compartido  todas sus informaciones.Reponiéndose de su nerviosismo  decidió continuar adelante:

- Así es Majestad, ella se llama Minshia y no está precisamente en Las Tierras Ignotas, sino  un poco más al sur, allí existe una Comunidad que dirige un anciano medio loco, llamado Qerju, él es quien protegue a la joven, no los qejviats, yo se como llegar hasta allá y si contara con un grupo de hombres bien entrenados, no me costaría mucho capturarla y traerla ante vos Señor.

Ahora Snobean había jugado todas sus cartas, todo dependía de lo que decidiera el Rey.

éste parecía estar considerando lo que le había dicho el mendicante, la búsqueda de esa mujer ya se le había convertido en una verdaera obseción, tanto, que esa había sido una de las razones  tenidas en cuenta  para cambiar sus planes e invadir Las Tierras Ignotas, pero todo se dilataba por esperar aquella famosa señal que le había asegurado Tolin Basi.Pensaba si era verdad todo lo que le decía aquel mendicante y para probarlo le preguntó:

_ Tú...¿La has visto, has estado junto a ella?¿ Cómo es, de donde procede' Cuéntame de ella Snobean.

_ Pues Señor, es igual a la Diosa Cearit, como la imágen de la escultura que está en el Salón Secreto de Uve Minta, sólo que ella es una mujer de verdad, que antes vivía en Qcozot, a orillas del Gran Río junto a su hermano Monzut, el cual desertó del ejército y huyó con ella al pais de los varesios...Yo la capturé y la traía en mi falachs, pero la corriente del río nos arrastró hasta Las Tierras Ignotas, allí fuimos capturados por los qejviats, ella fue llevada donde el anciano del que te hablé, el cual vive cerca de las ruinas de una antigua ciudad, que ellos llaman La Ciudad de los Fantasmas, en fin, a mi me llevaron ante el Tiwan, en la aldea de Krull, estuve allí y ví como el propio Tiwan asesinó y devoró a mis hombres, uno por uno, pero yo salvé por milagro de aquello y logré escapar de esas tierras y por eso me teneis aquí, mi Señor.

Ahora el Rey ya se había convencido de la veracidad de lo que contaba aquel hombre, por eso le dijo.

_ Te creo y en verdad la información que me has traído es muy importante para mí, ordenaré que ye alojen el el palacio y una vez terminada la reunión del Cosejo, te haré llamar para continuar  con lo que me has contado.

Una vez que el Rey se marchó hacia el Salon principal, Snobean respiró aliviado, pensando que había logrado lo propuesto y que a partir de ahora su suerte cambiaría a favor suyo.

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