29. jul., 2016

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CAPÍTULO 52: El astuto Plan de Snobean.

Han transcurrido unos seis meses desde que Luwer llegó al Puerto  de Quinsat, tanto para él como para sus compañeros varines fue algo muy impresionante contemplar las azules aguas del Mar de Sonner, cierto es que aquellos que vivían  en la Meseta de Jnorgot ya conocían algo similar: El Lago Coxioc con sus aguas verde turquesa, pero aquello no era nada comparado con la inmensidad de aquel océano, con sus extensas playas de arenas blancas y el constante devenir de las olas chocando contra las rocas.

Por eso, Luwer y sus compañeros no se cansaban de contemplar aquel espectáculo de la naturaleza, le gustaba realizar sus habituales ejercicios en la playa sintiendo el constante rumor de las olas y el graznido de las gaviotas y así, para los habitantes de esa ciudad, que recién comenzaba a reanudar sus actividades habituales interrumpidas  durante el sitio a que había sido sometida, el espectáculo de aquellos  atléticos jóvenes varines realizando sus ejercicios y sus particulares juegos o competencias  ya se les había hecho algo habitual, aunque de todos modos no dejaban de llamar la atención y eran muchos los que se reunían por algunas horas observándoles.

Entre aquellos que lo hacían, estaba el mendicante ciego junto a su infaltable compañero: El enanito Grava, éste como de costumbre se encargaba de  irle relatando a su amo lo que sucedía. Este, como ya sabemos, no era ciego, pero continuaba desempeñando muy bien su papel.

_ Dime amigo Grava...¿Cuántos hombres ves ejercitándose en la playa?

Grava frunció el ceño ¿Cómo se le ocurría a su amo contar a esas ersonas, cuando él sabía muy bien que era malísimo para sacar cuentas? salvo está, cuando se trataba de contar dinero.

Comenzó a contar en voz alta, usando sus deditos:

_ A ver...Uno...dos...tres....Amo, creo que son más de veinte_ Exclamó de repente.

El falso ciego sonrió, él,  a travéz del orificio de su falsa pupila ya había contado a los hombres que se ejercitaban junto a Luwer.Le respondió:

_ Si Grava, efectivamente son más de veinte...Unos cincuenta, diría yo.

Grava volvió a enumerar:

_ Uno, dos, tres, cuatro, veinte...cincuenta. Si amo  son como cincuenta. Pero un poco más allá hay otro grupo parecido que también realiza ejercicios.

En efecto, Luwer había dividido a sus hombres en dos grupos, uno de los cuales estaba a cargo del colorado Rusggeim y el otro lo diriguía el mismo. En total su pequeña Loquia ya contaba con unos ciento cincuenta hombres, contando a sus compañeros varines y aquello que él habia seleccionado de entre el ejército de Ici Horsi.

El Loq Mayor Ici Horsi que estaba a cargo de la ciudad miraba con cierta desconfianza al joven varín y pese a que había recibido órdenes del propio Ciwutt paraque le proporcionara hombres, armas y pertrechos al joven para conformar su  cuerpo de elite, él había dilatado aquello, aduciendo que necesitaba mantener el orden dentro y fuera de  aquella ciudad, pues según su parecer, la amenaza de una insurrección apoyada por los rebeldes o lo sonnerios constituía una amenaza muy latente.

Por eso, cuando llegó aquel extraño mendicante, portando  nuevas órdenes de parte del Rey, el gigante Ici Horsi no ocultó su alegría al leer aquellos pergaminos sellados. Frente a él, Snobean, que era quien había traído aquellos, esperaba que el Loq terminara de leerlos. éste, después de un rato, se volvió hacia el falso mendicante, diciéndole:

_ He leído las nuevas órdenes de Mi Señor Ciwutt y es para mí un gran honor poder cumplirlas de la mejor manera posible, cuenta pues, con todo lo que necesites para llevar a cabo tu misión, para comenzar ya puedes contar con aquella embarcación que permanece  atracada en uno de los muelles, la cual pertenece a unos comerciantes sonnerios,detenidos antes de que alcanzaran a largarse, en ella se pueden trasladar hasta unos  cincuenta guerreros que es cuanto te puedo proporcionar, además de las provisiones y equipos necesarios, te recomiendo que lo hagas lo antes posible  ya que las cosas no estan muy tranquilas aquí y temo que en cualquier momento pueda estallar una insurrección.

Snobean permanecía de pie frente al coloso, se había quitado el capuchón que le cubría su rostro para hablarle:

_ Noble Señor, os aseguro que me pondré en marcha lo antes posible, necesito saber si disponemos de gente experimentada  como para dirigir esa embarcación y lo más importante, que conzcan las costas del sur, pues hacía nos dirigiremos, respecto a los hombres necesarios, tengo entendido que  aquí se encuentra un grupo de extranjeros..varines...Su Majestad me los recomendó, asegurando que son  muy buenos guerreros, me bastaría con ellos para llevar adelante mi misión.

_ Pues entonces, no se hable más, te proporcionaré un guía, aunque dudo que conozca muy bien aquellas tierras, pero es cuanto puedo hacer por tí, ahora uno de mis ayudantes te conducirá hacie el muelle para que veas la embarcación y despues te enviaré  a los hombres encargados de manejarla, cualquier otro detalle, lo ves con mi ayudante.

Cuando Snobean salió de la residencia de Ici Horsi, éste sonrió satisfecho.

_Al menos me voy a librar de la presencia de aquellos incivilizados varines.

Snobean se dirigió a los muelles,  había allí, sólo una embarcación, exceptuando las pequeñas falachs de los pescadores, se acercó para examinarla: Era bastante grande, poseía una sola vela cuadrada, la cual podía ser movida mediante sogas  para buscar la dirección del viento.

Snobean permaneció inmóvil  observando el mar, no era la primera vez que lo veía, antes, siendo un muchachito había estado en una caleta junto a sus padres, pero de eso ya habían pasado muchos años, suspiró: 

_¡Quieran los Dioses que esa enorme cascara no se hunda y nos lleve sanos y salvo a nuestro destino, un pensamiento acudió a su mente,  era una imágen de mujer, pero no de Minshia, sino de su amiga Liensi,  aquello le perturbó...¿Que será de ella?...¡No, debo sacármela de mi cabeza, de lo contrario no podré actuar! Decidió.

Elayudante del Loq Mayor era  un hombre ya entrado en años, de pelo canoso y rostro curtido por el sol, le comentó:

_ Es una excelente embarcación y los hombres que la conducen sosn muy experimentados, no tengo la menor duda de que podrán llegar hasta la isla de los sonnerios si se lo proponen.

_ Está bien, ahora llevame hasta la prisión para ver a esos experimentados navegantes, más tarde iré a hablar con aquellos famosos varines de los cuales tanto se habla. Dijo Snobean sonriendo ironicamente.

Cuando le avisaron a Luwer que un monje mendicante deseaba verle, éste pensó que sin duda era el mismo que había visto rondando por  la playa acompañado de un enano, pero cuando se encontró frente a Snobean, dudo que fuera el mismo, ya que  el otro abdaba siempre  muy agachado apoyado en un bastón.

_ ¡De modo que tú eres Luwer, el joven Shar de los varines que tiene vuelto loc a todo el reino con sus hazañas! Exclamó Snobean.

_ ¡Así es, yo soy Luwer, hijo de Luwa y ahora, como tú dices, Shar de los varines y tú...¿Quien eres y que deseas de mí?

_ Mi nombre es Snobean y he venido viajando desde el mismo palacio de Obam, enviado por Su Majestad Ciwutt para hablar contigo de algo muy importante, tanto, que debo de hacerlo en privado...Así me lo ha pedido Mi Soberano.

Luwer les pidio a sus compañeros que salieran un momento y cuando quedó frente al mendicante, éste le dijo:

_ Sucede que Mi Señor os tiene un alto aprecio, tanto confía en vos que me ha pedido que  me acompañes junto a tus hombres a realizar una delicada misión, me ha dicho que tú y tus hombres son los únicos en todo el reino, capaces de llevarla a cabo con éxito y si vos aceptais, él se los va a agradecer y os colmará de todo lo que le pidais, pues es muy importante para él, aquello que nos ha pedido.

Luwer miraba asombrado al mendicante, sentía una gran curiosidad por saber que era aquello tan importante para el Rey, como para enviar a este mensajero a recorrer todo el reino para llegar hasta aquí a verle, entonces le preguntó:

_ ¿Una misión...De que se trata Señor?

Snobean extrajo de entre sus vestiduras un cilindro, que resultó ser un pergamino de cuero de aminots, lo abrió y comenzó a leer en voz alta:

_ Con fecha de hoy le he dado órdenes al portador de este pergamino para que pueda solicitar al Loq Mayor Ici Horsi, todo cuanto necesite para cumplir con la misión especial que yo, Ciwutt I Rey y Señor del Reyno  de Qocerit le ha encargado personalmente. Esta orden es amplia y deberá ser cumplida por todo habitante del reino, de manera que la misón sea cumplida a cabalidad. Firmado y sellado. Ciwutt I.

Snobean le mostró los sellos reales a Luwer y luego comenzó a enrollar nuevamente su pergamino para guardarlo, al tiempo que decía:

_ Yo se´que en el caso de vosotros, no estais obligados a obedecer a Nuestro Soberano, ya que sois sus invitados, pero él personalmente me ha pedido de que les convenza a fin de que me ayuden a cumpplir con lo que se me ha encomendado.

_¡Pero aún no me has dicho cual es esa misión y porque estan secreta? Preguntó Luwer.

- Ahora os lo diré: Su Majestad está preparando una campaña en las tierras del Sur, las llamadas Tierras Ignotas, allí viven los qejviats unos seres primitivis y salvajes. Pues bien, resulta que ellos mantienen secuestrada a la joven prometida del rey, sabemos en donde  la tienen cautiva, es un lugar cercano a unas antiguas ruinas, la llaman La Ciudad de los Fantasmas, es en aquellas ruinas en donde la joven y su sirvienta se mantienen prisioneras bajo la vigilancia de un malvado brujo, un anciano medio loco al cual los qejviats temen y respetan. Su Majestad piensa que  si  él inicia ahora una invasión a esas tierras, su prometida pagará las consecuencias, va a ser salvajemente torturada hasta una muerte atróz, Por eso he ideado un plan para ir  en su rescate, lo cual debe de hacerse en el más absoluto secreto, por eso me ha pedido que te consulte a vos si aceptais acompañarme junto a tus hombres en esta aventura. ¿Que me decís?

Luwer se quedó largo rato pensando, aquello le parecía extraño pero verosimil, pero para dar su respuesta necesitaba inquirir más detalles.